¿Colón viajó a América para buscar condimentos?

Cuando hay que descubrir un Nuevo Mundo
o hay que domar al moro,
o hay que medir el cinturón de oro
del Ecuador, o alzar sobre el profundo
espanto del error negro que pesa
sobre la Cristiandad,

el pensamiento

que es amor en Teresa
y es claridad en Trento,
cuando hay que consumar la maravilla
de alguna nueva hazaña,
los ángeles que están junto a su Silla,
miran a Dios… y piensan en España.
(José María Pemán)


Los manuales elementales de historia “for dummies” (como dicen los ingleses “para tontos”) nos han contado que la empresa de Colón fue para buscar especias. Esto es: los marineros habrían viajado dos o tres meses de ida y dos o tres meses de vuelta para poder condimentar las pizzas genovesas o agregarle canela a los capuchinos italianos[1].
Esta historia basada en motivos gastronómicos, aunque parezca increíble por lo ridícula, ha pasado a nuestros libros escolares con toda seriedad y así, nos dicen, el Descubri­miento se hizo para dar con el “Camino de la Especiería”. ¿En qué documento consta esta idea…?
Podemos buscar y bucear en las bibliotecas de la época y solo con suerte encontraremos que algún que otro marino aprovechó los viajes para traerse un poco de jengibre… Es verdad que “también” podrían haber encontrado condimentos en las islas orientales pero esto no es suficiente para atribuírselo como causa tamaña empresa pues nadie iba a internarse en el famoso “Mar Tenebroso” (así se llamaba al Océano Atlántico en lo que va desde las costas portuguesas hasta las americanas) para que sus comidas estuviesen más sabrosas…
Entonces… ¿qué buscaban Colón y sus hombres cuando zarparon del famoso puerto de Palos allá a mediados del año 1492?
“¡¡¡Oro, oro, oro…!!!”, dicen los marxistas y en realidad no se equivocan aunque tampoco dicen toda la verdad. Para hacer historia, lo mejor es ir a los documentos, cuando los hay, más cercanos a la época; ¿Y si le preguntáramos al mismo Colón? En el “Diario” del primer viaje, el 26 de diciembre de 1492, asienta el Descubridor luego de regresar del nuevo mundo:
Los que dejo en la isla (Española) reunirán fácilmente un tonel de oro, que encontraré al volver de Castilla, y antes de tres años se podrá emprender la conquista de la Casa Santa y de Jerusalén; que así protesté a Vuestras Altezas que toda la ganancia de esta mi empresa se gastase en la con­quista de Jerusalén[2].
Es decir: había encontrado algo de oro en las nuevas tierras que usaría como “toda ganancia” en la “Conquista de Jerusalén”
Pero continúa. Cuando constituye el Mayorazgo, el 22 de febrero de 1498, escribe:
Al tiempo que yo me moví para ir a descubrir las Indias con intención de suplicar al Rey y a la Reina, Nuestros Señores, que de la renta que de Sus Altezas de las Indias hubieren, que se determinase gastarla en la conquista de Jerusalén, y así se lo supli­qué[3].
Y al dirigirse al Papa Alejandro VI, en febrero de 1502, re­cuerda que:
Esta empresa se tomó con el fin de gastar lo que de ella se obtuviese en presidio de la Casa Santa de la Santa Iglesia. Después que fui a ella y visto la tierra, escribí al Rey y a la Reina, mis Señores, que durante siete años yo le pagaría cincuenta mil (soldados) de a pie y cinco mil de a caballo en la conquista de ella (la Santa Casa), y durante cinco años otros cincuenta mil a pie y otros cinco mil a caballo, que serían diez mil soldados de a caballo y cien mil de a pie para esto (…). Satán ha impedido que mis promesas fuesen mejor cumplidas[4].
¿De qué se trata todo esto?

¿Qué buscaba Colón?[5]
El marino genovés[6], a despecho de la común historia oficial anticatólica y antihispánica fue con propiedad uno de los “últimos Cruzados”, como se lo ha llamado: gran varón religioso, se había tomado en serio aquello del Santo Job: “milicia es la vida del hombre sobre la tierra”, convicción ésta que, en tiempos de la Edad de la Fe, se tradu­cía en una tendencia misional con miras no solo a expandir el reinado de Cristo, sino a recuperar los lugares que la Cristiandad había perdido en manos de los moros, como era el Santo Sepulcro de Jerusalén.
Reconquistar aquello que denominaban la “Casa Santa” era la empresa propia a la que se sentían llamados los caballeros cristianos y era, asimismo, lo que había originado las guerras santas contra el Islam.
Para ello, los milicianos que se lanzaban a esta lucha cru­zaban sobre sus pechos u hombros dos bandas de tela roja (de ahí la contracción de “cruzado”); Colón, por su parte, obsesionado por el ideal cruzado, no solo las haría bordar sobre sus vestimentas, sino también sobre las blancas velas de sus carabelas (cosa sobre la que los historiadores positi­vistas eluden reflexionar).
Eran épocas difíciles pero apasionantes para los católicos; desde el año 1453, cuando el Islam se había apoderado de Constantinopla, los cristianos estaban convocados a combatir por esta causa santa. Los marinos, en particular, orientaban su afán cruzado con arreglo a la estrategia trazada en Sagres por el príncipe portugués don Enrique el Navegante. Consistía principalmente en navegar hacia las “Indias” (nombre dado por los europeos a las tierras que estaban detrás del dominio musulmán), para enta­blar alianza con los supuestos príncipes de aquellas leja­nas tierras (el Preste Juan, el Gran Kan), y así poder caer a la Media Luna por la retaguardia.
Dicha aventura, como es de imaginar, demandaba mucho dinero, pero había sido Marco Polo quien declarase que en Catay o Cipango se hallaba la “fuente del oro”. Conseguido entonces el oriente, la acción reconquistadora quedaría asegurada. Colón, un soñador nato, añoraba desde su juventud con la Reconquista, para lo cual no dejaba de ilusionarse con la idea de “atacar al Islam por detrás”, aprovechando las riquezas orientales.
Había un gran trasfondo religioso en todo ello, como señala Weckmann:
“Colón, todos lo sabemos, fue un hombre pro­fundamente religioso. Su devoción por la Virgen María es bien conocida, le acompañaba siempre ese breviario de laicos que se llama el ‘Libro de Horas’. Contemporánea de ese descubrimiento fue la voluntad expresa del Descubridor de con­sagrar las riquezas por él descubiertas en Améri­ca ‘para ganar (o sea reconquistar) el Santo Sepulcro’, ambición que no lo abandonó ni en su lecho de muerte… Colón meditaba, especialmen­te durante su tercer viaje, ‘cuánto servicio se podría hacer a Nuestro Señor… en divulgar su santo nombre y fe a tantos pueblos de Indias’; y como cuenta Herrera, antes de regresar a Euro­pa explicó en su última advertencia a los colonos que se quedaron en la Española ‘que los ha­bía llevado a tal Tierra para plantar (la) Santa Fe’”[7].
Este era el gran designio de Colón: “tomar al Islam por la retaguardia y re­conquistar Jerusalén”[8].
Según cuenta un cronista, visitando la Corte española instalada en Jaén, hubo un episodio que cambiaría su vida: vio dos religio­sos franciscanos del Santo Sepulcro que venían enviados por el Sultán de Egipto trayendo la amenaza de que si no se suspendía la campaña militar en Anda­lucía de los Reyes Católicos, los musulmanes tomarían represalias contra los cristianos de Palestina.
Luego de escuchar el fatídico mensaje: “…es a partir de este momento cuando comenzó a tomar cuerpo en su mente soñadora el magno proyecto de la reconquista de Jerusalén con el res­cate de su Santa Casa, es decir, el sepulcro del Redentor; proyecto que no solo no abandonará más adelante, sino que llegará a constituir para él una auténtica obsesión durante el resto de sus días”[9]. La indignación, por tanto, de verse presionados por los musulmanes, fue lo que lo llevó a pensar en esta gran empresa y no necesariamente “la fiebre del oro” que luego tendrán especialmente nuestros ‘hermanos mayores’ del norte.
Sin embargo, hay quienes dicen que esta “idea fija” del marino genovés fue anterior, asegurando que ya la habría incubado en Génova, donde de continuo se hablaba del tema. Algunos dicen que Colón ya la habría entrevisto en la isla de Quío, donde toda­vía se esperaba que una novena cruzada devolviese Constantinopla a la Cristiandad, madurándola luego en Portugal. Es que el espíritu de las cruzadas estaba vivo en Colón; no lo olvidemos: eran los dece­nios inmediatamente siguientes a la caída de Constantinopla (…). No significaba solamente la aspiración de reconquistar los Lugares Santos, sino mucho más: era reunir lo que había sido dividido, reconstruir la unidad del mun­do, que fue una bajo el águila de Roma y una había quedado por la Cristiandad[10]. Incluso el mismo Papa había alentado a reconquistar los lugares santos.
Hasta la mismísima reina Isabel fue seducida por este plan que no parecía tan descabellado. Se acababa de terminar con la dominación musulmana de Granada al expulsar a los enemigos seculares de la Península; se trataba de unificar el imperio cristiano y toda empresa que fuese en su favor no sería descartada, como señala el historiador inglés J. Elliott:
“Por encima de todo –por lo menos en lo que hacía referencia a Isabel– el proyecto podía resultar de crucial importancia en la cruzada contra el Islam. Si el viaje tenía éxito pondría a España en contacto con los países de Orien­te, cuya ayuda era necesaria en la lucha contra el Turco. Podía también, con un poco de suer­te, hacer volver a Colón por la ruta de Jerusalén y abrir así un camino para atacar al Imperio Oto­mano por la retaguardia. Isabel se sentía natu­ralmente atraída también por la posibilidad de poner los cimientos de una gran misión cris­tiana en Oriente”[11].
Resumiendo: la guerra de Reconquista contra los moros proporcio­naba la causa material y el ambiente necesa­rio; el Papado le daba la causa formal al consagrar dichas empresas como verdaderas Cruzadas; la causa final era la recupe­ración del Santo Sepulcro, centro espiritual de la Cristiandad y las causas eficientes fueron Colón y los Reyes Católicos.

Que no te la cuenten… 

P. Javier Olivera Ravasi, IVE


[1] Cierto es que a falta de frigoríficos, la carne era conservada en sal, siendo por lo tanto esta necesaria para la población. Sin embargo, los mejores estudiosos del tema han descartado esta hipótesis.
[2] Citado Enrique Díaz Araujo, Los protagonistas del descubrimiento de América, Ciudad Argentina, Buenos Aires 2001, 118. Las cursivas son nuestras.
[3] Ibídem.
[4] Ibídem.
[5] Véase también para este tema el hermoso libro de Enrique Díaz Araujo, Colón, medieval portador de Cristo, Universidad Autónoma de Guadalajara, México 1999, pp. 124.
[6] Algunos ponen en duda hoy su origen genovés con grandes posibilidades de que fuese de Galicia.
[7] Luis Weckmann, Cristóbal Colón, navegante místico, en “Revista de His­toria de América”, México, julio-diciembre 1990, nº 110, 65-70.
[8] Cfr. Felipe Fernández-Armesto, Colón, Barcelona, Ed. Crítica 1992, 42-69.
[9] Paolo Taviani, Cristóbal Colón, génesis del gran descubrimiento, Novara, Instituto Geográfico de Agostini, 1982–Roma, 1983, 144; Juan Manzano y Manzano, Cris­tóbal Colón. Siete años decisivos de su vida 1485-1492, Cultura Hispánica, Madrid 1964, 198-199.
[10] Cfr. Paolo Taviani, op. cit., 60.
[11] J. H. Elliott, La España Imperial 1469-1716, Vicens-Vives, Barcelona 1969, 58.

Vínculo: http://quenotelacuenten.verboencarnado.net/?p=339

19 comentarios

  
José Alvarez
Buenísimo!!!
08/07/14 4:42 PM
  
Wisteria
Leyendo esos fragmentos del diario de Colón y esta pequeña semblanza, casi diría que Don Quijote es un poco el reflejo de Don Cristóbal.

A mi contaron la historia de las especias : la tragué, la deglutí y la asimilé. ¡Y cuánto más hermosa es la Verdad! ¡Gracias por publicarlo!
08/07/14 7:34 PM
  
DavidQ
Pues habría que decir que lo logró como esperaba, aunque no de la misma manera.

Nótese que la expansión del islam llega justamente al sureste asiático, "saltando el charco" desde América, o diría Colón "atacando por detrás". Si no fuera por este continente y suponiendo que el cristianismo hubiera sobrevivido en Europa, hoy estaría completamente rodeada por naciones islámicas y la fe en Jesús sería tan extraña como el sintoísmo.

Si eso es bueno o malo, depende de la fe del amable lector, pero hasta la fecha es un hecho y somos los americanos cristianos los que le damos la ventaja a esta religión sobre el islam en el mundo.

¿Qué habría pasado si Colón pasa de largo América y llega a Malasia o Vietnam? Eso habría ocurrido fácilmente si Centroamérica no se le hubiera puesto en el camino. Quizás aquéllas naciones se habrían hecho cristianas, y las masas continentales de Norte y Sur América habrían quedado tan inexploradas como en su momento estuvo Australia, aunque con un poco más de árboles y especies exóticas, y el islam estaría limitado a sus territorios del cercano oriente.

En corto, Infocatólica le debe su existencia a una estrechísima franja de tierra entre Costa Rica y Panamá que le impidió el paso a las carabelas de Colón. ¿Quién se lo iba a imaginar?
08/07/14 9:03 PM
  
Isabel. Granada.
Colón había estado visitando varias cortes europeas, para explicarles su proyecto, y de todas ellas había recibido un NO cómo respuesta. Al llegar a la corte de los Reyes Católicos, (que estaban entonces en plena reconquista de Granada) y exponerles su idea, a la reina Isabel le interesó enseguida, no así a su esposo, con lo cual al no haber consentimiento del rey, marchaba Colón hacia Portugal, cuando la reina le hizo volver a llamar. Estaba dispuesta incluso a vender sus propias joyas para financiar con el importe el viaje de Cristóbal Colón, y al final éste pudo llevar su sueño a cabo, gracias a la decisión de la reina Isabel. Pero según se nos explicaba en los libros de Historia de nuestra niñez, Colón pensaba en buscar un camino más corto para ir a la India, que era de dónde se importaban las especias, y sólo un golpe de suerte le hizo tropezar con América, continente que al no haber sido descubierto no se conocía y por lo tanto no figuraba en los mapas cartográficos de la época. Otra cosa es que él tuviera en su poder algún o algunos mapas en los que pudiera estar el continente sin descubrir y en el caso de que ésto hubiera sido así, otro navegante tendría que haber conocido de antemano el nuevo continente.

Sería muy interesante conocer, si es que se puede, si verdaderamente Cristóbal Colón "sabría" de ése continente y tendría los mapas y de ello le hubiera hablado a los Reyes Católicos, o si en busca del camino más corto para ir a la India, tropezó con América cómo se nos explicaba a los escolares.

¡Que interesante me resulta éste nuevo blog!

Gracias Padre Javier y que Dios lo bendiga.
08/07/14 9:34 PM
  
gringo
+Colón envió los primeros 500 esclavos a España que fueron vendidos en el mercado de Sevilla por su hermano Diego.
Aunque años después Isabel la Católica hizo lo posible para prohibir la esclavización de los indígenas, tanto los musulmanes de la Guerra de Granada (como toda la población de Málaga tomada en 1482), como los guanches canarios como los primeros taínos descubiertos en La Española sufrieron la esclavitud.

+La búsqueda del oro por un fintan "loable" como financiar una cruzada, había un pequeño inconveniente: que ese oro estaba en tierras que ya tenían dueño, y que sus habitantes no tenían por qué ser sometidos por la espada española.
Porque no todos los indios eran caníbales que merecieran un escarmiento (aunque cuando se critican algunos comportamientos de judíos y cristianos se suele ser muy comprensivo con el contexto histórico-cultural), ni todos los indios querían ser "liberados" por los españoles.

+El espíritu de cruzada y el considerar a los indios súbditos de la Corona Española, implicaba la conversión forzosa de los indígenas, la destrucción de su cultura y la anulación de sus leyes y costumbres.
Para ello a muchos de ellos se les sometió al régimen feudal de la encomienda obligándoles a trabajar para mantener a los españoles.

+Os invito a leer la homilía de fray Antonio de Montesinos "Voz que clama en el desierto":
"Esta voz os dice que estais en pecado mortal y en el vivís y morís por la crueldad y tiranía que usais con aquestas gentes.
Decid ¿con qué derecho y en qué justicia teneis en tan cruel y horrible servidumbre aquestos indios?..."


08/07/14 11:33 PM
  
Javier Olivera Ravasi
Gringo: lo que ud. dice es cierto pero es incompleto.
A finales de 1494, Colón envió a los reyes una primera remesa de quinientos esclavos desde La Española con la expedición de Antonio de Torres. Al parecer, los indios fueron hechos esclavos en acciones de guerra emprendidas por Colón y descritas por Bartolomé de las Casas. En pocos días, el obispo de Badajoz, Juan Rodríguez de Fonseca, comunicó la llegada de la remesa a los reyes, pidiéndoles instrucciones sobre los esclavos; el 16 de abril salió de la cancillería una real cédula de los reyes impidiendo la venta de los mismos aduciendo “porque Nos querríamos informarnos de letrados, teólogos e canonistas si con buena conciencia se pueden vender”
Y eso, precisamente, fue lo que se hizo, pues la reina aguardó resolvió, para todos los casos y por una cédula real “resolutiva” (20 de Junio de 1500), la libertad de los indios con orden de repatriarlos a sus familias a su cuenta y riesgo. Quizás por ello a Colón, en su cuarto viaje le escribió: “Y no habéis de traer esclavos”.
Su preocupación evangelizadora se evidencia en las normas que dio a Ovando en 1501:
“Porque Nos deseamos que los indios se conviertan a nuestra santa fe católica e sus ánimas se salven, porque éste es el mayor bien que les podemos desear; para lo cual es menester que sean informados en las cosas de nuestra fe, para que vengan en conocimiento de ella; tendréis mucho cuidado de procurar, sin les facer fuerza alguna, como los religiosos que allá están les informen e amonesten para ello con mucho amor, de manera que lo más presto que puedan se conviertan”
Las directivas de Ovando y el proceso de beatificación de Isabel la Católica, con cuyas actas cuento, dan luz sobre esto. Pero hay documentos públicos al respecto.
P. Javier
09/07/14 12:07 AM
  
María Arratíbel
¡¡¡gracias!!!
09/07/14 1:35 AM
  
Ricardo de Argentina
Esta ridícula reducción de una Epopeya a un mandado para ir a buscar adobe de pizza, la tuvimos corregida y aumentada en ocasión de la recuperación fallida de las Malvinas: la campaña desmalvinizadora que se gestó desde diferentes usinas pretendió convertir la Gesta que protagonizó todo un pueblo puesto de pie, en la aventura personal de un general borracho.
09/07/14 1:57 AM
  
AGG
verdaderamente me conmueve ( les ruego me perdonen la ironía) de manera que el fin justifica los medios, así sean estos medios los mas perversos, que ganaban colon y sus compañeros misioneros en ganar almas para Dios, si con sus actuaciones se estaban perdiendo las suyas, que tal que mi celo misionero me llevara a robar y matar para conseguir los fondos suficientes para llevar a cabo la misión de anunciar a Jesucristo en un sitio lleno de paganos y descreídos, mejor cuénteme una de vaqueros
09/07/14 2:54 AM
  
Manolo
Tanto el post anterior como este son muy interesantes. Claro que hubo cosas positivas con el descubrimiento de América. Mas no se puede negar que hubo esclavitud, pillaje, robo y destrucción de varias culturas, por ejemplo la azteca. Basta con leer el libro "la Visión de los Vencidos" para darse una idea de lo que sucedió en esa época.
09/07/14 4:50 AM
  
Daniel Iglesias
Muy interesante e instructivo. ¡Muchas gracias!
09/07/14 1:27 PM
  
Ricardo de Argentina
Una conclusión (¿disparatada quizás?) que saco de la lectura del artículo es la siguiente:

Colón hizo lo que hizo para recuperar la "Santa Casa" (los Santos Lugares).
Dios lo premió y premió a la Corona de España, su valedora, con infinitas riquezas materiales, con un inmenso prestigio y con un imperio "en el que no se ponía el sol".
Pero la Corona de España, luego, no movió un dedo ni perdió un solo maravedí en completar la gesta. Ella estaba en condiciones de acometer la Novena Cruzada para rescatar Constantinopla y Tierra Santa, o al menos de intentarlo. Pero no lo hizo.

A mí siempre me intrigó el final sin pena ni gloria de uno de los imperios más formidables, el español, a manos de sucios piratas financiados por adinerados burgueses inmorales. Era Cartago que se tomaba revancha contra Roma. Pero ahora, visto lo visto, creo que entiendo un poco más de cómo Dios maneja los hilos de la Historia.
09/07/14 2:40 PM
  
Xaberri
Gracias, padre, por su aporte.
10/07/14 12:06 AM
  
gringo
"Gringo lo que ud. dice es cierto pero incompleto"
Javier Olivera yo podría decirle lo mismo.

Otro apunte.
Ahora tener en casa canela, pimienta, clavo etc. nos parece la cosa más normal del mundo gracias al comercio global, pero en el s. XV eran productos de lujo tan valiosos o más que el oro.
Entiendo que para destacar el aspecto evangelizador del descubrimiento se quiera ridiculizar el interés económico del comercio de especies, pero eso no es honesto intelectualmente.
Cualquiera que sepa un poco las durisimimas condiciones de vida de los marineros de la época debe admitir el interés por las especias, de lo contrario no se explica que portugueses y más tarde españoles y holandeses atravesaran medio mundo hasta lo que hoy son Indonesia, Malasia etc buscando canela y otros productos.
Lo que para nosotros hoy es normal es aquel tiempo era un lujo.
Por qué a nuestro sueldo le llamamos salario? Porque antes incluso la sal era tan excasa que se usaba como moneda.
Para endulzar la comida en Europa solo teníamos la miel. La caña de azúcar necesita clima tropical y solo había pequeñas plantaciones en Sicilia, Andalucía y Canarias. La gran industria del azúcar se desarrolló en el Caribe y gracias al trabajo esclavo.
El café se empezó a usar en Etiopía y de allí pasó al Imperio Otomano hasta que en el s XVII Luis XIV de Francia se aficionó a tomar café endulzado con azúcar, y como los franceses siempre copiaban a su soberano y los europeos consideraban que todo lo francés estaba de moda, hoy en día uds. y yo cuando desayunamos café estamos haciendo algo que hace siglos era un lujo de reyes.
10/07/14 1:00 PM
  
Néstor
Muy interesante, y de hecho, por lo visto, figura en los documentos de la época. Sin duda que en la historia intervienen por lo general muchas causas distintas, pero de ésta motivación del viaje de Colón en particular no se dice absolutamente nada en la cultura actual, alimentada principalmente, por lo visto, a base de especies.

Saludos cordiales.
10/07/14 1:31 PM
  
Franco
Según Enrique de Gandía, Colón tuvo como una inspiración para sus viajes a San Francisco de Asís.
10/07/14 6:28 PM
  
Periko
Hay un dato que no se puede olvidar . Los españoles se integraron de la forma más humana que se puede hacer Mezclando sangre española con sangre indígena hoy no hay más que darse una vuelta por cualquier capital de España y visualizar los rasgos de tanto imigrante hispano americano .
Aquellos lugares que colonizaron los que potenciaron con gran marketing la Leyenda Negra ,apoyandose en Las Casas (protegido de Carlos V) y Montesinos ,no dejaron ningún nativo ,por ejemplo cuantos Siux se pasean por New York ?
Sin duda hubo debilidad y abuso espécifico y concreto por algunos conquistadores .Pero en honor a la verdad los motivos de tan gran aventura y el desarrollo que llevó España estaba motivado por El convencimiento de Los Reyes Católicos , y de los protagonistas de tal hazaña por la creencia moral de apostolado y enseñar la Religión verdadera que para su mentalidad y la de su mundo era una obligación moral primaria a otras. Casi 200 hombres a miles de Km de su patria vendieron su muy fácil pérdida de la vida por la grandeza de Dios principio y fin de su destino.
Gracias por dar luz a la Verdad Objetiva .
11/07/14 5:53 PM
  
Néstor
Encontrado justo en estos días en un libro de "Historia Universal" de Eduardo Ibarra Rodríguez, publicado en Barcelona en 1923. Hablando de Portugal, dice sobre las expediciones portuguesas:

"No buscan éstas, al principio, ni el camino de la India, ni la solución de problemas científicos; anímalas tan sólo el deseo de extender la religión y el afán de lucro; también obedecen a motivos políticos, ya que Portugal, que había luchado por apoderarse de Tánger y Tetuán poco después que de Ceuta, proponíase trabar alianza con los Estados africanos detrás de los musulmanes, a quienes combatían, y especialmente con el famoso Preste Juan de las Indias, sacerdote cristiano y rey de poderosos dominios, a quien la leyenda situaba en aquellas regiones". (pp. 252 - 253).

Saludos cordiales.
11/07/14 6:44 PM
  
gringo
Periko:
Por Nueva York se pasean tantos sioux como taínos y boriquas por Santo Domingo o San Juan de Puerto Rico.
15/07/14 1:28 PM

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