(346) La era del subjetivismo

1ª.- Los orígenes.— La doctrina de los nominalistas, encabezados por Ockham, rompió la armonía entre la fe y la razón y desmontó la mente occidental, deconstruyendo sus principios. De las cenizas de esta deconstrucción surgió una nueva era, la era del subjetivismo. En ella se levantaron dos grandes movimientos disolventes, el protestantismo y el humanismo. De la interconexión de ambos emerge la Modernidad.

 

2ª.- El espíritu del subjetivismo se impone mediante revoluciones; es titánico; se gasta en la Civilización del Hombre, pero resurge siempre; cuantificador de sus propias valoraciones, las sistematiza en valores; postula la acción, a la que subordina el ser. Se realiza mediante el principio de independencia, por el cual la criatura pretende autodeterminarse.

 

3ª.- El espíritu del subjetivismo se opone, por su propia esencia, al espíritu del cristianismo. Éste se basa en realidades naturales y sobrenaturales. Aquél, en la sola voluntad subjetiva. Recientemente, en esta sub-era de la posmodernidad, el subjetivismo instrumentaliza la religión católica mediante un espiritualismo existencialista de corte kantiano.

 

3ª.- Esta instrumentalización del catolicismo por parte del espíritu del subjetivismo, esto es, de la Modernidad, se lleva a cabo mediante:

I) La hibridación de lo natural y lo sobrenatural a través del Método de Inmanencia (Blondel, De Lubac)

II) La filosofía de la acción, que hace depender al ser del acto autodeterminante (Wojtyla) o autoposesivo (Guardini) o de autodefinición (Frankl).

III) La escisión del individuo y la persona en un mismo sujeto personal, social o jurídico, a través del liberalismo de tercer grado y sus formas suaves de laicidad (Maritain) y de comunitarismo (Mounier).

IV) La sustitución del concepto de ley por el de norma, y del de pena por el de sanción.

V) La devaluación del conocimiento real u objetivo (Marcel, Heidegger), puesta entre paréntesis de los saberes heredados (Husserl), misteriosismo eclesiológico (De Lubac) o intimista (Marcel).

VI) La introducción de falsas dicotomías: el ser contra Dios (Heidegger), la ley universal contra el ethos individual (Kierkegaard, Rahner); la metafísica contra la espiritualidad (Marcel), contra la subjetividad (Wojtyla), contra la axiología (Guardini), contra la espontaneidad del espíritu (Mounier), contra el misterio de Cristo y de la Iglesia (De Lubac), contra los valores vitales (Scheler)  contra la apertura al mundo moderno y al hombre (Rahner); contra la belleza (Von Balthasar); contra la conciencia “transcendental"(Husserl).

 

4ª.- La aversión a la realeza social de Cristo.— En el contexto humanista actual, es el reverso de la conversión a la persona. Los santos, en los templos, han sido sustituidos por valores humanos. Ha dejado de contemplarse la gloria de Dios en sus santos, para «imaginarla» en el cuerpo, en los atributos de la persona preadámica (de antes de la Caída), en los derechos humanos. La glorificación de la dignidad humana sustituye a la glorificación de Dios en sus santos, por lo que la dignidad moral queda reemplazada por la ontológica preadámica. La vida es contrapuesta al ser, como hace Scheler, y el ser es contrapuesto a Dios, como hace Heidegger. La vida personal en busca de sentido, como diría Frankl, se absolutiza. Hasta el cuerpo queda absolutizado y convertido en medio de elevación sobrenatural, mientras el alma se devalúa como alma.

No congenia este engrandecimiento de la causa segunda ni con el principio de subordinación aristotélico-tomista, ni con la realeza de Cristo Rey. Simpatiza mucho más con el tercer grado de liberalismo y con las democracias individualistas de hoy.

 

5ª.- Fe contra razón.— Se asegura que nuestro Dios es de vivos y no de muertos para dar un supuesto sabor bíblico al desmantelamiento de la metafísica y de la tradición en cuanto traditio (entrega) y no en cuanto creatividad afectiva o vida axiológica (Scheler) o acción inmanente postuladora de lo sobrenatural (Blondel). La influencia de Scheler y Heidegger no es en vano: el Dios bíblico (¿la Tradición no cuenta como fuente?) es contrapuesto al ser, y la axiología fenomenológica preferida a la metafísica. Las consecuencias son nefastas para toda disciplina de raigambre teorética, sea el derecho natural, la doctrina política, o el mismo derecho penal.

 

6ª.- La verdad polifónica de Von Balthasar, el poliedrismo epistemológico, la alergia a los saberes ciertos y objetivos, caracterizan la nueva teoría del conocimiento. La verdad no se ve clara en el caleidoscopio del subjetivismo. Se prefiere una epistemología de muchos lados, que simpatice con perspectivismos, con formas cognitivas de muchos ángulos, con diversos instrumentos de interpretación y multiformes armonías. Para que la verdad quede pulverizada y se acomode a un medio ambiguo de expresión, en que puede significar una cosa pero también la contraria, se descompone la certeza en confianzas subjetivas.

 

y 7ª.- En manos del subjetivismo, la fe católica es una forma eufemística de la teología, como decía Maeztu de la teoría de los valores en su Defensa de la Hispanidad. La Modernidad, como era del subjetivismo, sea racionalista o irracionalista (Posmodernidad) pretende convertir a Cristo en principio de bienestar universal, para quitarle sal y espada a su doctrina. 

Depende de los católicos recuperar el sano realismo, la sana objetividad, la recta armonía entre la fe y la razón; la justa consideración de la ley y de la pena; la debida concepción de lo justo por naturaleza, o sea del derecho natural; y de lo justo por sobrenaturaleza, o sea la doctrina de la justificación; la equilibrada y sana metafísica tradicional; el vivo sentido de la fe, sin interferencias ideológicas; la temperada y clásica doctrina de la realeza social de Cristo, con sus implicaciones sociales y políticas. 

Recuperar, en definitiva, la integridad de la fe católica y del pensamiento clásico y tradicional.

 

David Glez. Alonso Gracián

 
 
SÉPTIMAS TEORÉTICAS, NO TEÓRICAS
 
Séptimas teoréticas, no teóricas, II: la era del subjetivismo
 

6 comentarios

  
Ricardo de Argentina
A mí me parece que lo que llamas "la filosofías de la acción", tiene ciertos puntos de contacto con la filosofía de la praxis, de corte marxista,¿me equivoco?

Porque según lo que yo entiendo acerca de esta última seudo filosofía, el hombre no "es", sino que "se va haciendo" ("realizando") en la medida en que desarrolla su acción transformadora del mundo.
13/04/19 6:16 PM
  
Palas Atenea
"Se asegura que nuestro Dios es de vivos y no de muertos para dar un supuesto sabor bíblico al desmantelamiento de la metafísica y de la tradición en cuanto traditio (entrega) y no en cuanto creatividad afectiva o vida axiológica (Scheler) o acción inmanente postuladora de lo sobrenatural (Blondel)".
No entiendo lo que significa este párrafo. Para mi que Dios es de vivos y no de muertos significa únicamente que aquellos que caminaron por esta vida terrena y murieron de la primera muerte están vivos en el Señor, por lo tanto ellos reafirman la Tradición. No puedo pensar en San Francisco de Asís, por poner un ejemplo, como en un muerto. Si la muerte va a ser vencida, como se nos prometió, lo va a ser para todas las generaciones, no solo para la última o en abstracto.
14/04/19 4:49 PM
  
Oscar de Caracas
D Alonso, cuando intervengo aquí meto la pata y es que no tengo ni de lejos su saber.
Sólo una pregunta: Si la Iglesia ha dejado de hablar de el Infierno y curiosamente de la Gloria, me parece a mi; sin Gloria ni Infierno en la boca de los pastores (como si no existieran las dos) ¿Para qué sirve entonces El Sacrificio de Nuestro Señor Jesucristo y los mandamientos y toda la Ley?
Supongo pues que si no existen sobra esta iglesia.

Dios le bendiga. Rezo por usted, porque Satanás va a por usted D. Alonso
14/04/19 8:55 PM
  
Mariana

Ahora entiendo el origen del humanismo.

El humanismo es una especie de antropocentrismo?

Se puede hablar de un realismo tomista teocéntrico?

Se puede decir que el personalismo se contrapone al realismo?

Se puede decir que la fenomenología personalista se opone al realismo?


15/04/19 3:47 AM
  
Ester
Una explicación sumamente esclarecedora de la frase "nuestro Dios es un Dios de vivos y no de muertos" viene en los primeros capítulos de "Introducción al cristianismo" de Joseph Ratzinger.
Lo que dice, básicamente, es que nuestra relación y adhesión personal a Dios es fuente de Vida.
Bueno, Ratzinger lo explica mucho mejor.
15/04/19 9:57 AM
  
Juan Andrés
No hace falta ser un doctor de Harvard en filosofía para advertir que el subjetivismo lo ha impregnado todo, en ámbitos ideológicos y teológicos. He estado leyendo en estos días el libro " Los Jesuitas" del autor Alain Woodrow, que llegara a mis manos de casualidad, que si bien quiere aparecer como de "historia" al autor se le nota el sesgo en el sentido de este artículo y los precedentes respecto a la primacía de la acción y la liberalidad subjetiva en su praxis. Dada la cantidad de "pesos pesados" de enorme fama y prestigio que cita en sus artículos esperemos que se trate de un Goliat al que un pequeño David (el bíblico, no Ud., del que quizás forme parte como un grano de arena) lo termine derrotando con una simple honda, por pura gracia de Dios. La historia respecto a ello enseña que Cristo, sin que se sepa bien cómo ni porqué, termina pasando entre sus enemigos que querían despeñarlo.
15/04/19 3:34 PM

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