13.06.15

12.06.15

6.06.15

(82) Algunas formas saludables de inmoderación

Principiamos con la Real Academia:  

Inmoderación, falta de moderación.

Moderación, 1. f. Acción y efecto de moderar. 

Moderar: templar, ajustar, arreglar algo, evitando el exceso.

 

No se modere tanto la Iglesia, que deje de ser faro en la tormenta. Que nunca hay exceso de luz en las tinieblas, ni ha de ajustarse la verdad a la idiotez humana, ni a los caprichos de la Bestia. Y debe corregirse esta moderación excesiva, llamando al pan pan y al vino vino, para que las naves encuentren el camino y no sucumban devoradas por las olas. 

Inmoderarse significa no ser mero espectador de la tormenta. Sino ser dócil a esa gracia que nos mueve a poner el faro a arder y a dar luz en bien de nuestro prójimo. A menudo los Papas han sido inmoderados en la afirmación de la verdad y la refutación del error. Y algunos obispos y religiosos, y sacerdotes y laicos, y filósofos y teólogos combatientes. Seguir su ejemplo es altamente saludable.

Pero lo normal es que la moderación imprudente sea lo normal, y esto es intolerable.

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4.06.15

(81) De cruz y consuelo, y una naranja fresca

I.- DEL AGUA QUE REBOSA

Todo está sometido a Cristo. Todo ha de estarlo, y no te ha de avergonzar decirlo, porque no te ha de avergonzar su Soberanía, sino fortalecerte eucarísticamente en ella.

Porque, en efecto,

“Todo lo sometiste bajo sus pies. Si Dios le ha sometido todas las cosas, nada ha quedado fuera de su dominio. De hecho, todavía no vemos que todo le está sometido. Pero a aquel que fue puesto por poco tiempo debajo de los ángeles, a Jesús, ahora lo vemos coronado de gloria y esplendor, a causa de la muerte que padeció.” (Heb 2, 8-9)

Si todo está benéficamente sometido al Señor, también tus trabajos, tribulaciones, dolores, sufrimientos, lo están.

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28.05.15

(80) De la humildad de Cristo, y un perrillo faldero

—Quiero hacer un post hermoso sobre la humildad —le dije al Señor.

Y pensé que casi me respondía:

—Pues hazlo breve, menudito.

 

1.- LA HUMILDAD COMO TIERRA BUENA CON QUE CIMENTAR

La humildad es terrosa, porque es realista, pero no terrenal, como virtud alada que nos inclina hacia la tierra, para luego poder volvernos a lo alto.

San Isidoro de Sevilla lo recuerda en sus “Etimologías”, LX:

“Humilis (humilde), como si dijéramos inclinado a la tierra (humus).”

Y el Corominas lo confirma:

HUMILDE, h. 1400. (…) deriva de humus, suelo, tierra”. El mismo Diccionario nos recuerda que primero, a principios del s.XIII, se decía humildoso.

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