InfoCatólica / Eleuterio Fernández Guzmán / Categoría: Un amigo de Lolo

15.01.20

Un amigo de Lolo - 100 años ya de Lolo

Presentación

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Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

 

100 años ya de Lolo

 

Hoy, como fácilmente puede comprobarse, no hemos traído aquí texto alguno de nuestro hermano y Beato Manuel Lozano Garrido, a la sazón llamado Lolo. Y no lo hemos hecho por una razón muy y más que especial.

Se suelen celebrar los 100 años de muchas cosas. No siempre con cosas buenas porque a veces trátase la cosa de recuerdos de guerras o batallas o algo por el estilo. Pero en otras ocasiones se celebra una edad así de una persona que aún se encuentra en el mundo de los vivos…

Hoy, sin embargo, queremos recordar los 100 años de alguien que no, ya no se encuentra entre nosotros desde hace algunos decenios pero que, en el Cielo, intercede por nosotros y por todos aquellos que le invocan con especial recuerdo.

A estas alturas, como suele decirse, de la película, es más que seguro que cualquiera sabe que nos estamos refiriendo al Beato Manuel Lozano Garrido, a la sazón llamado Lolo por razones obvias…

En efecto, este año 2020 se celebrarán los 100 años del nacimiento de un niño que, con el paso del tiempo, sería luz para muchos y esperanza para no pocos.

En cuanto a lo de luz, no podemos negar que Manuel Lozano Garrido supone un faro más que importante para todos aquellos que, sufriendo, quieren saber sobrenadar (como diría él mismo) sus circunstancias y, como también sostendría nuestro hermano en la fe, llegar a saber tener un dolor “con escafandra” en el sentido de que no afecte a sus próximos los padecimientos de uno.

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8.01.20

Un amigo de Lolo – “Lolo, libro a libro” - Una buena forma de empezar el año

Presentación

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Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

 

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Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “El sillón de ruedas”.

Una buena forma de empezar el año

 

“A todas las criaturas del mundo yo las pondría en hilera sobre la línea del Ecuador y luego iría tocándolas en el pecho, una por una, con una antorcha de luz refulgente. Lo aseguro: se acabarían las mesas redondas y las asambleas plenarias. Luego marcharíamos todos hasta allí donde nace la luz y a cada hombre le deletrearía el dulce nombre de Dios, que es astro, llama y manantial; ángel, caricia y cielo bendito; no sé qué en el corazón, ojos húmedos y ternura de niño recién nacido.” (El sillón de ruedas, p. 89)

 

Si hay alguien, de las personas que pueden leer esto (o de las que no, incluso de las que no lo lean) que hayan perdido la fe o que se hayan alejado de Dios por los motivos y causas que sean, deberían llevar a su corazón lo que cree el Beato Manuel Lozano Garrido que es nuestro Creador. Seguramente, todas las dudas quedarían arrasadas por el fuego purificador del Amor del Todopoderoso.

Sí. Hace pocos días ha dado comienzo un nuevo año. Y, con relación a nuestro amigo Lolo podemos decir que es uno muy especial porque el 8 de agosto próximo se cumplirán los 100 primeros años de su venida al mundo. Por eso, decimos, este año es tan especial para los que tenemos al jienense de Linares como amigo. Y lo es, además, por la forma que tiene, por decirlo así, de ayudarnos a empezar este nuevo año, siempre incógnito, siempre a ver qué puede pasar…

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18.12.19

Un amigo de Lolo - “Lolo, libro a libro” - Esperanza siempre puesta en Dios

Presentación

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Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

 

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Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “El sillón de ruedas”.

Esperanza siempre puesta en Dios

 

“Vuelvo al recuerdo y veo al sufrimiento como un sereno que va apagando una por una las luces del camino, y a la Providencia que sale a las encrucijadas, visible, acariciable, tangible, con su lamparilla nueva y su luz inmaculada para las sombras de la noche que se inicia”. (El sillón de ruedas, p. 116)

 

No se puede decir que el Beato Manuel Lozano Garrido no mirara al sufrimiento a la cara sino que, al contrario, le sostenía la mirada hasta resultar vencedor de aquellos duelos espirituales. Y eso lo muestra en el texto que hoy hemos traído y que, en pocas palabras, nos muestra que todo bien es, a pesar de todo, posible.

Aunque es bien cierto que la figura del sereno, como persona que acude a la llamada de quien no puede entrar en su casa porque tal es su labor, ya ha desaparecido de nuestras calles, el sentido que quiere darla Lolo es más que actual.

Nuestro hermano en la fe nos informa acerca de algo que, sobre el sufrimiento, debemos saber (seguramente ya lo sabemos pero dicho así, es mucho mejor para ser conscientes…) Y es que, como lo hacía el sereno al que nos hemos referido arriba, siempre está presente en nuestra vida.

El caso es que sufrir, de la manera como se refiere el Beato de Linares (Jaén, España), no es fácil porque supone que, en efecto, el padecer va, algo así, como apagando las luces del camino de nuestra vida. Y con tal apagamiento es verdad que podemos ver mucho peor el tal camino que nos lleva al definitivo Reino de Dios. Y eso no puede ser bueno y es, seguro, malo y más que malo porque no ofrece seguridad sino, al contrario: oscuridad y falta de fuerzas del alma.

Sin embargo, para Lolo no todo está perdido. Bueno, para él y para todo aquel que crea en Dios Todopoderoso y en su santísima Providencia.

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11.12.19

Un amigo de Lolo - “Lolo, libro a libro” - Ante, en, los sufrimientos, ahí está Cristo

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Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

 

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Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “El sillón de ruedas”.

Ante, en, los sufrimientos, ahí está Cristo

 

“Para San Pablo, la mortificación de Cristo nos llega “para que su vida aparezca en nosotros”. Para un dolor sobrehumano, aquí estuvo la sobrenatural fuerza de Cristo colada en mis fibras, hecha palabra clave en este crucigrama que armaron en el cuerpo las líneas opuestas del sufrimiento y de la vida. Cuando cien dedos en la garganta subían al paladar un sabor compacto de hiel y de amargura, allí desembocada Él, al pie del olivar, machacado por la tristeza y la pesadumbre. Cuando mil taladros barrenaban las arterias, las articulaciones, los huesos, al lado figuraba el ritmo espeluznante de la flagelación y los labios sellados del Varón de Dolores. Cuando el gesto se hizo roca, el caminar estatua y la vida límite, Él llegó inmóvil, con su figura abierta en cruz como un arcángel detenido. En el horizonte clausurado, en la marea cerebral, en la sequedad de la entraña, cada minuto danzaba su caudal de perspectivas, su fuente de sabiduría, su catarata de amor”. (El sillón de ruedas, p. 115)

 

Hoy hemos traído un texto, digamos, extenso del Beato Manuel Lozano Garrido. Y lo hemos hecho porque refleja, muy bien, la situación por la que entonces, y antes, estaba y había estado pasando nuestro hermano de Linares (Jaén, España).

Siempre confianza en el Hijo de Dios. Ahí está clave de la existencia del creyente cuando pasa por momentos no demasiado bueno o, directamente, malos de solemnidad. Y eso es lo que hace Lolo.

Quien supo reflejar más que de forma acertada las vicisitudes físicas de su vida (y, por eso, espirituales) nos pone algunos ejemplos de cómo lo estaba pasando y, a lo mejor, lo había pasado antes.

Podemos decir que todo lo que pone sobre la mesa Lolo no deja de ser espeluznante si hablamos de sufrimiento material, físico, de su cuerpo.

Seguramente, lo que más nos puede conmover es cuando nos dice que el gesto llegó a hacerse “roca” y que su caminar se hizo “estatua”. Y no puede conmover porque nos está diciendo, de esa forma tan bien dicha, que llegó un momento en su vida en la que caminar dejó de ser posible y quedó conminado en el sillón de ruedas que da título, nunca por casualidad, al libro de donde estamos extrayendo ahora los textos para estos sencillo artículos.

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4.12.19

Un amigo de Lolo - “Lolo, libro a libro” - Gracias, Lolo

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Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

 

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Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “El sillón de ruedas”.

Gracias, Lolo

 

“Porque la verdad es que nadie más que yo tiene un concepto tan real de sus limitaciones y, junto a mi brega, aún puedo oír el jadeo de un coloso que secretamente me aupaba el corazón para después retirarse en silencio y dejarme gozar solo, como un niño, el botín generoso de un triunfo de colaboración mínima por mi parte.” (El sillón de ruedas, p. 115)

 

Muchas veces querer es poder y el Beato Manuel Lozano Garrido nos muestra a la perfección esta, que podemos considerar, verdad puramente humana. Y es algo que, como seres limitados que somos, debemos agradecer grandemente.

Resulta muy cierto que cada uno sabe qué limitaciones tiene y, a no ser que nos queramos engañar a nosotros mismos, la verdad es que sabemos tanto del pie que cojeamos como del corazón que tantas veces dejamos vencido ante la tentación maligna.

Pues bien, Lolo, que como siempre escribe con total franqueza y no se guarda para sí, como de forma egoísta, tiene a bien comunicarnos que sí, que sabe que es limitado e, incluso entonces, cuando escribía este su primer libro, ya tenía más que muchas limitaciones físicas aunque, como vemos, ninguna espiritual.

Saber, como el Beato de Linares (Jaén, España) que se es limitado nos ha de venir la mar de bien. En primer lugar, para no creer que somo más de lo que somos, para no endiosarnos pero, luego, para poner las cosas en su sitio. Y así podemos caminar en la certeza de no andar por el camino equivocado hacia el definitivo Reino de Dios. Pero, sobre todo, para darnos cuenta de la importancia que tiene apoyarnos en lo que sí tenemos sin imperfecciones espirituales o, algo así, como un punto de partida hacia el fin buscado de la vida eterna.

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