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22.03.19

Ventana a la Tierra Media – 25 de marzo: Día Internacional de Leer a Tolkien

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El día 25 de marzo se celebra el Día Internacional de Leer a Tolkien. Y nada mejor que recomendar algo así. 

Conviene, de todas formas, para los desavisados al respecto de tal importante evento, empezar por el principio. 

En 2003 The Tolkien Society instituyó un tal día con el objetivo de dar a conocer y difundir la obra del profesor en todo el mundo. El caso es que la fecha citada, el 25 de marzo, no está puesta ahí por casualidad. No. Y es que en la misma se produjo, según la datación correspondiente, la destrucción del Anillo Único y la consiguiente derrota de Sauron. Y, por eso, nada mejor que celebrar tales acontecimientos de una manera especial como supone hacer hincapié en la lectura de la obra de J.R.R. Tolkien. 

Todo esto surgió de una pregunta que, en su día, hiciera Sean Kirst, a la sazón periodista de The Post-Standard de Syracuse, en Nueva York. Y es que quería saber, y así preguntó The Tolkien Society si existía algo que pudiese ser llamado “día de leer a Tolkien”. Y no, hasta entonces no existía nada por el estilo. Y se puso remedio, precisamente, así: estableciendo el 25 de marzo, como decimos, como tal día. 

El caso es que a nosotros, a los fieles católicos, no nos importa, para nada, destacar que, lo mismo que pasó en la Encarnación del Hijo de  Dios (que celebramos, también, el 25 de marzo) un mundo nuevo iba a surgir de la destrucción del Anillo Único, lo mismo que surgiría uno nuevo del mismo momento en el que la Virgen María, ante el requerimiento del Ángel Gabriel, dijera sí a Dios, destruyendo, en tal sentido, el mal hecho por el hombre hasta entonces, los pecados cometidos a instancia propia o por instigación del Maligno. Y es que, a lo mejor, aquí tampoco nada es casualidad… 

Pues bien, decimos que hoy es un día muy importante para todo aquel que tenga a Tolkien por un escritor crucial en su vida o, al menos, lo conozca, aunque sea de oídas y para que la cosa deje de ser así… 

Podemos, por ejemplo, entrar en la en la web de la Sociedad Tolkien Española donde hay una denominada Guía de Lectura de Tolkien que estamos más que seguros que servirá de orientación para los que quieren, al principio, acercarse a la obra del profesor de Oxford. Pero si nos atenemos, pues, a lo que supone un día como el próximo 25 de marzo, estas son las actividades que se han planteado para tan gozoso momento (extraídas de la página de la Sociedad Tolkien Española): 

“EVENTOS QUE ORGANIZAN LAS DELEGACIONES DE LA SOCIEDAD TOLKIEN ESPAÑOLA ESTE AÑO

 

23 de marzoMadrid: Los smiales de Númenor y Ciénaga de los Muertos organizan una lectura abierta a cualquier participante. Más detalles, AQUÍ.

24 de marzoBarcelona: El smial de Lórien, nuestra delegación barcelonesa, os invita a una lectura con merendola, y también entregará los premios de microrrelato Gondolin. Más información, AQUÍ.

25 de marzoZaragoza: Encuadrado en los XVIII Encuentros con Tolkien, que se prolongarán hasta el miércoles 27, se celebrará este día con un evento multidisciplinar donde habrá Tolkien Trivial, lecturas, y muchas sorpresas mágicas. Más información, AQUÍ.

30 de marzoBilbao: Nuestro smial vasco, El Dragón Verde, nos invita a una de sus lecturas de cuentos tolkinianas gratuita y de entrada libre hasta completar aforo. Más información, AQUÍ.”

 

Pero, además de esto que, claro está, es muy importante llevar a cabo para que nadie se olvide de lo que aquí tratamos, nosotros podemos decir que leer a J.R.R. Tolkien es importante porque:

 

-Está más que bien que haya un escritor que plantee la existencia de un mundo, la Tierra Media, donde una serie de valores aún se tengan en cuenta. 

-Está más que bien que haya un escritor que haya dado su vida ordinaria para llevar a cabo una obra tan importante como la suya. 

-Está la mar de bien que haya un escritor que fuera tan meticuloso en lo que hacía que todo bien que se diga sobre lo escrito será, siempre, poco.

 -Está la mar de bien que haya un escritor que, como J.R.R. Tolkien, haya escrito de tal forma que su obra es imperecedera y, por tanto, no pasa ni ha pasado de moda ni de la actualidad literaria de tal forma que podemos acceder a ella como si fuéramos los primeros que la leemos y está ahí: fresca, clara, limpia. 

-Está la mar de bien que haya un escritor que haya querido hacer, de su obra, expresión de una fe propia (siendo universal) sin que se pueda decir que ha hecho apología de la misma (aunque esto no sea poco importante, claro está) y la sutileza, en tal sentido, sea más que admirable. 

-Está la mar de bien que haya un escritor que sea leído por no creyentes porque no ofende con lo que escribe a otras creencias o a no tenerlas.

 -Está la mar de bien que haya un escritor que llene a sus lectores de tanta imaginación y de tanta luz interior. 

-Está la mar de bien que haya un escritor que sea capaz de hacernos estar con sus personajes como si fuesen contemporáneos nuestros o los tuviésemos a nuestro lado; que los haya hecho tan cercanos, así.

-Está la mar de bien que haya un escritor que haya conseguido, sin quererlo esto (claro está, pero…) que haya muchas personas que se quieran llamar de una forma propia de su Tierra Media y tengan, por decirlo así, un nombre Terramediano, un otro yo siendo sí mismos. 

-Está la mar de bien que haya un escritor que  haya trazado un camino de tal manera perfecta que influya de forma decisiva en la vida de sus lectores, que quede poso personal.

 

Y, en fin (y, por fin), 

-Está la mar de bien que haya un escritor que haya querido serlo, con tal intensidad y tal perseverancia, que rubricó su vida con una obra verdaderamente inmortal, casi como la vida de uno de los Primeros Vivientes de la Tierra Media. O sin casi.

 

Y, claro, gracias, profesor, por tantos y tantos favores hechos a más de uno y más de dos y más de…

 

 

Eleuterio Fernández GuzmánErkenbrand de Edhellond

  

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Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

 

Hay mundos que, sin duda alguna, nos llevan más lejos del que vivimos, nos movemos y existimos.

 

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Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

20.03.19

Un amigo de Lolo – "Lolo, libro a libro" – Escoger, sin duda, a Dios

Presentación

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Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

 

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Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “El sillón de ruedas”.

Escoger, sin duda, a Dios

 

“Mas el equilibrio de elección ¿no quedaría mediatizado con esa dictadura visible del mal que se extrema sobre la apariencia de un Dios oculto, impotente y vencido? No; en el escenario intelectual del hombre la memoria, el entendimiento y la voluntad conservan aún su instintiva clarividencia inicial y la fragante potencia de juicio. Más abajo, en el ámbito del corazón, una voz dulce, sincera, persuasiva, un eco armonioso que nos sube con un inconfundible matiz de ternura, con una avasalladora evidencia de verdad, susurra siempre, en el silencio de la noche, en el estruendo del trabajo, en la prisa, la soledad, la diversión y la compañía, el código cierto de la paz y el maravilloso destino de amor que espera a nuestra justa obra electiva.” (El sillón de ruedas, p. 94)

 

En realidad, si bien lo pensamos, en nuestra fe, desde que sabemos que la tenemos y somos conscientes de lo que eso significa, todo es elección. Es decir, debemos tomar decisiones que afectarán nuestra vida espiritual de una forma más o menos importante según hagamos.

El Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, sabe que sí, que debemos escoger porque, en según qué materias, no podemos actuar como si valiese para algo manifestarse neutral. No. Cuando se nos presenta, por ejemplo, la tesitura de escoger entre Dios y la tentación, siempre maligna, que nos presenta Satanás, es más conveniente que no equivoquemos en Quién reposar nuestro corazón…

Hay quien, a tal respecto, se vale de lo que cree es un Padre del Cielo que lo tiene en cuenta, tan sólo, para dañarlo. Algo así, por decirlo, como si se tratase de un Padre opresor.

Cuando alguien cree eso está a un paso muy pequeño, primero, de abandonar al Todopoderoso, de apartarlo de su vida y, acto seguido, a una distancia más que pequeña (seguramente nada o al paso de la próxima decisión) de aceptar la tentación del Maligno.

El Beato de Linares (Jaén, España) sabe, a este respecto también, a qué atenerse. Y es que ve las cosas con una perspectiva tan acertada que basta con seguir sus consejos para, en esto, no equivocarse.

Hay, de todas formas, ante las tentaciones del Mal, una especie de “memoria” espiritual que tiene nuestro corazón. Y, a partir de ella no hay tentación que nos haga sucumbir aunque, en principio, pudiera pasar eso y cayéramos en la fosa de la que tanto habla el salmista.

Memoria, sí; reposo de Dios en nuestro corazón y, por eso mismo y por ser templos del Espíritu Santo, es más que posible obviar determinadas acciones por parte de quien quiere perder a todo hijo de Dios y le acribilla el corazón con supuestos beneficios si sigue a quien se reveló contra su Creador siendo ángel como otros muchos.

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18.03.19

Serie Venerable Marta Robin - Saber sufrir

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

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Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Journal. Décembre 1929, Novembre 1932) publicado en 2013 por Editions Foyer de Charité y que recoge, como su nombre indica, el contenido del Diario íntimo y personal de la Venerable Marta Robin entre las fechas que se indican en el título del mismo.

    

Saber sufrir

 

De los Consejos para avanzar en la vida de perfección, nos dice la Venerable Marta Robin esto que sigue:

 

“El sufrimiento es el camino más trabajoso pero es el más seguro, el más meritorio también. Es la voz del Señor. Nos ha mostrado él mismo este camino por ser la más alta perfección cuando ha dicho: “Yo heriré a los que amo; todos mis amigos tendrán parte en mis sufrimientos y tendrán una parte de mi Cruz”.

 

No podemos decir que las palabras del Hijo de Dios no puedan sonar difíciles en los oídos de los que no creen en Él pero, no podemos negar que, siendo Quien es son de lo más alentadoras.

Cualquiera sabe que sufrir, por sufrir, no tiene sentido alguno. Es decir, se suele llamar masoquista la actitud de quien busca voluntariamente el sufrimiento porque podemos decir que se trata, tal actitud, de una patología, de una segura enfermedad, casi seguramente, mental.

Pero aquí no se habla de eso. En materia de fe, y ahora hablamos de la católica, no se trata de eso sino de algo muy y más que diferente.

La Venerable Marta Robin, que tanto supo de sufrir y de sufrimiento, no podía equivocarse cuando hablaba de esto. Y, claro, tampoco ahora se equivoca. Y es que es lo que tiene saberse hija de Dios y hermana de alguien que tanto sufrió, también, por ella. Y nos referimos, como puede entenderse fácilmente, a Jesucristo.

No podemos negar que decir que el sufrimiento es el camino más seguro y que el mismo acumula mérito para quien sabe a qué se refiere lo de la seguridad de tal camino no es fácil de entender. Pero nosotros debemos mirar las cosas desde una óptica que va más allá del mismo dolor y de la realidad del sufrimiento porque, de otra forma, no sacaremos nada en claro de todo esto y eso no es lo que queremos al escribir estas palabras, claro está.

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15.03.19

Ventana a la Tierra Media – Beren y Lúthien

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Edith Mary Tolkien – Lúthien (1889-1971)

John Ronald Reuel Tolkien – Beren (1892-1973)

 

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Esto es para aquellos que no conozcan la historia, tan personal y particular que hubo entre el autor de El Señor de los Anillos y la que fuera su esposa, Edith Mary. De todas formas, es más que posible que pueda interesar a los que sí la conocen y tienen información más que suficiente sobre estos personajes porque, al fin y al cabo, los Tolkien han devenido, también, en personajes a través de los libros que, publicados, dan información de sus vidas. Y son personajes, también, de las nuestras: personas, pues, como seres humanos que han nacido, vivido y muerto y, luego, personajes como propios de una historia, la suya, de amor que es bien tierna. 

Decimos que los nombres de los aquí citados y sus fechas de nacimiento y de fallecimiento son los que constan en la tumba de ambos como puede verse en la imagen de arriba. 

En una carta (de la que no podemos poner texto porque no tengo, aún, el permiso para hacerlo…) que Tolkien envía a su hijo Christopher le dice, tras la muerte de la esposa del primero y madre del segundo, que para el primero Edith había sido siempre su Lúthien aunque, en verdad (como reconoce él) nunca la llamó así. 

Que J.R.R. Tolkien dejara escrito eso y dedicara un elogio tan grande hacia su esposa (muy a pesar de que, en sus vidas, todo no fueran rosas, como podemos imaginar y es lógico, también, esperar) es algo que debe movernos a reflexión y a meditación. 

Es más que cierto, a tal respecto, que no es poco común idealizar a la persona que vive a nuestro lado y tenerla, a lo mejor, por mucho mejor de lo que es. Es decir, que lo que pensamos sobre la misma nos lleva a atribuirle virtudes que sí, es posible que tenga, pero que es posible no sean como  nosotros creemos que son. 

El amor, de todas formas, es como es y a nadie se le va a negar la posibilidad de vivir en su mundo si su mundo entiende que es mejor que el que es real. 

De todas formas, no queremos decir con esto que Tolkien, esposo, viviera en Babia o, sencillamente, alejado de la realidad sino que tenía a su Esposa por alguien a quien no sólo admiraba sino que había subcreado hacía mucho, pero que muchos años: Lúthien, hija de Thingol (como se suele decir en los libros del profesor), llamada por Beren (el personaje) “Tinúviel” o, lo que es lo mismo, ruiseñor. 

Sabemos que Lúthien era elfa o, lo que es lo mismo, que formaba parte de los Primeros Nacidos; también que Beren (aunque creemos recordar en una versión anterior de la definitiva era, también, elfo) era de la raza de los hombres. Había, por tanto, una gran diferencia entre ella y él. Y es que en este caso, como pasa en otros de la obra de Tolkien, el tema de la elección libre juega un papel más que importante. Y lo decimos porque Tinúviel escogió ser, también, humana como Beren a sabiendas de lo que la mortalidad supondría para ella. Pero pudo el amor. 

En esto vemos que, como hizo en la narración Lúthien, también Edith tuvo que escoger entre quien había sido su novio (John) y aquel con quien, tras esperar mucho tiempo desde que nuestro autor siguiera las instrucciones del P. Morgan (quien había cuidado de él desde la muerte de su madre a modo de tutor legal) de no mantener ningún tipo de relación con Edith hasta la mayoría de edad (21 años), se comprometió. Y nos referimos a George Field, a la sazón hermano de Molly, compañera de escuela de Edith. 

Pero el profesor (aún no era, claro, aunque para nosotros siempre lo será) no se iba a rendir tan fácilmente. Y concertó un encuentro con Edith a quien convenció de que su relación iría y seguiría por buen camino. Y tal fue así que contrajeron matrimonio muy poco tiempo antes de que John marchara, nada más y nada menos, que a la sangrienta I Guerra Mundial o, seguramente, por lo que se veía venir… 

Por otra parte, el amor entre Beren y Lúthien pudo contra todos los contratiempos que les acaecieron e, incluso, fue capaz de sobreponerse a la muerte del primero de ellos por la elección personal, otra vez, de parte de Lúthien, de hacer intervenir al mismo Eru (Creador y Único) que dio posibilidad de escoger a Tinúviel la cual cambió radicalmente su mismo ser para ser, ahora, mortal y habitar junto a Beren hasta su muerte propia de los de la raza de los hombres. Y también, en un sentido similar, el amor entre Edith y John pudo contra todos los contratiempos que les salieron al camino el menor de los cuales no fue, precisamente, el de la misma Guerra en la que estaba inmerso el profesor. Y no es que Beren-John acudiera a las trincheras a quitar un silmaril a Morgoth (misión por la cual se ganó la mano de  Tinúviel el personaje literario) sino que, en cierto modo algo parecido era, haría todo lo posible (dentro de sus posibilidades) para que el Mal dejara de reinar en el mundo, en aquel mundo de muerte innecesaria y donde acabó desapareciendo, casi en su totalidad, toda una generación de jóvenes… en este caso de lo más granado de la juventud inglesa pues, por ejemplo, de los 3.000 miembros con que contaba la Universidad de Oxford antes del comienzo de la Guerra de 1914 apenas quedaron -entre lisiados y demasiado mayores- 350 cuando terminó la contienda en 1918… 

Beren y Lúthien es una historia que llena el corazón de quien se la lleva al mismo. Y lo hace porque muestra hasta dónde es posible llegar si se ama de verdad y qué obstáculos se pueden llegar a saltar en tal caso. Y algo parecido pasó a nuestros particulares personajes humanos, reales como la vida misma y como hemos tratado de decir aquí. 

Por cierto, ignoramos con qué melodía fue capaz Lúthien-Edith de enamorar el corazón de Beren-John. Pero nos gusta creer que fue una que contenía los más bellos cantos élficos creados por aquel a quien iban, precisamente, destinados. Eso sí, tocada al piano. 

Y es que, al fin y al cabo, y como dijo aquel, la vida es sueño y hay sueños, como éste, que vienen de más allá del mundo real y arraigan, ya para siempre, en el corazón de los que así sueñan.

 

¡Alabado sea Eru, que nos permite creer esto!

 

 

Eleuterio Fernández GuzmánErkenbrand de Edhellond

  

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Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

 

Hay mundos que, sin duda alguna, nos llevan más lejos del que vivimos, nos movemos y existimos.

 

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Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

 

13.03.19

Un amigo de Lolo – "Lolo, libro a libro" – La siembra de Satanás

Presentación

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Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

 

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Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “El sillón de ruedas”.

La siembra de Satanás

 

“Un Dios ‘duro’ abona el rencor y el imperio del hombre bestia. Y de lo que se trata en realidad es de que haya siempre quien perpetúe en el tiempo la soberbia de un ángel destronado.” (El sillón de ruedas, p. 93)

 

Hay siempre excusas. Es decir, el ser humano, y hablamos del creyente católica, puede poner sobre la mesa cualquier cosa, cualquier expresión de su pensamiento para llevar el agua a su molino, como se dice popularmente. El caso es que por “h” o por “b” las cosas, al parecer, han de ser como nosotros queremos que sean.

Haciendo uso de tal posibilidad (que, además, se apoya en la libertad donada por Dios a sus hijos) podemos valernos de nuestra falta de fe para justificar lo injustificable.

El Beato Manuel Lozano Garrido nos habla, en este corto de texto de su “Sillón de ruedas”, de algo muy importante y que, de no tomarlo por poca cosa, nos librará de según qué pensamientos que poco tienen que ver con la verdad.

Decimos que sí, que es posible creer lo que queremos creer. Pero no es posible hacer como si Dios fuera inflexible o, por decirlo pronto, un poco rencoroso con nosotros. Y no lo puede ser porque, en primer lugar, nos ha creado y no va a hacer algo así con quien no quiera y es que, en segundo lugar, sí nos quiere y nos ama. Por eso no puede ser como algunos hermanos creen que es.

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