1.02.18

Leído para Ud.: "Elogio de la niñez". De José Ferrari

José Alberto FERRARI, Elogio de la niñez. 

Editorial Pórtico, Buenos Aires 2017, 80 pp.

por Santiago Vázquez

Cuando los santos padres meditaban acerca de las consecuencias que el pecado original dejó en el hombre, hablaban, casi unánimemente, de ignorancia. Y lo hacían para dar cuenta de un hecho que, precisamente a la inteligencia que busca curarse de este mal, resulta evidente: la incapacidad del hombre para percibir el fondo, el significado espiritual de la realidad. Para decirlo con el poeta: la incapacidad del hombre para percibir la condición eternamente milagrosa de todo lo que existe. Orígenes, por ejemplo, afirmaba que cuando el libro del Génesis indica que, una vez consumada aquella desobediencia inaugural, “los ojos de ambos [Adán y Eva] se abrieron”, lo que se está significando es la introducción de una nueva y funesta manera de ver: la carnal. El demonio logra sembrar en el corazón de Adán la desconfianza respecto del plan divino para con él. Consigue, con ello, cerrar los ojos espirituales y a esta trágica clausura sucede inmediatamente la no menos trágica apertura de los ojos de la carne. Apertura en virtud de la cual Adán y Eva se perciben desnudos.

Leer más... »

28.01.18

Padre Leonardo Castellani, ahora en francés

Si un libro no está en francés, difícilmente un francés lo lea, salvo que tenga un interés enorme por ello. Hace un tiempo, sin ir más lejos, conversando con el único monje argentino que hay en la famosa Abadía de Fontgombault, pasó esto:

 

- Padre Javier: hay un jesuita muy interesante, que vivió durante todo el siglo XX y murió por la década de los ’80. Un tal Castellani: ¿ud. lo conoce? ¿qué le parece? – me preguntó.

Pensando que era una broma, simplemente me reí (hace años que leo a Castellani). Pero no…; el monje, organista, iconógrafo y artista, que entró hace más de cuarenta años en esa gran abadía francesa, nunca había oído hablar en sus ambientes franceses de Castellani. Porque Castellani no estaba en francés, por ende…, no existía…

Hace unos días nomás, la editorial Pierre Guillaume de Roux acaba de publicar una preciosa recopilación que Érick Audouard tradujo para dar a conocer al mejor jesuita del siglo XX argentino, en la lengua de los galos.

Venga entonces la traducción de la entrevista, hecha por este servidor entre gallos y medianoche, que Philippe Maxence le hizo hace unos días en la revista católica francesa y esperemos que varios franceses puedan leer algún día al “profeta incómodo”, como lo llamó Octavio Sequeiros.

Que no te la cuenten…

P. Javier Olivera Ravasi

Leer más... »

24.01.18

22.01.18

Hugo Wast no era antisemita (4-4)

d. Que lo que impera en el judaísmo actual es el espíritu del Talmud

Como vimos más arriba, es común pensar que con el judaísmo nos une el Antiguo Testamento, sin embargo no es tan así. O no es siempre así. «El judío es un pueblo atado a un Libro, el Libro por excelencia, la Ley, la Thora. En realidad forman la Thora los cinco libros del Pentateuco que escribió Moisés. Pero los judíos sólo aceptan la Thora con las interpretaciones que los Rabinos han ido trasmitiendo de boca en boca como palabra de Dios superior a la del mismo Moisés, interpretaciones que han quedado consignadas y en cierto modo petrificadas en un voluminoso libro, llamado el Talmud, que es el código civil y religioso de los judíos»[1].

En consonancia con esto, y citando a varios autores judíos Wast[2] afirma:

Si los judíos se hubieran regido solamente por las leyes de la Biblia, habrían acabado por confundirse con los pueblos cristianos. Mas se aferraron al Talmud, su código religioso y social, selva inextricable de prescripciones rigurosas que conferían a los rabinos, sus únicos intérpretes, una autoridad superior a la de Moisés y de los Profetas.

Leer más... »

18.01.18

Hugo Wast no era antisemita (3-4)

e. La conversión del judío: ¿posible?

Este «crisol de razas» que sigue siendo la Argentina, ha recibido innumerables multitudes de pueblos: italianos, españoles, franceses, irlandeses… todos se han afincado en una tierra que no ha discriminado; el judío no fue la excepción. Muchos de los pueblos (es verdad) ya venían acristianados mientras que otros se volcaron a la verdadera Fe.

Los hijos de Abraham también abrazaron dicha Fe pues para un judío verdadero y sin doblez, su razón de ser es el preparar la venida del Salvador (salus iudaeorum) y abrazarla cuando llegue. Ellos han sido en cuanto pueblo el primero en el honor y gloria, como narra el mismo San Pablo: «gloria, honor y paz a todo el que obre el bien; al judío primeramente y también al griego» (Rom 2,9-10), de allí que muchas y santas hayan sido las conversiones desde el principio de la nueva y última alianza hasta nuestros días.

Es verdad, sin embargo, que no siempre las conversiones fueron sinceras como denota la historia de la Iglesia; así plantea el problema Hugo Wast en boca de sus personajes:

¡Escuchad! Vosotros sabéis que el judaísmo es inde­leble como el color de la piel. Porque no es una religión sino una raza, la primera y la única que salió de las manos del Eterno (¡Bendito sea Él).

Leer más... »