InfoCatólica / Mater et Magistra / Categoría: Herejía

13.03.19

Alfonso de Valdés

Erasmo de Rotterdam

 

Con justicia se considera a Erasmo de Rotterdam como el prototipo de “hombre del Renacimiento”. La razón principal es el amplísimo catálogo de materias que trata: literatura, poesía, filosofía, teología. Según Menéndez y Pelayo, no fue genial en ninguna, pero sí interesante en todas; su estilo incisivo, destreza polémica y capacidad de advertir el núcleo del asunto de debate sin perderse en recursos estilísticos (tan frecuentes en su época), le convierten en autor moderno. Su latín, sin ser muy depurado, satisface con mucho la tarea didáctica para la que está pensado, hasta el punto de que sus textos fueron empleados para la práctica de dicha lengua en muchas escuelas y universidades, facilitando así la circulación de las ideas que contenían. Su amor a la antigüedad tanto clásica como cristiana, a las que rescata y une amigablemente, es el molde sobre el que se va a fundir el pensamiento y el arte de todo un siglo, y que por él principalmente se puede llamar “Renacimiento”.

 

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6.05.16

Arnaldo de Vilanova

Introducción

Arnaldo (o Arnau, en romance provenzal) fue sin duda el más brillante médico en la Cristiandad Latina de los siglos XIII y XIV. Se conservan de él muchas obras que resumían e interpretaban de forma correcta la patología conocida en su época, y los títulos de muchísimas otras. Sintió también interés, como tantos físicos de su tiempo, por la alquimia, aunque bien parece que la abultada colección de trabajos alquimistas que se le adjudican puede ser totalmente, o casi completamente atribuida, y no propia. Pero además, fue hombre docto en teología, y movido por una piedad sincera, trabajó con ahínco por la reforma de una Iglesia, la de su tiempo, contaminada de mundanalización (como ha ocurrido en tantos momentos de la historia, incluyendo el nuestro). En busca de esa reforma, cayó presa de desviaciones doctrinales milenaristas, hasta el punto de escribir y sostener proposiciones erradas sobre el fin del Mundo. Aunque no se le puede tildar, propiamente, de heresiarca, sí es cierto que cae dentro de la definición de heterodoxia. Es por eso que, por su ardiente piedad, y sus errores teológicos, el insigne galeno, como caso excepcional, entra simultáneamente dentro de dos secciones de esta bitácora, aparentemente contradictorias: la de médico católico y la de heterodoxo español.

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23.03.15

Los albigenses en León

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Introducción

La herejía cátara, una secta gnóstica originada en los Balcanes, afectó a varios países de la Cristiandad occidental. En España sólo tuvo importancia en los condados catalanes de Cerdaña, Rosellón y Urgel a principios del siglo XIII, en relación con los exiliados desde el Languedoc. No obstante, se ha registrado un grupo cátaro en otra zona peninsular: la ciudad de León, capital entonces del reino del mismo nombre, sucesor del de Asturias, pionero de la Reconquista hispana.

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18.01.14

Establecimiento del tribunal de la Santa Inquisición en España

La orden de predicadores

España está bien presente en la creación del tribunal estable de la Inquisición. El sacerdote castellano Domingo Guzmán de Osma, uno de los miembros de la legación papal de Inocencio III en la predicación de 1206 contra los herejes cátaros, que concluiría con la cruzada contra los albigenses, maduró durante la misma la creación de una orden específicamente dedicada a la lucha contra la herejía.

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15.07.13

El adopcionismo en España (y II)


Otras impugnaciones a la carta de Elipando

San Álvaro de Córdoba cita a otro apologeta hispano (desconocido salvo por esta referencia) contra la herejía adopcionista, llamado Basilisco, que razona de este modo: “Dice Elipando: Dios Padre no engendró la carne […] A la manera que ningún hombre engendra el alma de su hijo, sino la carne, a la que se une el alma, Dios Padre, que es espíritu, engendra el espíritu, no la carne. El Padre divino engendra la naturaleza y la persona; el padre humano la naturaleza, no la persona. En el Hijo de Dios subsistía la naturaleza divina antes que tomara la naturaleza humana. […] En una sola persona hay dos substancias: una producida por generación, otra no engendrada. La carne nace de la carne; el alma es propagada por Dios. Si a alguien le place dividir a Cristo en hijo propio y adoptivo, divida de una manera semejante a todo hombre. Pero como repugna a la razón suponer ni en el Hijo de Dios ni en el hijo del hombre dos padres, reconozcamos en uno y otro unidad de personas”.

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