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20.01.15

Fundaciones nuevas de estilo tradicional

Después de prudente oración, y de pedir luz al Espíritu Santo, he considerado mi deber compartir algunas reflexiones sobre aquellas comunidades religiosas nuevas en las que se destacan elementos tradicionales. Para que nos entendamos sin rodeos, hablo de las Hermanas y de los Frailes Franciscanos de la Inmaculada (FFI), aunque quizás lo que aquí expongo se puede aplicar a otras fundaciones más o menos recientes en las que hay un énfasis parecido.

Unos datos cronológicos básicos ayudan a ubicar el conjunto de los hechos. Se trata de una congregación religiosa católica que nació como movimiento espiritual en 1970. Stefano María Manelli y Gabriel Maria Pelletieri, dos frailes menores conventuales, inspirados por el Concilio Vaticano II, intentaron vivir auténticamente la Regla de San Francisco de Asís, siguiendo el ejemplo y el carisma de San Maximiliano María Kolbe.

Ya estos datos iniciales pueden ser nuevos para algunos lectores. Muchos piensan que se trata de una fundación más reciente pero ya vemos que data del tiempo inmediatamente posterior al Concilio y según lo que dice la página web oficial, precisamente en razón del Concilio:

¿Por qué los dos Fundadores comenzaron la experiencia de la Casa Mariana? La respuesta a esta pregunta es muy simple y hermosa: porque el Concilio Ecuménico Vaticano II los sacudió y los retó de un modo saludable, empujándoles a no ser “oyentes olvidadizos” sino “fieles cumplidores” de la Palabra de vida (Carta de Santiago 1,25)

[Destacados de la página original; traducción mía. Texto original aquí.]

En la misma referencia se destaca la importancia que los dos Fundadores, y las congregaciones por ellos fundadas de frailes y de hermanas, deben darle a la obediencia a la Iglesia y a la obediencia al Concilio Vaticano II. Esto se afirma claramente.

Podemos decir que esa obediencia ha sido puesta a prueba por hechos recientes que son ampliamente conocidos. La comunidad ha sido intervenida en el año 2013 por la Santa Sede, que le ha nombrado un Delegado Apostólico en la persona del sacerdote capuchino Fidenzio Volpi. La manera como el Vatican Insider describe los hechos es esta [destacados míos]:

La Congregación para los religiosos, con la aprobación de Papa Francisco, decidió el pasado 11 de julio [de 2013] una investigación sobre la Congregación de los Frailes Franciscanos de la Inmaculada, una orden religiosa en la que la espiritualidad del pobrecillo de Asís ha estado acompañada, durante los últimos años, de una atención predominante hacia la liturgia tradicional.

La investigación, se lee en el decreto del “ministerio” vaticano para las órdenes religiosas, quiere «tutelar y promover la unidad interna de los Institutos religiosos y la comunión fraterna, la adecuada formación a la vida religiosa y consagrada, la organización de las actividades apostólicas» y «la correcta gestión de los bienes temporales».

La decisión llegó tras la visita apostólica que comenzó en julio de hace un año y que condujo monseñor Vito Angelo Todisco. El que guiará temporalmente la orden, con el encargo de «delegado apostólico» será el fraile capuchino Fidenzio Volpi.

El decreto informa que Papa Francisco dispuso que los frailes de la orden deberán, a partir de ahora, «celebrar la liturgia según el rito ordinario», es decir la misa post-conciliar en las lenguas locales, mientras que la celebración de la misa en latín, con el rito tridentino –liberalizada por Benedicto XVI con el Motu Proprio “Summorum Pontificum” – «tendrá que ser autorizada explícitamente por las autoridades competentes, para cada religioso y o comunidades que hagan peticiones».

Después del Motu Proprio de 2007 del Papa Ratzinger, los Franciscanos de la Inmaculada habían decidido adoptar la «forma extraordinaria» del rito romano, es decir la misa tridentina, como su rito principal; para sus monjas, el uso de este rito era exclusivo.

Hay varias cosas qué destacar en esos datos, que supongo fidedignos.

1. Obsérvese que la “visita apóstólica” que condujo a la presente “investigación,” tuvo su comienzo en Julio de 2012, realizada por Mons. Vito Angelo Todisco, con el conocimiento y autoridad delegada del Papa Bendecito XVI. Este es un dato que no suele tenerse en cuenta: la preocupación por este Instituto Religioso empieza más de medio año antes de la renuncia del Papa Benedicto XVI, y claramente empieza con su conocimiento y autorización. El mismo Papa que facilitó la celebración mediante el rito extraordinario ordenó una visita apostólica a este Instituto en que el Reito extraordinario se convirtió en el modo ordinario, cotidiano y único de celebrar la Eucaristía.

2. Es verdad que el Concilio Vaticano II ha sido instrumentalizado por muchos de lo que se suele llamar “progresismo” para justificar todo tipo de desmanes pero, ¿es fidelidad al Concilio Vaticano II hacer obligatoria la Misa segun el rito extraordinario? Uso a propósito la expresión “obligatorio” porque hay dos cosas claras: Primero, una Comunidad “misionera,” como se presentan los FFI, tiene culto público, que, en cuanto servicio pastoral de la Iglesia, no tiene como primer referente la devoción o preferencia personal sino el bien del conjunto de los fieles. Segundo, si una Comunidad ofrece únicamente el rito extraordinario hace obligatorio ese rito en sus capillas, templos y parroquias.

3. ¿Corresponde a la letra e intención de Summorum Pontificum de Benedicto XVI que se tenga el rito extraordinario como única forma de celebración, conduciendo en la práctica a la admisión obligatoria, por parte de seglares y religiosos, de esta forma de celebrar la Eucaristía? En su parte normativo el Motu Proprio de Benedicto estipula en el Artículo 1: “El Misal Romano promulgado por Pablo VI es la expresión ordinaria de la «Lex orandi» («Ley de la oración»), de la Iglesia católica de rito latino.” ¿Queda eso patente en su carácter normativo cuando sólo se celebra en una Comunidad el rito extraordinario?

4. Sigamos con Summorum Pontificum, en su Artículo 3, que conviene citar íntegramente, sobre todo para destacar la clarividencia de Benedicto XVI:

Las comunidades de los Institutos de vida consagrada y de las Sociedades de vida apostólica, tanto de derecho pontificio como diocesano, que deseen celebrar la Santa Misa según la edición del Misal Romano promulgado en 1962 en la celebración conventual o «comunitaria» en sus oratorios propios, pueden hacerlo. Si una sola comunidad o un entero Instituto o Sociedad quiere llevar a cabo dichas celebraciones a menudo o habitualmente o permanentemente, la decisión compete a los Superiores mayores según las normas del derecho y según las reglas y los estatutos particulares.

Es evidente la distinción entre el culto conventual, estrictamente hablando, y el culto público–dato que no se suele tomar en cuenta. Así como puede existir una lícita corriente de devoción que enfatiza algunos aspectos más tradicionales, y hay derecho a que esa devoción exista, también existe el derecho de la mayoría de los fieles de acceder a la espiritualidad de un Instituto sin por ello tener siempre y en todas partes el rito extraordinario. Es lo que enseña el Decreto, no lo que digo yo.

Se ha dicho con mucha facilidad que la prohibición de seguir usando el rito extraordinario, estipulada en el Decreto del 11 de Julio de 2013, es una “contradicción” con lo que había hecho el Papa Benedicto. Supongo que es parte de esa costumbre de estar queriendo comparar y contraponer Papas. Pero ya hemos visto que la decisión de hacer una visita apostólica a los FFI vino de Benedicto, y ahora vemos que el mismo Benedicto había reservado la celebración ordinaria de lo extraordinario a los Superiores mayores “según las normas del derecho.” Ese “derecho” incluye entonces el discernimiento de los Superiores mayores pero también de aquellas autoridades propias de la Sede Apostólica, como vemos que sucede. No hay una negación de Summorum Pontificum sino lo contrario: una aplicación de lo que este Motu Proprio establecía.

5. Por otra parte, Federico Lombardi, portavoz de la Curia Vaticana, respondía a una pregunta el 8 de agosto de 2013 dando señales de asuntos más profundos: “El nombramiento de un Comisario Apostólico para la Congregación de los Frailes Franciscanos de la Inmaculada se refiere a la vida y al gobierno de la Congregación en su conjunto y no sólo a cuestiones litúrgicas.” Esto también es bueno tenerlo presente. Lo que se alude a la vida y gobierno de la Congregación “en su conjunto” no son nimiedades, según lo ya citado de julio del mismo año 2013: “la comunión fraterna, la adecuada formación a la vida religiosa y consagrada, la organización de las actividades apostólicas…y la correcta gestión de los bienes temporales.”

Y aquí viene otro dato importante: tanto la visita apostólica como la posterior investigación bajo autoridad de un Comisario, son intervenciones solicitadas por miembros del mismo Instituto Religioso. Lombardi explica que se está tratando de “responder a problemas específicos y tensiones que se han creado en esta Congregación en lo que se refiere al rito de la celebración de la Misa.” No es difícil imaginar qué tipo de tensiones. Aunque nos gusta imaginar un grupo de frailes alegres, humildes y fervorosos y sobre todo: perfectamente concordes, la realidad muestra que más de un joven y más de una joven se han preguntado si dentro de la fidelidad a la inspiración de San Francisco y dentro de la fidelidad al Vaticano II está el hecho de que la Misa deba ser la de Trento. De hecho, en la intución fundacional no estaba celebrar así ni pedir excepción que les permitiera celebrar así. La “novedad” es la imposición de lo “tradicional.” En lógica eso se llama “non sequitur.”

Clarísimo está que en principio es lícito celebrar según el misal de 1962, pero jóvenes hay, y no tan jóvenes, que se han preguntado si unas cosas están tan ligadas a las otras… o tal vez no. Infocatólica publicó en su momento un informe leído por el padre José Rodríguez Carballo, secretario de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica, en el que se indica que un 74% de los miembros del Instituto pidieron intervención de la Santa Sede. Que yo sepa, nadie ha negado esa cifra.

Vayamos ligeramente más adelante. Desde un punto de vista quizás cargado de cierto romanticismo, puede ser hermoso ver a un grupo de mujeres jóvenes, con sus hábitos modestos pero bien cuidados, recitando los salmos en latín. Pero, ¿tiene sentido, sin la debida preparación, que ese sea el único modo de orar de manera oficial ofrecido a las Hermanas? Como más de uno de los lectores habituales de estas líneas tendrá cierta familiaridad con el latín, a los que estén en tal condición les pido que se imaginen rezando todos los días en hebreo o en griego transliterados. Eso, todos los días. Hay algo meritorio en ello, pero ¿es así como quiere la Iglesia que se formen sus religiosos?

* * *

Ahora bien, creo que todos sabemos que es lo que le duele al lector promedio de Infocatólica, cuando se trata de estos acontecimientos relacionados con los FFI: ¿Por qué tanta diligencia y rigor con ellos mientras vemos tanta heterodoxia pulular sin freno en otros sectores de la Iglesia? Es algo que yo mismo me pregunto. Sólo que mi solución no es desamparar a aquellos que estando en esta nueva congregación han pedido una mano y una luz a la Sede Apostólica. Decía Jesús: “Esto habría que practicar, sin olvidar aquello…” (Mateo 23,23).

* * *

POSTDATA: Personalmente siento gran cercanía con los movimientos de renovación y con las comunidades nuevas. He estado cerca a la Renovacion Carismática, el Camino Neocatecumenal, los Cursillos de Cristiandad, y además, como dominico–pariente espiritual cercano de la gran familia de Francisco de Asís–tengo bien clara esa dimensión de la espiritualidad franciscana: la permanente renovación a través de nuevas fundaciones. Así surgieron en su momento los conventuales, los capuchinos, y más en nuestra época los “Franciscans of the Renewal” y estos queridos “Franciscanos de la Inmaculada.” De ningún santo reciente he predicado tanto como de San Maximiliano María Kolbe. En cuanto a mi afecto por el latín, lengua que he enseñado por años, algo publiqué ya en este mismo portal de Infocatólica.

De ningún modo, pues, tengo yo oposición a estos benditos frailes y hermanas. Sí me duele, en cambio, ver que en ocasiones se instrumentaliza lo que sucede con ellos y ellas para atacar al pontificado de Francisco sin verdaderos argumentos. Y es esa instrumentalización, esa rabia mal disimulada, ese malestar contra todo lo del actual pontífice, lo que considero que no tiene fundamento ni hay que darle espacio o dejarlo sin respuesta. Por eso he escrito, y varios de los comentarios y correos recibidos me confirman que era saludable escribir.

3.01.14

Lumen Fidei no ha perdido un gramo de su interés y actualidad

En Octubre del año pasado tuve una serie de conferencias, en los Monasterios de las Dominicas Contemplativas de Murcia y de Lerma (España), sobre la encíclica Lumen Fidei, suscrita por el Papa Francisco, aunque con la clara y reconocida autoría del Papa Benedicto para muchas de sus páginas. Como además sucede que algún lector de este blog comentó sobre la necesidad de dar la debida relevancia a este documento señero, me permito compartir con todos la serie íntegra de estudios que realicé sobre Lumen Fidei. Puedo decir, jugando un poco con las palabras, que las palabras de nuestros pontífices me han dejado saludablemente deslumbrado.

Son diez temas, que aquí ofrezco en su orden. Además, los archivos de audio, en MP3, pueden escucharse o bajar en esta dirección. El texto oficial de la encíclica está aquí, y quien se interese solamente en los diez videos de este servidor, los encuentra en esta lista de reproducción.

Tema 1 de 10: Contexto de la Encíclica

* Como expresión del Año de la Fe, la carta encíclica Lumen Fidei quiere enviar un mensaje perdurable que sitúa el don de la fe como cimiento mismo de todo aquello que sucede en la Iglesia.

* Pero de un modo más directo, este documento quiere responder a dos desafíos propios de la Modernidad, a saber, el racionalismo y el existencialismo de corte subjetivista.

* El racionalismo tiene sus raíces en el tiempo de la Ilustración, que pretende exaltar a la razón humana como única luz válida y certera. En esa línea vendrán después el positivismo y el cientificismo.

* La falta de una sólida fundamentación metafísica llevó a Blas Pascal a ver la fe como una especie de apuesta. La intención de Pascal es probablemente muy buena pero el daño que causa es enorme: si la fe es apuesta del corazón, la fe queda entendida como un acto desconectado de la razón, carente de valor público y ajeno a todo control o influencia de la comunidad, y eso excluye también a la Iglesia.

* De ahí el título de la encíclica: “luz de la fe.” ¿En qué sentido ilumina la fe? A ello se quiere responder.

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11.03.13

¿Ha llegado el fin de los tiempos?

* Hoy en día circula, especialmente por Internet, todo un cúmulo de mensajes de tipo apocalíptico, junto con las más diversas interpretaciones de esos mismos mensajes. Lo inusual de la renuncia de un Papa (Benedicto XVI), despierta curiosidad y preguntas en muchos, y tal es el ambiente que favorece ese tipo de mensajes.

* ¿De qué fuentes provienen esos mensajes? Hay en la Biblia el libro del Apocalipsis; existe también la literatura apocalíptica, dentro y fuera de la Biblia; y hay además una serie de mensajes, que se atribuyen a Jesús o a la Virgen, algunas veces con gran despliegue y aprobación, como es el caso de Fátima, otras veces con alcance más bien modesto, cual sucede con tantas manifestaciones privadas que tienen hoy en día no pocas personas, a las que se suele llamar “instrumentos.”

* Esos mensajes no son consistentes sino que se contradicen bastante. Algunos aseguran que Benedicto XVI fue el último Papa verdadero, de modo que su sucesor sería ya un instrumento del mal; otros en cambio aseguran que el Papa que suceda a Benedicto XVI será especialmente estricto, y por ello será rechazado. Algunos ven la renuncia del Papa como algo inusual pero dentro de lo explicable y normal; otros en cambio sostienen que el Papa fue obligado a renunciar o que se vio abrumado por traiciones, presiones y escándalos y por eso renunció.

* Muchos, en todo caso, creen que se puede hacer corresponder estos hechos de nuestra historia con los relatos del libro del Apocalipsis o con partes de los mensajes cifrados que supuestamente se hallan en revelaciones privadas. Según ellos, estaríamos entrando en una etapa de la historia que se llama “fin de los tiempos.”

* El problema es que esa manera de interpretar la literatura apocalíptica hace de los textos una especie de “guión” de cine que estaría sólo al alcance de gente muy perspicaz. Ambas presunciones parecen ajenas a la Biblia: una interpretación de correspondencia, o de guión de cine, supone una especie de fatalismo y viene a declarar como inútil la apertura del ser humano hacia la conversión. Según indicaba el entonces Cardenal Ratzinger, ya en el año 2000, las profecías son siempre condicionales, porque finalmente la ley último del actuar divino está en aquello de “No quiero la muerte del pecador, sino en que cambie de conducta y viva,” según dijo el profeta Ezequiel.

* Es más correcto y sano leer el Apocalipsis, y toda literatura de su tono, como una invitación perpetua a la conversión y la esperanza, sabiendo que las escenas allí descritas son como prototipos del actuar del mal en sus diversas fases, y anticipaciones también de la presencia salvífica del Dios que nunca deja de ser Dios. El anticristo, por ejemplo, es presentado en singular en el Apocalipsis mientras que San Juan, en su Primera Carta, habla de “muchos anticristos,” donde se ve que una lectura por “prototipos” es más correcta y cercana a la Biblia.

* Queda claro que somos apremiados en la tarea de la conversión y la fidelidad, pero no por vía de pánico ni de lecturas sofisticadas, que en todo caso estarían lejos de la comprensión de los más sencillos. Nuestra fidelidad y caridad al proclamar el Evangelio de salvación son la mejor manera de aguardar al Señor “hasta que vuelva.”

3.01.13

El eslabón fundamental

Es casi inevitable que suene pretencioso lo que voy a decir pero hay que decirlo. Estoy convencido de algo: el eslabón fundamental de la nueva evangelización y el motivo básico por el que nuestro Papa Benedicto XVI ha promulgado el Año de la Fe van a lo mismo: necesitamos sacerdotes renovados en su fe.

Seamos más precisos: las buenas iniciativas de evangelización mueren en cajones oscuros de despachos parroquiales y en lóbregos depósitos de venerables claustros conventuales. La ecuación es sencilla y va así: la inmensa mayoría de los católicos saben de los planes y proyectos de su Iglesia lo que puede saberse cuando van a su parroquia. En efecto, para conocer lo oscuro de la Iglesia o para desconocer lo luminoso de la Iglesia, se bastan y sobran los medios de comunicación, que saben que tendrán audiencia asegurada revolcando con morbo y difamación todo lo sucio de la Casa de Dios. Para eso no se necesita ir al templo.

sacerdote, eslabón fundamentalPero, en cambio: ¿En dónde puede un laico de a pie enterarse de que existe algo bello que se llama conversión, o que existe algo luminoso e inspirador que se llama santidad? Unos cuantos, que quizás debamos ver como afortunados, asisten regularmente a pequeñas comunidades surgidas de Movimientos Eclesiales. Ya se trate de carismáticos, neocatecumenales, focolares, o semejantes, estos bendecidos tendrán una imagen más amplia, justa y fresca de qué significa ser Iglesia. Sin embargo, si hablamos de porcentajes, es mucho mayor el número de los que, considerándose todavía conectados con su fe católica, no harán mucho más que ir como por inercia invencible a su parroquia, sin mucha claridad de qué se puede esperar o qué se puede aportar, además de la consabida limosna en la misa.

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17.05.09

Es recomendable que un cristiano deje su oracion en el Muro de las Lamentaciones?

Benedicto ora ante el Muro de las LamentacionesSé que esto será polémico, pero también puede resultar enriquecedor.

Tuve una conversación con un conocido mío, José Antonio, de confesión Pentecostal, y el tema, como suele suceder en estos casos, fue la Iglesia. Dado el reciente viaje del Papa a Tierra Santa, mi amigo hizo sus respectivos comentarios y preguntas. En particular hubo un punto que yo por lo menos no lo había pensado antes: ¿Qué significado tiene que un cristiano deje una oración suya en el Muro de las Lamentaciones? Trato de transcribir las palabras de José Antonio, aunque por supuesto no hay grabación de lo hablado. Dijo él:

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