7.11.13

Ad pedem litterae - P. Pablo Cabellos Llorente

Al pie de la letra es, digamos, una forma, de seguir lo que alguien dice sin desviarse ni siquiera un ápice.

En “Ad pedem litterae - Hermanos en la red” son reproducidos aquellos artículos de católicos que hacen su labor en la red de redes y que suponen, por eso mismo, un encarar la creencia en un sentido claro y bien definido.

Ad pedem litterae - P. Pablo Cabellos Llorente

Presentación del artículo del P. Pablo Cabellos .

Desde que el que fuera Arzobispo de Buenos Aires fuera elegido para ocupar la silla de San Pedro, muchas son las personas que creen que, por fin, ha llegado a la Iglesia un Papa que le va a dar la vuelta como se hace, por ejemplo, con un calcetín.

No es de extrañar, como sostiene el autor del artículo aquí traído, que ante lo que dice el Papa Francisco siempre haya personas que lleven el agua a su molino: que si esto quiere decir esta cosa, que si lo otro, otra, etc.

Sin embargo, no es poco cierto que, independientemente de lo que diga sobre un tema u otro, el Vicario de Cristo no se ha apartado de la doctrina católica para nada. Otra cosa es que las cosas obvias que dice pueden ser, para un analfabeto del catolicismo, cosas importantísimas. Pero eso, claro, es cosa muy distinta a sostener lo que, muchas veces, se sostiene.

Y, ahora, el artículo del P. Pablo Cabellos Llorente.

Respetar la libertad del Papa

Pablo Cabellos Llorente

“Recientemente, ha escrito Vittorio Messori un artículo referido a la preocupación de algunos católicos por ciertas expresiones del Papa Francisco, seguramente mal comprendidas. Después de citar los últimos pontífices, escribe: ¿Quién, por alejado o contrario a la Iglesia que sea, podrá negar que se trata de personalidades de insólito relieve, unidas por la misma fe y por el mismo compromiso en su función, pero con grandes diferencias de carácter, distintas historias y culturas, distintos estilos pastorales? Y es éste precisamente el punto que para muchos, incluso católicos, parece no estar claro: independientemente de quién sea el hombre que ha llegado al papado y cuáles sean nuestras consonancias o disonancias humorales en relación con el mismo, siempre será el sucesor de Pedro, responsable y guardián de la ortodoxia, por lo tanto un hombre de Dios que no sólo se debe aceptar, sino también hay que rezar por él y obedecerle con respeto y amor filial.

Aquí podría finalizar mi artículo y dejar tranquilas algunas conciencias católicas más dadas a opinar de todo que a considerar que el Papa siempre será el sucesor de Pedro y por tanto gozará de la asistencia del Espíritu Santo cuando haga Magisterio. Pero están también los no católicos e incluso medios abiertamente anticatólicos, que desean llevar el agua a un molino que perdurará seco porque esas aguas jamás se verterán en él. Son, por ejemplo, quienes hacen al Papa de izquierdas cuando se declara que no era de la derecha, refiriéndose al término con que en Argentina se designaba a la dictadura militar. Otros, por el contrario, le acusan de connivencia con ese régimen porque Francisco se desentiende de su propia defensa.

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6.11.13

Memoria litúrgica de los mártires del siglo XX

Mártires

“Semillas de paz,
mártires de Cristo,
signos del amor,
valientes testigos,
antorchas de fe
en nuestro camino”

Hoy, 6 de noviembre, recuerda la Iglesia que peregrina en España, a los creyentes que a lo largo del siglo XX fueron martirizados en razón de su fe y siendo conscientes de lo que eso suponía pues habían decidido ser lo que tenían que ser y no se dejaron dominar por el Mal y sus aventajados discípulos.

Hoy día, para vergüenza de muchos y recuerdo de, espero, los más, traigo aquí el listado completo de los muchos cientos de hermanos en la fe que supieron dar su vida porque sabían que la daban por Cristo. Dios me perdone si se me ha escapado alguno por las cosas de la técnica o de mi ignorancia.

¡Alabado sea Dios que suscita, entre nosotros, hermanos así!

Son los que siguen (y no siento, para nada, lo largo de la lista ni la preocupación que esto pueda producir):

“Paula de San Antonio, María Gracia, H.D.C.
Amalia Abad Casasempere
Zacarías Abadía Buesa
Luis Abia Melendro
Vicenta Achurra Gogenola, Daniela de San Bernabé, C.M.
Mariano Adradas Gonzalo, Juan Jesús, O.H.
Antonia Adrover Martí, María Rosa, O.P.
Juan Agramunt Riera
Dolores Manuela Cirila Aguiar-Mella y Díaz
Consuelo Aguiar-Mella y Díaz
Vicente Álamo Jiménez, José María de la Virgen Dolorosa, O.C.D.
Mariano Alarcón Ruiz, José Mariano de los Ángeles, O.C.D.
Justino Alarcón Vera
Vicente Alberich Lluch, Eliseo Vicente, F.S.C.
Nicolás Alberich Lluch, Valeriano Luis, F.S.C.
Matías Manuel Albert Ginés, Manuel, Sac. Dioc.
Juan Alcalde Alcalde
Benito Alcalde González
Pedro María Alcalde Negredo
Francisca Aldea Araujo, Francisca del Corazón de Jesús, H.C.C.J.
Cipriano Alguacil Torredenaida
Vicente Alonso Andrés, San Benjamín Julián, F.S.C.
Domingo Alonso de Frutos
Pedro Alonso Fernández
Mariano Alonso Fuente, Laurentino, F.M.S.
Otilia Alonso González, Otilia Alonso de Santa Rosa de Lima, O.P.
Rafael Alonso Gutiérrez
Ramiro Alonso López
Felix Alonso Muñiz
Florencio Alonso Ruiz
Tomás Alonso Sanjuán
Eusebio Alonso Uyarra, Evencio Ricardo, F.S.C.
Celestino José Alonso Villar
Santiago Altolaguirre Altolaguirre, Mariano de San José, O.SS.T.
Manuel Álvarez Álvarez
Vicente Álvarez Cienfuegos

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5.11.13

Un amigo de Lolo - Anhela Dios nuestra santidad

Presentación
Manuel Lozano Garrido

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infringían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

Anhela Dios nuestra santidad

“Si la santidad no es noticia es porque a los periódicos sólo salta lo no habitual, lo sorprende. Ningún diario hace referencia a cómo la mano de Dios trabaja los corazones, porque eso ocurre a cada hora”
Manuel Lozano Garrido, Lolo
Bien venido, amor (568)

Lo que Dios quiere de nosotros, hijos suyos creados por Él, no es nada extraño ni debería resultar incomprensible para nadie. En realidad, el Creador sólo quiere, para nosotros, lo mejor y lo mejor es cumplir su voluntad.

Es posible que se pueda decir que un comportamiento así está en la posibilidad de tenerlo por parte de quien es egoísta. Sin embargo, en el caso de Dios no puede aplicarse tal calificación porque al haberlo creado todo y puesto todo en el lugar y circunstancias que les corresponde estar, es esperable que conozca el sí y el no de cada realidad.

Por tanto, Si Dios creyó que era “muy bueno” aquello que había creado a partir del barro (o de algo ya existente) sostener que por tal parte de la creación lo más conveniente es lo que Él crea que le conviene… no deja de ser, al contrario de lo que se puede sostener, una luz más grande u una prueba absoluta de confianza por su parte y hacia el hombre.

¿Qué nos conviene, pues?

Sencillamente dicho, nos conviene ser perfectos como nuestro Padre es perfecto.

Decir esto, así, puede parecer una humorada porque ¿quién va a ser perfecto como Dios lo es? Aunque, en realidad, o es eso lo que más importa pues ya sabemos que es, simplemente, imposible. Pero sí supone una pista de hacia dónde y cómo debemos ir hacia tal dónde.

Para quien tiene un modelo a seguir no tiene más que seguir al mismo para tratara de parecerse. Seguramente nunca será como el segundo pero, al menos, se “pulirá” en sus comportamientos y es hasta posible que se acerque a quien tanto admira mucho más de lo que, en principio, creía posible.

Algo así nos ha de pasar con respecto a Dios. Sabemos, a ciencia cierta y a corazón cierto, que jamás llegaremos a ser como Él (tal tentación fue la que medio entre el Maligno y el ser humano y a consecuencia de la cual entró la muerte en el mundo) pero tenemos muchos elementos que el Creador nos muestra y sobre los cuales podemos construir una vida santa, mirando a la perfección y teniéndola no como destino (al que nunca llegaremos como tal perfección) sino como un espejo donde mirarnos y tratar, al menos, de imitar lo que allí vemos.

La santidad es, pues, es un ser, un llegar a ser pero, por eso mismo, es un camino que debemos recorrer reconociendo siempre que nuestro destino es Dios.

No debería, por tanto, ser algo extraordinario el hecho de que quedara impregnado nuestro corazón con la palabra “santidad” y que eso supusiera un centro de gravedad sobre el que el que girase toda nuestra vida y todo nuestro querer ser mejores.

Seguramente Dios prefiere esto antes que otros comportamientos, digamos, más olvidadizos.

Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, ruega por nosotros.

Eleuterio Fernández Guzmán

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Por la libertad de Asia Bibi.
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Por el respeto a la libertad religiosa
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Enlace a Libros y otros textos.

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Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Vernos libres de toda tentación es petición que debería ser unánime en todo corazón enamorado de Cristo.

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Para leer Fe y Obras.
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Y da el siguiente paso. Recuerda que “Dios ama al que da con alegría” (2Cor 9,7), y haz click aquí.

4.11.13

Serie Oraciones-Invocaciones – Plegaria silenciosa

Orar

No sé cómo me llamo…
Tú lo sabes, Señor.
Tú conoces el nombre
que hay en tu corazón
y es solamente mío;
el nombre que tu amor
me dará para siempre
si respondo a tu voz.
Pronuncia esa palabra
De júbilo o dolor…
¡Llámame por el nombre
que me diste, Señor!

Este poema de Ernestina de Champurcin habla de aquella llamada que hace quien así lo entiende importante para su vida. Se dirige a Dios para que, si es su voluntad, la voz del corazón del Padre se dirija a su corazón. Y lo espera con ansia porque conoce que es el Creador quien llama y, como mucho, quien responde es su criatura.

No obstante, con el Salmo 138 también pide algo que es, en sí mismo, una prueba de amor y de entrega:

“Señor, sondéame y conoce mi corazón,
ponme a prueba y conoce mis sentimientos,
mira si mi camino se desvía,
guíame por el camino eterno”

Porque el camino que le lleva al definitivo Reino de Dios es, sin duda alguna, el que garantiza eternidad y el que, por eso mismo, es anhelado y soñado por todo hijo de Dios.

Sin embargo, además de ser las personas que quieren seguir una vocación cierta y segura, la de Dios, la del Hijo y la del Espíritu Santo y quieren manifestar tal voluntad perteneciendo al elegido pueblo de Dios que así lo manifiesta, también, el resto de creyentes en Dios estamos en disposición de hacer algo que puede resultar decisivo para que el Padre envíe viñadores: orar.

Orar es, por eso mismo, quizá decir esto:

-Estoy, Señor, aquí, porque no te olvido.

-Estoy, Señor, aquí, porque quiero tenerte presente.

-Estoy, Señor, aquí, porque quiero vivir el Evangelio en su plenitud.

-Estoy, Señor, aquí, porque necesito tu impulso para compartir.

-Estoy, Señor, aquí, porque no puedo dejar de tener un corazón generoso.

-Estoy, Señor, aquí, porque no quiero olvidar Quién es mi Creador.

-Estoy, Señor, aquí, porque tu tienda espera para hospedarme en ella.

Pero orar es querer manifestar a Dios que creemos en nuestra filiación divina y que la tenemos como muy importante para nosotros.

Dice, a tal respecto, san Josemaría (Forja, 439) que “La oración es el arma más poderosa del cristiano. La oración nos hace eficaces. La oración nos hace felices. La oración nos da toda la fuerza necesaria, para cumplir los mandatos de Dios. —¡Sí!, toda tu vida puede y debe ser oración”.

Por tanto, el santo de lo ordinario nos dice que es muy conveniente para nosotros, hijos de Dios que sabemos que lo somos, orar: nos hace eficaces en el mundo en el que nos movemos y existimos pero, sobre todo, nos hace felices. Y nos hace felices porque nos hace conscientes de quiénes somos y qué somos de cara al Padre. Es más, por eso nos dice san Josemaría que nuestra vida, nuestra existencia, nuestro devenir no sólo “puede” sino que “debe” ser oración.

Por otra parte, decía santa Teresita del Niño Jesús (ms autob. C 25r) que, para ella la oración “es un impulso del corazón, una sencilla mirada lanzada hacia el cielo, un grito de reconocimiento y de amor tanto desde dentro de la prueba como desde dentro de la alegría”.

Pero, como ejemplos de cómo ha de ser la oración, con qué perseverancia debemos llevarla a cabo, el evangelista san Lucas nos transmite tres parábolas que bien podemos considerarlas relacionadas directamente con la oración. Son a saber:

La del “amigo importuno” (cf Lc 11, 5-13) y la de la “mujer importuna” (cf. Lc 18, 1-8), donde se nos invita a una oración insistente en la confianza de a Quién se pide.

La del “fariseo y el publicano” (cf Lc 18, 9-14), que nos muestra que en la oración debemos ser humildes porque, en realidad, lo somos, recordando aquello sobre la compasión que pide el publicano a Dios cuando, encontrándose al final del templo se sabe pecador frente al fariseo que, en los primeros lugares del mismo, se alaba a sí mismo frente a Dios y no recuerda, eso parece, que es pecador.

Así, orar es, para nosotros, una manera de sentirnos cercanos a Dios porque, si bien es cierto que no siempre nos dirigimos a Dios sino a su propio Hijo, a su Madre o a los muchos santos y beatos que en el Cielo son y están, no es menos cierto que orando somos, sin duda alguna, mejores hijos pues manifestamos, de tal forma, una confianza sin límite en la bondad y misericordia del Todopoderoso.

Esta serie se dedica, por lo tanto, al orar o, mejor, a algunas de las oraciones de las que nos podemos valer en nuestra especial situación personal y pecadora.

Serie Oraciones –invocaciones: Plegaria silenciosa

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3.11.13

La Palabra del Domingo - 3 de noviembre de 2013

Dies Natalis Lolo

Biblia

Lc 19, 1-10

“1 Habiendo entrado en Jericó, atravesaba la ciudad. 2 Había un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de publicanos, y rico. 3 Trataba de ver quién era Jesús, pero no podía a causa de la gente, porque era de pequeña estatura. 4 Se adelantó corriendo y se subió a un sicómoro para verle, pues iba a pasar por allí. 5 Y cuando Jesús llegó a aquel sitio, alzando la vista, le dijo: ‘Zaqueo, baja pronto; porque conviene que hoy me quede yo en tu casa.» 6 Se apresuró a bajar y le recibió con alegría. 7 Al verlo, todos murmuraban diciendo: ‘Ha ido a hospedarse a casa de un hombre pecador.’ 8 Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: ‘Daré, Señor, la mitad de mis bienes a los pobres; y si en algo defraudé a alguien, le devolveré el cuádruplo.’ 9 Jesús le dijo: ‘Hoy ha llegado la salvación a esta casa, porque también éste es hijo de Abraham, 10 pues el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido.’” .

COMENTARIO

Jesús vino a lo que vino

Hay personas que no conocen a Dios y, además, nadie se ha preocupado de decirles que existe y que es posible ser hijo considerándose como tal. A tales personas difícilmente les puede llegar, por tan grave falta, el Amor del Padre que, no obstante tenerlo por parte del Creador, no puede ser gozado por quienes no lo conocen ni han tenido posibilidad de conocerlo.

Otras personas como, por ejemplo, Zaqueo, sí conocen la existencia de Dios. Ante tal tesitura, podría aquel hombre haber actuado de dos formas: no queriendo conocer de verdad al Hijo de Dios o, al contrario, tratar de hacer todo lo posible para tener un conocimiento más cercano. Y eso hizo Zaqueo.

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2.11.13

Benditas las almas del purgatorio sean

Almas Purgatorio

“Debemos ayudar a los que se hallan en el purgatorio. Demasiado insensible seria quien no auxiliara a un ser querido encarcelado en la tierra; mas insensible es el que no auxilia a un amigo que esta en el purgatorio, pues no hay comparación entre las penas de este mundo y las de allí.”

En “Sobre el Credo” (5, 1. c., p. 73) dice Santo Tomás de Aquino esto acerca de las almas del Purgatorio y de la necesidad que tenemos de rezar por ellas.

Ciertamente, debemos partir de la verdad que dice que cuando morimos podemos tomar, digamos, tres caminos que nos lleva bien al Cielo, al Infierno o al Purgatorio. Bueno, en realidad, alguno de tales caminos lo tomaremos cuando seamos juzgados por Dios. Entonces veremos si ya estamos salvados, si estamos cerca de la salvación eterna o si para nuestra desgracia, lo que nos espera es el terrible Infierno.

Y el segundo día del mes décimo primero del año debemos un muy especial recuerdo a las almas de aquellos cuerpos que, tras el Juicio particular, han dado con su realidad en el Purgatorio o Purificatorio, que eso es y viene a significar.

Sobre el Juicio particular, dice el Catecismo de la Iglesia católica, lo siguiente:

1021 La muerte pone fin a la vida del hombre como tiempo abierto a la aceptación o rechazo de la gracia divina manifestada en Cristo (cf. 2 Tm 1, 9-10). El Nuevo Testamento habla del juicio principalmente en la perspectiva del encuentro final con Cristo en su segunda venida; pero también asegura reiteradamente la existencia de la retribución inmediata después de la muerte de cada uno con consecuencia de sus obras y de su fe. La parábola del pobre Lázaro (cf. Lc 16, 22) y la palabra de Cristo en la Cruz al buen ladrón (cf. Lc 23, 43), así como otros textos del Nuevo Testamento (cf. 2 Co 5,8; Flp 1, 23; Hb 9, 27; 12, 23) hablan de un último destino del alma (cf. Mt 16, 26) que puede ser diferente para unos y para otros.

1022 Cada hombre, después de morir, recibe en su alma inmortal su retribución eterna en un juicio particular que refiere su vida a Cristo, bien a través de una purificación (cf. Cc de Lyon: DS 857-858; Cc de Florencia: DS 1304-1306; Cc de Trento: DS 1820), bien para entrar inmediatamente en la bienaventuranza del cielo (cf. Benedicto XII: DS 1000-1001; Juan XXII: DS 990), bien para condenarse inmediatamente para siempre (cf. Benedicto XII: DS 1002).

A la tarde te examinarán en el amor (San Juan de la Cruz, dichos 64).

La doctrina católica sabemos, pues, lo que nos dice al respecto de momento tan crucial de nuestra futura, y eterna, existencia.

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1.11.13

Eppur si muove - Gracias a los santos la Iglesia católica se mueve

Todos los Santos

Hoy es 1 de noviembre. Por tanto, también es el día en el que recordamos, más especialmente a cómo lo hacemos siempre, a los santos, a Todos los santos.

El papel que estos hermanos nuestros juegan a la hora del devenir diario de la Esposa de Cristo es más importante de lo que pudiera pensarse. Es más, bien podemos decir que gracias al papel fundamental que representan los santos en la vida del creyente católica, la Iglesia fundada por el Hijo de Dios, sigue caminando por el mundo y peregrinando hacia el definitivo Reino de Dios.

Empecemos diciendo que la santidad es un modelo o, lo que es lo mismo, es algo a lo que debe tender todo hijo de Dios. Por eso el ejemplo de los santos que, a lo largo de la historia, han sido tenido como tales, tiene tanta importancia. No es baladí que digamos, por tanto, que mirándonos en los santos podemos entender qué es, exactamente, eso de la santidad. Y eso es un motor que mueve.

También sabemos que, a resultas de la llamada Reforma Protestante, el papel de los santos no es tenido en cuenta por los cristianos que se suman a tal opción religiosa porque creen, y eso sí está bien, que Jesucristo es mediador entre el hombre y Dios (“Único es Dios, único también es el mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, verdadero hombre” (1 Tim. 2, 5). Sin embargo olvidan, por ejemplo, este texto del Apocalipsis (8, 3-4):

“Entonces vino otro Ángel y se paró delante del altar de los perfumes con un incensario de oro. Le dieron muchos perfumes para que los ofreciera con las oraciones de todos los santos… y la nube de perfumes, junto con las oraciones de los santos, se elevó de las manos del Ángel hasta la presencia de Dios”.

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31.10.13

El Infierno para principiantes, olvidadizos y para quien mira para otro lado

Infierno

Ignasi Moreta es editor de Fragmenta. En una entrevista publicada en Religión Digital, a una de las preguntas (que se cita aquí) responde lo que aquí se cita basándose en un libro de la propia editorial. No pierdan el ojo a nada de lo que dice porque es de aupa y viene muy bien en estos días en los que a más de uno le da por pensar, con optimismo, que el Infierno no existe o, lo mejor… es que no exista.

¿Y el diálogo sobre el Juicio Final?

En el Evangelio se nos habla de que para los pecadores habrá “crujir de dientes", mientras que nuestra sensibilidad religiosa actual más bien nos habla de que iremos todos al Paraíso. Recuerdo que una mujer me dijo una vez: “Es que si yo estoy salvada pero mi hermano está condenado en el infierno… se me atraganta el bollo". Fue una forma muy gráfica de decirlo, y de preguntarse si es posible la dicha eterna si no es compartida por todo el mundo. Dante en su día dio una respuesta, pero lo que en esta ocasión han hecho los autores del libro ha sido leer los textos neotestamentarios sobre el Jucio Final (que son muchos) y aplicarles sus herramientas hermenéuticas o de psicoanálisis, a veces haciendo una lectura muy literal del texto y a veces aplicando una creatividad enorme.

Ambos autores tienen un conocimiento de los textos extraordinario, y nos hacen descubrir muchas cosas. Hay pasajes de los Evangelios que normalmente nos pasan desapercibidos, y que tras leer el libro nos parecerán otra cosa.

La tesis de los autores es que ha habido una utilización del infierno como arma para atemorizar a la gente. Las penas eternas del infierno como amenaza. Y eso ha dado lugar a una religión degradada, una religión del miedo no liberadora. Pero bueno, salvo cuatro nostálgicos, creo que este tipo de religión ya no se transmite.

¿Cómo se les ha quedado el cuerpo?

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30.10.13

Halloween o cómo colaborar con Satanás

Halloween

Es más que probable que hoy mismo, o mañana 31 de octubre, en muchos centros escolares (no sólo de España pero sí en España) se haga el paripé de celebrar una no-fiesta como es Halloween. En realidad es una especie de actividad satánica cubierta con una cobertura dulcificada o, lo que es lo mismo, es un lobo con piel de oveja.

Pues bien, decimos que hay muchos católicos que colaboran incluso con entusiasmo a tal tipo de celebraciones. Las mismas personas que luego acompañarán a sus pequeños hijos a Catequesis se afanan por disfrazar de cualquiera forma a los mismos sin saber, al parecer, que lo único que hacen es colaborar con Satanás y con su intento de hacer de menos la fe católica que, por ejemplo, celebra el 1 de noviembre, a la sazón festividad (¡esta sí!) e Todos los Santos o, después, el 2 de noviembre, de Todos los Fieles Difuntos. Colaboración que es efectiva y real y que puede provocar confusión en los infantes que deben creer que hacer tales cosas ha de formar parte de su “formación” espiritual.

Pues bien, para ilustración de más un despistado y de más de un colaborar con el Maligno, traemos aquí una carta que Pepe Alonso, a la sazón periodista y evangelizador del canal EWTN escribió para el mes de octubre del año 2000. Pueden ver que no ha cambiado nada desde entonces y, en todo caso, la cosa habrá ido a peor.

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29.10.13

Un amigo de Lolo - Nacer de nuestras cenizas

Presentación
Manuel Lozano Garrido

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infringían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

Nacer de nuestras cenizas

“¡Quién pudiera nacer de nuevo! ¡Ya lo creo que puedes¡ Graba en un alma inmaculada tus arrepentimientos, aspiraciones y sueños, y habrás sido creado otra vez”
Manuel Lozano Garrido, Lolo
Bien venido, amor (348)

Es indudable que los seres humanos que manifestamos creer en Dios Todopoderoso, en su Hijo Jesucristo y en el Espíritu fruto del amor entre el Padre y el Hijo tenemos una serie, digamos, de “ventajas” espirituales que no deberían ser desdeñadas por nadie.

Al contrario, los seres humanos que no creen en Dios Todopoderoso, en su Hijo Jesucristo y en el Espíritu Santo fruto del amor entre el Padre y el Hijo, creen que no necesitan tener tal tipo de “ventajas” porque les basta y les sobra con tenerse a sí mismo y hacer de su capa un sayo. Así, son la mar de felices y se las componen como buenamente pueden. De todas formas, no creen que haya nada después de esta vida y tampoco se ven en la necesidad de volver a ser pues, al no tener presente el pecado (no que no exista sino que entienden que eso pueda ser posible) en sus vidas no tienen por posible tener que recuperarse de ninguna caída.

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