Los comienzos de la Inquisición en América

DOMINICOS, FRANCISCANOS Y JUAN DE ZUMÁRRAGA

La primera llegada de dominicos a Nueva España, en1526, reviste notable importancia para la historia eclesiástica de aquellas tierras, pues por primera vez venían a la vez como operarios apostólicos y -aquí estaba la novedad- como inquisidores. El origen de dicha figura hunde sus raíces en la inquisición española, que había sido fundada a finales en el siglo anterior, concretamente en 1478, por los Reyes Católicos para mantener la ortodoxia católica en sus reinos, que tiene precedentes en instituciones similares existentes en Europa desde el siglo XIII.

El dominico sevillano Alonso de Hojeda convenció a la reina Isabel, durante su estancia en Sevilla entre 1477 y 1478, de la existencia de prácticas judaizantes entre los conversos andaluces. Un informe, remitido a solicitud de los soberanos por Pedro González de Mendoza, arzobispo de Sevilla, y por el dominico segoviano Tomás de Torquemada, corroboró este aserto. Para descubrir y acabar con los falsos conversos, los Reyes Católicos decidieron que se introdujera la Inquisición en Castilla, y pidieron al Papa su consentimiento. El 1 de noviembre de 1478 el Papa Sixto IV promulgó la bula “Exigit sinceras devotionis affectus”, por la que quedaba constituida la Inquisición para la Corona de Castilla, y según la cual el nombramiento de los inquisidores era competencia exclusiva de los monarcas. Sin embargo, los primeros inquisidores, Miguel de Morillo y Juan de San Martín, no fueron nombrados hasta dos años después, el 27 de septiembre de 1480, en Medina del Campo.

En un principio, la actividad de la Inquisición se limitó a las diócesis de Sevilla y Córdoba, donde Alonso de Hojeda había detectado el foco de conversos judaizantes. El primer auto de fe se celebró en Sevilla el 6 de febrero de 1481: fueron quemadas vivas seis personas. El sermón lo pronunció el mismo Alonso de Hojeda de cuyos desvelos había nacido la Inquisición. Desde entonces, la presencia de la Inquisición en la Corona de Castilla se incrementó rápidamente; para 1492 existían tribunales en ocho ciudades castellanas: Ávila, Córdoba, Jaén, Medina del Campo, Segovia, Sigüenza, Toledo y Valladolid.

El 22 de julio de 1511, el cardenal Cisneros, inquisidor general, concedía poder de inquisidores a todos los obispos de Indias, pues, por referencias que tenía, habían pasado a aquellos obispados y moraban en ellos personas que cometían crímenes y delitos de herejía : apostasía. Dos años más tarde, 7 de enero de 1519, el cardenal Adriano de Utrecht, obispo de Tortosa, inquisidor general, decide nombrar inquisidores apostólicos, para todas las ciudades, villas y lugares de las Indias e islas del mar océano, a don Alonso Manso, obispo de la ala de San Juan (Puerto Rico), y al dominico fray Pedro de Córdoba, residente de la isla Española.

En 1542 llegó al Perú una expedición de franciscanos, conformada por doce frailes, lo cual dio origen al nombre de la provincia peruana de los Doce Apóstoles. Los miembros de la orden franciscana se dedicaron más que nada a las misiones populares, conviviendo prácticamente con los indios y buscando transmitirles con su ejemplo la enseñanza cristiana. Cuando dicha expedición de los Doce pasó por la isla Española, fray Pedro de Córdoba, en virtud de sus facultades inquisitoriales, nombró a fray Martín de Valencia, superior de los viajeros, comisario de toda Nueva España, con licencia de castigar a los delincuentes en ciertos casos, “reservando para sí el conocimiento de algunos más graves”. Se contó también con Manso para esta delegación.

Es muy poco lo que se sabe de las actividades de Valencia como inquisidor y casi se reduce a la ejecución, por idólatras, de cuatro indios nobles tlaxcaltecas, como castigo ejemplar en la enérgica campaña evangelizadora emprendida por los franciscanos. A poco tiempo, en 1526 a Nueva España los religiosos de la Orden de Santo Domingo, a cuyos miembros correspondía por tradición, según ya indicamos, el ejercicio de las funciones inquisitoriales. El cargo de inquisidor pasó, pues, de fray Martín al dominico fray Tomás Ortíz, que encabezaba la misión. Este duró poco en el cargo, puesto que al año siguiente el célebre fray Domingo de Betanzos, el verdadero fundador de su Orden en Nueva España, fue designado para sustituirlo y quedó investido de las mismas facultades que su antecesor.

El ministerio inquisitorial de Betanzos también fue corta duración (mayo 1527 – septiembre 1528), pero, a diferencia de Ortíz, el nuevo inquisidor se demostró sumamente activo. Procesó a muchos de los antiguos conquistadores por blasfemos, mostrándose en ello muy enemigo de los afectos al partido que favorecía los intereses de Hernán Cortés. El proceso más notable de los incoados por Betanzos fue el del viejo conquistador Rodrigo Rengel, que había servido los puestos de alcalde en Veracruz y Pánuco y era en ese momento regidor del ayuntamiento de la ciudad de México. Sin duda, la afición de Rengel era, en realidad, culpable de las más horrendas blasfemias, según fueron informando las averiguaciones durante el proceso. También se le acusó de herejía y de haber llevado una vida disoluta. Rengel supo defenderse con habilidad empleando los servicios de abogados notables y mediante confesiones y protestas de arrepentimiento.

El asunto se complicó políticamente por intervención indirecta de Cortés, de suerte que el padre Betanzos se vio presionado hasta un punto de abdicar su jurisdicción a favor de los franciscanos. El padre custodio de éstos, fray Luis de Fuensalida, aceptó la responsabilidad del proceso y comisionó al famoso misionero e historiador fray Toribio Motolinía para que dictara la sentencia. Así lo hizo con fecha 3 de septiembre de 1527, y si bien es seguro que fue menos severo de lo que habría sido Betanzos, no por eso dejó de imponerle a Rengel una pena económicamente considerable y encarcelamiento por cinco meses en un monasterio.

De mayor importancia fue la actuación inquisitorial del sucesor del Padre Betanzos, fray Vicente de Santa María, que se distingue por haber llevado a cabo, en octubre de1528, el primer auto de fe que se celebró en México, por ahora basta decir que se trata de una ceremonia pública en la que la Inquisición sacaba a la plaza o a la iglesia a los reos sentenciados, daba a conocer sus causas, los exponía a humillaciones y los entregaba al castigo. Este primer auto de fe está muy mal documentado , pero lo suficiente para saber que en él fueron quemados por herejes Hernando Alonso y Gonzalo de Morales y que salieron otros reos sentenciados a penas menores. Después de este acto espectacular se advierte una cesación de las actividades inquisitoriales hasta la época en que el cargo de inquisidor fue depositado en el primer obispo de México, fray de Zumárraga. Se han propuesto varias explicaciones de esa misteriosa cesación de actividades, pero ninguna de ellas fue suficiente comprobada para merecer absoluto crédito.

El 27 de de junio de 1535, el inquisidor general de España, don Alfonso Manrique, arzobispo de Sevilla, dio el título de inquisidor apostólico al electo de Méjico, fray Juan de Zumárraga. Desde esa fecha, fray Juan de Zumárraga desarrolló actividades inquisitoriales como juez eclesiástico “ordinario” es decir, en virtud de las facultades de que ordinariamente se hallaban investidos los obispos, y no como “inquisidor", cargo que requería nombramiento especial. Consta, en efecto, que el primer proceso en que fungió Zumárraga en calidad de juez es, precisamente, del año 1534. Se trata de un caso de bigamia y concubinato, actos que, si bien no se clasifican como herejía, eran perseguidos inquisitorialmente, por ser contrarios a los mandatos de la iglesia y de la ley de Dios.

En el propósito de fortalecer la misión del nuevo obispo como custodio de la fe y de las buenas costumbres, el inquisidor general de España y presidente de Consejo supremo de la inquisición le concedió, el 27 de junio de 1535, el título especial de inquisidor apostólico para todo el territorio de su obispado . Este cargo, que le fue indirectamente revocado en 1543, no añadía nada a las facultades del juez de que ya se hallaba investido Zumárraga, pero sí lo autorizó a nombrar los oficiales y empleados que estimara necesarios para la buena marcha del proceso. En la historia de la inquisición en México, el obispo Zumárraga ocupa, pues, un lugar intermedio: fue, propiamente hablando, el primer inquisidor; pero también propiamente hablando, no llegó a fundar un Tribunal del Santo Oficio.

El proceso que, desvinculado de la época y ambiente en que tuvo lugar, puede poner tacha en la conducta del rectilíneo inquisidor y le mereció también la censura de algunos contemporáneos fue el sentenciado contra don Carlos Chichimecatecotl, indio principal de Texcoco, acusado de herejía y apostasía, de murmurar contra ciertas rogativas habidas en Chiconautla y de frases despectivas a religiosos, de alejar a un hijo suyo de la Iglesia y de infidelidad conyugal. Aunque el reo, puesto sobre el cadalso, arrepentido de su pasada vida, la retractó y recomendó a sus connacionales se convirtiesen a Dios, fue quemado.

A pesar de los atenuantes que podían excusar la conducta de Zumárraga, el inquisidor general de España lo reprendió, pues recomendaban insistentemente las disposiciones reales y las constituciones del Santo Oficio no ejercer rigor con cristianos nuevos para no espantarlos, dados sus escasos conocimientos de la fe de Jesucristo y doctrina de la Iglesia. El mismo inquisidor encargó a Francisco Tello de Sandoval, visitador de Nueva España, viese el proceso seguido a Carlos y si su sentencia de muerte fue justa, pues dadas las señales de arrepentimiento del condenado hubiese sido oportuna una revisión de la causa para averiguar si era posible una reconciliación. El visitador creyó acaso justificable la conducta de Zumárraga, pues en 1544, todavía en noviembre de aquel año encontramos al franciscano en plenas funciones de inquisidor. Después de la vuelta de Sandoval a España, cesó por completo, según parece, la Inquisición en Méjico, que se establecerá definitivamente en Nueva España y Perú con cédula real de 25 de enero de 1569.

7 comentarios

  
pablo
Lamentable que no siguieran como mínimo las directrices que le venían desde España. Visto desde nuestra actualidad todo el proceso tenía que ser horroroso. Conversos nuevos, con pocos conocimientos de la religión cristiana...... Y se toparon de bruces con la inquisición, lamentable.
Un saludo.
04/09/10 11:50 PM
  
Chimo Viñes
Pablo, Juan de Zumárraga creó la primera imprenta del Nuevo Mundo, con antelación a las de muchas ciudades europeas y a las de todas las ciudades islámicas; creó la primera cátedra de nahua la lengua cultural precolombina más importante y fundó el colegio superior de Santa Cruz de Tlatelolco donde se formó una brillantísima élite indocristiana. Esto es la Inquisición en Ámerica
20/10/10 6:10 PM
  
huilton pez
dando una leída al texto, veo que no acierta nada sobre la llegada de los franciscanos al perú, te invitaría a que te informes bien sobre las fechas y luego publiques. los franciscanos llegaron al perú entre 1531ó1532, y las versiones son varias si fueron doce o más a lo mejor menos.
13/08/11 3:31 PM
  
victor gonzalez
creo firmemente .y cada vez mas en las palabras de mi amigo y confesor cuando me dice la Iglesia de Cristo esta formada por hombres por lo tanto por personas que tiene las terribles lacras de la carne y de la mentes , espero que estos delincuentes asesinos tengan su castigo divino ,nadie puede arrogarse el derecho de arrebatar la vida a persona alguna Dios nos a mostrado a trabez de las enseñanzas de su Amado hijo como debemos comportarnos los curas tienen el sagrado deber de enseñarnos La Palabra y esta en sosotros el responder en su momento nuestros pecados
05/09/11 11:43 PM
  
gerardo
en torno a ese primer inquisidor que ejecutó indigenas por idolatras yo quisiera saber ¿fue censurado pro alguna autoridad de la epoca o no? porque el mismo articulo menciona que juan de zumarraga fue amonestado por ejecutar a un CRISTIANO NUEVO y me imagino esto es solo una hipotesis que el inquisidor Valencia seguro los ejecutó sin que las leyes nuevas fueran todavia promulgadas o que si su actividad fue corta se debió a la censura de sus superiores pero me gustaria la opinion de ustedes pues el historiador alfonso junco en su libro inquiscion sobre la inquisicion menciona que la inquisicion casi nunca se metia con lso indios
14/06/13 11:00 PM
  
Marina
México va con "x" no con "j" -_-
me molesta encontrar siempre mal escrito MÉXICO
23/02/15 11:44 PM
  
Elena
Se ha colado una errata en este texto: No fue en 1542 sino en 1532 cuando llegaron los primeros frailes (dominicos), al Perú.
Y respecto al fray obispo Zumarraga, poco hay documentado, pero seguro que nada de Autos de Fe... Fue el Obispo al que el indio Juan Diego en diciembre de 1531, llevó por tres veces el encargo que le mandó la que en el idioma materno del indio se titulaba
"YO SOY LA SANTA MADRE DE DIOS QUE TE LIBRA DE TUS ENEMIGOS"... Eso de "que te libra de tus enemigos" sonaba algo parecido a :GADAILAIPA... (Con más consonantes en la palabra escrita)... Los españoles empezaron a decir "la Virgen de Guadalupe" Así que cuando fray obispo Zumarraga recibió la tilma o capa del indio con la imagen de la Señora que habló al indio, se volcó en la construcción de la primera capilla y en su labor pastoral, acompañado siempre del indio Juan-Diego, cuyo nombre antes de ser bautizado, es o era larguísimo...: Cuauhtlatoatzin
10/12/15 9:25 PM

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