14.05.19

(354) Boca en tierra

Tal vez habiten los demonios donde no hay botánicas, en el puro desierto artificial; sobre las grandes colinas de hormigón, donde no hay nada; bajo las dunas oscuras del pecado.

 

Habitan el canto entusiasta de Nietzsche, cuando proclama: ¡avanza el desierto! 

 

Qué ridículo todo cuanto se opone a Dios, afirma el Antinietzsche, o sea Bloy.

 

Las aguas sacramentales y la doctrina. Para que huyan los giróvagos basta la Iglesia, que tiene ambas.

 

A veces hay que poner boca en tierra (Lam 3, 29) y callar, para escuchar al que sabe. 

 

Para que quiera libremente, la gracia a veces hiere la voluntad causándole quebranto, y así se cumpla la Escritura: «regnum caelorum vim patitur et violenti rapiunt illud», el reino de los cielos padece violencia, y los violentos lo arrebatan (Mt 11, 12).

 

El Defensor deja el querer muy seco, para que no sacien las propias obras; y que apetezcan las suyas, ¡y no otras!, sino «quae praeparavit Deus ut in illis ambulemus» (Ef 2, 10), aquellas que el Padre preparó para que andemos en ellas.

 

La Sangre del Cordero riega la tierra.

 

San Isidoro de Sevilla, Etimologías, LX: «Humilis (humilde), como si dijéramos inclinado a la tierra (humus)». Y en el Corominas: humilde, h. 1400, «deriva de humus, suelo, tierra.» 

Leer más... »

10.05.19

(353) La gran riada


No rara vez los atajos, en la vida cristiana, pululan de monstruos. Cíñete al mapa que elabora para ti tu Defensor, aunque pase por Mordor.

 

En esta Gran Batida habrás de estar con el Ciervo y no con el cazador.

 

Todo lo arrastra la gran riada, excepto la cruz, que prevalece en pie.

 

La cruz, mejor a secas, sin lo que te gusta de la cruz.

 

Por mucho que te vistas de voluntad, has de nacer de nuevo. Que de poco te sirve seguir muerto y remuerto.

 

La voluntad, sin gracia, andará siempre cansada, entretenida en los naufragios que observa a lo lejos, en el horizonte de la santidad. Porque no entiende el divino auxilio como el velamen que le hace falta.

 

El consuelo del Señor deja su rastro, recién terminas de orar. Como cuando comiste la naranja, y quedó el color y el olor en las manos. Y las uñas están naranjas y frescas, como de hortelano.

 
 
David Glez. Alonso Gracián

 

FLORILEGIO DE AVISOS, I: la gran riada

7.05.19

(352) El veneno y la triaca

1.- Combatir el neomodernismo actual no es tarea para cuentacuentos ni para divulgadores de mentirijillas. Se precisa una caza eficaz de errores, una pesca de equívocos entre tiburones.

 

2.- Gran sinrazón es fiarse del Leviatán, como si pudiera ser católico anónimo. La Bestia no anhela inconscientemente a Cristo.

 

3.- Lethale venenum. La anfisbena de dos cabezas, Anomia y Ambigüedad, no necesita condescendencia, sino ser combatida con la doctrina de Cristo.

 

4.- El Caballo Troyano está dentro. Por eso, nada de adormilarse, velad, velemos. 

 

5.- Hay Triaca para este veneno: es quintaesencia bíblico-tradicional. Es virtud aristotélico-tomista. Es potencia sacramental. Es varonil determinación y competente autoridad, con el auxilio de la gracia.

 

6.- Blinda y protege tu fe con un juramento de tradicionalidad.

 

7.- No haya lugar para ambigüedades: los textos equívocos son mosquitos del error, transmisores de la filariasis de la apostasía. 

 

8.- Combatir el neomodernismo es misión pobre. No cuente con grandes recursos, no cuente con aplausos, no cuente con abundancia de medios, no cuente con apoyo institucional. 

Cuente tan sólo con la Destructora de todas las Herejías, que es la Inmaculada Concepción.

 

David Glez.Alonso Gracián

 

30.04.19

(351) El Mito del Constructivismo

—La tesis constructivista

La tesis principal de la pedagogía constructivista afirma que el alumno debe descubrir por sí solo la verdad para que ésta sea significativa en su vida.
Asimismo postula que la manera en que el alumno descubre la verdad, no es recibiéndola del docente, sino buscándola por medio de la experiencia personal. En este proceso de descubrimiento autónomo el docente es solamente un acompañante, un motivador o un guía. Es el profesor, antes bien, el que aprende del alumno, ilustrado y edificado por su inocencia epistemológica, que le sitúa ante el objeto de su experiencia con libertad cognitiva, no coaccionada ni contaminada por tradiciones ni saberes previos.

 

En un contexto constructivista, la búsqueda de la verdad consiste en un trabajo personal o de equipo que parte de los intereses previos del discente, intereses que constituyen la motivación que anima el proceso. Lo importante no es que se alcance un resultado, sino que se produzca un proceso significativo de búsqueda. Porque es la experiencia misma de búsqueda lo que se considera productiva.

Para el constructivismo, el discente no tiene ningún tipo de obligación respecto al acervo de verdades heredadas, ni reconoce la existencia de un deber para con los saberes del pasado, ni cree que exista una deuda de gratitud con el saber de la generaciones precedentes.
Su búsqueda de la verdad sólo es significativa si parte de su propia experiencia, y solamente a ella se debe. Por eso cree un derecho reclamarla y contrarreclamarla al Estado, si éste no se la garantiza.

Leer más... »

26.04.19

(350) Sobre un distingo maritainiano

Hay que despojar la mente católica de las adherencias del pensamiento moderno, que la oscurecen y desenfocan. Para que brille lo esencial, lo clásico, lo de siempre. Es el reto al que nos enfrentamos.

Usar el lenguaje cristalino, recio y preciso de la antigua sabiduría católica. No hay otra.

 

1.- Distinción y distingo.— No confundamos la primera, tan necesaria en doctrina, con el segundo, tan necesario en demagogia. La fragmentación de la unidad del sujeto que hace Maritain, por ejemplo, es un distingo: por un lado se considera el individuo, que es sólo parte material del Estado; por otro la persona, que es todo, incluso fin en sí misma, y más que el bien común.

Es un distingo tendencioso en clave progresista y liberal de tercer grado, de graves consecuencias morales, sociales y políticas.

Es un distingo que suplanta una verdadera distinción, la que existe entre individuación e individualidad. Es un distingo que sustituye la primacía del bien común, que es lo tradicional, por la primacía privada, que es lo moderno.

 

2.- Derecho y pretensión.— Aunque la segunda esté subvencionada, aunque reciba aprobación jurídica, ni son lo mismo ni podrán serlo; no se confunda lo justo con lo deseado, ni lo teorético con lo teórico.

 

3.- El distingo personalista tiene efectos negativos sobre la noción de Estado. Por un lado, funciona con potencia absoluta respecto a los individuos, convirtiéndose en árbitro público del bien y del mal, y de las pretensiones subjetivas de los ciudadanos; por otro, pide también, para la persona, potencia absoluta sobre el Estado, convirtiéndola en árbitro privado del bien y del mal, para poder autodeterminarse. 

Leer más... »