1.10.17

Presentación de militares detenidos argentinos ante el Cardenal Poli

Hace unas semanas, el cardenal primado de la Argentina, Mons. Mario Aurelio Poli, tuvo el paternal gesto de visitar a más de un centenar de militares argentinos que, durante la década del ’70 combatió al marxismo internacional en la Argentina.

No hace falta repetir que, siguiendo la sana lógica y el pensamiento de uno de los más grandes pensadores católicos argentinos, como el Prof. Jordán Bruno Genta (asesinado por la guerrilla, por cierto),  algunos de los métodos utilizados en esta guerra de guerrillas fueron nefastos, contrarios a la moral católica y faltos de toda previsión política para el futuro de nuestro país. Pero un joven militar de aquella época, durante un gobierno de facto cívico-militar y vigente la ley marcial, poco podía hacer. Cumplía órdenes.

Los mandatos presidenciales del matrimonio Kirchner reabrieron una herida casi cerrada, no por convencimiento ideológico, sino por estrategia dialéctica para el poder: era necesario ganarse a la izquierda. La consecuencia fue, contra todo derecho, la apertura de juicios contra aquellos antiguos militares y el encarcelamiento de un par de miles de gerontes que ahora pasan sus últimos días en prisión.

Publicamos aquí parte de la presentación que se realizó cuando su visita.

Que no te la cuenten…

P. Javier Olivera Ravasi

 

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1. INTRODUCCIÓN

A pesar que en muchos momentos del pasado nos hemos sentido abandonados, hoy vemos con alegría y esperanza su visita, pues imaginamos que la jerarquía eclesiástica, al igual que nosotros, busca la unidad y la paz entre los hermanos. Los aquí presentes no teníamos poder de decisión en aquella época, sólo éramos los Tenientes y Sargentos. Ninguno de nosotros fue integrante de la conducción del Ejército, ni mucho menos del gobierno del “Proceso de Reorganización Nacional” y hoy debemos pagar por los errores de quienes realmente tuvieron el poder de decidir, como si fuéramos los responsables de ellos.

¿POR QUÉ SOMOS PRESOS POLÍTICOS?

Dice Amnistía Internacional (AI):

“Preso político es todo preso cuya causa contenga un elemento político significativo (…) por ejemplo: la motivación de las autoridades".

 

El Gobierno de Kirchner por una necesidad política de consolidar su poder, condicionó al Poder Legislativo y le impuso al Poder Judicial la ilegal anulación de las Leyes de Obediencia Debida y Punto Final, con el propósito de que se nos juzgara aplicando retroactivamente la ley penal.

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30.09.17

Cuando el pueblo tiene razón: "El sensus fidei y la comunión de los divorciados". P. Andereggen

Presentamos aquí un extracto de excelente la conferencia que el Pbro. Dr. Ignacio E. Andereggen[1], pronunció en el marco de la “XLII Semana Tomista” de la Universidad Católica Argentina (11-15 de sept de 2017).

Vale la pena leerla para entender cómo funciona el sensus fidei en la conciencia del pueblo fiel, durante estos tiempos borrascosos donde la barca de la Iglesia parece haberse transformado en un submarino.

 

Para acceder al texto completo de la conferencia, hacer clic AQUÍ.

 Que no te la cuenten…

P. Javier Olivera Ravasi


  

El sensus fidei y la comunión de los divorciados

Dr. Ignacio E. Andereggen

  

En 2014 se publicó un documento de la Comisión Teológica Internacional (=CTI) referido al sentido de la fe y su importancia para la vida de la Iglesia y de los creyentes[2] […] aprobado por el Card. Müller, Prefecto de la Congregación para la doctrina de la fe, durante el pontificado de Francisco.

Es esencial la referencia que el documento hace (SF 18) al pasaje en que San Pablo manifiesta la mente o sentido de Cristo (1Co 2, 16: pues nosotros tenemos la mente de Cristo), del cual, finalmente, el sentido de la fe es una participación. […] Es por proceder del conocimiento humano perfecto de Cristo: visión beatífica, ciencia infusa y ciencia adquirida, unificados en su Conciencia sin perder su distinción y objetividad, que el sensus fidei de la totalidad del Pueblo de Dios que tiene la unción del Santo, la Iglesia, no puede fallar en su conocimiento, y participa de la unidad de su Conciencia. Lo mismo sucede en cada fiel, que participa a su modo del conocimiento fontal de Cristo y de su comunidad. Es por eso que toda disonancia y división en el conocimiento del Cuerpo eclesial, y en su expresión, es contraria en sí al sensus fidei.

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29.09.17

España al confesionario: la Controversia de Valladolid (3-6)

4. La rectificación de Carlos V y las Leyes Nuevas

Justos e injustos títulos, denuncias e intrigas, exageraciones y realidades. Tal era el ambiente que se vivía por entonces y tal era el planteo que Carlos V debía soportar. El emperador era un hombre sincero, recio pero de conciencia finísima. ¿Cómo debía actuar? Era tal su preocupación que, como señala Dumont, entre los años 1537 y 1542, él se planteó seriamente la posibilidad de abandonar completamente las Indias[1] y retornar su alma a la “paz” del continente europeo.

Juan Ginés de Sepúlveda

Carlos V sabía que si había algo que no debía hacerse era una injusticia; y esto era claro para un monarca católico. Tales preocupaciones fueron las que lo llevaron a promulgar, el 20 de noviembre de 1542, las mundialmente conocidas como “Leyes Nuevas[2] donde se suprimirá el régimen de encomiendas (sin carácter retroactivo, es decir, seguían vigentes hasta la muerte del titular); la medida, absolutamente impopular para los españoles en América, traería sus consecuencias. Había sido Fray Bartolomé, de gran influencia sobre la persona del emperador, quien había solicitado su supresión total a cambio de que se enviasen negros a América en lugar de los indios (dicha proposición la mantendrá tanto en 1516 como en sus Avisos de 1543).

Sí, así como se lee: cambiar indios por negros, pues éstos eran menos hombres que aquéllos. Volveremos sobre este tema.

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27.09.17

Sermón sobre la superficialidad

Para oír el sermón, hacer clic AQUÍ.

Hay un mal argentino que, no por ser argentino resulta exclusivo de nuestra nacionalidad. Y es la superficialidad. Por eso, al menos cada tanto, conviene predicar sobre el tema.

Pero: ¿a qué nos referimos? A ese vicio tan contrario a la humildad que, en vez de poner sus raíces en lo esencial, en el humus del espíritu se vuelve hacia la terra, hacia lo terreno e insignificante de la planicie.

Estamos hablando acecra de ese error habitual que nos impide ir a la esencia de las cosas para quedarnos en las apariencias, tanto de lo humano como de lo divino.

La superficialidad es ese hábito de quedarse en el fenómeno, en lo que brilla o reluce, dirían los griegos, tan típico de la cultura moderna, carente de interioridad y -por eso mismo- amiga de los budismos y orientalismos de moda que muestran una pseudo profundidad.

El superficial percibe sólo lo aparente, no nutriéndose de la realidad, sino de su cáscara.

Algunos dicen que, al igual que el sanguíneo, el superficial

 

no penetra hasta lo profundo, ni ve el todo. Más bien se contenta con la superficie o con una parte del todo. Amigo de trabajos fáciles, vistosos, que no exigen demasiada labor, resulta casi imposible de convencer de este defecto suyo: de que es superficial”.

 

Porque el superficial todo lo juzga superficialmente: incluso cuando le dicen que es superficial…

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26.09.17

España al confesionario: la Controversia de Valladolid (2-6)

 2. Un Papa equivocado

 

El padre Bernardino de Minaya, sacerdote dominico e incansable viajero, había recorrido casi toda tierra firme conquistada; apasionado defensor de los indios, al llegar a México alrededor de 1530 se encontró con que, a pesar de la prohibición expresa de hacer esclavos a los indios, la misma subsistía en dos casos: respecto de los prisioneros de guerra y los condenados a muerte cuya pena se había conmutado por la de esclavitud (la sufría no más de un 0,05% de una población de 6,5 millones de habitantes: unos tres mil indios).

Compadecido de ello Minaya convenció de este peligro horroroso al P. Julián Garcés, hermano suyo en religión que poco tiempo atrás había sido nombrado obispo de la pequeña diócesis de Tlaxcala en México de que lago debía hacerse. Garcés, de edad avanzada y amigo a su vez de Fray Bartolomé de Las Casas, redactó una dura crítica dirigida al Papa Paulo III, donde denunciaba:

“Los cristianos [españoles] no tenían cuidado de librar las criaturas racionales hechas a imagen de Dios de las rabiosas manos de su codicia”[1].

 

El mismo Minaya, alma mater de la misiva, se ofreció para hacer de emisario e, ignorando las disposiciones del Consejo de Indias, llegó hasta el Papa con la protesta. Tal fue su insistencia y tan poca información era la que llegaba desde el Nuevo Mundo que logró del pontífice un Breve (Pastorale officium, del 29 de Mayo de 1537), y una Bula (Sublimis Deus del 2 de Junio de 1537) donde se decía:          

“Declaramos, con autoridad apostólica, que los indios […] no pueden ser privados de su libertad ni del dominio de sus cosas; más aún, pueden libre y lícitamente estar en posesión y gozar de tal dominio y libertad y no se les debe reducir a esclavitud. Habrá que invitar a estos indios […] a recibir la fe cristiana mediante la predicación de la palabra de Dios y el ejemplo de una vida virtuosa”[2].

 

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