Un amigo de Lolo - “Lolo, libro a libro” - Consejo para ser santo

Presentación

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Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

 

Consejo para ser santo

 

“La grandeza de la perfección está, precisamente, en ir superando día a día estos matices negativos, contando con los consiguientes retrocesos y con el trabajo íntimo de lo sobrenatural.” (El sillón de ruedas, p. 151)

 

Cuando un santo dice algo o, mejor, cuando alguien al que se ha considerado santo dijo algo en su día y lo dejó, de tal forma, indicado que es posible atenderlo hoy día, no podemos hacer otra cosa que tenerlo en cuenta porque, de lo contrario, es más que seguro que nos perdamos algo importante.

Eso es lo que pasa, precisamente y no por casualidad, con el Beato Manuel Lozano Garrido, del que este año, como hemos dicho otro día, se cumplen 100 años de su nacimiento.

Pudiera parecer, así a primera vista, que ser santo es, primero, muy difícil y, luego, que por eso mismo sólo está reservado a unos pocos que rezan mucho y son muy buenos… 

Tal forma de ver las cosas no tiene nada que ver ni con la Voluntad de Dios ni con el Amor que el Todopoderoso tiene por sus hijos.

En primer lugar, como dice el Beato de Linares (Jaén, España) ser santo, alcanzar la perfección espiritual no tiene poca importancia sino que, al contrario, es algo que debemos alcanzar porque es deber de todo hijo de Dios hacerlo. Y sí, sabemos que es difícil pero eso no debería ser obstáculo para, al menos, intentarlo.

Pero, como podemos imaginar, hay más, mucho más que decir (que nos diga Lolo) sobre este tan importante tema.

En primer lugar que es cierto que solemos caer en tentaciones y que, voluntariamente (a veces por ignorancia, a veces por expresión de cierta tontuna espiritual que no sabemos dominar…) manifestamos que nuestra fe es, digamos, regular y que necesita un alimento espiritual más que abundante.

Es cierto, eso sí, que avanzamos hacia el definitivo Reino de Dios, llamado Cielo, y que eso nos hace grandes a los ojos y corazón de nuestro Padre Creador.

Pero, como bien sabemos, está la otra cara de la moneda de nuestra existencia. Y es que, lo mismo que avanzamos solemos dar pasos hacia atrás. Retrocedemos, pues.

No resulta muy difícil poner ejemplos de cómo retrocedemos en nuestro camino hacia Dios, de cómo damos pasos hacia atrás y, en fin, en cómo alejamos de nosotros a Quien nos quiere cerca de sí, cabe sí, como se diría a la antigua y buena usanza.

Cualquiera, a este respecto podría decir mucho o, al menos, lo que le corresponde a sí mismo. De todas formas, lo centramos todo esto en el pecado, misterio de iniquidad en el solemos caer si el Mal nos tiende una trampa o en el que nos metemos nosotros mismos porque, muchas veces, somos torpes, torpes, torpes. 

De todas formas, ni en esto ni en nada vamos a ser abandonados por Dios. Y es que Quien nos ha creado y mantiene, eso, ¡nos mantiene!, echándonos una mano cuando necesitamos salir de la fosa en la que hemos caído. Y a eso Lolo lo llama “el trabajo íntimo de lo sobrenatural” porque está muy por encima de nosotros (por ser propio de Dios) pero, a la vez, decimos nosotros, tan cerca como nosotros queremos que esté.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

 

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Saber sufrir, espiritualmente hablando, es un verdadero tesoro.

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

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