La auténtica María Magdalena

LA MAGDALENA, APOSTOLA APOSTOLORUM

RODOLFO VARGAS RUBIO

No cabe duda que santa María Magdalena, cuya fiesta se celebra hoy, es uno de los personajes más fascinantes del Evangelio. En torno a ella se han tejido leyendas que, si han contribuido a difundir extraordinariamente su culto, también han desdibujado su perfil histórico. No vamos a entrar, por supuesto, en la burda patraña difundida recientemente por la literatura de ficción con pretensiones pseudo-históricas. Intentaremos, en cambio, dilucidar la figura de la Magdalena de acuerdo con los datos aportados por la Sagrada Escritura y la Tradición, así como por la piedad cristiana.

En los Evangelios aparecen cuatro mujeres que han sido identificadas individualmente y entre sí con el personaje al que la liturgia católica venera como santa María Magdalena, la penitente:

1. María de Magdala, de la cual se dice que Jesús echó siete demonios (Marc. XVI, 9; Luc. VIII), que le seguía junto con otras mujeres y le asistía con sus riquezas (Luc. VIII, 1-3), que estuvo al pie de la cruz (Matth. XXVII, 55-56; Marc. XV, 40; Ioann. XIX, 25), que asistió al entierro del Señor (Matth. XXVII, 61; Marc. XV, 47; Luc. XXIII, 55) y que acudió con otras dos al sepulcro la mañana de Pascua, apareciéndosele el Maestro, cuya resurrección anunció a los discípulos (Marc. XVI, 9-11; Luc. XXIV, 1-10; Ioann. XX, 11-18).

2. María de Betania, hermana de Lázaro y Marta (Luc. X, 38-42; Ioann. XI, 1-45), que ungió a Jesús durante una cena en Betania, en casa de Simón el Leproso: en la cabeza según unos (Matth. XXVI, 6-13; Marc. XIV, 3-9) y en los pies según otro (Ioann. XII, 1-8).

3. La pecadora arrepentida que ungió los pies de Jesús en casa de un fariseo (Luc. VII, 36-50).

4. La mujer adúltera, llevada por los escribas y fariseos, con intención de apedrearla, a Jesús, mientras predicaba en el Templo, y que la perdona (Ioann. VIII, 1-11).

La Iglesia de Oriente siempre ha considerado a las tres primeras como personajes bien distintos. En la Iglesia latina, en cambio, se tendió ya desde san Jerónimo a tenerlas por una misma y única mujer, lo cual quedó establecido por san Gregorio Magno, pasando así a la liturgia romana, como puede verse en el oficio y la misa del 22 de julio del usus antiquior (pues tanto la Liturgia de las Horas como el Misal más recientes evitan cuidadosamente la identificación).

Así, en el invitatorio de maitines se habla de la conversión de María Magdalena (lo que puede referirse a la mujer adúltera o a la pecadora arrepentida); la antífona de Laudes habla de María de Betania; la colecta se refiere a la hermana de Lázaro (María de Betania); el evangelio de la misa narra el episodio de la unción por la pecadora arrepentida; la antífona de Vísperas no diferencia entre ésta y María de Betania; en el himno de Vísperas la santa aparece como la mujer de la unción de los pies (María de Betania o la pecadora arrepentida) y la que estuvo al pie de la cruz y junto al sepulcro (María de Magdala).

A partir de entonces, se forjó en Occidente la creencia en la identidad de, por lo menos, María de Magdala, María de Betania y la pecadora arrepentida, convicción que halló su expresión más célebre en la historia “de sancta Maria Magdalena”, que forma el capítulo XCVI de la Legenda aurea del dominico Santiago de la Vorágine, obra clásica de la hagiografía católica escrita en la segunda mitad del siglo XIII. Más tarde, los protestantes negaron que María de Betania fuera la pecadora arrepentida, que, por su parte, pudo ser María de Magdala e incluso la mujer adúltera. Es decir, que los autores de la Reforma distinguen por lo menos a dos Marías. La beata Ana Catalina Emmerich, famosa vidente de principios del siglo XIX, introdujo una novedad al mencionar en sus visiones (transcritas por el poeta Clemente Brentano) una tercera hermana de la familia de Lázaro en Betania: María la Silenciosa, homónima de su hermana la Magdalena aunque opuesta en costumbres, tratándose de una muchacha discreta (hasta ser considerada lela por la gente) y amante de la soledad y de la vida retirada. A ella se habría referido Jesús y no a la otra María al decirle a Marta que su hermana había “elegido la mejor parte”. No hay nada en la Sagrada Escritura ni en los Padres y escritores eclesiásticos que apoye la existencia de María la Silenciosa (que vendría a complicar la ya de por sí confusa cuestión de la identidad de la Magdalena).

En el caso de los protestantes, parece que, debido a una mala comprensión del perdón total del pecado y de la acción de la gracia, no podían concebir que una pecadora se hallara en el círculo de los amigos íntimos de Jesús. Pero entonces, ¿cómo justificar la presencia de pecadoras en la mismísima genealogía del Mesías? Aparte de la Santísima Virgen, san Mateo sólo cita cuatro mujeres entre sus antepasadas, tres de ellas en modo alguno irreprochables (la incestuosa Tamar; Rahab, una meretriz, y la adúltera Betsabé) y la cuarta considerada una gentil (Rut la Moabita). En cuanto a la enigmática María de la que habla la beata Emmerich, podría ser que hubiera desdoblado a María de Betania (identificada con la de Magdala) en dos hermanas distintas con el mismo nombre para explicar la total disparidad entre una vida disipada y una vida contemplativa. Sin embargo, nada impide que, una vez perdonada y convertida, la misma que fue antes pecadora se transformara en un alma ascética bajo la poderosa acción de la gracia. La historia de la Iglesia y la hagiografía, por lo demás, están llenas de conversiones incluso ruidosas.

Veamos ahora si se pueden conciliar las distintas mujeres a las que se ha identificado con la santa que celebramos hoy. Empecemos por las dos primeras: ¿son María de Magdala y María de Betania una misma y única persona? Si se considera que ambas llevan el mismo nombre de María y se encuentran entre los seguidores de Jesús, puede afirmarse. No obstante, a aparte de considerar que el nombre de María o Miriam era muy común en Palestina, existe el obstáculo de que Magdala queda en Galilea, mientras Betania está en Judea, ambas regiones separadas por la Samaria. A esto podría argüirse que, aunque originaria de Betania (como lo afirma san Juan en su Evangelio, al llamar a este lugar “castellum Mariae et Marthae”), María pudo marcharse a Magdala, lugar célebre por su amenidad a orillas del lago de Genesaret, donde habría podido dar rienda suelta a sus pasiones, lejos de la vigilancia y censura de sus hermanos. Hay quienes afirman que Magdala era el lugar de nacimiento de María y no Betania, habiendo visto la luz mientras sus padres se encontraban de viaje por Galilea.

¿María de Betania puede identificarse con la pecadora arrepentida? Los que defienden que sí invocan que ambas mujeres ungieron a Jesús. Los que dicen que no arguyen que estamos ante dos episodios diferentes: en efecto, la unción que protagoniza la pecadora arrepentida tiene lugar durante el circuito misionero de Jesús por Galilea, en tanto la segunda unción ocurre en Betania. Nada impide, empero, que la misma mujer haya realizado ambas unciones, tan parecidas entre ellas: María, habitando entonces en Magdala, tocada por la predicación y los milagros de Jesús en Galilea, habría manifestado arrepentimiento mediante el humilde gesto de ungir los pies del Maestro, obteniendo de Él el perdón. De regreso a Betania, convertida, habría repetido más tarde su gesto poco antes de la Pasión, en casa de Simón el Leproso. San Juan, por cierto, describe a María Magdalena como “aquella que ungió los pies del Señor” (Ioann. XI, 2) y lo hace antes a propósito de la resurrección de Lázaro, es decir antes de la unción de Betania, lo que podría interpretarse como que María era conocida ya por la unción de Galilea.

¿María de Magdala es la pecadora arrepentida? Se puede responder afirmativamente si se considera que ambas mujeres vivían sujetas al poder del Maligno. Pero los que niegan la identificación de ambas mujeres sostienen que la posesión por los siete demonios expulsados de María de Magdala por Jesús no significa necesariamente que ésta fuera una pecadora habitual como lo es la mujer arrepentida de la unción de Galilea. Sin embargo, tampoco se puede descartar que la poseída fuera, además, un alma en estado habitual de pecado.

En fin, queda por ver si se puede establecer una relación de identidad entre la pecadora arrepentida y la adúltera a la que Jesús libra de la lapidación. Ambas son pecadoras de la carne y ambas son perdonadas por Jesús. Que sean la misma lo niegan los que afirman que la pecadora arrepentida fue perdonada en Galilea, mientras la mujer adúltera lo fue en Jerusalén, ante el templo. Esta aparente contradicción la resuelven algunos arguyendo que la pecadora arrepentida habría recaído por debilidad y, fue objeto por segunda vez de la misericordia divina. De hecho, a la mujer adúltera dice el Señor: “Vete y no peques más”, como diciendo: “no recaigas y enmiéndate”. Y ya que hablamos de pecadoras y adúlteras, no hay nada en el Evangelio que permita decir que María Magdalena fuera una prostituta, al menos no en el sentido moderno. Podía tratarse de una cortesana, mantenida por un hombre rico casado o cortejada por hombres poderosos, una especie de hetaira.

Lo cierto de todo esto es que la santa que celebramos hoy tiene una relevancia especialísima en el Cristianismo, ya que fue la primera testigo de la Resurrección del Señor y la que la anunció a los discípulos, razón por la cual la Tradición la conoce con el bellísimo título de “Apostola Apostolorum”, es decir la “Apóstol de los Apóstoles”. Quizás fue el merecido premio con el que quiso distinguir Jesucristo a la que había demostrado una fe y un valor intrépidos, acompañándole al pie de la cruz y asistiendo a su entierro mientras los demás (a excepción de san Juan Evangelista) se habían dispersado y ocultado por temor a seguir la misma suerte que su Maestro. Este hecho confiere a santa María Magdalena un puesto de primerísimo orden en la Historia Sagrada y en la espiritualidad católica. Dado que acudió al sepulcro, junto con María de Cleofás y María Salomé, portando aromas con la intención de ungir el cuerpo de Jesús, se la conoce como la “Myrophora” (“la portadora de mirra”), nombre que se acomoda bien asimismo a la que ungió dos veces al Señor antes de la Pasión.

Después del episodio de la Resurrección (hermosamente cantado en la secuencia de Pascua Victimae Paschali laudes compuesta por Wipo de Burgundia), desaparece de la escena del Nuevo Testamento esta gran amiga y seguidora del Maestro. Es de suponer que se hallaría entre las santas mujeres junto con las que los Apóstoles “perseveraban en la oración” antes de Pentecostés. Lo demás de su historia pertenece a las leyendas piadosas (lo que no significa que se trate de puras invenciones). En Oriente se cree que María se retiró a Éfeso con la Santísima Virgen y san Juan evangelista y allí murió, siendo sus reliquias trasladadas a Constantinopla en 886. Dato curioso es la relación que alguno quiso establecer entre la Magdalena y el Discípulo amado, de quienes se dijo que estaban prometidos cuando Jesús llamó a Juan para seguirle, lo que motivó los celos de María y su descarriamiento, creencia verdaderamente estrambótica.

Según una tradición firmemente arraigada en el mediodía de Francia, María, Marta, Lázaro y algunos otros discípulos de Jesús fueron apresados durante la persecución de Herodes y metidos en una embarcación dejada a la deriva para que se ahogaran. Un ángel habría conducido la nave milagrosamente, haciéndola surcar el Mare Nostrum y llegar hasta la costa de la Provenza. Allí los hermanos de Betania y sus acompañantes predicaron el Evangelio y convirtieron a los naturales, siendo Lázaro elegido obispo de Marsella. María Magdalena se habría retirado al interior, a vivir una vida de penitencia en un cerro no lejos de Aix, donde vivió unos treinta años. La leyenda cuenta que cada día era llevada al cielo en éxtasis siete veces para asistir a la liturgia celestial, lo cual ha dado lugar al tema de la “Asunción de santa María Magdalena”, muy popular en el Arte, pero que no hay que confundir con la asunción de la Santísima Virgen en cuerpo y alma al cielo al término de su existencia terrenal: en el primer caso puede tratarse de un rapto místico. Al aproximarse el instante de su muerte, fue llevada la Magdalena por ministerio de ángeles a Aix, para recibir el viático en la capilla hecha construir por san Maximino (intendente de la familia de Betania convertido en obispo) en Villa Lata, que más tarde tomó el nombre significativo de Saint-Maximin-la-Sainte-Baume en honor al obispo de Aix y a la “Myrophora”, cuyo cuerpo fue allí sepultado.

El sepulcro de santa María Magdalena fue objeto de un culto extraordinario y se convirtió en centro de peregrinación, el corazón de la Provenza cristiana. En 745 fue trasladado rápidamente a Vezelay por temor a las invasiones sarracenas, pero volvió una vez pasado el peligro a su emplazamiento original, aunque oculto por temor a nuevos peligros en una época de gran inestabilidad. Allí se lo halló intacto en 1279 en el curso de unas excavaciones llevadas a cabo por mandato del rey de Nápoles Carlos II de Anjou, conde de Provenza, que había donado el terreno a los dominicos para que edificaran su iglesia. El año jubilar 1600, Clemente VIII donó un sarcófago precioso y un relicario para la cabeza, venerada por separado del resto del cuerpo. La iglesia de la Sainte-Baume fue arrasada por la Revolución. En 1814, fue reconstruida, siendo nuevamente expuesta en ella la reliquia del cráneo de santa María Magdalena. El resto del cuerpo se había perdido en medio de la tormenta revolucionaria. En 1969, el papa Pablo VI, muy atento a la crítica histórica, retiró el apelativo de “Penitente” atribuido por la liturgia tradicional a la santa que fue agraciada como pocas por Nuestro Señor Jesucristo.

15 comentarios

  
josé
ver lecturas de la Misa y del Oficio de hoy.
22/07/11 8:44 AM
  
max kolbe
Me parece que el escrito de Rodolfo Vargas se aproxima mucho y bien a la verdadera María Magdalena.
Coincido totalmente en que no se puede afirmar que María Magdalena fuese prostituta y, en cambio, tenemos la certeza que fue Apóstol de los Apóstoles, como bien afirma Juan Pablo II en "Mulieris Dignitatem".
22/07/11 11:41 AM
  
ignacio
Para una mejor comprensión de María Magadalena [Hë Magdalenë] que siempre sai con ese apodo e que deberíamos traducir por Maria a llamada la Magdalena [o sea la del cabello crespo, o según otros, la peluquera], tenemos que pensar que probablemente fue la única mujer que vio a Jesús resucitado (Jo 20, 11-18) e talvez también a los ángeles del sepulcro. Pues el cuarto evangelio es el único relato de un testigo presencial y el relato de Lucas [el otro evangelista histórico] de las mujeres puede ser una tradición en términos generales, como vemos que lo cuentan los de Emaús: No hallando [las mujeres] su cuerpo volvieron diciendo que habían visto una visión de ángeles que decían que ele vive (24, 23). Mateus es más catequista y habla en términos generales en el capítulo 28. Marcos propio, termina en 16, 8 con la vista también del ángel por las mujeres en general. Su parte deuterocanónica es un resumen de Lucas. No debemos escandalizarnos porque la transmisión evangélica no sea una historia estricta, sino una tradición de los hechos. En definitivo: Maria la Magdalena era una mujer de 50 o más años que fue curada de una enfermedad mental [demoníaca ou paranoica] grave y que servía al Señor, junto con otras que eran su madre y parientes como la otra Maria y como Juana la de Cusa, y Susana que también fueran curadas de alguna enfermedad(Lc 8, 2-3). Nada tiene que ver con la pecadora [término usado por Lucas y Pablo para indicar una gentil, no una prostituta] ni con la de Betania, pues era de Galilea; ni con la adúltera. Los rabinos de la época no admitían compañía de mujeres jóvenes y Jesús era un judío legal [justo como su padre adoptivo]. Vemos como Pablo pide a las viudas la edad mínima de 60 años para o servicio de la comunidad (1 Tm 5, 9). Las normas eran estrictas en su tiempo. Fuera de los evangelios la tradición dice que la Magdalena acompañó a la Virgen a Éfeso, donde murió.
22/07/11 1:14 PM
  
Jesús
Coincido con ignacio en que María Magdalena y María de Betania han de ser dos mujeres diferentes. Creo que la historia que hace ver dos conversiones y dos unciones se revela a sí misma muy forzada.
22/07/11 8:14 PM
  
Manuel de María
Nunca dejó de su mano el Señor a su Santa Iglesia como lo prometió. En estos tiempos calamitosos se escogió un pequeño Juan que fuera depositaria y transmisora de luces necesarias en esta etapa en que la confusión alcanza niveles asombrosos. María Valtorta es el instrumento que confirma las verdaderas tradiciones. Cualquiera puede comprobarlo pro sí mismo. Leyéndola se aclaran todas las dudas respecto a Magdalena y a muchos otros personajes y temas. Ánimo.
22/07/11 9:37 PM
  
Raúl
Un argumento a favor de la identidad de María Magdalena y María de Betania es la sorprendente similitud que se encuentra, leyendo detenidamente, entre la actitud de las dos Marías que aparecen en los relatos de las dos resurrecciones que narra el Evangelio de San Juan, la de Lázaro y la de Cristo.

En el relato de la Resurrección de Cristo aparece una María, la magdalena, llorando junto al sepulcro, suplicando entre llantos "señor, si te lo has llevao tú, dime dónde lo has puesto y yo iré a recogerlo" (Juan, 20, 15).

En el episodio de Lázaro aparece otra María que se levanta rápidamente y sale al encuentro de Jesús. "Los judíos que estaban en casa de María y la consolaban, al verla levantarse y salir tan aprisa, lasiguieron creyendo que iba al sepulcro a llorar. Cuando María llegó donde estaba Jesús, alverló, se echó a sus pies, diciendo: Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no hubiera muerto" (Juan 11, 29-32).

Puede que se trate de dos mujeres diferentes, pero al menos me parecen bastante sorprendentes las similitudes entre la actitud de las dos ante la muerte de dos seres queridos.

Por cierto, que alguien me corrija si me equivoco, pero creo recordar que en los evangelios nunca se habla de María "de Magdala", sino de María "Magdalena" (así, por ejemplo, Lucas 8, 2), lo cual, entiendo yo, significa que no necesariamente debería ser de Magdala esta mujer...
23/07/11 12:58 AM
  
Fabricio Luna
De acuerdo al texto del Evangelio como me ha sido revelado de María Valtorta, los dictados mismos de Jesús identifican a las 3 primeras Marías como María de Mágdala (Magdalena), hermana de Lázaro y Marta ambos de Betania. La 4 mujer no se identifica de nombre, pero tristemente se insinúa que incidió en su práctica a pesar de que fué salvada por Jesus. Saludos.
26/11/11 4:39 PM
  
rodolfo cepeda serrano
Primero: coincido con que el personaje de Lucas en casa de fariseo en cafarnaun,es Maria de Magdala,como igualmente Maria de Betania hermana de lazaro es ella misma.Las escenas de Lucas es casi igual a la de Betania, pero no es el mismo relato, pues en el de lucas no està judas que critica el uso de perfume, y por lo demas son situaciones distintas ,uno es fariseo,y esta en la Galilea. No olvidar que Lucas separò muy bien su relato en los sucesos del reino del norte , y los sucesos de la Judea. Ademas, lo de betania esta relatado por Juan , y si nos fijamos bien en todo el evanglio de Juan ,èste cuando se refiere a hechos narrados por los sinopticos ,lo hace para corregirlos, o para relatar todo lo que omitieron ello. Son mas de doce sucesos nuevos que narra Juan,por lo tanto no va a cometer èl el error un error de esta magnitud. Lo que sucede es muy sencillo,los evangelios sinopticos jamas se refieren a Lazaro, siendo que el mas grande de los milagros fue el de èl.La razon el nombre lazaro es griego, y ellos los evangelistas , como todos los de su tiempo no podìa ver a los gentiles y menos a los griegos.
En cuanto a Marìa la silenciosa, ese es un personaje inventado por Brentano, para poder resolver el mismo problema que estamos delicidando. No olvidemos que la Emerich no escribiò nada , el tradujo del arameo las visiones y las redactò, y no solo cometio este pecado.
Segundo Los habitantes de la galilea conocìan a la Magdalena , pero los de Judea sabìan que era hermana de lazaro, y la llamaban por su nombre Marìa, pero se trata de la misma persona. lo que no me puedo explicar como pueden confundir a la mujer adultera con ella, cuando esto es imposible porque està narrado en el mismo evangelio de Juan. Segundo, porque debe ser casada para cometer adulterio, y no existe nada ni en la tradiciòn ni en los textos que digan que ella es casada.y por ultimo, a la Mgadalena la perdonò Jesus , a la adultera le dice no peques mas.
Bien, gran parte de estos argumentos que he esgrimido se deben , no todos, a las Visiones de Marìa Valtorta , que hoy tienen el nihil obsta de la Iglesia . Por ultimo, todo lo que existe sobre la muerte de ella , lazaro, y otros hasta de los reyes magos ,son leyendas del siglo XI de la Edad Media y son fàbulas ,que sirvieron mucho para dedicarles templos a varios santos, hasta Jose de Arimatea està entre ellos.Es la Iglesia de Oriente la que tiene la palabra, y ella viviò en Efeso con la Virgen y Juan, pero su muerte es en la palestina en las cuevas de los esenios donde muchos cristianos se retiraban hacer penitencia.
18/01/12 9:42 PM
  
Gonzalo Rodas
Si uno lee los evangelios con mucha atención, y sin prejuicios, puede darse cuenta de los siguientes aspectos importantes:
1) En ninguna parte se dice que María de Magdala haya sido pecadora.
2) En Lucas 7, 36-50 no se dice que esa escena haya ocurrido en Galilea. En cambio, el relato se refiere al mismo acontecimiento que se relata en Juan 12, 1-8. No hay ninguna contradicción entre esos dos puntos de vista.
3) La adúltera que está en Juan 8 no tiene nada que ver con las Marías.
Por lo tanto, puede concluirse :
1) La pecadora arrepentida que nos presenta Lucas es María de Betania.
2) María de Magdala y María de Betania son dos mujeres distintas.
3) La adúltera es otra mujer.
08/06/12 7:55 PM
  
Jose Carlos Fernandez
Estoy de comun acuerdo, en las diferencias que hay de las marias a maria de betania, es bueno que se hagan estos comentarios, por que la mayoria de los catolicos vemos a maria magdalena como la pecadora, pero no es asi,gracias por reafirmar las dudas que existen.
11/07/12 6:05 AM
  
vg2
Si analizamos bien los cuatro textos se observa:
1ºLa misma localidad (Betania)
2ºLa casa de Simón("El leproso" /"El fariseo"¿?))
3ºLa misma escena(Cabello...pies.. ¡Qué más da!
4ºLa misma reacción de los comensales.
5ºLas mismas palabras de Jesús.
Hay que tener en cuenta que esta escena está narrada por diferentes personajes y en fechas diferentes. Las prqueñas diferencias son subjetivas de los autores.
En mi opinión creo que se trata de la misma persona.
19/05/13 5:19 PM
  
Angie
En Catena Aurea nos enseña San Agustín, De cons. Evang., lib. 2. cap. 39 :
Yo creo que debe entenderse que fue la misma María la que hizo esto dos veces. Una vez, como dice San Lucas, cuando se acercó primeramente con humildad y lágrimas, mereciendo el perdón de sus pecados. De aquí, San Juan, cuando empezó a hablar de la resurrección de Lázaro, antes que Jesús viniese a Betania, dijo: "Y María era la que había ungido al Señor con un ungüento y la que había enjugado los pies de Jesús con sus cabellos, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo" ( Jn 11,2). María ya había hecho esto y lo volvió a hacer en Betania, y aunque San Lucas no lo dice, sí lo refieren los otros evangelistas.

San Agustín De cons. evang., 2, 79
O bien al decir esto San Juan apoya a San Lucas, que refiere que este hecho tuvo lugar en casa de un cierto fariseo llamado Simón. Ya María había hecho esto; mas esto mismo que hizo en Betania por segunda vez, no lo cuenta San Lucas, pero lo refieren a la vez los otros tres evangelistas.
Bendiciones
23/07/13 3:25 AM
  
JACD
Aclaración a Ignacio:
1) Maria llamada Magdalena (en adelante La Magdalena) nada tiene que ver con la del cabello crespo o con la peluquera, que son habladurias y distorsiones sin fundamento alguno, y no fué la primera en ver a Jesús resucitado.Los cuatro evangelistas son coincidentes en ello: la primera fué Maria Magdalena.
2) Ya que has nombrado a los de Emaús, en Lucas están sus nombres. Averigua cuanto puedas sobre ellos (en la historia) y te llevarás gratas sorpresas.
3) La Magdalena no tenia 50 o más años. La esperanza de vida en aquella época era muy corta comparada con la actual. Su edad exacta es muy dificil de precisar, pero era aproximadamente un poco menor que la de Jesús; quién, con toda seguridad, tenia bastante menos de 33 años (en los textos sólo en Lucas 3,23 se dice "...como de treinta años", por lo que hay que ir a otras fuentes para asegurarse)
4) La pecadora SÍ que tiene que ver con La Magdalena. El papa Gregorio Magno estuvo muy acertado.

Aclaración a Raúl:
1) Tal y cómo las nombras, Maria Magdalena y Maria de Betania, son la misma mujer. Pero estás equivocado en la mujer de La Resurrección de Jesús; no es Maria, la Magdalena, sino Maria Magdalena (en ello coinciden los cuatro evangelistas)
2) Efectivamente, jamás se dice en los evangelios Maria de "Magdala". En aquella época no existian apellidos y, en su lugar, era corriente designar la familia, la ciudad de nacimiento o procedencia,... etc, para complementar el nombre de una persona. Pero ésto era así para los hombres y no para las mujeres, salvo raras excepciones. Sin embargo has acertado y, por casualidad, ésta fué una de dichas excepciones; aunque la ciudad de Magdala marcó para siempre a La Magdalena.

Aclaración a Rodolfo:
1) Estás equivocado respecto a Lucas "....que escribió fielmente lo que le oyó a Pedro pero sin orden". Es el único evangelista que sitúa a Jesús, en escenas consecutivas, a mucha distancia una de otra para, luego, volver a situarlo cerca de la primera (vuelve a leerlo con un mapa de la época y te rectificarás tú mismo).
2) ¿Dónde dice Lucas que la casa del fariseo estuviese en Cafarnaún?. En Lucas 7,1 Jesús está en Galilea y en Lucas 8,1 comienza su misión. Entre ámbos pasajes hay una diferencia de, al menos, casi tres años; y lo narrado en Lucas 8,1 es anterior, en el tiempo, a Lucas 7,1. ¿Estás de acuerdo en el desorden de éste evangelista?. Además, en Lucas 7,1 Jesús está en Cafarnaún, en Lucas 7,11 está en Naín, y en Lucas 7,36 nada se dice del lugar; pero el nombre del propietario de la casa, Simón, es coincidente en Lucas 7,40, en Marcos 14,3 y en Mateo 26,6. Y Marcos y Mateo también coinciden en el lugar: Betania. Por último Marcos, Mateo y Juan señalan la fecha: unos dias antes de la Pacua (en la que Jesús fué crucificado). Demasiadas coincidencias para negar lo evidente.
3) Las narraciones de Lucas 7,36 y de Juan 12,1 son semejantes (pero no iguales) y diferentes al mismo tiempo. Y lo mismo ocurre con las Marias. Vuelve a leer estos pasajes y reordena tus ideas.
4) Estoy de acuerdo en que Maria la Silenciosa debe ser un personaje de ficción ideado para intentar aclarar el enigma de las Marias. No tengo ningún conocimiento sobre ella.
5) En efecto, los habitantes de Galilea conocian a La Magdalena y los de Judea sabian quién era Maria; pero quién no sabe quién es quién eres tú, porque son dos mujeres diferentes.
5) Al referirte a la mujer adúltera no sé con quién de las Marias la estás comparando (puesto que las confundes), pero como está en el evangelio de Juan debo suponer que es Maria (de Judea = de Betania = Maria Magdalena). Y ¿quién te ha dicho que no estaba casada?. La tradición tal vez, pero los evangelios insinuan todo lo contrario.
6) En cuánto a la muerte de las Marias vuelves a estar en un error por la confusión que tienes sobre ellas. Reordena tus conocimientos, que los tienes, y la solución la tendrás más nítida.

Aclaración a Gonzalo:
1) Al hablar de una persona podemos llamarla por su nombre o por algo que la ha hecho que se la conozca. Ejemplo: si hablo del primer hombre que definió la gravedad todos sabrán que me estoy refiriendo a Isaac Newton. Ahora volvamos a Lucas 7,36. Si el Papa Gregorio Magno tuvo razón (y la tuvo en un 100%) la mujer pecadora es La Magdalena. Si no quieres creer a Simón (7,39) estás en tu derecho, pero no dudes del evangelista (7,37).
2) Es correcto que la escena de Lucas 7,36 no tuvo lugar en Galilea (creo que ha quedado perfectamente claro en la respuesta a Rodolfo) y que su relato se refiere al mismo acontecimiento que se narra en Juan 12,1. Sin embargo sí que hay diferencias (decir contradicción es erróneo porque ni refieren el mismo acto o acción ni se oponen entre sí) en la narración de ámbos evangelistas. Exactamente la misma que existe entre acontecimiento (muy amplio y general) y escena (más particular y determinante).
3) En efecto, la adúltera (sin nombre y, por supuesto, casada) de Juan 8 nada tiene que ver con las Marias. (Si éste paseje lo hubiese narrado Lucas tendríamos un grave problema para resolverlo)
4) Tu primera conclusión es errónea y las segunda y tercera son acertadas.

Aclaración a vg2:
1) La localidad es correcta: Betania.
2) La casa: Marcos, Mateo y Lucas coinciden en quién es el dueño, Simón, pero no en el calificativo que, por otra parte, no es contradictorio:
-- la palabra fariseo designaba a un rabino de la clase social media-alta israelita. Nadie podrá negar que un tal Simón (nombre muy común) era un rabino (habian cientos) y, además, fariseo (habian miles).
-- la palabra leproso (más exactamente ex-leproso, según otras biblias) se refiere, en éste caso, a una metáfora (en los evangelios no hay ningún Simón que fuese curado de la lepra ¿verdad?) y designa a una persona que ha cambiado de status social. En nuestro caso, Simón pasó de saduceo (clase media-baja) a fariseo. En la actualidad hay muchas personas que prosperan y se hacen ricas. Y si nos referimos a la clase política también tenemos una expresión parecida: cambiar de chaqueta.
3) La escena no es la misma. Son escenas diferentes de un mismo acontecimiento (cómo las distintas escenas de una película). El lavado de los pies (Lucas y Juan) es un acto que se realiza a unos pocos elegidos (en plural) que acceden a algo reservado a una minoria; mientras que derramar esencia de perfume en la cabeza de una persona (en singular) significa reconocerla cómo enviada o elegida por Dios, ésto es, Mesias (Rey de los judios, Marcos 15,2; Mateo 27,12; Lucas 23,3 y Juan 18,33).

Aclaración general:
La pecadora de Lucas 7,36 es, repito, La Magdalena (ya lo dijo el Papa Gregorio hace 15 siglos). Y Maria Magdalena es la de Mateo 26,6; Marcos 14,3 y Juan 12,1 (lo dice Juan 12,3)
16/03/14 7:54 AM
  
Jordi
Siento que Maria Magdalena fue tapada por el machismo, es necesario que su experiencia de Jesucristo nos llegue, entreveo en sus palabras la libertad que Jesucristo predicaba y que realmente nos hace libres, mas alla de leyes que nos atenazan.
02/09/14 5:54 PM
  
Daniel = Mi Juez es Dios
Soy pastor protestante y aunque veo este documento bien argumentado, discrepo en el apartado que dice: "En el caso de los protestantes, parece que, debido a una mala comprensión del perdón total del pecado y de la acción de la gracia..."
Jamás los evangélicos hemos tenido la menor duda de que Dios tenga en su genealogía o en su círculo de amigos a los pecadores. Es justo a quién Él vino a buscar y a salvar.
Recordemos el lema del protestantismo que defendía sólo la Escritura, la Fe y la Gracia. La gracia de Dios perdona cualquier pecado si hay arrepentimiento.
23/02/15 9:36 AM

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