Serie Venerable Marta Robin – Limar imperfecciones

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

             Resultado de imagen de Journal. Décembre 1929, Novembre 1932

Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Journal. Décembre 1929, Novembre 1932) publicado en 2013 por Editions Foyer de Charité y que recoge, como su nombre indica, el contenido del Diario íntimo y personal de la Venerable Marta Robin entre las fechas que se indican en el título del mismo.

Limar imperfecciones

 

 

Se puede concluir que toda imperfección, incluso la menor, obscurece la pureza del alma y retarda, si no impide, su perfecta unión con Dios.” (Consejo 27)

 

Es lógico que la Venerable Marta Robin diga, en este consejo para alcanzar la perfección espiritual, eso de que “se puede concluir”. Y es que, después de más de 20 consejos, el que hoy traemos aquí es el penúltimo de ellos (tiene 28, digamos, esta relación) y eso le viene muy bien para trazar algo que pudiera considerarse, por decirlo así, un resumen de todo.

Es bien cierto y verdad que aquí se ha dicho mucho acerca de lo que nuestra hermana en la fe entiende acerca de cómo se alcanza la perfección espiritual. Pero, sobre todo, se ha hablado más que mucho de qué es la misma. Por eso, no está nada mal que haya una conclusión, como decimos arriba, un a modo de resumen de todo esto que bueno y mejor de lo que pudiera parecer.

Pareciera que Marta Robin pone antes el carro que los bueyes. Es decir que, ya, desde el principio de este punto hable de “imperfección” antes de decir lo que sería, claro, la perfección. Sin embargo, nosotros creemos que lo hacer porque nos avisa de qué es lo que debemos olvidar y, en fin, de qué es aquello en lo que no debemos caer.

Aquí podemos ver claramente que hay dos, digamos, estadios de la perfección espiritual: por un lado está, eso, la perfección que todos debemos anhelar y, por otro, lo que es su contrario, la otra parte de la moneda de nuestra alma.

Nosotros, como decimos, queremos ser perfectos como nuestro Padre Dios lo es (eso ya lo dicho Jesucristo). Eso supondrían, como también nos dice nuestra Venerable hermana francesa, la “unión con Dios”.

Unirnos a Dios no es algo que podría entenderse como bueno y mejor. Es que es lo único que debemos anhelar como hijos suyos que somos. Pero, para eso, que no es fácil ni sencillo por cómo somos, debemos, como decimos en el título de este artículo, “limar imperfecciones”. Y a eso, en la Sagrada Escritura, se le llama quemar sarmientos inservibles.

Nosotros debemos hacer eso: quitar de nuestro corazón todo aquello que hace daño a nuestra alma y que, en definitiva, nos aparta de Dios y, claro, no nos permite una perfecta unión con nuestro Creador. Y sí, aunque sabemos que no siempre estamos dispuesto a hacer eso… lo bien cierto es que debemos hacerlo con esfuerzo, perseverancia y lucha interior.

Luchar contra aquello que pone obstáculos a una limpia relación con Quien nos ha puesto en el mundo y nos mantiene, es un tratar de ser perfectos. Por eso, la Venerable Marta Robin quiere hacer hincapié en que cualquier imperfección, incluso la que sea más pequeña y a la que tantas veces no hacemos caso alguno por considerarla poca cosa… en fin, que toda imperfección nos impide la perfección espiritual.

Marta Robin, a sabiendas de que la naturaleza del ser humano es como es y que, muchas veces, nos dejamos caer con gusto en las tentaciones que nos presenta el Maligno cuando no nos las creamos nosotros mismos, tiene a bien indicarnos que podemos manchar el alma con las imperfecciones.

Por cierto, no debiéramos pensar que, en todo caso, tales imperfecciones, “retardan” la perfecta unión con Dios como diciendo algo así como “bueno, al fin y cabo, puedo tener imperfecciones porque en algún momento mi unión con Dios será perfecta y lo único que pasa es que se retrasa la misma”. No. Tal forma de pensar supone, seguramente, un sembrar malas hierbas en nuestro campo que ha de estar preparado para recibir la semilla de la fe de forma lo más perfecta posible y, en definitiva, un olvido de lo único que debe importarnos: el definitivo Reino de Dios y es, seguro, en sí misma, una forma de pensar, en materia de fe católica, imperfecta.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

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Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

La Venerable Marta Robin es buen ejemplo de lo que se puede llegar a ser: hija de Dios.

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Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

1 comentario

  
Chico
Estupendo. Muy necesario esto para nuestra vida. Muy agradecido.
28/05/19 12:46 AM

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