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15.06.19

El beato Leoniv Feodorov: primer católico ruso víctima del comunismo soviético

Por Mª Jesús Echevarria para Que no te la cuenten

 

Contexto histórico

La historia del Exarca Greco-Católico de Moscú y la del Metropolitano Ortodoxo de Petrogrado, Benjamín, convergieron en un punto, ambos fueron juzgados por un tribunal, en años consecutivos y por el mismo delito.

En 1921 comenzó la primera gran hambruna en Rusia, que no fue provocada sino que tuvo su origen en las malas cosechas y el desastre de las continuas guerras por el poder, y que llevaron a los bolcheviques al control de lo que había sido el Imperio Ruso.

La hambruna se llevó un millón de vidas y entonces el gobierno, liderado por Lenin, se asustó de verdad ante lo que les venía encima hasta el punto que pidió ayuda externa, que se le envió desde varios países y la Cruz Roja hizo acto de presencia en Rusia. Como consecuencia de esto los comités políticos de las distintas ciudades pidieron ayuda a las iglesias para que contribuyeran con los “tesoros” acumulados en los templos. La respuesta, tanto de católicos como de ortodoxos, fue que contribuirían con todo aquello que pudieran vender que no estuviera dedicado al culto, como los cálices y otros objetos similares. Por otro lado las iglesias se negaron a que los comités revolucionarios entraran en los templos sin control y se lo llevaran todo y se ofrecieron a entregar ellos mismos los objetos, e incluso en algunos casos, los mismos feligreses estuvieron dispuestos a contribuir con cuanto de valor tuvieren para evitar la venta de objetos sagrados. La respuesta no gustó y esa fue la causa de ambos juicios, la del Metropolitano de Petrogrado Veniamin (segunda autoridad de la Iglesia Ortodoxa después del Patriarca Tikhon de Moscú), y la del Exarca Greco-Católico de Moscú Leoniv (Leónidas) Feodorov, ambos acusados de “contrarrevolucionarios”.

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1.11.18

Leído para Ud.: La Misteriosa Aparición de los Más Aptos. Reseña a un libro de D. Axe

Reseña de la obra de Douglas Axe, Undeniable: How Biology Confirms Our Intuition That Life Is Designed, New York: HarperOne, 2016, 304 pages,

Por Enrique de Zwart

 

Desde la más tierna niñez todos colijan que la vida ha sido planeada por alguien ‒hasta que son convencidos de lo contrario por una cultura saturada de materialismo. El biólogo molecular Douglas Axe nos muestra porque esa intuición inicial nunca estuvo equivocada.

El fuerte del Dr. Axe es plegamiento de proteínas y teoría de probabilidades. Y con estas dos herramientas como base Axe le da al lector de a pie una guía de uso de su propia capacidad para detectar cuando algo ha sido planeado, o sea cuando algo no pudo haber ocurrido por azar, sin dejarse encandilar por cual sea la moda naturalista en boga.

Esa sana intuición que todos tenemos que nos dice que algo increíblemente complejo no es y nunca puede ser resultado de procesos aleatorios. Nadie acepta esto último en el día a día cotidiano, pero años de propaganda, y de veto a la competencia, han hecho su efecto y muchos han aceptado por defecto lo que no tiene sentido. Pero para su desgracia, los guardianes del discurso darwinista convencional están defendiendo un gigante con pies de barro.

El autor no cree en la evolución neo-darwinista moderna, ya que esta “no puede ser defendida tan clara y convincentemente como puede ser refutada”. El gran defecto del evolucionismo es que

 “asigna poder inventivo solo a la selección natural. Pero la selección puede solamente hacer una diferencia en la aptitud de una invención luego de que dicha invención exista, no puede realmente inventar.” [97]

Y de ahí el sarcasmo en el título de este artículo. Desde el momento en que la selección natural comienza a favorecer una invención, algo que no es la selección es responsable de la invención. Nada evoluciona a menos que ya exista, y la vida existente no pudo meramente evolucionar de lo que no es vivo. [86]

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9.10.18

Moloch vuelve: Planned parenthood y el memorándum de Jaffe

Por Enrique de Zwart

 

Sabemos que Planned Parenthood (IPPF) -que en Argentina se presenta como Casa Fusa, en México como Mexfam, en Brasil como Gestos/Cepia/Anis y cual hidra camaleónica en cada país con un nombre diferente- es la multinacional pro-aborto “sin fines de lucro”.

Lo de “sin fines de lucro” tiene que estar necesariamente entre comillas, ya que en los últimos años activistas pro-vida haciéndose pasar por representantes de una empresa de biotecnología filmaron varias veces a personal de IPPF arreglando la venta de tejidos de bebes abortados.

Muchos también han escuchado de las intenciones eugenésicas de la fundadora de Planned Parenthood, Margaret Sanger, quien abrió la primera clínica anticonceptiva en Nueva York en 1916. La excusa original de Sanger era, básicamente, que había demasiados negros en los EEUU; luego devino más maltusiana ‒hay mucha gente en el planeta y los recursos son limitados; y ahora la propaganda viene de la mano de “derechos de la mujer”, “salud pública” y otros eslóganes orwellianos.

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11.08.18

El resultado

Publicamos aquí (resumido) un artículo sensato de la periodista 

aparecido hoy, sábado 11 de Agosto en Infobae

Que no te la cuenten…

P. Javier Olivera Ravasi


El tema empezó en las redes, con mensajes del tipo “igual ganamos", “tarde o temprano será ley", “es inevitable", etcétera, respaldados y amplificados por la mayoría de los medios. “Ganamos la batalla cultural” fue una de las frases favoritas, cuando eso es precisamente lo que perdieron. Sin duda hubo una batalla cultural. Pero no la ganaron.

Cometieron el error de confundir la escena mediática con la realidad. Y reinciden

Y ahora incurren en el mismo error de estos meses de debate: creer en su propia construcción virtual, comprarse su propio relato. Creer que el entorno en el cual viven es la entera sociedad. Contaron con la abrumadora mayoría de los medios a su favor -y, como se vio, no sólo dentro del país- y eso los mareó: confundieron la escena mediática con la realidad.

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27.07.18

De pluma ajena: Demos gracias

Hace pocos días mi hija me pregunto qué significaba la palabra gracias. Está claro que con seis años y algunas buenas costumbres conoce y usa el término desde pequeña. Ella quería ahondar y me obligó a mí a hacerlo. Todos, al igual que esta niña, conocemos el significado inmediato de esa “palabra mágica”. Pero puestos a ahondar había que ver qué nos podía decir el Diccionario de la Real Academia Española; vimos que arroja 15 definiciones entre las cuales figura la dada por la doctrina católica: “favor sobrenatural y gratuito que Dios concede al hombre para ponerlo en el camino de la salvación”. En cuanto a su origen etimológico se sabe que “La palabra gracias proviene del latín gratia, la cual deriva de gratus (agradable, agradecido), y el origen gratia en latín significa la honra o alabanza que sin más se tributa a otro, para luego significar el favor y reconocimiento de un favor”[1].

Comparto aquí una reflexión sobre su uso y, tal vez, una propuesta.

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