InfoCatólica / Tal vez el mundo es Corinto / Categoría: Historia

14.05.09

ANGELES Y DEMONIOS, pelicula con Tom Hanks

La verdadera urgencia de publicar este mensaje es que todos comprendamos que es el DINERO y solamente el DINERO lo que puede alentar o detener a los enemigos de la Iglesia. La gente que vaya a la película ANGELES Y DEMONIOS de Dan Brown (autor de El Código de Da Vinci) está dándole dinero a él. Si dices: “voy a comprar el libro para ver qué es lo que tanto le critican” o si dices: “hay que ver la película para juzgar” ten en cuenta que al pagar tu tiquete o comprar el libro ya estás aumentando el éxito de los enemigos de la Iglesia.

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7.05.09

Hay un vacio de pensamiento sobre la lengua latina y su uso en la liturgia

codexSi hay algo que brilla por su ausencia en las discusiones sobre el lugar del latín en la liturgia es la falta de argumentos, casi digo yo de parte y parte. La nostalgia de unos se enfrenta con el temor al anacronismo de parte de los otros y al final las cosas quedan en pánico paralizante o cerrazón a todo discurso racional.

Me atrevo a decir que he conocido varias dimensiones de este asunto. Conozco, leo y amo el latín; lo he enseñado en nuestra casa de formación en Bogotá por varios años, y también a nuestros novicios dominicos. He celebrado y rezado en latín en varias partes, incluyendo nuestro Angelicum en Roma. Por otro lado, mi experiencia de fe resulta imposible de comprender sin el entusiasmo (y la percusión y el ritmo) de las celebraciones carismáticas. Y de ahí sobre todo lo que echo de menos cuando se afirma que “sólo” el órgano es “digno” de la liturgia: mi sensación es que canonizar solo la música tubular equivale a dejar de lado la palabra “ritmo,” y en esto se cumple lo que en otras áreas de la vida de fe: lo que la Iglesia menosprecia, alguien lo aprecia, lo hace suyo y lo usa contra la Iglesia. Buena parte, quizás la mayor parte del rock nació y se crió al margen de la fe, y bueno, ahí lo tienes. Ya decían los antiguos: “lo que no es asumido no es redimido” (Quod non assumptus, non redemptus).

Y sin embargo, perder el latín es perder demasiado.

1. Cada lenguaje es la expresión del alma de un pueblo. Durante unos mil años largos la Iglesia, y la civilización occidental misma, pensó en latín, oró en latín, rió en latín. Olvidarse del latín es perder mil años de vida, de búsquedas, de hallazgos, de esperanzas, de poesía.

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23.02.09

7.02.09

Miseria y misericordia

Noticias como el “reality” macabro en que se ha convertido el asesinato programado de Eluana, la obstinación cínica del jesuita Masiá, o la avalancha de progresismo gay que cobra un nuevo país en Suecia, son capaces de amargarle la vida a cualquiera.

A ellas hay que sumar otras, que no paran: baja en la natalidad en el primer mundo; natalidad alta e irresponsable en buena parte del tercer mundo; crisis económica mundial; científicos jugando a ser Dios con embriones humanos; extensión de un socialismo cutre por Sur América; avance de sectas protestantes y empantanamiento de las conversaciones con Comunidades de larga historia; y si faltaran novedades, también un obispo que niega la Shoa.

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9.09.08

Meditación sobre la genialidad de un santo, Benito de Nursia

San Benito de NursiaHe aquí lo que encuentra un católico en un día cualquiera en Europa, y particularmente en España: el cinismo de un gobierno socialista para el cual el cuerpo es objeto de uso; la avanzada imparable del secularismo, que compite con el renacer de la superchería y la superstición; la presión de los medios de comunicación, vendidos al hedonismo barato y al comercio sin alma; la traición visible de un número de miembros del clero y de los religiosos, unido a la escasez de vocaciones; el laicismo rampante que parece no saciarse en su ansia de extinguir la vida débil, haciendo así de esta tierra un escenario grotesco y cruel; el abandono masivo de la práctica de la fe en los jóvenes; la fractura de la familia, que hace todo más duro, más sordo, más aciago; la complicidad mediocre de la mayoría de los centros de estudio, que a menudo consagran como única fuente de verdad el materialismo cientificista. No es para quedarse tranquilo.

Si ese católico toma en serio su fe tiene que sentir indignación. Su tristeza se volverá lamento pero también deseo de combatir, de gastarse, de entrar en la refriega y dar la cara por Cristo y su Iglesia. Su beligerancia, sin embargo, será interpretada de inmediato por el sistema como “fundamentalismo,” “ingenuidad infantiloide,” “nostalgia de Cristiandad,” y decenas de epítetos de los que ya conocemos, y que empiezan por “carca.” En resumen, un católico hoy solo puede esperar dolor por dentro y rechazo silencioso y asfixiante por fuera. ¿Qué se hace ahí?

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