"Misas paralelas" o concelebración. Diálogos con monaguillos

Notre Dame de Fontgombault, Francia. 

Dicen que dijo Enrique IV: “París bien vale una Misa”.

Pero la pregunta no es cuánto vale París, sino: “¿Cuánto vale una Misa?”.

El pasado 2 de noviembre, conmemoración de los fieles difuntos, como muchos sacerdotes del mundo, realicé mis tres misas en sufragio de las almas del Purgatorio.

Todas según el rito tridentino, “gregoriano”, “forma extraordinaria”, “tradicional” o como quieran llamarlo.

Era jueves y en sacristía, ante la tercer Misa del día:

- Padre: ¿para qué tres misas? –me preguntó un monaguillo que apenas ha tomado su primera comunión.

- ¡Porque hoy intentamos liberar almas del Purgatorio rezando por nuestros fieles difuntos, por eso!

- ¿Pero… no bastaría una?

- Es que el Sacrificio de la Cruz fue de una vez y para siempre, pero cada vez que celebramos el Santo Sacrificio, perpetuamos Su sacrificio, dando mayor gloria a Dios y pudiendo alcanzar más y mayores gracias de parte del Cielo. Por eso la gente encarga que se digan misas por sus difuntos.

- Ah…, respondió… Pero yo he visto que a veces varios sacerdotes hacen una sola misa.

- Sí…, claro…, eso se llama “concelebrar”

; pero no se hace normalmente en este tipo de misas (me refería a las misas “tradicionales”). En la forma “ordinaria” del rito latino, veinte, treinta, mil sacerdotes si se quiere, pueden concelebrar.

- Ah…, pero cuando concelebran ¿cuántas misas hay?

- Tú ya sabes tu catecismo -le dije- ¿cuántas hay?

- Pues… ¡una sola! – me respondió.

- Exacto. ¿Y si un solo sacerdote celebra mil misas?

- ¡Pues mil, claro!

- Perfecto. ¿Y qué es mejor entonces? ¿que se celebren mil misas o un sola con mil concelebrantes?

- Pues… ¡que se celebren más misas!

El monaguillo se quedó pensando mientras me seguía revistiendo. En un momento fijo, mirándome me dijo con una lógica implacable:

- Pero entonces: ¿por qué algunos padres concelebran?

- Eh…, mmm…, bueno -le dije- quizás es para querer mostrar la unidad del presbiterio… ¡Pero vamos que empieza la Misa, que se hace tarde! –le respondí para salir del paso (si hubiese sido más grande, quizás le hubiese recomendado este librito).

Terminada la tercera misa y de nuevo en sacristía el diálogo continuó:

- Pero padre… ¿y cómo era eso de que había varias misas?

- ¡Claro! Antes podían celebrar más de dos sacerdotes a la vez.

- ¿Cómooooo? ¿Misas “paralelas”? –me dijo asombrado.

- Bueno…, más o menos. Cada sacerdote podía celebrar su propia misa, hablando bajito y asistido con un acólito. Por eso en varias iglesias hay muchos altares laterales. Esos altares eran (perdón, son) para que se celebre la Santa Misa, no para poner floreros o santos.

- ¿Y por qué acá en la capilla no lo hacemos?

- Ehhh…, ¡porque no tenemos por ahora más que un solo altar! –le respondí.

- ¡Pues preparemos uno!

Me quedé pensando y tenía razón.

*             *             *

El sábado -como todos los sábados por la tarde- una quincena de niños vienen a “monaguillado”: se reza un poco, juegan al fútbol, les damos una pequeña charla y a veces hasta cantamos las vísperas. Después, la Santa Misa con toda la solemnidad que podemos.

Aprovechando entonces este diálogo y gracias a que tengo un compañero sacerdote, preparamos un altarcito al costado del altar principal, colocamos una reliquia debajo y –previo explicarle a la gente que asistía a Misa- celebramos dos misas “en paralelo” para mostrar la importancia y la eficacia e importancia que posee el Santo Sacrificio del Altar.

Van las fotos.

 

 

Más misas, más gracias…

Terminaba el día y pensaba…: ¡Cuánto que hemos perdido!¡Cuánto que nos falta aprender!

Pero gracias a Dios, de la boca de los niños Dios a veces saca sus alabanzas…

Que no te la cuenten…

P. Javier Olivera Ravasi

 


Post-post teológico (no podía extenderme en el artículo ni cupo hablarlo con el monaguillo, claro…): 

7/11/2018

La Misa es una sola que se perpetúa a través de los siglos. Es lo que se dice en el n. 12-15 de Ecclesia De Eucharistia“La Iglesia vive continuamente del sacrificio redentor, y accede a él no solamente a través de un recuerdo lleno de fe, sino también en un contacto actual, puesto que este sacrificio se hace presente, perpetuándose sacramentalmente en cada comunidad que lo ofrece por manos del ministro consagrado. De este modo, la Eucaristía aplica a los hombres de hoy la reconciliación obtenida por Cristo una vez por todas para la humanidad de todos los tiempos. En efecto, « el sacrificio de Cristo y el sacrificio de la Eucaristía son, pues, un único sacrificio ».Ya lo decía elocuentemente san Juan Crisóstomo: « Nosotros ofrecemos siempre el mismo Cordero, y no uno hoy y otro mañana, sino siempre el mismo. Por esta razón el sacrificio es siempre uno sólo […]. También nosotros ofrecemos ahora aquella víctima, que se ofreció entonces y que jamás se consumirá».

Por ello per se, el bien espiritual propio del sacrificio no disminuye, tanto en una Misa concelebrada como en una celebrada por un solo sacerdote. No puede disminuir por el acto: es uno solo el oferente y ofrecido: Jesucristo, el Señor, actuando por medio del sacerdote in persona Christi. Pero, el bien espiritual per accidens, es decir, en relación a nosotros, sí.

Y esto por dos cosas:

En relación con los fieles: porque el “sacrificio visible” y perpetuo es requerido por “la condición de los hombres” para que se “represente aquel sacrificio cruento que por una vez se había de hacer en la cruz…” (Concilio de Trento, Denz. 938; D.-S. 1740). No viendo ni oyendo a Cristo que padece por nosotros incruentamente en la Santa Misa; o viéndolo pocas veces, el bien espiritual disminuye quoad nos. Y esto por la condición hilemórfica del ser humano, pues no somos ángeles. 

En relación con el sacerdote, considero que también el bien espiritual se ve disminuido. Esto lo hemos visto en sacerdotes amigos y hasta en uno mismo: la concelebración –y cuanto más masiva es, más todavía– termina alejando al sacerdote de sus actos propios de sacrificador-víctima. No por nada (al menos es lo que hemos vivido) cuando sacerdotes no andan bien con su ministerio, dejan de celebrar Misa individualmente pero se animan a con-celebrar. Quizás (sólo quizás), quepa la analogía que trae el Aquinate en la III pars, q. 82, a.6, de “si vale más la misa de un cura malo que la de uno bueno”: “En lo que se refiere al sacramento, no vale menos la misa del sacerdote malo que la del bueno, porque uno y otro consagran el mismo sacramento. Ahora, en lo que se refiere a la oración que se hace en la misa se la puede considerar de dos maneras. Una, en cuanto que tiene eficacia por la devoción del sacerdote que ora. En cuyo caso no hay duda de que la misa de un sacerdote mejor es más fructuosa” (…)”.

Es una analogía; nada más.

19 comentarios

  
Joaquín
No sé... estos razonamientos se aproximan peligrosamente al tristemente célebre "cuando el dinero en la caja canta del purgatorio el alma salta". Es una piedad mecánica, casi cartesiana (ese razonamiento "a más misas más resultados" es puro cartesianismo), en la que apenas se deja espacio a la gracia de Dios. Si la Santa Misa tiene un valor infinito, entonces da lo mismo celebrar una que mil por un alma del purgatorio.
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Quédese tranquilo. No le pedido dinero ni a Ud. ni a las personas que me pidieron celebrar Misas por sus difuntos. Y no lo he hecho justamente porque hoy la gente, en este mundo luteranizado, cree que todo es dinero; o que todo es una "piedad mecánica".
Si Dios hubiese querido, hubiese hecho que su Sacrificio cruento hubiese quedado meramente en el Gólgota. Pero no lo quiso; no lo quiso... Al contrario, quiso que se perpetuara (n. 13 de Ecclesia De Eucharistia). Lo otro lo quiso Lutero, que no Cristo.
Dios lo guarde. PJOR
06/11/18 3:33 PM
  
Francisco de México
Plenamente identificado con el monaguillo, no recuerdo en mi vida haber visto celebrar misas "en paralelo". Mea culpa.

Claro que los templos antiguos tienen varios altares, pero siempre me imaginé, equivocadamente, que eran para celebraciones cuyo numero de participantes pequeñas debido al horario específico, pero no necesariamente al mismo tiempo que otras.
06/11/18 3:47 PM
  
Mª Virginia
Me encantó.
¡Gracias padre! (por el post y por las Misas!)
06/11/18 6:04 PM
  
Juan Martín
Joaquín, cuando usted o yo muramos, seguramente necesitaremos no una, sino miles de misas para que, en caso de haber ingresado al Purgatorio, podamos por la misericordia de Dios, alcanzar la vida eterna, así que no se haga el pseudo religioso, lea más el Catecismo y preste atención, que seguramente se acordará del Padre Javier llegado el caso…
06/11/18 6:49 PM
  
Denisovic
Personalmente, y con todos los respetos, este articulo me parece una tomadura de pelo.
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¿Por?
06/11/18 7:08 PM
  
Anacoreta
Totalmente de acuerdo. Escatimamos el poder de la celebración del sacrificio del Señor emparapetados detrás de la unidad del presbiteriado, que no es tal porque los hay que ni se saludan.
06/11/18 7:36 PM
  
Héctor R
Juan Martín tiene razón agradezco a Dios que el Padre Javier por lo que ha hecho para gloria de Dios y en bien de las almas del Purgatorio
06/11/18 7:44 PM
  
Curro Estévez
He disfrutado con este artículo.
Lo del cartesianismo tiene gracia, pero es comprensible que se produzcan estas reacciones, para tanta gente enseñada con el Novus Ordo lo que Vd. dice carece de sentido después de haber abandonado la teología católica tradicional de la Santa Misa.
06/11/18 9:45 PM
  
Diego
Mandé a unos contactos este bello post, y causó muchas críticas negativas. Me impresionó la falta de libertad de pensamiento en temas que son opinables. Poco más, a este artículo se lo tildaba de herejía.
Un abrazo padre Javier. Que el Señor le siga bendiciendo. Adelante en su apostolado
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Ja!!! "Poco más, a este artículo se lo tildaba de herejía". ¡Qué poco tolerantes! ¿Quiénes son ellos para juzgar? Je... Saludos. PJOR
06/11/18 10:04 PM
  
Tulkas
Creo recordar que en la Confesuón de Augsburgo se cita a los estipendios como la razón de la multiplicidad de Misas.

Pero Quevedo pone a Melanchton en el infierno comiéndose sus propias manos, de tantas mentiras como escribió.

06/11/18 11:48 PM
  
Rosa
Me ha encantado está nota! Dios nos de más misas tridentinas en vez de concelebraciones... leeré el librito.
07/11/18 12:00 AM
  
Moisés ben Aram
Estimado Padre, una vez leyendo un libro vi una pregunta:

¿Una misa por un condenado reduce su dolor? Y no encontré respuesta. ¿Me podría decir?


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Las misas se celebran por los "fieles difuntos". Por los "infieles" difuntos (condenados), no tiene sentido rezar. La sentencia ya ha sido definitiva. PJOR
07/11/18 3:01 AM
  
Jaume
Al final de la Misa o de algunas más solemnes sería bueno bendecir a los enfermos puestos en la primera fila para curarlos en nombre de Cristo o in persona Christi. Es el mismo Cristo en la Tierra. A partir de aquí, con fe y con atrevimiento, se incrementaría rápidamente la asistencia a Misa.
07/11/18 2:32 PM
  
Edgar
Solo una duda padre Javier: creo que hay un número del derecho canónico no recuerdo cuál que prohíbe hacer al.mismo tiempo una misa paralela
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Creo lo mismo (ahora no puedo buscarlo). En la en el Misal de 1962 o "forma extraordinaria", la cosa es distinta. Mire estas fotos que recién me mandan: https://liturgia.mforos.com/1699073/8271472-misas-simultaneas/?pag=2
07/11/18 6:03 PM
  
M. A. Labeo
Edgar
"creo que hay un número del derecho canónico no recuerdo cuál que prohíbe hacer al.mismo tiempo una misa paralela"
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Si se refiere al c. 902, dice: "Pueden los sacerdotes concelebrar la Eucaristía, a no ser que la utilidad de los fieles requiera o aconseje otra cosa, permaneciendo, sin embargo, la libertad de cada uno para celebrar individualmente la Eucaristía, pero no mientras se está concelebrando en la misma iglesia u oratorio."

En mi humilde entender no prohibe celebrar varias misas individuales simultáneas sino que, teniendo lugar una concelebrada, el sacerdote que haya preferido no unirse a la misma celebre otra en el mismo lugar y momento.
07/11/18 8:06 PM
  
Carlos de Costa Rica
Hace muchos años, cuando era niño, tuve el privilegio de ser monaguillo y este artículo me ha hecho recordar la cantidad de breves y valiosas enseñanzas que recibí en la sacristía. Recuerdo a un sacerdote que me preguntó ¿Qué es lo más grande y valioso que podemos hacer en este mundo? y tras dejarme pensar un rato, me dijo: Participar en la Santa Misa! Aunque uno era un chiquillo, le exigían mantener gran formalidad para que nada distrajera a los fieles de la cruz, del sagrario, del altar y de la eucaristía. Otro sacerdote muy anciano, hacía que los monaguillos rezaramos en la sacristía, nos persignáramos con agua bendita antes de salir de la sacristía y que nos mantuviéramos orando al aproximarnos al altar.
Estimado don Javier, gracias por esta bella nota y gracias por catequizar a sus monaguillos con breves explicaciones. Por experiencia le aseguro que esas enseñanzas nunca se olvidan.
07/11/18 10:26 PM
  
Luisfer
A mí me suena haber visto en algún catedral (Toledo) en España varias misas simultáneas cuando era pequeño.
No obstante, no podría asegurarlo.
Sin embargo, no entiendo que problema puede haber si el recinto es grande.
07/11/18 10:29 PM
  
rmartinhe
Muchas gracias, padre, por este artículo. Estoy de acuerdo con usted. Como feligresa, teniendo en cuenta la escasez de sacerdotes y desde un punto de vista práctico, me duele que se concelebre -excepto en ocasiones especiales como puede ser la fiesta del lugar-, cuando sabes que en la mayoría de las iglesias de esa parroquia o unidad pastoral no hay misa. Yo vivo en una zona rural y alguna vez sucede esto, pero en la capital es igual o peor. Hace pocos días pude ver concelebrar a tres sacerdotes. Me dio pena porque al lado de esa iglesia hay otra cerrada porque los frailes que la regentaban se fueron. Y me preguntaba si no sería mejor aprovechar los recursos que todavía se tienen, tanto humanos como materiales, y que cada uno de estos sacerdotes, por ejemplo, presidiera su propia misa a diferentes horas para facilitar la participación en el sacrificio redentor de Cristo al máximo número de personas.
Gracias una vez más.
08/11/18 1:37 AM
  
Juana
Y qué pasa si en una concelebración ( sobre todo de esas de cientos de curas) uno de los sacerdotes no tiene la intención de hacer lo que hace la Iglesia, es decir, no digo flaquee en la fe,sino que no quiera hacer lo que hace la Iglesia. Es decir, diga las palabras de la Consagración con la idea de " bendecir el pan" para ser "compartido"??? Qué peligro.
08/11/18 4:33 AM

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