30.07.10
El ser humano, desde que se reconoce como tal, se ha organizado de manera que la convivencia fuera, en efecto, convivencia y no simple enfrentamiento. Es bien cierto que siempre ha habido abusos de parte de quien manda y, al respecto, no podemos olvidar aquel “Sabéis que los jefes de las naciones las dominan como señores absolutos, y los grandes las oprimen con su poder” (Mt 20, 25) que Jesús tuvo que explicitar cuando la madre de los Zebedeos (Santiago y Juan) quiso que cada uno se sentara a la derecha y a la izquierda de Cristo.
A lo largo de tan largo espacio de tiempo la organización de la vida comunitaria se ha tenido que orquestar a través de unas leyes que han hecho, siempre que eso ha sido posible, la existencia más llevadera.
A tales normas humanas se les llama, por lo común, leyes positivas en el sentido de haber sido promulgadas y, entonces, tener que ser cumplidas.
Sin embargo no existen sólo tal tipo de normas. Es más, para un creyente existe la denominada Ley natural sin la cual no es entendible la existencia del ser humano creación de Dios.
¿Existe algún tipo de contrariedad entre unas normas y otras?
En principio no debería existir contraposición entre lo que es la ley positiva y lo que es la ley natural. El problema se produce cuando se pretende, desde el poder establecido, tergiversar, precisamente mediante leyes positivas, la que es ley natural.
Es más, la ley positiva, para ser correctamente desarrollada, ha de referirse a la ley natural.
29.07.10
Hoy iba a escribir, de hecho ya había empezado el artículo, sobre la actitud que los laicos venezolanos están teniendo en relación a lo que está pasando en su patria. De hecho el título era “En Venezuela hay laicos valientes”
La cosa tomaba el siguiente cariz:
“Antes que nada tengo que decir que no podemos tener lo que está sucediendo en la nación venezolana, hermana de sangre y religión, como si no fuera cosa nuestra porque cualquier afrenta a un hermano en la fe es una afrenta dirigida, directamente, a cada uno de nosotros.
Cuando en una nación como Venezuela, los pastores no miran para otro lado ante la situación por la que pasa aquella nación americana es de esperar que el poder establecido clame, no al cielo sino al infierno, y se rasgue sus vestiduras.
Entonces, y por otras más cosas, pasa lo que pasa, a lo mejor la intención de muchos católicos es hacer como si todo fuera bien o, en todo caso, dar la callada por respuesta.
Pero en Venezuela hay laicos, al igual que ordenados, valientes que no se van a dejar arredrar por el poder totalitario que ejerce Chávez.”
Hasta aquí lo que había escrito.
28.07.10
Quizá el título del artículo de hoy pueda sorprender porque, al parecer, no es posible cohonestar un tema con el otro. Es decir, a nadie se le ocurre poner en la misma frase, tan cerca, además, una palabra de otra, dos realidades que parecen tan distintas.
Pues a mí sí se me ocurre y es que, a veces, hay que ser osado en las propuestas.
Sabemos que, siguiendo una moda algo pavorosa se producen reuniones en las que la bebida parece ser el centro y objeto de las mismas. Se suelen producir desmanes porque cualquiera que tenga dos dedos de frente está en la seguridad de que alcohol en grandes cantidades y sosiego social no suelen ir de la mano.
Es decir, que cuando concurren tales circunstancias el resultado sabemos, más o menos, cual va a ser: desperdicios abandonados a la suerte del servicio de recogida de basura, disturbios ciudadanos y comportamientos, digamos, no muy presentables.
Traslademos, ahora, tal situación, a aquellos casos en los que determinadas personas, en reuniones o, simplemente, en solitario, deciden hacer, tal cual, con su fe, lo que haría un botellonista en el botellón.
27.07.10
Hay seres humanos que se caracterizan por persistir en el error una y otra y otra vez. Inasequibles al desaliento insisten en martillear sobre el mismo punto porque, a lo mejor, no se dan cuenta que tienen bastante gastado tal instrumento de golpear. Si, además, se trata de uno que lo sea espiritual, la cosa pasa de ser algo anecdótico a ser algo exasperante.
En el caso del artículo, último hasta ahora publicado por el teólogo de la liberación Leonardo Boff en Koinonia. conviene, para clarificar las cosas desde un principio, empezar por el final que así dice:
“La fe cristiana posee fuerza intrínseca para, en esta fase planetaria, encontrar una forma institucional más adecuada al sueño de su Fundador y más en consonancia con nuestro tiempo“.
Es una constante que tal católico manifieste una manía persecutoria hacia dos realidades que, para él, son una buena y otra mala, a saber:
1.-La mala: la institución Iglesia católica.
2.-La buena: la consideración de la Tierra como un ser viviente.
Es evidente que para cualquiera cristiano, aquí católico, la consideración de tales temas es, justamente, la contraria, a saber:
1.-La mala: la consideración de la Tierra como un ser viviente.
2.-La buena: la institución Iglesia católica.
Dicho, pues, el meollo de lo que aquí se trata, no podemos, por menos, que centrarnos en lo que el teólogo de la Liberación (¿?) dice que es, se supone, lo que piensa.
26.07.10
No sin antes manifestar mi respeto por el conocimiento que el autor del artículo que traigo hoy a InfoCatólica muestra, me permito discrepar en algo que, a lo mejor, no ha sido bien entendido por el mismo.
El título del artículo me parece que está puesto, simplemente, para llamar la atención. Decir “El Opus Dei contra el sacerdocio femenino” y dentro del texto reconocer que no es cosa de tal organización que el sacerdocio femenino no haya sido posible, es una clara muestra de lo que digo. Sin embargo, esto no puedo criticarlo porque con el título de los artículos yo suelo hacer lo mismo bajo la máxima “un titular llama a leer el texto“.
Seguramente lo que más me ha causado sensación de equívoco es lo siguiente:
“En su voto-ponencia, Don Álvaro no se atrevía a citar su “Camino” y las normas básicas del Opus Dei. Y, sin embargo, sospecho que condicionaban su argumentación y sus conclusiones. La espiritualidad inoculada en la Obra por José María Escrivá Albás (luego autollamado Josémaría Escrivá de Balaguer y Albás) no deja lugar a dudas. “Ellas no hace falta que sean sabias, basta que sean discretas” (Camino 946). “Eres curioso, preguntón, oliscón y ventanero. ¿no te da vergüenza ser tan poco masculino? Sé varón”(Camino 50). Y en sus normas internas, la Obra discrimina a las numerarias respecto de los numerarios. Así, a la hora de elegir el prelado, las numerarias han de contentarse con el mero voto consultivo. Hay otras normas que evidencian discriminación y recelo ante el sexo femenino. A diferencia de los varones numerarios, las numerarias dormirían en camas sin colchón, sobre tabla. No podrán hablar con nadie en su trabajo ni deben conocer el nombre de los residentes. El servicio doméstico (llamado de administración) está reservado a las mujeres. Finalmente, es significativo el texto diferente de la oración con que unos y otras finalizan sus reuniones. Para la sección de varones: “Santa María, esperanza nuestra, asiento de sabiduría, ruega por nosotros”. Y para las mujeres: “Santa María, esperanza nuestra, esclava del Señor, ruega por nosotras.”
Se refiere Celso Alcaina (autor del artículo) a la participación de Álvaro del Portillo, quien sería la persona que sucedería a san Josemaría a la cabeza del Opus Dei a partir de 1975 en la toma de decisión acerca del posible sacerdocio de la mujer en la Iglesia católica.
Licenciado en Derecho, casado y con dos hijos. Hijo de Dios y hermano en Cristo… en defensa de la fe,
sabiendo que en esta labor, a veces ingrata pero siempre fructífera, no estoy solo sino, al contrario,
acompañado de muy buenas compañías.
Mi correo electrónico, para quien quiera hacerme llegar una queja, alguna noticia, etc. es
eleu@telefonica.net
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