Comer y beber indignamente el Cuerpo del Señor en "Amoris Laetitia"

Eucaristía IIComentamos aquí un pasaje de “Amoris Laetitia”, en su cap. V:

“185. En esta línea es conveniente tomar muy en serio un texto bíblico que suele ser interpretado fuera de su contexto, o de una manera muy general, con lo cual se puede descuidar su sentido más inmediato y directo, que es marcadamente social. Se trata de 1 Co 11,17-34, donde san Pablo enfrenta una situación vergonzosa de la comunidad. Allí, algunas personas acomodadas tendían a discriminar a los pobres, y esto se producía incluso en el ágape que acompañaba a la celebración de la Eucaristía. Mientras los ricos gustaban sus manjares, los pobres se quedaban mirando y sin tener qué comer: Así, «uno pasa hambre, el otro está borracho. ¿No tenéis casas donde comer y beber? ¿O tenéis en tan poco a la Iglesia de Dios que humilláis a los pobres?» (vv. 21-22).

186. La Eucaristía reclama la integración en un único cuerpo eclesial. Quien se acerca al Cuerpo y a la Sangre de Cristo no puede al mismo tiempo ofender este mismo Cuerpo provocando escandalosas divisiones y discriminaciones entre sus miembros. Se trata, pues, de «discernir» el Cuerpo del Señor, de reconocerlo con fe y caridad, tanto en los signos sacramentales como en la comunidad, de otro modo, se come y se bebe la propia condenación (cf. v. 11, 29). Este texto bíblico es una seria advertencia para las familias que se encierran en su propia comodidad y se aíslan, pero más particularmente para las familias que permanecen indiferentes ante el sufrimiento de las familias pobres y más necesitadas. La celebración eucarística se convierte así en un constante llamado para «que cada cual se examine» (v. 28) en orden a abrir las puertas de la propia familia a una mayor comunión con los descartables de la sociedad, y, entonces sí, recibir el Sacramento del amor eucarístico que nos hace un sólo cuerpo. No hay que olvidar que «la “mística” del Sacramento tiene un carácter social»[207]. Cuando quienes comulgan se resisten a dejarse impulsar en un compromiso con los pobres y sufrientes, o consienten distintas formas de división, de desprecio y de inequidad, la Eucaristía es recibida indignamente. En cambio, las familias que se alimentan de la Eucaristía con adecuada disposición refuerzan su deseo de fraternidad, su sentido social y su compromiso con los necesitados.”

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Este texto puede ser entendido de dos maneras muy distintas, y sólo una de ellas es compatible con la fe católica y por tanto, es la que debemos suponer en un documento del Papa. La pauta la da el comienzo:

“185. En esta línea es conveniente tomar muy en serio un texto bíblico que suele ser interpretado fuera de su contexto, o de una manera muy general, con lo cual se puede descuidar su sentido más inmediato y directo, que es marcadamente social.

Leamos el texto bíblico en cuestión:

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“23 Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan;

24 y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí.

25 Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí.

26 Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga.

27 De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor.

28 Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa.

29 Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí.”

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Esto lo dice San Pablo después de haber señalado la conducta inapropiada de los corintios en las celebraciones eucarísticas.

Como se ve, el fundamento que da para afirmar la necesidad de “discernir” a la hora de celebrar la Eucaristía, y la “condenación” o “juicio” de los que la celebran “sin discernir”, es la consagración del pan y del vino que el Señor realizó en la Última Cena, y por tanto, la Presencia Real de Jesús en el Sacramento eucarístico, por lo cual el punto central está en cómo se “come” y cómo se “bebe” el Cuerpo y la Sangre del Señor, es decir, en la recepción de la “res” sacramental presente bajo las especies del pan y el vino.

No hay ninguna referencia explícita en ello al aspecto “social” de la celebración, que implícitamente sin duda está presente, porque el Cuerpo de Cristo, realmente presente en el Sacramento, es también místicamente la Iglesia toda, ya que por el Bautismo nos hacemos miembros de Cristo.

Si el sentido más inmediato y directo es, entonces, social, no lo es en forma principal, sino secundaria, pues principalmente ese sentido más inmediato y directo del texto es sacramental y tiene que ver con la Presencia Real de Jesucristo bajo las especies eucarísticas.

De hecho, asi se entiende que el texto diga que el sentido más inmediato y directo del pasaje es “marcadamente social“, en vez de decir que es “social” sin más. 

Ahora bien, no es imposible que algunos quieran interpretar ese texto en el sentido de que esas “interpretaciones fuera de contexto” son precisamente las que insisten en la Presencia Real de Jesucristo, de su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad, en la Eucaristía, y que precisamente por ese motivo se resisten a aceptar una “pastoral del sacrilegio eucarístico” que consistiría en dar la comunión a personas que, como los divorciados vueltos a casar, por ejemplo, están en situación objetiva de pecado mortal.

Decimos situación objetiva de pecado mortal, porque todo el mundo acepta que es una situación de objetiva de pecado, y es claro que el adulterio no es un pecado venial.

Según esta interpretación torcida de las palabras del Papa, al fin de cuentas el significado real de este pasaje de la Escritura se reduciría a ese significado “social”, y el atentado contra el Cuerpo de Cristo de que aquí se habla se reduciría a la ofensa que se hace a la comunidad, a los miembros de Cristo que son los hermanos en la fe, por el hecho de discriminar en la comunidad a aquellos que son pobres.

Un subproducto “favorable” a esta forma de ver sería la conclusión de que el problema del sacrilegio eucarístico se plantea sólo en relación con nuestra conducta personal y familiar hacia los pobres y no en relación a la recepción de la Eucaristía en situación objetiva de pecado grave como es por ejemplo estando en una unión adúltera sin arrepentimiento y sin propósito de enmienda.

Por el contrario, aquí se debe plantear el “et…et” (esto y también aquello) propio de pensamiento católico. No oponer verdades, sino afirmarlas todas al mismo tiempo, como indica claramente el texto mismo: “tanto en los signos sacramentales como en la comunidad” debemos discernir la presencia de Cristo (según sus diversas modalidades en cada caso, por supuesto).

Por otra parte, el texto es una reconfortante reafirmación de que sí es posible y existe el sacrilegio eucarístico y que por recibir indignamente el Cuerpo y la Sangre del Señor bajo las especies sacramentales se puede comer y beber la propia condenación.

Reconfortante, decimos, porque si algo nos angustia en la actual nefasta tendencia a dar la Eucaristía a los que están en pecado mortal es, junto con la condenación eterna que se favorece de ese modo en esas pobres almas, el horrendo atentado que se inflige a Nuestro Señor Jesucristo que ha llegado al extremo de hacerse presente bajo las humildes especies sacramentales precisamente llevado de su inmenso amor a todos nosotros.

El solo hecho de que en la Iglesia de Cristo haya llegado a ser significativa una tendencia como ésa debe llevarnos a todos, Pastores y simples fieles, a un riguroso examen de conciencia y a una actitud penitencial profunda delante de Dios Nuestro Señor, con el cual no se juega.  

44 comentarios

  
Luis Fernando
Desde luego el concilio de Trento interpreta esa pasaje como siempre lo ha hecho la Iglesia... antes, y después de Trento:

Decreto sobre la Eucaristía
CAP. VII. De la preparación que debe preceder para recibir dignamente la sagrada Eucaristía.

Si no es decoroso que nadie se presente a ninguna de las demás funciones sagradas, sino con pureza y santidad; cuanto más notoria es a las personas cristianas la santidad y divinidad de este celeste Sacramento, con tanta mayor diligencia por cierto deben procurar presentarse a recibirle con grande respeto y santidad; principalmente constándonos aquellas tan terribles palabras del Apóstol san Pablo: Quien come y bebe indignamente, come y bebe su condenación; pues no hace diferencia entre el cuerpo del Señor y otros manjares. Por esta causa se ha de traer a la memoria del que quiera comulgar el precepto del mismo Apóstol: Reconózcase el hombre a sí mismo. La costumbre de la Iglesia declara que es necesario este examen, para que ninguno sabedor de que está en pecado mortal, se pueda acercar, por muy contrito que le parezca hallarse, a recibir la sagrada Eucaristía, sin disponerse antes con la confesión sacramental; y esto mismo ha decretado este santo Concilio observen perpetuamente todos los cristianos, y también los sacerdotes, a quienes correspondiere celebrar por obligación, a no ser que les falte confesor. Y si el sacerdote por alguna urgente necesidad celebrare sin haberse confesado, confiese sin dilación luego que pueda.

Canon:
CAN. XI. Si alguno dijere, que sola la fe es preparación suficiente para recibir el sacramento de la santísima Eucaristía; sea excomulgado. Y para que no se reciba indignamente tan grande Sacramento, y por consecuencia cause muerte y condenación; establece y declara el mismo santo Concilio, que los que se sienten gravados con conciencia de pecado mortal, por contritos que se crean, deben para recibirlo, anticipar necesariamente la confesión sacramental, habiendo confesor. Y si alguno presumiere enseñar, predicar o afirmar con pertinacia lo contrario, o también defenderlo en disputas públicas, quede por el mismo caso excomulgado.

¿Y bien? ¿interpretó Trento fuera de contexto las palabras de San Pablo?

Ay, ay, aaaay...

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En efecto, el Concilio y su anatema son muy claros.

Gracias y saludos cordiales.
11/04/16 5:55 PM
  
Miguel
Gracias por el trabajo y el servicio, Néstor.

Cuando la Iglesia nos habla de las condiciones para acercarse a recibir los sacramentos no está poniéndonos dificultades ni seleccionando élites. Está anunciándonos la grandeza del don que se nos ofrece, y la preparación que la gracia de Cristo quiere realizar en nosotros para que lo recibamos bien en la Iglesia. Realmente, el mismo Señor nos diviniza en el Sacramento y nos prepara para la divinización y para lo divino. Y caminamos con el que se acerca al Sacramento para ayudarle en su preparación. Y no lo abandonamos una vez recibido para juntos sanar, crecer y dar fruto.
11/04/16 7:00 PM
  
Ricardo de Argentina
Lo que a mí lo que me cuesta entender es que en pleno AÑO DE LA MISERICORDIA haya quienes son proclives a dar la comunión a adúlteros y concubinos impenitentes con lo cual, como todo el mundo sabe, BEBEN SU PROPIA CONDENACIÓN.
¡Eso es lo más anti-misericordioso que imaginarse pueda!
11/04/16 7:08 PM
  
pablovelasco
Editado. Por ahora suspendemos la sección humorística, que el horno no está apto.

Saludos cordiales.
11/04/16 7:13 PM
  
Raúl de Argentina
Ay, ay, ya dijimos que por ahora suspendemos el humor...:)

Saludos cordiales.
11/04/16 7:38 PM
  
Juan Carlos Perez
Editado. No hiperbolicemos, que ya con la realidad constatable alcanza para que la Iglesia esté pasando por un momento muy duro.

Saludos cordiales.
11/04/16 7:46 PM
  
Juan Argento
Precisemos.

1. El texto dentro de 1 Cor 11:23-39 acerca del cual es evidente, en función de lo que S. Pablo dice en el pasaje anterior (1 Cor 11:17-22), que "el sentido más inmediato y directo" que S. Pablo tiene en mente al dirigirse a esa comunidad en ese momento es "marcadamente social", consiste en solamente dos cláusulas : "indignamente" y "sin discernir el Cuerpo".

2. Que el "sentido más inmediato y directo" de esas dos cláusulas sea, en esa carta concreta dirigida a una comunidad concreta en un momento concreto, "marcadamente social" no es una restricción del sentido propio de esas cláusulas sino una instanciación de él.

Hay muchas formas en que alguien puede recibir el Cuerpo de Cristo indignamente. Una de ellas es despreciar a los pobres e ignorar sus necesidades pudiendo atenderlas. Esa era la actitud concreta de muchos fieles de la Iglesia de Corinto descripta por S. Pablo en el pasaje inmediato anterior, y por lo tanto era el sentido más inmediato y directo que S. Pablo tenía en mente para el "indignamente", porque él estaba escribiendo esa carta a gente concreta en un momento concreto. Pero la afirmación de que "quien coma el pan o beba la copa del Señor indignamente, será reo del Cuerpo y de la Sangre del Señor" viene después del pasaje de la Institución de la Eucaristía, que tiene valor universal y no restringido a los corintios. Por lo tanto el sentido propio de esa afirmación es obviamente general, abarcando todas las posibles instancias de "indignamente".

De la misma manera, el sentido propio de la afirmación de que "quien come y bebe sin discernir el Cuerpo, come y bebe su propio castigo" es general, abarcando todas las posibles instancias de "sin discernir el Cuerpo". Así, incluye tanto el sentido "sin discernir el Cuerpo Sacramental" como el sentido "sin discernir el Cuerpo Místico", que obviamente es el sentido más inmediato y directo que S. Pablo tiene en mente al dirigirse a esa comunidad en ese momento, a partir de lo que dijo en 11:17-22 y también de lo que dirá un poco después en 12:12-27.


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En el sentido "más inmediato y directo" de ese pasaje, en tanto que dirigido a los corintios de entonces, hay que distinguir lo principal y lo secundario. Lo principal es siempre el atentado contra la Presencia Real de Jesucristo en la Eucaristía. San Pablo no puede estar diciendo a los corintios que cuando comulgan sacrílegamente por el hecho de despreciar a los pobres en su comunidad, ese sacrilegio consiste ante todo en la ofensa que se produce contra la Iglesia y contra los hermanos, o sea, en la "dimensión social".

Al contrario, les está diciendo que cuando desprecian al pobre o lo discriminan están recibiendo indignamente el Cuerpo y la Sangre de Cristo bajo las especies sacramentales, y por eso, por el atentado sacrílego contra el sacramento, están comiendo y bebiendo su propia condenación.

Si no no tendría sentido que para fundamentar su reproche acuda a las palabras de Jesús en la institución de la Eucaristía en la Última Cena.

Y por eso el "marcadamente social" es oportuno, porque el "marcadamente" muestra que "social" es un adjetivo y no lo definitorio de la esencia del asunto.

Saludos cordiales.
11/04/16 7:47 PM
  
Tomás Bertrán
.
Sobre la comunión a adúlteros, la Amoris laetitia, a mi criterio, es bien clara. Distingue entre los separados o divorciados que no se casan después, respetando la validez de su matrimonio, de los divorciados y vueltos a casar (adúlteros).
Números 242 y 243:
242.- Al mismo tiempo, « hay que alentar a las personas divorciadas que no se han vuelto a casar —que a menudo son testigos de la fidelidad matrimonial— a encontrar en la Eucaristía el alimento que las sostenga en su estado. La comunidad local y los pastores deben acompañar a estas personas con solicitud, sobre todo cuando hay hijos o su situación de pobreza es grave »
243.- A las personas divorciadas que viven en nueva unión, es importante hacerles sentir que son parte de la Iglesia, que « no están excomulgadas » y no son tratadas como tales, porque siempre integran la comunión eclesial.
Para la comunidad cristiana, hacerse cargo de ellos no implica un debilitamiento de su fe y de su testimonio acerca de la indisolubilidad matrimonial, es más, en ese cuidado expresa precisamente su caridad.
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A los primeros les dice que pueden participar de la comunión, de la Eucaristía.
A los segundos no se les dice tal cosa, sino que pueden participar del acompañamiento e incluso de la Misa en espera de su conversión.
Y si mal no recuerdo (lo digo de memoria) en otro apartado recomienda a los divorciados y vueltos a casar que participen de las actividades de la parroquia, pero no de dar catequesis.
Creo que es bueno leer este documento en su globalidad, con sus claroscuros. Pero sobre el adulterio veo, a mi entender, que en los números citados es claro.

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En efecto, eso es lo que dice explícitamente, y por ese lado no hay más vuelta que darle.

Ahora bien, la ambigüedad con que se expresa en muchas partes al respecto da pie para varias interpretaciones posibles, y algunas de ellas muy heterodoxas, como se puede ver en los comentarios a mi "post" anterior.

Saludos cordiales.
11/04/16 7:50 PM
  
Horacio Castro
Obviamente el divorciado, mientras su cónyuge viva, no puede acceder otra vez al sacramento del Matrimonio. Cuando incurre en una unión adúltera ya ha consumado un pecado mortal. Supongamos el nacimiento de hijos extramatrimoniales y que, por su parte, el otro cónyuge también inicia una relación adúltera. Así este divorciado ‘vuelto a casar’ se encuentra en situación objetiva de pecado mortal, pero se arrepiente sinceramente aunque sin estar dispuesto a modificar su relación adúltera. ¿Cuál es la diferencia con la situación objetiva de pecado mortal, en que se encuentra un delincuente arrepentido, que no repara el daño causado ni se somete a la justicia de los hombres para la correspondiente sanción?

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En cuanto a la no reparación al menos, la diferencia es nula. En ese caso (a menos que la reparación se le haya vuelto imposible de hecho) ese delincuente no está verdaderamente arrepentido (como obviamente no lo está el adúltero que no piensa dejar su relación adúltera, es decir, tampoco piensa vivir como "hermano y hermana"), y por tanto, no puede confesarse válidamente ni comulgar.

Por otra parte, el adúltero permanente no solamente ha consumado un pecado mortal, sino que está en pecado mortal desde ese momento hasta que se confiesa válidamente, es decir, con sincero propósito de enmienda (dejando de lado por ahora el tema de la eventual inocencia subjetiva, sobre el que versa mi "post" anterior).

Porque hay algo obvio además: por más que sea concebible una hipótesis de alguien que en situación objetiva de pecado conserva la inculpabilidad de su conciencia, es claro que no es así en la inmensa mayoría de los casos, pues, como dicen los estudiosos de Derecho Canónico cuando explican porqué el Código dice que la imputabilidad debe suponerse hasta que conste lo contrario, lo normal es que el ser humano actúe consciente y libremente.

Saludos cordiales.
11/04/16 8:04 PM
  
M. A. Ñabeo
"suele ser interpretado fuera de su contexto, o de una manera muy general, con lo cual se puede descuidar su sentido más inmediato y directo, que es marcadamente social." (Amoris Laetitia)

"Si el sentido más inmediato y directo es, entonces, social, no lo es en forma principal, sino secundaria, pues principalmente ese sentido más inmediato y directo del texto es sacramental..." (Don Néstor Martínez)
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Lo honra sin duda, Don Néstor, su intento por dar la mejor interpretación al texto papal, pero me temo que el castellano NO es tan flexible: Su Santidad ha afirmado que cualquier interpretación no preeminentemente social a ese pasaje de San Pablo es sacada de contexto o genérica.

A mí me asusta lo que puede suponer que un Papa enseñe eso. Dios dirá.

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Pues "preeminentemente social" no es "marcadamente social". Un santo puede ser marcadamente hincha de Peñarol (aunque los de Nacional no lo puedan creer), pero eso no es lo que él es "preeminentemente", porque entonces más que estar canonizado estaría en la lista de honor del club de fútbol.

Saludos cordiales.
11/04/16 8:11 PM
  
Horacio Castro
Si la diferencia es nula (11/04/16 8:04 PM), es absolutamente coherente no recibir el sacramento de la Comunión en ambos supuestos. Muchas gracias Néstor.
11/04/16 8:35 PM
  
M. A. Labeo
Estimado Don Néstor,

Muchas gracias por su respuesta.

No pretendo iniciar un debate pero sí querría aclarar que cuando digo que Francisco afirma "preeminentemente" no lo hago por asimilarlo a "marcadamente" (como usted bien señala, no es lo mismo) sino porque enseña que cualquier otra interpretación es genérica o sacada de contexto.

Por seguir con su ejemplo, si yo dijera que es genérica o está sacada de contexto cualquier interpretación de mis preferencias futbolísticas que no destaque de modo inmediato y directo que soy marcadamente hincha de Peñarol, aún cabría que además tenga simpatía por Nacional (aunque no se lo creerá un seguidor de ninguno de los dos) pero, desde luego, todo el mundo pensará que al menos preeminentemente soy de Peñarol y a nadie se le pasará siquiera por la cabeza que, en realidad, lo sustancial para mí es ser de Nacional.

Un saludo igualmente cordial

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Pues no, si digo "marcadamente social" ya estoy adjetivando, y por eso mismo no se puede pensar que para mi lo "social" es lo esencial y sustantivo.

No veo que haya nada malo en decir que todo sacrilegio eucarístico es "marcadamente social" si al mismo tiempo se mantiene que es "preeminentemente" un atentado contra la Presencia Real de Jesucristo en la Eucaristía.

Porque sin duda que dicho sacrilegio es también un pecado terrible contra la Comunión de los Santos, es decir, contra la Iglesia en general, contra el Cuerpo Místico de Cristo.

En ese sentido, una interpretación del sacrilegio eucarístico que negase o ignorase ese "marcadamente social" sería falsa o incompleta, respectivamente, sin duda.

Y la frase "tanto en los signos sacramentales como en la comunidad" muestra por lo menos que no hay una exclusividad de lo social, y es claro por fe católica básica que de esas dos presencias, la sacramental y la comunitaria, la principal es la primera.

De nuevo, que la presentación de las cosas podría haber sido mucho más clara y mucho mejor balanceada, sin duda. Por eso el "post". Pero estrictamente hablando, ahí no se reduce la Eucaristía a su dimensión social ni se dice que ésta sea la preeminente.

Saludos cordiales.
11/04/16 8:36 PM
  
Andres Robles
Editado. Si no se acepta el Concilio Vaticano II, entonces es de otras cosas que tenemos que discutir, en otra sección.

Saludos cordiales.
11/04/16 8:59 PM
  
Juan Argento
"San Pablo no puede estar diciendo a los corintios que cuando comulgan sacrílegamente por el hecho de despreciar a los pobres en su comunidad, ese sacrilegio consiste ante todo en la ofensa que se produce contra la Iglesia y contra los hermanos, o sea, en la "dimensión social"."

Eso es evidente, y jamás se me cruzó por la mente que el pecado cometido al comulgar indignamente sea de naturaleza social, en el sentido de una ofensa a los hermanos. Es claro que la indignidad es siempre ante Cristo y que la ofensa por recibir su Cuerpo indignamente es directa al Señor: "quien coma el pan o beba la copa del Señor indignamente, será reo del Cuerpo y de la Sangre del Señor". El pecado que era de naturaleza social en ese caso concreto (en el sentido de la materia, porque todo pecado es esencialmente personal) es el pecado previo al sacrilegio, que los hizo indignos de recibir el Cuerpo de Cristo.

"Indignamente" designa, por definición, la carencia de la dignidad requerida para comulgar. La dignidad requerida para comulgar es sobrenatural, es ser "partícipe de la naturaleza divina" por tener infundidas en el alma la gracia santificante y la caridad. Si bien nos referimos usualmente solamente a la gracia santificante y decimos "estar en gracia", la gracia santificante y la caridad son inseparables. Y la gracia y la caridad pueden perderse por una variedad de pecados, o dicho de otra manera hay una variedad de acciones y actitudes incompatibles con la permanencia de la caridad en el alma. El pecado que tiene en mente S. Pablo al escribir esa carta concreta a esa comunidad concreta en ese momento concreto es de naturaleza social: despreciar a los pobres e ignorar sus necesidades graves pudiendo atenderlas.

Notablemente, S. Juan menciona exactamente el mismo pecado cuando en su primera carta da un ejemplo de actitud incompatible con la permanencia de la caridad en el alma:

"Si alguno que posee bienes de la tierra, ve a su hermano padecer necesidad y le cierra su corazón, ¿cómo puede permanecer en él el amor de Dios?" (1 Jn 3:17)

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Me parece que no, porque el Papa se refiere claramente al pecado de sacrilegio eucarístico:

"186. La Eucaristía reclama la integración en un único cuerpo eclesial. Quien se acerca al Cuerpo y a la Sangre de Cristo no puede al mismo tiempo ofender este mismo Cuerpo provocando escandalosas divisiones y discriminaciones entre sus miembros. Se trata, pues, de «discernir» el Cuerpo del Señor, de reconocerlo con fe y caridad, tanto en los signos sacramentales como en la comunidad, de otro modo, se come y se bebe la propia condenación (cf. v. 11, 29)."

"Cuando quienes comulgan se resisten a dejarse impulsar en un compromiso con los pobres y sufrientes, o consienten distintas formas de división, de desprecio y de inequidad, la Eucaristía es recibida indignamente. En cambio, las familias que se alimentan de la Eucaristía con adecuada disposición refuerzan su deseo de fraternidad, su sentido social y su compromiso con los necesitados.”

Es decir, como tantas veces ha ocurrido ya, me parece que estas afirmaciones del Papa son salvables en puro rigor, pero muy imperfectamente dichas por la impresión inmediata que producen.

Saludos cordiales.
11/04/16 9:06 PM
  
Roberto Ibarra Videla
Me parece claro el comentario del blog. Ahora bien, me parece un poco exzajerado. Así como la carta a los Corintios hay que leerla en su contexto concreto en que fue escrita y es totalmente verdadero lo que señalas en el blog, creo que San Pablo en aquella época no obstante tener clara la presencia de Cristo en la Eucaristía, no la tenía con la misma claridad definida en Trento en cuanto a las especies Eucarísticas. Siendo así, lo dicho por el papa Francisco es válido y no creo que él haya pretendido - ni aun remotamente - desmerecer o contradecir lo afirmado por Trento. El es Hijo de la Iglesia. Me parece que es sólo un llamado de atención para aquellos que al comulgar están centrando únicamente en la presencia real de Cristo en las especies y al hacerlo sólo verifican si han o no cometido algún pecado mortal de aquellos que indica el decálogo y que sea público, sin reparar con la misma exigencia y severidad su comportamiento para con los pobres y desvalidos. Creo que lo que pretende decir es que es igualmente sacrílego y causa de su condenación, comulgar en pecado de adulterio como comulgar en pecado omisión de ayuda a los pobres, pudiendo hacerlo. El tuve hambre y me diste de comer tiene mucho que ver aquí. Esto será lo que se nos preguntará en el juicio, pues Cristo se identifica con el hambriento y con el pobre. Así como no puede comulgar el adultero, tampoco lo puede hacer un soberbio, un idolatra o un avaro, aunque sus pecados no estén a la vista. En fin, me parece que el Papa Francisco llama a tener el mismo celo por la comunión no sólo respecto del pecador público , sino que también respecto de aquellos que tenemos nuestro pecado oculto, y no por ello, estamos menos impedidos de comulgar. La Paz.

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No entiendo eso de las "especies eucarísticas". Es claro que la fe de San Pablo y de los Apóstoles es la misma que la de Trento. En ambos casos se afirma la Presencia Real de Jesucristo en el Sacramento de la Eucaristía y se pone esa Presencia Real como base del pecado de sacrilegio en que consiste el recibir la Eucaristía habiendo previamente cometido un pecado grave del que uno no se ha arrepentido.

Por eso me preocupa lo de "siendo así, lo dicho por el Papa Francisco es válido", porque no está siendo así, por lo dicho, y entonces capaz que hacemos depender la validez de lo que el Papa dice de algo que es falso y contrario a la fe, como sería sostener que hay alguna diferencia sustancial entre la fe de San Pablo y los demás Apóstoles acerca de la Presencia real de Jesús en la Eucaristía y la fe de Trento enunciada en el pasaje citado.

No hay pecado mortal, además, que no vaya contra algún precepto del Decálogo, aunque es claro que algunos son públicos y otros no.

En cuanto al sentido que Ud. asigna al texto del Papa en este punto, entiendo que sí, ése es el único que le podemos asignar católicamente hablando, pero reconociendo que está expresado con poca claridad.

Saludos cordiales.
11/04/16 10:07 PM
  
Juan Argento
(De paso, una corrección a la cita bíblica en el artículo: el versículo 29 no repite "indignamente". Podés borrar esto del comentario.)

Concido con esto último, pero me parece que si presuponemos un marco ortodoxo, la interpretación ortodoxa no es tan dificil. Simplemente hay que interpretar el caso que da pie a San Pablo y lo que dice el Papa como ejemplificaciones y no como restricciones.

La recepción de la Eucaristía requiere en el fiel la dignidad de ser hijo de Dios, miembro de Cristo y templo del Espíritu Santo, por tener infundidas la gracia santificante y la caridad en el alma. Esa dignidad se puede perder por una variedad de acciones y actitudes, entre las cuales están ignorar las necesidades graves de los pobres pudiendo atenderlas (1 Jn 3:17) y provocar escandalosas divisiones y discriminaciones entre los miembros de la Iglesia (Sant 2:1-4).

En otras palabras, lo que dice el segundo párrafo del Papa que citas en tu addendum a mi comentario anterior puede entenderse como una ejemplificación de lo que se infiere de este texto paulino: "Los que son conducidos por el Espíritu de Dios, ésos son hijos de Dios" (Rom 8:14). Si alguien se resiste en materia grave a ser conducido por el Espíritu Santo, por ejemplo de las maneras que menciona el Papa, entonces deja de ser hijo de Dios (pierde la gracia y la caridad) y si recibiese la Eucaristía lo haría indignamente.

(Reemplacé "instanciación" por "ejemplificación" para cumplir con la RAE, pero por razones profesionales me resulta mucho más natural la primera palabra.)
11/04/16 10:22 PM
  
Asd
El cogollo está en que el Papa dice que algunas personas en situaciones irregulares no tiene por qué estar en situación de pecado mortal. Ergo, sin no hay pecado mortal es posible la comunión. Más claro que el agua.

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No todavía tan claro, porque ese no estar en pecado mortal puede ser algo que depende de la conciencia de la persona y que sólo Dios puede conocer. Entonces la Iglesia no tiene más remedio que guiarse por la situación objetiva de pecado y negar la Comunión.

Saludos cordiales.
11/04/16 10:23 PM
  
Roberto Ibarra Videla
Nestor. Perdón me exprese mal. No pretendo sostener que hay alguna diferencia entre la Fe de San Pablo y los Apóstoles y la Fe de Trento. Tengo claro también que todos los pecados derivan del decálogo. Es la parte final de su comentario la que expresa mejor lo que quise decir. Creo que el Papa Francisco nos llama a los que somos calificados de "rigoristas" a tener el mismo celo por la Eucaristía en caso de adulterio, que es normalmente un pecado público, como por la avaricia, que es normalmente oculta. Eso es todo. Como ya sabemos el Papa Francisco escribe siempre muy pastoralmente, por usar una expresión. Sus palabras no están dirigidas fundamentalmente a sabios e inteligentes, sino que los Cristianos de a pie. Como muy bien usted hace, hay que leerlo siempre de buena fe e interpretarlo según la verdad de la Biblia y del Magisterio de la Iglesia. Nada mas. Hay que conocer a los Jesuitas Católicos para poder entender muchas veces lo que quieren decir. La Paz.

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Pues yo observo una cosa: que son justamente los que no han estudiado Filosofía ni Teología los que se problematizan con algunas expresiones del Papa, y que somos los que sí las hemos estudiado los que podemos ver, a veces con esfuerzo, en qué sentido son aceptables y las tenemos que explicar. Se supone que los sencillos no tienen porqué entender el lenguaje especial de los "Jesuitas Católicos".

Por otra parte, es claro que no se puede tratar igual en la Iglesia un pecado público que un pecado oculto. Al portador de este último no se le puede negar la Comunión, precisamente porque es oculto.

Saludos cordiales.
11/04/16 10:53 PM
  
Javier Ejías
Es decir que como San Pablo los advierte contra las permanencia de las desigualdades en el ágape eucarístico, usted, y LF, deducen que los divorciados no pueden comulgar.
Y el Pisuerga ¿Sigue pasando por Valladolid?

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Leyendo su comentario más bien parece que el Pisuerga pasara por las montañas de la Luna.

Saludos cordiales.
12/04/16 9:34 AM
  
Asd
Claro, Néstor,
Es como decir: Tú dices que no has robado. El Jefe dice que no has robado pero la organización cree conveniente el hacer como si hubieras robado y así te va a tratar de ahora en adelante. Muy lógico.

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Es clarísimo que no es así. El haber robado o no es un hecho objetivo que se puede establecer mediante una investigación. Equivale, en nuestro tema, al haber estado casado válidamente con A y ahora haberse casado por civil con B en vida de A. Sólo que en nuestro tema no hay nada que investigar, pues se trata precisamente de las personas que están en esa situación. Si no estuviesen en esa situación objetiva que nadie discute, no se plantearía el problema.

El ejemplo debería ser: yo he robado, y todo el mundo lo sabe, pero digo que lo he hecho en forma inculpable, porque desconozco los valores ínsitos en la norma que dice "no robar". Por tanto, no debo ir a la cárcel. A ver en qué juzgado eso funcionaría.

Saludos cordiales.
12/04/16 10:36 AM
  
Jaime Fernández de Córdoba
Entonces, puesto que hay una interpretación estrictamente católica del texto, que es la que Néstor explica, hay que deducir que según esta exégesis el Papa da indicaciones para una más escrupulosa distribución de la Eucaristía, y no más laxa como podría parecer en una lectura más descuidada o desinformada. Lo que ocurre es que no parece que soplen esos vientos en el Vaticano, y por eso puede resultar forzada la interpretación más conforme a la Tradición. Por otra parte, a mí esto de "social", en fin... es que en mi Biblia no encuentro esta palabra, debe tratarse de una mala traducción.

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Es que la interpretación conforme a la Tradición no es nunca "forzada" en el sentido de que lo que ante todo importa es cuál es la doctrina católica sobre el punto, que es la única que nos obliga. El otro tema no digo que no sea importante e interesante, pero no hay que confundirlo con el primero.

Saludos cordiales.
12/04/16 11:42 AM
  
Horacio Castro
Tenía que ser… y éste es ‘el’ post sobre "Amoris Laetitia": definir qué y cuándo se “come y bebe indignamente el Cuerpo del Señor”. Porque está claro que no se trata solamente de los divorciados ‘vueltos a casar’. “( ) debe llevarnos a TODOS, Pastores y simples fieles, a un riguroso examen de conciencia y a una actitud penitencial profunda delante de Dios Nuestro Señor, con el cual no se juega”.

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Eso está más que definido desde el comienzo mismo del cristianismo. No se puede comulgar en pecado mortal, es otro pecado mortal más. Y por eso, si es un pecado público, el Pastor tiene el deber de negar la comunión. Si no es público, el problema es que es oculto, y el Pastor no puede hacer nada, porque no puede saber. Pero Dios sí sabe, y por eso, para la conciencia del que va a comulgar, es lo mismo si su pecado es público o no lo es.

Saludos cordiales.
12/04/16 1:33 PM
  
Ricardo de Argentina
"Por otra parte, es claro que no se puede tratar igual en la Iglesia un pecado público que un pecado oculto. Al portador de este último no se le puede negar la Comunión, precisamente porque es oculto."
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Creo Néstor, que en eso que dices está la clave de la tragedia que vive la Iglesia. Porque eso es muy cierto, pero en la práctica al pecador público se lo ha tratado igual que al oculto, permitiéndosele comulgar entre otras cosas, lo cual ha generado una seguidilla de escándalos habituales que han terminado por desgastar la resistencia moral de los fieles.

Es de cajón que en la medida en que se debilita la fe, crece la cobardía. Y es en esa cobardía donde está la explicación de tanto pastor que se siente incómodo ante fieles de fe recia, llegando incluso al punto -increíble pero real - de ponérseles en contra, combatirlos e incluso intentar segregarlos de la comunidad.

Ejemplos hay a montones. Y en todos los niveles.
12/04/16 2:27 PM
  
Ricardo de Argentina
"El ejemplo debería ser: yo he robado, y todo el mundo lo sabe, pero digo que lo he hecho en forma inculpable, porque desconozco los valores ínsitos en la norma que dice "no robar". Por tanto, no debo ir a la cárcel. A ver en qué juzgado eso funcionaría."
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Todavía no, pero tiempo al tiempo.
La columna que sostiene la moral de la sociedad civil es la Iglesia, y ya vemos cómo anda.
Causa y efecto, muy apreciado Néstor, más un poquito de tiempo, ya lo verás.

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El futuro lo conoce Dios, y si algo tiene de característico la historia es que no se puede predecir, humanamente hablando, claro.

Saludos cordiales.
12/04/16 2:32 PM
  
Horacio Castro
Cierto que está perfectamente definido, pero algunos 'olvidan', o lo pretenden, que al confesar deben tener el firme propósito de no continuar incurriendo en el mismo pecado. Son muchas las comuniones sacrílegas...
12/04/16 3:08 PM
  
antonio
En efecto, eso es lo que dice explícitamente, y por ese lado no hay más vuelta que darle.

Ahora bien, la ambigüedad con que se expresa en muchas partes al respecto da pie para varias interpretaciones posibles, y algunas de ellas muy heterodoxas, como se puede ver en los comentarios a mi "post" anterior.


Los NI,la tibieza, la falta de FE, en la EUCARISTIA, en la GRACIA, flor de regalito le harán si se interpreta como quieren, el infierno.

Y agravado por que son responsables de miles de años, de eternidad,
La Muerte es el comienzo de la vida eterna, en la que estamos en contacto con nuestras almas, el inferno, el purgarotio, y el cielo nos rodean, y nadie tiene asegurado un dia de vida.

Que Dios lo bendiga y bendiga a la Iglesia.
12/04/16 6:48 PM
  
David Quiroa
Yo no tengo la llave de la conciencia de cada quien, y por lo tanto no puedo decir si hay muchos o pocos que comulgan en pecado mortal. No sé si alguien tenga esa estadística y si la tiene, no sé cómo pudo haberla obtenido, siendo que la confesión, hasta hoy, sigue siendo un secreto entre el penitente y el confesor.

Dicho lo anterior, uno puede "sospechar" que muchos comulgan en pecado mortal, sólo porque el número de confesiones es muy inferior al número de comulgantes. ¿Es siempre culpa del comulgante no haberse podido confesar? Generalmente no. Abundante se ha hablado de la escasez de confesores y horarios de confesión.

Por otro lado, cuando uno estima las cifras de católicos practicantes (una cifra muy inferior al 10% de la población, en países de mayoría católica), queda también la duda si realmente es tan masiva esa ola personas que "comen su propia condenación".

Así pues, yo estimo que la cantidad de gente que comulga en pecado mortal es relativamente baja. De gente que lo hace con conocimiento de causa, más baja aún. Y de divorciados vueltos a casar que lo hacen con toda la mala intención de ofender a Cristo, muchísimo más baja.

Sería bueno considerar eso antes de sacar las antorchas y los tridentes.

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El asunto de si es culpa o no por no haberse podido confesar, de los que comulgan sin confesarse antes, necesitando hacerlo, no quita ni pone al hecho de que cometen un grave sacrilegio.

En cuanto a los porcentajes, es claro que hay tomarlos entre el total de católicos comulgantes, no sobre la población mundial, porque los no comulgantes y/o no católicos no entran, por lógica razón, en la estadística.

Partiendo de la base de que alguien comulga en pecado mortal, además, es en la práctica irrelevante preguntarse si tiene conocimiento de causa o mala intención de ofender a Cristo. Para todos los que mueren en pecado mortal hay un solo y único Infierno.

De hecho, sin conocimiento de lo que se hace no puede haber pecado mortal, y la ofensa a Cristo está siempre dada por el hecho de que intencionalmente hago lo que sé que lo ofende y Él ha prohibido, aunque no forme expresa y directamente la intención de ofenderlo a Él.

Saludos cordiales.
12/04/16 7:42 PM
  
Asd
Néstor dice:

"El ejemplo debería ser: yo he robado, y todo el mundo lo sabe, pero digo que lo he hecho en forma inculpable, porque desconozco los valores ínsitos en la norma que dice "no robar". Por tanto, no debo ir a la cárcel. A ver en qué juzgado eso funcionaría."

No es así. Si abundamos en el ejemplo deberíamos decir:

El hecho es objetivamente un robo, pero lo hice por dar de comer a mis hijos (circunstancias atenuantes), la persona a la que robé también lo ve así (el Jefe) por tanto no soy culpable y puedo seguir en libertad (comunión). Objetivamente fue un robo, subjetivamente fue un acto de supervivencia por el que no soy culpable.

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No aplica, porque aquí el atenuante es comprobable objetivamente (basta ver qué hice con el dinero robado, la situación económica de mi familia, etc.), mientras que en el caso de la conciencia de cada uno, no lo es. Por eso la Iglesia debe atenerse a lo objetivamente dado, presumir de entrada la imputabilidad dado que normalmente el ser humano actúa con conciencia y libre albedrío, y negar la Comunión.

Saludos cordiales.
13/04/16 1:26 PM
  
Renzo
Hola Néstor, si me permites un breve comentario a tu respuesta a Asd.

Creo que un ejemplo más acertado sería que yo he robado, pero un juez y un jurado deciden que las circunstancias por las que lo hice son un eximente y además al dueño de lo que robé se le ha devuelto lo robado, por lo que me declaran inocente. Pero hay una parte de la sociedad que me ha sometido a un juicio paralelo y me ha condenado, arrogándose el derecho a juzgar y condenar a cualquiera, ignorando y despreciando la sentencia de quien sí está facultado para hacerlo, lo que en este caso vendría a decir que son más papistas que el Papa.

Saludos.

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Ningún juez y jurado humano puede pronunciarse sobre la conciencia de las personas, por eso Jesús dijo "No juzguen", y el Papa Francisco preguntó "¿Quién soy yo para juzgar?". Así que el paralelo no se cumple. Por eso la Iglesia debe atenerse a lo objetivo, y presumiendo de entrada la imputabilidad, porque normalmente las personas actúan sabiendo lo que hacen, debe negar la Comunión.

Por otra parte, en este caso el Papa no ha dicho, fuera de interpretaciones que alguno haga, que los "divorciados vueltos a casar" puedan comulgar en alguna circunstancia.

Saludos cordiales.
13/04/16 1:32 PM
  
Asd
Pero vamos a ver Néstor. Si esa persona está en gracia de Dios ¿por qué la Iglesia le niega la comunión? Eso es presunción de culpabilidad. Ese es el verdadero problema. No tiene ningún sentido.

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Más bien es al revés: Ud. presume que la persona está en gracia de Dios, siendo así que carece, como todo el mundo, del "graciómetro", y que por otra parte la persona está en situación objetiva de pecado, lo cual no es necesario presumirlo, sino que se constata.

Saludos cordiales.
13/04/16 9:46 PM
  
Horacio Castro
Es evidente que el pecado existe. Y que hay muchos y distintos pecados porque Dios lo permite, aunque los aborrece. Hace más de 50 años, en mis charlas con, entonces jóvenes, católicos como yo ya casados, especialmente las mujeres, se referían al grado de severidad de sus confesores. Y claro que los elegían. Seguro que es muy difícil ser confesor. ¿Cuántos novios que ya mantienen relaciones, cuántas mujeres que emplean anticonceptivos, cuántos fieles en uniones y convivencia maritales sin matrimonio, y todos ‘confesándose’ sin el firme propósito de no pecar más “ya”? Sería odioso ampliar la lista porque todos nos reconocemos pecadores; pero creo que es enorme la cantidad de comuniones sacrílegas. ¿Terminaremos viendo con cierta simpatía a los que se abstengan y tampoco se acerquen al sacramento de la penitencia? En una celebración de la Eucaristía veo a una amiga en adulterio recibir la Comunión y en otra a una amiga de mi hija menor recibirla- sin duda- en estado de gracia.
13/04/16 9:57 PM
  
Renzo
Néstor, yo no he hablado de conciencia y hablado de un hecho objetivo, un robo o se queremos ser más precisos, un hurto -donde no se produce daño ni se usa fuerza en personas o cosas al sustraer lo hurtado-, que es juzgado por quien puede y debe hacerlo y no por una parte de la ciudadanía, así que el ejemplo es válido.
No se niega el hurto, pero se declara inocente al acusado por las circunstancias que se consideran eximentes. La justicia divina, para quienes creen en ella, la aplicará Dios en su momento y no ustedes aquí y ahora.
Dado que la gracia de Dios la concede Dios, ni el Papa ni ustedes, lo razonable y muy probablemente lo cristiano sería aplicar la presunción de inocencia y no la de culpabilidad como hacen. Es lo de "in dubio pro reo", ya que tantas veces, cuando les conviene,or supuesto, sacan pecho aludiendo al origen cristiano de nuestra cultura, nuestro sistema jurídico, etc...,den ejemplo para sí mismos de esa misericordia y esa capacidad de perdonar de la que presumen y dejen de hacer lo que sólo Dios puede hacer: juzgar pecados y conciencias.

Saludos.

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No. El "in dubio pro reo" vale cuando aún no se ha establecido la autoría del hecho. O también para los atenuantes que un juzgado humano puede comprobar. Nada de eso sucede aquí. La autoría del hecho está comprobada y averiguada, y los atenuantes son del orden interior de la conciencia y como tales escapan a la observación humana. Por eso, lo que hay que presumir aquí, mientras no haya razones para pensar de otro modo, es la imputabilidad, o sea, que la persona actúa con conciencia de lo que hace y libertad, pues ésa es la forma humana normal de actuar.

Es decir, si se comprueba, en cualquier juzgado, que Fulanito mató al tío para heredarlo, a partir de ese momento el que tiene que probar algo es el abogado defensor, tal vez recurriendo a un peritaje psiquiátrico o algo así. Porque normalmente, acciones como ésas tienen un móvil perfectamente claro.

"In dubio pro reo", pero es que en casos como éste no hay "dubio", en cuanto a la autoría del hecho, y en cuanto a la imputabilidad subjetiva, sería totalmente anormal suponer que normalmente no somos dueños y señores de lo que hacemos.

Saludos cordiales.
14/04/16 7:59 AM
  
Renzo
Néstor, me da usted la razón aunque no quiera admitirlo. Dice:

"...los atenuantes son del orden interior de la conciencia y como tales escapan a la observación humana"

Pues eso mismo, ante la duda de cuales son esos atenuantes o eximentes del "orden interior de la conciencia" que escapan de su observación (digo yo que serán ustedes humanos), lo razonable, y más cristiano, sería abstenerse de juzgar y más aún de condenar.

Curioso que no tengan problemas en que comulguen personajes como Pinochet o Franco y en cambio se muestren inflexibles a que lo haga un divorciado/a que ha establecido una nueva relación conyugal.

Una pregunta, cuando se afirma que la exhortación de Francisco no son magisterio y sólo obedecen a reflexiones personales, ¿cómo lo saben?. ¿Tienen alguna prueba de que Dios no ha sido quien ha guiado la mano del Papa al escribir?. Si Dios cambió de idea después del diluvio Universal, entre otras ocasiones donde queda en entredicha su inmutabilidad, ¿por qué no puede ahora modificar la doctrina por la mano de Papa?

Saludos.

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Con ese criterio, como tampoco sabemos cuál es la conciencia del sobrino que mató al tío para quedarse con su dinero, ahí también lo más razonable y cristiano sería abstenerse de juzgar y más aún de condenar, pues al final somos sólo seres humanos, no?

Recordemos que también los que pasan todos los días por los juzgados y van a la cárcel tienen conciencia, que tampoco nosotros podemos ver.

Los que sostienen que el documento del Papa no es Magisterio se apoyan por ejemplo en lo que él mismo dice en el n.3. Es doctrina católica tradicional, obviamente, que no todo lo que dice un Papa al cabo del día es necesariamente Magisterio de la Iglesia.

Yo por ahora me limito a decir que si es Magisterio de la Iglesia, no puede ser interpretado de otra forma que en continuidad con la doctrina católica de siempre.

En cuanto a que Dios haya cambiado de idea respecto de lo que ha revelado en Jesucristo y que a nosotros nos llega por la tradición que viene de los Apóstoles, justamente eso es imposible según la fe católica de siempre. La Revelación divina en Jesucristo, a diferencia de la del Antiguo Testamento, es definitiva, y, como dice el Concilio Vaticano II en la "Dei Verbum", no hay que esperar otra Revelación pública hasta la segunda venida de Nuestro Señor Jesucristo.

Saludos cordiales.
14/04/16 5:38 PM
  
Horacio Castro
Dije que este es ‘el’ post sobre la “Amoris Laetitia”,y una de las razones es porque es el único donde el blogger da respuestas concretas a todos los comentaristas que las requieran y hasta las fundamenta. Aquí va la consulta, como siempre con buena intención, sobre un aspecto que considero nuevamente oportuno, aunque Ud. lo trató ampliamente en post anteriores. Un divorciado o una pareja de divorciados en adulterio, se disponen para el sacramento de la Penitencia, arrepentidos por lo pasado, pero con empeño hacia el futuro con la firme voluntad de no repetir el pecado y vivir como hermanos, ¿pueden ser absueltos por el confesor sabiendo que el cumplimiento del propósito dependerá de distintas circunstancias personales, y que en caso contrario por ese motivo o cualquier otro pecado grave perderían una vez más el estado de gracia? Por supuesto que no se trata de justificar ante la asamblea de fieles la superación de un pecado público. La pareja del caso ¿puede recibir dignamente la Eucaristía?

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Yo preguntaría ¿cuándo el que se confiesa puede prometer que nunca más va a pecar? Una cosa es proponerse firmemente no hacer más algo, y otra prometer que eso no va a ocurrir. El acto de contrición no dice "prometo no pecar más", sino "propongo firmemente no pecar más". Yo puedo haber "quemado las naves" y haberme decidido más allá de toda duda a viajar a Europa, pero que de hecho viaje o no es otra cosa. No se nos pide que nuestro compromiso sea omnipotente o infalible, sino que sea sincero en el presente y de cara al futuro, y que no nos hagamos trampas al solitario ni queramos engañar al sacerdote.

Saludos cordiales.
14/04/16 6:37 PM
  
Horacio Castro
No queramos engañar al sacerdote y sobre todo tengamos una "actitud penitencial profunda delante de Dios Nuestro Señor, con el cual no se juega". Magnífica respuesta D. Néstor Martínez. TODOS los pecadores somos 'iguales' ante Dios y nuestro confesor.

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Muchas gracias. Con la diferencia de que unos pecados son públicos y otros no, y así en el caso de los primeros el sacerdote tiene la posibilidad (y por tanto, el deber) de no dar la Comunión.

Saludos cordiales.
14/04/16 7:16 PM
  
Horacio Castro
Ahí está la dificultad Néstor, para el entendimiento de muchos. ¿hay que notificar a la asamblea que la pareja de divorciados tiene el firme propósito de no mantener más relaciones sexuales? No parece propio de la Iglesia Católica.

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Lo que dice la Iglesia es que eso debe hacerse "remoto scandalo", o sea, sin escandalizar a los fieles. Por tanto, si esos fieles conocen el matrimonio anterior de al menos uno de los miembros de esa pareja, no veo otra salida que informarles lo más privadamente posible de la situación real.

Otra salida podría ser que esta pareja concurriese a una parroquia en la cual no se conociese esa circunstancia pasada de la vida de ambos o de uno de ellos.

Saludos cordiales.
14/04/16 7:36 PM
  
José Carlos
El Catecismo de la Iglesia Católica interpreta el texto de San Pablo 1 Co 11,27-29 indicando que “quien tiene conciencia de estar en pecado grave debe recibir el sacramento de la Reconciliación antes de acercarse a comulgar”.


"1385 Para responder a esta invitación, debemos prepararnos para este momento tan grande y santo. San Pablo exhorta a un examen de conciencia: "Quien coma el pan o beba el cáliz del Señor indignamente, será reo del Cuerpo y de la Sangre del Señor. Examínese, pues, cada cual, y coma entonces del pan y beba del cáliz. Pues quien come y bebe sin discernir el Cuerpo, come y bebe su propio castigo" ( 1 Co 11,27-29). Quien tiene conciencia de estar en pecado grave debe recibir el sacramento de la Reconciliación antes de acercarse a comulgar". (Catecismo de la Iglesia Católica, 1385)
14/04/16 11:57 PM
  
Renzo
Nestor, en los juzgados ni se juzgan ni se condenan, ni lo pretenden, conciencias, sólo actos.
Ustedes juzgan y condenan el acto y hacen lo mismo con la conciencia...,por si acaso. Parece que prefieren equivocarse en contra que a favor, que ya se encargará Dios en la otra vida de poner las cosas en su sitio y enmendar la injusticia que ustedes hayan causado aquí con su exceso de celo.

Yo no cité para nada a Jesucristo, siempre que se alude a alguno de los multiples ejemplos de Dios cruel, vengativo, celoso, que aparecen en el AT, vienen corriendo con el NT para quitar el borrón, como si no fuera el mismo Dios en ambos.

Bueno, lo dejo aquí. La verdad es que me importa menos que nada lo que finalmente quedé como magisterio y lo que no, pero será interesante ver como acaba esta riña familiar.

Saludos.

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El problema es que, como los actos vienen pegados a las personas, al juzgar y condenar actos en los juzgados van la cárcel las personas, pues los actos ya no existen, fueron en el pasado y no se espera que el sujeto los repita en la cárcel.

Y son personas con tanta conciencia y fuero interno como cualquier otra.

¿Y cuántos de esos que van presos serán subjetivamente inocentes ante Dios?

La Iglesia no juzga las conciencias, precisamente por eso debe basarse en presunciones, que no implican un juicio de la conciencia individual, sino que indican el modo habitual en que suceden las cosas. La justicia humana tiene límites que son los de la condición humana misma, la única que no los tiene es la divina.

Su referencia a Jesucristo vino implícita en el comentario acerca de si Dios no podía inspirarle al Papa un cambio de doctrina. El Papa, la Iglesia, su Magisterio, etc., todo eso pertenece a la Nueva Alianza fundada en Jesucristo, que es definitiva y no admite cambios sustanciales hasta el fin de los tiempos.

Saludos cordiales.
15/04/16 12:05 AM
  
Trabucaire
Don Nestor, el presidente de la Conferencia Episcopal de Filipinas debe de leer su artículo
Creo que no entiende el concepto de sacrilegio.

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Por lo que dice la nota que publicaron se ve que hablan de que "...siempre hay un lugar a la mesa de los pecadores, en la que el Señor se ofrece a sí mismo como comida para los miserables" y de que "el pobre, el siervo y el humilde reciben al Señor", lo cual no creo que pueda interpretarse de otro modo, en el contexto, que como la afirmación de que los "divorciados vueltos a casar" (ni divorciados ni vueltos a casar en realidad) pueden comulgar aún sin tener propósito de enmienda por su situación de adulterio.

Lo cual es lisa y llanamente promover lo que he llamado la "pastoral del sacrilegio eucarístico", cosa realmente abominable.

Saludos cordiales.
15/04/16 10:13 AM
  
Hugo Daher
No se si se ha planteado el tema del adulterio en las nuevas formas familiares. No creo que una nueva pareja en amor sea adultera y quizás tenga que replantearse la validez del sacramento cuando ya no hay amor.no se puede idealizar el amor conyugal como se hace con el amor de Dios y la Iglesia. Esto lo expresa Francisco. Sin amor no hay Espiritu y la ley o doctrina esta muerta. Arte. HLD

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Es claro que el Papa no dice eso. Además, el amor no es sólo ni ante todo un sentimiento, sino una opción libre de la voluntad. Amar, dice Santo Tomás, es querer el bien del otro. En un matrimonio no se trata ante todo de que "se terminó el amor", sino de que "debo renovar mi entrega amorosa a mi pareja". La indisolubilidad del matrimonio es enseñanza directa de Jesucristo y la Iglesia ni puede ni va a dejar de enseñarla y proclamarla hasta que el Señor venga por segunda vez.

Saludos cordiales.
15/04/16 7:21 PM
  
Horacio Castro
Como siempre, muchas gracias por sus respuestas esclarecedoras Néstor. Mis saludos.

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Gracias y saludos cordiales.
15/04/16 7:43 PM
  
Ignacio Jonatan hernández López
Cuando el Papa dijo "¿Quién soy yo para juzgar?" yo entendí que era una pregunta interpelante, sí, pero retórica. Ahora veo, aunque no me gusta, que quizás el Papa se pregunte seriamente quién es él para juzgar. Tal vez no tenga claro que él es el Papa, y claro que sí que tiene que pronunciar un juicio sobre si se puede comulgar o no viviendo en adulterio. Un montón de personas esperábamos que lo hiciera, pero no ha sido así. ¿Más de doscientas páginas no han sido suficiente para escribir un "SÍ" o un "NO", o una regla concreta con sus preposiciones y excepciones?

Como comenté en la publicación anterior, Renzo, yo soy uno de los juzgados por la Iglesia como culpable ante la duda, duda que por supuesto sólo tienen los que no son capaces de ver que una pareja pueda convivir por razones distintas a mantener relaciones sexuales. Aunque somos novios y tenemos planes de casarnos, las razones actuales de convivir son de interdependencia económica-asistencial, puesto que ambos somos minusválidos y estamos en muy mala situación financiera.
No soy capaz de entender que la Iglesia Católica, Columna y Valuarte de la Verdad, pueda procesar prejuicios.
Tampoco entiendo que se me comprendería si estuviera "recasado", y no si aún estoy soltero... Se antoja un concesión antinatura: ¿Sería más natural, convivir castamente en el noviazgo, no?

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El Papa no ha querido pronunciarse ni en un sentido ni el otro en la Exhortación, pero tampoco es necesario que lo haga para que sepamos todos cuál es la doctrina católica sobre ese punto, que está clara por ejemplo en "Familiaris Consortio" n. 84:

"La Iglesia, no obstante, fundándose en la Sagrada Escritura reafirma su práxis de no admitir a la comunión eucarística a los divorciados que se casan otra vez. Son ellos los que no pueden ser admitidos, dado que su estado y situación de vida contradicen objetivamente la unión de amor entre Cristo y la Iglesia, significada y actualizada en la Eucaristía. Hay además otro motivo pastoral: si se admitieran estas personas a la Eucaristía, los fieles serían inducidos a error y confusión acerca de la doctrina de la Iglesia sobre la indisolubilidad del matrimonio.

La reconciliación en el sacramento de la penitencia —que les abriría el camino al sacramento eucarístico— puede darse únicamente a los que, arrepentidos de haber violado el signo de la Alianza y de la fidelidad a Cristo, están sinceramente dispuestos a una forma de vida que no contradiga la indisolubilidad del matrimonio. Esto lleva consigo concretamente que cuando el hombre y la mujer, por motivos serios, —como, por ejemplo, la educación de los hijos— no pueden cumplir la obligación de la separación, «asumen el compromiso de vivir en plena continencia, o sea de abstenerse de los actos propios de los esposos»."

Sobre su problema le hago llegar este "link" que me parece claro en general. En su caso particular le repito que el que tiene que oírlo y decidir es un sacerdote, no nosotros que desconocemos la situación y sus circunstancias particulares:

http://sanleopoldo.archimadrid.es/pregunta-31-puedo-comulgar-si-convivo-con-alguien-sin-estar-casado/

Saludos cordiales.
15/04/16 8:57 PM
  
antonio
!!!l Cuerpo de Cristo, realmente presente en el Sacramento, es también místicamente la Iglesia toda, ya que por el Bautismo nos hacemos miembros de Cristo.!!!!!


Es asi muy buenas las respuestas a los comentarios.


Es asi!!!!!!!


Que Dios lo bendiga y lo haga con la Iglesia, Muchas Gracias.

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Igualmente y saludos cordiales.
17/04/16 4:09 PM
  
Eduardo Oliva
Que tipo de católico eres, mas bien pareces que atacas al Santo Padre, es una herejía contradecir las palabras del Papa, pues obra con el discernimiento del Espíritu Santo. Además los Católicos no solo tenemos la Palabra, sino también la Tradición y la Iglesia representada por el Sumo Pontífice.

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Yo más bien le preguntaría a Ud. qué tipo de lector es, porque en todo el "post" lo que hago es prevenir de una mala interpretación posible de lo que el Papa dice, no criticar al Papa. Y esa interpretación que denuncio y critico es contraria, precisamente, a la Tradición católica y a lo que han enseñado siempre los Papas.

Saludos cordiales.
27/10/16 2:44 AM

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