12.01.19

El liberalismo es la iniquidad. P. Horacio Bojorge. El hombre no religioso. El pecado es la iniquidad (3-5)

Creo que a esta altura de mi exposición podemos entender mejor la relación que existe entre el pecado que es la iniquidad y los demás pecados que derivan de este pecado. Al volverse los hombres contra el Cielo, se vuelven unos contra otros en la tierra. 
Dios vino a buscar al hombre que había caído por el pecado original. Cuando el hombre caído se rehúsa a tomar la mano que se le extiende para levantarlo, cae aún más profunda e irremediablemente. 

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10.01.19

"A quien le gusten los indios, que se vaya a Bolivia"... "Cristo no existe"

A Rodrigo Amorim, flamante diputado de Bolsonaro “ex-militar” (como siempre los caratulan los diarios progres) se le escapó una verdad.

Hombre que “desprecia la ideología de género, asegura que las mujeres y los hombres no son iguales y reprueba la homosexualidad” (periodismo dixit) dijo el día de Reyes al referirse a la Aldea Maracaná (un predio de 14.300 mtrs. cuadrados  ocupado en Río de Janeiro por los “pueblos originarios"):

“A quien le gusten los indios, que se vaya a Bolivia, que además de ser comunista sigue presidida por un indio“.

¿Acaso dijo alguna mentira? ¿no es que el mismo Evo Morales se jacta de su “indianeidad"?¿o se ofendería alguien por que se le dijese: “si te gustan las polacas vete a Polonia?".

El mundo progre se rasgó las vestiduras, claro; tanto que algunos clamaron que lo denunciarían ante la ONU por “racismo de estado". Sí, como lo leyeron… 

Ser “indio” ni es ni debería ser un insulto, mucho menos cuando algunos hacen gala de su “indianeidad", como es el caso del indicientísimo vicepresidente del “Estado Plurinacional de Bolivia", Álvaro García Linera, quien hace apenas unos días dijo contra la opinión de la inmensa mayoría del pueblo hermano de Bolivia:

“Confío en la Pachamama para hallar gas, porque Cristo no existe, no creo en él y menos en la Virgen de Copacabana”.

Claro que lo dijo en castellano y desde un helicóptero, no en quechua o a pata pelada nomás… Porque hay indios de todos los colores… 

Que no te la cuenten…

P. Javier Olivera Ravasi

 

 


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El liberalismo es la iniquidad. P. Horacio Bojorge. La rebelión contra el Padre (2-5)

He querido subtitular esta exposición: “La Rebelión contra el Padre”. 
La cita de San Juan que aduje antes, nos enseña que, en último término, el pecado, la iniquidad, consiste en el rechazo de Dios Padre, en la rebelión contra un Dios Padre. Un rechazo y rebelión que se manifiesta en el rechazo del Hijo, enviado por Dios Padre, y de aquéllos discípulos a quienes el Hijo envía. No se quiere al Hijo porque se rechaza al Padre, y se rechaza al Padre, porque no se quiere estar sujeto al Padre por la obediencia filial. 

El rechazo de la obediencia y de la sujeción al gobierno de la vida humana por Dios, no lo olvidemos, es de antiguo abolengo bíblico. Recordemos al pueblo de Israel queriéndose sustraer de la guía de Moisés , o reclamando a Samuel que les diera un rey como el de los pueblos vecinos. Dios interpreta este pedido de un rey como un intento de secularización de la vida política, una especie de temprano sarampión liberal: “No te han rechazado a ti – le explica a Samuel – me han rechazado a mí, para que no reine sobre ellos” . Y, efectivamente, la monarquía será una historia de infidelidades del pueblo elegido a su Alianza con Dios, encabezado en la apostasía por los reyes que ellos quisieron darse como guías. 

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8.01.19

El liberalismo es la iniquidad. P. Horacio Bojorge (1-5)

A raíz de nuestra entrada anterior acerca del error del liberalismo y siguiendo el consejo de uno de nuestros lectores, comenzamos a publicar aquí, en partes, el clarísimo trabajo del Padre Horacio Bojorge titulado “El liberalismo es la iniquidad".

Aunque el texto se encuentra disponible hace años en internet, no todo el mundo lo conoce.

Además, “repetitio mater scientiae” (la repetición es la madre de la ciencia), decían los romanos.

Para quien desee leer la conferencia completa, haga clic AQUÍ. Para quien quiera oírla, AQUÍ

Para los más jóvenes, en la sección “Libros y audios recomendados” de mi sitio, encontrarán un apartado sobre el Liberalismo.

Que no te la cuenten…

P. Javier Olivera Ravasi


El liberalismo es la iniquidad

Autor: Horacio Bojorge

Introducción

(La presente conferencia fue impartida en el Encuentro San Bernardo de Claraval, en septiembre del 2008)


Dado que los demás expositores de este Encuentro, se han ocupado ya y se ocuparán luego, del liberalismo; tanto como doctrina, cuanto de sus antecedentes históricos y filosóficos y también de sus actuales consecuencias, yo me ceñiré a tratar en mi exposición, no tanto del sujeto de esta proposición “el liberalismo”, sino del predicado: “es pecado”. 

Y, respecto de este predicado, me permitiré precisar un poco más esta determinación del sujeto “el liberalismo”, modificando el predicado “es pecado” y afirmando, - demostración mediante -, que el liberalismo no es simplemente pecado, es decir, unpecado, sino el pecado. Pues, cuando decimos es pecado, podríamos entender que se trata de un pecado más entre otros mientras que yo afirmo que es el pecado por excelencia, raíz, suma y cima de todos los pecados, que Nuestro Señor Jesucristo llamó: la iniquidad. 

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5.01.19

“Priestholes” y curas flojos de papeles

Existe todavía en algunas antiguas casas inglesas una especie de escondite conocido vulgarmente como priestholes (algo así como “huecos del cura)”.

¿A qué hace referencia el término? Al lugar donde los laicos, fieles a las enseñanzas de Roma, ocultaban a los sacerdotes perseguidos por el “tolerante” protestantismo inglés de la sangrienta “reforma” anglicana.

Tan conocidos eran que, Agatha Christie, en pleno siglo XX, los mentaba en sus novelas:

“Poirot reflexionó unos instantes y dijo:

—[…] Un camino o algo que conduzca a un sitio del que ningún extraño pueda tener idea. ¿Supongo que no habrá ningún escondite de los que utilizaban los sacerdotes cuando las persecuciones religiosas?”[1].

Es que, desde 1585 –antes también– el Parlamento de Londres había dado plazo para que los últimos sacerdotes católicos no fieles a los obispos “reformados”, abandonasen el país bajo pena de muerte. La misa, tanto pública como privada, había sido prohibida.

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