InfoCatólica / Eleuterio Fernández Guzmán / Categoría: Un amigo de Lolo

12.06.19

Hoy hace 9 años de la Beatificación de Lolo

Presentación

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Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

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Era en 2010. Un tal día como hoy, 12 del mes sexto de aquel año, un día lluvioso aunque, por la fecha, pueda parecer extraño, un jienense de Linares (España) subió a los altares porque merecía subir a los altares. Su nombre, más que conocido, es Manuel Lozano Garrido aunque es reconocido como Lolo.

Tengo que reconocer que para hoy tenía previsto escribir sobre unas líneas del libro de Lolo de título “El sillón de ruedas” que desde hace bastantes semanas estoy trayendo a este apartado del Blog. Pero, la verdad, al darme cuenta de la fecha que era el día 12 de junio… no me he podido resistir y he cambiado la cosa.

Como pueden ver, no estoy utilizando términos como “tenemos que reconocer” o “nos hemos dado cuenta” que es lo que se hace cuando se quiere, uno, dar cierta importancia al escribir en tercera persona (la vanidad es un vicio, a lo mejor, muy extendido…). No. Aquí sólo cabe el uso de la primera persona porque yo, el que esto escribe, celebro más que mucho este día. Y es que es muy personal como suele serlo lo de los santos para sus hermanos aún en el mundo.

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5.06.19

Un amigo de Lolo - "Libro a libro" – La Gracia de Dios en Jesucristo

Presentación

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Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

 

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Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “El sillón de ruedas”.

La Gracia de Dios en Jesucristo

 

“La solución la dejó Cristo cierta tarde sobre unos panes ácimos y una copa de vino. Su figura musculada asumía todo el catálogo de delincuencia y el hombre que había de degradarse sobre un “Pioneer” o el que llevara la corrupción a un Marte virgen, tendrían ya el saldo bueno de un canal de sangre licuada con efectos hereditarios.” (“El sillón de ruedas”, p. 105)

 

No podemos negar que el Beato Manuel Lozano Garrido era un hombre de su tiempo y que no andaba nada anticuado ni pasado de moda cuando escribía. Y en este caso podemos verlo al saber introducir más que bien avances de la tecnología en un escrito espiritual para darnos a entender que Dios también tiene que ver con todo eso y, en fin y en general, con todo lo creado por Él y lo inventado por el hombre.

El caso es que queda bien definido el origen de todo lo bueno que puede haber en la vida del ser humano desde que los últimos tiempos manifestaron su realidad con el nacimiento del Mesías. Y nos referimos a lo que hizo el Hijo de Dios en la Última Cena cuando, a partir de sus palabras y sus intenciones, instauró la Santísima Eucaristía.

Lo dice bien Lolo cuando habla de que no sólo hizo eso sino que, además, asumió para sí todos los pecados que el ser humano había cometido hasta entones y, ¡Ay!, podemos decir que sigue haciendo lo mismo porque, al parecer, no aprenden sus hermanos y siempre están a lo mismo con el misterio del pecado…

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28.05.19

Un amigo de Lolo - "Libro a libro" – El poder de la Cruz

Presentación

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Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

 

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Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “El sillón de ruedas”.

El poder de la Cruz

Desde la Cruz acá, el Bien es, cuando menos, un antibiótico instantáneo para el delito.” (“El sillón de ruedas, p. 105)

 

Lo que nos dice hoy, lo que aquí traemos de parte del Beato Manuel Lozano Garrido es, verdaderamente, importante porque supone tener en cuenta que sí, que en el mundo hay Mal pero que hay un remedio más que bueno y eficaz contra el mismo que es el Bien.

Cierto es que, antes de que el Hijo de Dios caminara por el mundo enseñando la Palabra de Dios y la Verdad también había Mal. Sin embargo, tras su muerte y resurrección algo cambió en el devenir de la humanidad creada por el Todopoderoso. Y podemos decir, sin temor a equivocarnos, que unas nuevas posibilidades de enfrentar las asechanzas del Maligno, nos fueron dadas.

Lolo, como es conocido nuestro hermano en la fe, tiene muy en cuenta la importancia de aquellos maderos en los que estuvo colgado el Hijo de Dios. Es decir, de serlo, maderos, como lo era, pasaron a ser algo más, mucho más: símbolo del Amor de Dios por sus hijos y, sobre todo, espejo donde poder mirarnos los discípulos del Maestro de Nazaret.

Que existe el Mal, para empezar esto, es algo que nadie que tenga dos dedos de frente, puede dudar. Y, a diferencia de aquellos que creen que, no existiendo, tampoco existe Satanás o el Demonio, lo bien cierto es que sólo hay que mirar a nuestro alrededor o, incluso, a nuestro propio corazón, para saber que sí, que el Mal existe y es bien patente que existe.

Pues bien, nosotros, que creemos que la Cruz de Cristo es verdaderamente redentora y que fue puesta por Dios para que la Sangre de Uno salvase a la sangre de todos, es en ella donde debemos mirarnos, a ella donde debemos mirar si es que queremos salvarnos o no permitir que nuestra alma caiga en la fosa de la que tanto habla el salmista pero, sobre todo, de la que nunca se sale.

Entonces… desde aquel momento, desde que Cristo estuvo allí colgado, como decimos arriba, y, luego, desde que resucitó, algo nuevo y bueno surgió de aquellos maderos. Y queremos decir con eso que sabemos que el Bien no es, por decirlo así, algo que es bueno en sí mismo y que debemos practicar todo lo que podamos. No. Sabemos, a ciencia y corazón ciertos, que el Bien nos viene como anillo al dedo para prevenir su contrario, el Mal.

El Beato de Linares (Jaén, España) tiene muy claro que el Bien no es sólo no hacer el Mal sino que puede servirnos de prevención para que el Mal no se manifieste ni en nuestra vida ni en la del mundo, donde nos movemos, vivimos y existimos.

Que diga nuestro hermano en la fe que el Bien es “un antibiótico instantáneo para el delito” tiene más que importancia porque supone sentar las bases de un actuar correctamente, según la Voluntad de Dios.

El Bien, así entendido, como dice Lolo, puede con el Mal desde que practicamos el primero. Así, el Mal no puede hacerse con nuestro corazón si sabemos que es mucho mejor el Bien que su contrario y si tenemos muy claro que debe prevalecer el Bien frente al Mal porque eso es lo que Dios quiere de su semejanza.

El Bien, por tanto, previene lo malo en nuestra vida y, por tanto, ha de hacerse con nuestro corazón templo, por cierto, del Espíritu Santo de donde sólo puede salir lo que es bueno y donde no puede echar raíces ni el egoísmo ni nada que suponga un ser muy poca cosa ante el Tribunal de Dios y, así, ante Dios mismo sin llegar a tener que morir para enfrentarnos a su santísima Justicia.

El bien, en fin, es bastante mejor que el Mal. Y por eso el Beato Manuel Lozano Garrido, lo prefiere y por eso, precisamente por eso, lo practicó a lo largo de su vida.

 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Saber sufrir, espiritualmente hablando, es un verdadero tesoro.

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

21.05.19

Un amigo de Lolo – "Lolo, libro a libro" – Otra oportunidad para la criatura de Dios

Presentación

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Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

 

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Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “El sillón de ruedas”.

Otra oportunidad para la criatura de Dios

 

El primer vagido el Pesebre recuerda a esas viviendas en las que se ceba una catástrofe y se aprovecha la oportunidad para dar paso a una nueva edificación, que cubre airosamente todas las necesidades de los inquilinos.” (El sillón de ruedas, p. 103-104)

 

Era, sin duda, una nueva oportunidad que Dios daba al hombre.

Es conocida, y más que conocida, la historia del ser humano desde que sabe que existe un Creador y que el mismo mira por él. Pongamos, por ejemplo, desde que nuestro padre en la fe, Abrahám, dijo sí a un Dios a quien no veía pero escuchaba y cuyo nombre era no fácil de transmitir. Sin embargo, quiso dejarlo todo porque tuvo confianza y, en fin, porque tuvo ve y creyó.

Decimos, pues, que es más que conocido qué pasó con el ser humano. Y tal fue así que hasta Dios tuvo que intervenir más de una ocasión para sacar las castañas del fuego a una criatura que, como el hombre que, al cabo de unos siglos pareció separarse de su Creador sin importarle lo más mínimo hacer eso y poner en su lugar a dioses falsos…

Dios, sin embargo, y como ha demostrado a lo largo de la historia, es Bueno y Misericordioso. Y decir eso supone tanto que, tenerlo como algo que no es verdad es, más bien, estar ciego y más que ciego.

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15.05.19

Un amigo de Lolo – "Lolo, libro a libro" – Adán y Eva como paradigma de lo ciego que se puede llegar a estar

Presentación

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Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

 

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Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “El sillón de ruedas”.

Adán y Eva como paradigma de lo ciego que se puede llegar a estar

 

La pantomima de la manzana planteó a Dios el suceso incuestionable del delito. La cosa quedó así: de un lado, el Autor del mundo en la cumbre de los valores; de otro, el hombre, punto minúsculo, en el fondo de una sima, con su posible acto de reparación desvalorizado por lo incompatible de las dos naturalezas. Junto a la situación formal, la santa ambición de Dios, frustrada y hecha añicos bajo una pareja de pies descalzos.” (El sillón de ruedas, p. 103)

 

Antes de empezar el comentario que solemos hacer de los textos del Beato Manuel Lozano Garrido, no podemos pasar un minuto sin decir que los santos son gentes tan especiales (ellos, claro, en vida, seguro que se sentían pecadores) que son capaces de captar determinada realidad espiritual con una finura de alma que ya quisiéramos los demás tal don de Dios. Pero por eso, y por otras muchas cosas, son, no por casualidad, santos y así son reconocidos.

Pues bien, esto lo decimos porque no es poco cierto que Lolo nos presenta a nuestros primeros padres de una manera, digamos, más que real y nos los presenta así para que nos demos cuenta de que las cosas se puede hacer bien o, claro, mal.

El suceso incuestionable del delito”. Tal expresión viene a decirnos que Adán y Eva cometieron un acto tan pecaminoso al comer de donde no debían haber comido que aquello fue el primer delito de la historia de la humanidad. Y con él entró, además, el pecado al mundo. Y eso no podemos decir que sea poca cosa. Y no podemos porque no lo es sino, justamente, al contrario: grave y más que grave.

Cumbre de los valores” y ser “minúsculo”. Así refiere el Beato de Linares (Jaén, España) la situación allí planteada. Y es que Dios, el Creador, su Creador y el nuestro, el Todopoderoso Señor, estaba y está ahora mismo, en la parte más alta del entendimiento de los positivos valores que conforman su corazón. El hombre, al contrario, demostró ser minúsculo (ya lo era pero no lo sabía) al pecar de aquella ridícula y absurda manera. Cada cual, por tanto, queda perfectamente retratado en esta imagen espiritual que hace nuestro hermano en la fe de aquella situación.

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