InfoCatólica / Eleuterio Fernández Guzmán / Categoría: Ventana a la Tierra Media – La Comarca de Tolkien

22.11.19

J.R.R. Tolkien - Ventana a la Tierra Media – La Comarca de Tolkien – Microrrelatos IV

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Como es bueno ser perseverante en lo que consideramos bueno y mejor, estamos aquí de nuevo para aportar una nueva serie de microrrelatos después de que, como es fácil deducir del número del título del artículo, lo hayamos hecho en tres ocasiones. Y es que la cosa da para esto y para mucho más.

De nuevo, rogamos sepan disculpar los amables lectores los fallos que pudiera haber en ellos porque, al fin y al cabo, cada cual da lo que puede y sabe… 

 

  • En el principio era Eru; durante, también era Eru; al final, será Eru.

 

  • Del corazón de Eru salió todo lo bueno incluso, lo que se corrompió porque, en el principio, era bueno.

 

  • Ilúvatar fue tan generoso y bueno que hizo creer a los Ainu que todo salía de su música. Y ellos, felices, sub-sub crearon.

 


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  • Sam era el jardinero que supo podar, en Frodo, aquello que podía hacerle daño. Y caminando hacia el Monte del Destino regó y cuidó aquella amistad.

 

  • Como escudero fiel de su amo, Sam, alanceó muchas veces a Gollum. Bueno, al menos, quiso hacerlo las mismas veces.

 

  • Cuando Sam volvió a su Comarca sin su Frodo, su corazón no había vuelto completo. Estaba roto, en cierta manera, pero compuesto por recuerdos y esperanzas.

 

  • Seguramente, al principio, eran amigos, pero con el tiempo el ansia de poder supo hacerse con el corazón de Saruman. Y Gandalf, seguramente, se entristeció.

 

  • El Concilio quiso que Saruman lo presidiera porque era sabio. Y Gandalf obedeció hasta que supo que la oscuridad se había hecho con su corazón.

 

  • Al parecer, Saruman creía que su poder sería total. No supo, hasta que fue tarde, que Gandalf había sido destinado a metas más altas que la suya.

 

  • Frodo debió ver en Boromir a un hombre valiente. Y el caso es que lo era pero también tenía la ambición propia de esa raza mortal.

 

  • Cuando Frodo se dio cuenta de que Boromir ansiaba el Anillo Único seguro que no sintió más miedo que tristeza. Y es que lo tenía por un amigo… y lo era, pero equivocado.

 

  • Boromir, como compañero de la Compañía del Anillo debió sentir por Frodo el amor que se siente por quien tiene tu vida en sus manos; pequeñas, pero manos.

 

  • Un desayuno, dos desayunos y hasta tres, si es posible y conveniente. Y es los hobbits eran, como sabemos, de estómago agradecido… pero en el buen sentido.

 

  • Aquel conejo sin papas de Sam asqueó a Gollum. Seguro que Gamyi pensó eso de “uno menos y una ración más”, como buen hobbit.

 

  • Ante una mesa bien servida no hay hobbit que puede resistirse ni dejarse vencer por la molicie. ¡Aún sin hambre son capaces de su segunda merienda!

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Aquella raza fuerte, esforzada y valiente lleva en su sangre el ansia de aventura. Y es que no hay nada mejor que un pescuezo de orco para sacar a pasear el hacha.

 

  • Se dice que los enanos no son buenos en el llano. Y, sin embargo, en muchos llanos han ganado buenas batallas, por enanía de bien.

 

  • Gimli se hizo buen amigo del Elfo Legolas. Al fin y al cabo, se diga lo que se diga, el primero apareció antes que el segundo. Vamos, sus razas.

 

  • Todos los caminos de la Tierra Media llevan al mismo sitio y lugar llamado aventura, destino, fin, esperanza, lucha, esfuerzo, lágrimas.

 

  • Incluso en la oscuridad y la tiniebla supieron encontrar el camino a Mordor. Y sí, tiraría el Anillo pero también la necesidad y el Bien.

 

  • Todos los mapas de la Tierra Media han mostrado, a lo largo de las edades, muchos caminos. Pero ninguno de ellos ha quedado sin transitar, incluso hoy, por ansiadores de aventuras.  

 

Eleuterio Fernández Guzmán Erkenbrand de Edhellond

 

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Hay mundos que, sin duda alguna, nos llevan más lejos del que vivimos, nos movemos y existimos.

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Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

 

 

 

 

 

15.11.19

J.R.R. Tolkien – Ventana a la Tierra Media – Personajes únicos: el Sagaz Sam

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Nos parece bien empezar esta serie dentro de la serie. La hemos dado en llamar así, “Personajes únicos”, porque creemos que, en efecto, lo son.

Decimos, pues, que nos parece bien que el primer personaje que aquí traigamos sea el del fiel servidor del Portador del Anillo, Frodo Bolsón. Y sí, nos referimos a Sam Gamyi que es, en sí mismo, todo un personaje, si ustedes nos entienden…

 

EXCURSUS

Hacemos, antes de esto, una advertencia que, creemos, ya hemos hecho otras veces.

El caso es que el esto escribe hizo petición expresa a la Editorial que, en España, tiene los derechos de explotación de la obra del profesor de Oxford. Y, como hemos dicho otras veces, aún no ha obtenido ni el permiso para hacer uso de los citados textos con la cita expresa, como es lógico, de quién es propietario de los supracitados derechos, ni, tampoco, el no.

Esto lo decimos porque no vamos a citar, expresamente, ningún texto de la obra de J.R.R. Tolkien. Y no lo hacemos por los derechos citados arriba. Y eso nos pesa más que más.

Por cierto, desde aquí se pide, encarecidamente, a los bibliotecarios de la Sociedad Tolkien Española que intercedan por quien, humildemente, escribe esto. Y es que tenemos entendido (y leído) que la Editorial en cuestión agracia, de vez en cuando, con ejemplares de la obra de Tolkien (Padre o hijo) para que los mismos engrosen la Biblioteca de nuestra casa… Es de suponer que existe algún tipo de relación entre Editorial y Biblioteca a la que, por supuesto, no puede alcanzar el que esto escribe en el fango como está…

De todas formas, creo que ya he escrito algo sobre esto pero no puedo negar que escribir, digamos, de oído, no es lo mismo que con la partitura…

FIN DEL EXCURSUS

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Bueno. Una vez sentado lo que parece ser la general de la ley en este especial caso y circunstancia, vayamos con lo que de verdad importa: Sam Gamyi, nuestro tierno, valiente y fiel Sam.

Se ha dicho y escrito que, a lo mejor, viene a ser la figura de este Hobbit como un trasunto del nuestro autor. En realidad, eso debe importarnos bien poco porque es posible que muchos de sus personajes tengan algo de quien los ha creado o, en fin, puedan afirmar lo que Tolkien padre era, sabía y creía. Y, además, no vamos a decir que era una alegoría de sí mismo… ¡Faltaría más! 

El viaje a Rivendel, formando parte, de forma inesperada, de la Compañía del Anillo, rumbo a Mordor pasando por el Bosque Dorado y visitando a la dama Galadriel, en su actuación en los últimos momentos de la existencia del Anillo Único y, por fin, en su actuación procurando la sanación de La Comarca; siempre en ayuda, apoyo y auxilio de su señor Frodo, de quien no se despega sino cuando hay quien lo despegue de sí… Así encontramos a Sam Sagaz, aquel en cuya existencia de hermandad se manifiestan una serie de virtudes que, no por extendidas en muchos personajes de la Tierra Media, dejan de tener importancia. Es más, son las que, precisamente, definen a nuestro querido personaje. 

Podemos decir que, en lo tocante a su vida ordinaria, Sam es, simplemente, un hobbit. Por tanto, es más que sabido que, por eso mismo, es amante de la buena comida (varios almuerzos o meriendas si se puede…) además de gustar mucho de conocer historias y cuentos. En eso nada se diferencia del resto de hobbits. Sin embargo, es bien cierto que este mediano ansía la aventura. 

Sí, Sam Sagaz, desde bien temprana edad, ha querido ver a los Elfos. Por eso sus historias son con las que más gozaba. Y le gustaría verlos por sobre todas las cosas. Y, para eso, como cualquiera puede suponer, sería necesario más de un viaje (él, que nunca había ido más allá de La Comarca) y alguna que otra aventura. Y es bien cierto y verdad que, para eso, estaba más que dispuesto. Y, como sabemos, vio a más de uno y se relacionó con bastantes desde que llegó a Rivendel, a la casa de Elrond el medio elfo… 

Podemos decir que algunas características de Sam son, por ejemplo: 

  1. La humildad,
  2. La sencillez,
  3. La lealtad,
  4. La fidelidad,
  5. La honestidad,
  6. El espíritu de sacrificio. 

Así, por ejemplo, es tal su humildad que la muestra sin duda alguna cuando se somete a quien considera su superior, su “amo” (como él mismo lo llama y otros lo tienen por eso) de todas las formas posibles. Y nos referimos a Frodo Bolsón, para quien trabajada como jardinero y con quien se embarca (obligado por Gandalf que sabía de la necesidad que tendría su amigo Frodo en la misión que iba a emprender) en una más que segura aventura. 

Es sencillo, como hemos apuntado arriba, porque su vida es sencilla. Y, aparte de su espíritu de aventura (tan distinto al de otros hobbits) ama la sencillez de la vida en La Comarca, una buena comida y fumar una pipa con la mejor hierba de tabaco, escuchar las aventuras que otros hayan tenido o, en fin, ocuparse de todo aquello que, digamos, no requiere ordenes o mandatos sino lo más pedestre, lo que puede querer hacer alguien que ama la tierra y su tierra. 

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En cuanto a la lealtad, virtud que atesora más que mucho nuestro hobbit, la muestra muchas veces a lo largo de lo que sería una verdadera aventura. Por eso mucho tiene que ver la misma con el espíritu de sacrificio del que hace un constante ejercicio. Sacrificio, sí, por Frodo y, dadas las circunstancias por las que pasa, por todos los miembros de la Compañía del Anillo. 

Y fiel lo es hasta la casi muerte. Y es que, a lo largo del camino que los lleva a Mordor y al Monte del Destino, no son pocas las ocasiones en las que muestra que su fidelidad puede ser puesta a prueba de las más difíciles pruebas. Nunca hace algo que no se mostrar lo fiel que se puede ser a favor de alguien a quien se ama. 

¡Qué decir de su honestidad! 

La misma la manifiesta siempre que es necesario que la muestre y, aunque eso pueda ocasionarle pasar un mal rato es de reconocer que la tal virtud viene muy bien en más de una ocasión porque pone sobre la mesa una forma de ser que no es falsa sino, al contrario, más que franca y, como tal, manifiesta lo que de verdad piensa sin esconder nada que le pueda beneficiar. Es, pues, honesto a carta cabal. 

De todas formas, no podemos negar que Sam también manifiesta una forma de ser, a veces, algo irascible y terca. Por eso, por ejemplo, vigilaba de tan cerca a Smígol/Gollum y más de una vez deja bien claro que, si por él fuese, aquella criatura que considera maligna, habría cruzado de la vida a la muerte… 

No hay duda alguna que cada una de las virtudes que aquí hemos apenas citado nos muestran a un ser humano (eso sí, mediano de estatura pero grande en lo demás) en el que es posible confiar los secretos más secretos que se puedan tener. 

Sam Sagaz es, por tanto, todo un personaje. Y lo es porque nuestro autor quería compendiar en su mediano cuerpo toda una forma de ser que, en sí misma, era noble y no exenta de grandeza que es la que, con su hacer y su devenir, ganó para su raza.

 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

 

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Hay mundos que, sin duda alguna, nos llevan más lejos del que vivimos, nos movemos y existimos.

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Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

 

Eleuterio Fernández Guzmán - Erkenbrand de Edhellond

 

 

8.11.19

J.R.R. Tolkien - Ventana a la Tierra Media – La Comarca de Tolkien – Un mundo personal demasiado aislado

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El que esto escribe, es más que posible, esté más que equivocado en esto que va a escribir. De todas formas, siendo cierto o no lo que diga… en fin, es una forma propia de entender las cosas. Es, además, una sensación que tiene.

Bueno. Vayamos, por tanto, con la cosa.

Al conocer a Tolkien, padre, y, sobre todo, a la obra que dejó escrita en vida (y luego, la que ha aportado a la humanidad lectora su hijo Chistopher, a uno le da la sensación de que ha entrado en un mundo nuevo donde todo lo bueno es posible pueda acaecer pero, ¡Ay!, todo lo malo está a la vuelta de la esquina.

Es cierto que la lectura personal, muy personal, de J.R.R. lo llena a uno de gozo y sabe, a ciencia y corazón ciertos lo sabe, que ha de haber muchas otras personas que llenen su alma con lo que los personajes de nuestro autor llevan a cabo, viven, existen y mueren.

Hay algo, sin embargo, que, tristemente, sucede a nuestro humilde entender.

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25.10.19

J.R.R. Tolkien – Una ventana a la Tierra Media – Sobre la alegoría en Tolkien

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A Tevildo, por su oportuno arañazo que agradezco…

 

Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua (Española, se entiende) “Alegoría” es  esto que sigue:

 

1. f. Ficción en virtud de la cual un relato o una imagen representan o significan otra cosa diferente.

2. f. Obra o composición literaria o artística de sentido alegórico.

3. f. Ret. Plasmación en el discurso de un sentido recto y otro figurado, ambos completos, por medio de varias metáforas consecutivas, a fin de dar a entender una cosa expresando otra diferente.

 

Podemos, por tanto, y por resumir y hacer la cosa sencilla, que con la alegoría, quien hace uso de ella, se quiere decir algo distinto de lo que dice y derivado de la misma o, mejor, se pretende que se entienda algo diferente a lo que, en verdad, se está plasmando sobre el papel o sobre la pantalla (dados los tiempos en que vivimos…)

Es bien cierto y verdad que a nadie se le escapa que nuestro autor, el profesor de Oxford, más conocido como J.R.R. Tolkien, podía hacer más que bien, digamos, de “alegórico” porque tenía materia más que suficiente como para hacer eso y mucho más.

Así, por ejemplo, de haber querido hacer eso, nosotros entenderíamos que cuando se refería al Mal en su estado puro y exacto lo que quería decir es que las potencias malignas de su tiempo (que se manifestaban tanto en Primera como en la Segunda Guerra Mundial) eran las que eran y bien que hacían el mal como el Mal se enseñoreaba muchas veces de la Tierra Media…

Así, por ejemplo, de haber querido hacer eso, nosotros entenderíamos que cuando se refería al Bien en su estado puro y exacto lo que quería decir es que aquellos que no andaban por el camino equivocado del Mal y procuraban obrar bien, actuar bien y cumplir unas normas de conducta ejemplares… en fin, que eran el Bien que existía en la Tierra Media.

Así, por ejemplo, ¿Quién no podría pensar que la Alemania de Entonces era el vivo ejemplo de la tiniebla, de la oscuridad y de la Sombra según eran sus gobernantes?

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18.10.19

J.R.R. Tolkien – Ventana a la Tierra Media – Amar lo que se defiende

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Es bien cierto que la obra escrita por J.R.R. Tolkien, llamado también profesor de Oxford, simplemente profesor y Tolkien padre, tiene mucho que ver con lo que el mismo entendía que debía ser una vida acorde a una serie de principios que debían respetarse.

Esto no quiere decir, no se entienda eso, que era una especie de persona (llamada) carca porque quisiera bien lo que era importante querer bien. No. Nuestro maestro de la escritura fantástica (porque lo era y lo es) sabía que eso, lo que él creía importante, debía quedar reflejado en su obra escrita. Y bien que lo hizo y lo hizo más que bien.

El título del artículo de hoy tiene que ver con una intervención de Faramir, a la sazón hijo de Denethor II, senescal del reino de Gondor y hermano de Boromir que tanto interviene, hasta su terrible y entregada muerte, en el desarrollo de la Comunidad que quiere cumplir con la misión establecida para ella.

Pues bien, en un momento determinado dejó dicho (Tolkien le hizo decir, claro está, porque era lo que él creía y pensaba) que de todo aquello que, a primera vista, pudiera parecer terrible (espadas, flechas, arcos, etc.) este personaje, Faramir, él lo amaba no por ser eso, armas que daño puede hacer y producir, sino por aquello que defendían. Y, aunque muchas personas que esto lean saben dónde eso se dice, el que esto escribe no puede citarlo por no tener aún los derechos para hacerlo (¿?)

Sin duda alguna nosotros estamos más que seguros que la defensa que quería hacer no era, precisamente, del Mal.

Al respecto de esto, de la defensa no del Mal sino, claro, del Bien, se ha escrito mucho y bien sobre el tema pero el que esto escribe tiene, también, algo que decir que no será, claro, enjundioso ni nada por estilo sino, al contrario, de lo más común y ordinario como, por cierto, tiene por costumbre hacer.

Pues bien. A todo esto, decimos que lo que se quiere decir es que hay ciertos valores que se han de tener muy en cuenta, no sólo en la Tierra Media sino aquí mismo, en esta otra Tierra donde vivimos, nos movemos y existimos.

¿Qué ha de querer decir esto por parte de Faramir-Tolkien padre?

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