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6.07.19

No hay salvación fuera de la Iglesia

Muy importante y necesario el artículo que publica Luis Fernando Pérez Bustamante en su blog sobre la, al parecer, próxima canonización del Beato Henry Newman. Según escribe Luis Fernando, el cardenal dejó escrito que tenía la convicción de que si seguía siendo anglicano, se condenaría; o sea, aceptó el dogma “Extra ecclesiam, nulla salus”.

Extra Ecclesiam nulla salus es un dogma de fe; es decir, una verdad incuestionable y que todo católico debe aceptar. No es una verdad opinable, cuestionable o relativa. No. Y este dogma no ha sido derogado ni puede serlo. La verdad es la verdad siempre. Porque algunos aducirán que esto suena a medieval, a inquisición, a fanatismo, a integrismo, a intolerancia… Ya sé que esto en la sociedad liberal apóstata no se entiende. Ya sé que esto no es “políticamente correcto”. Ya sé que al mundo de hoy no le gusta escuchar la verdad. Pero cuando algo es verdad, es verdad. Y la verdad es la misma en el siglo XIII y en el XXI. Los dogmas no evolucionan. Pueden ser profundizados, pero no cambiados. Puede que alguien no los entienda, pero debe aceptarlos por fe. Nuestra obligación es llevar a todas las almas a Cristo para que se salven y tengan vida en abundancia. El cristiano tiene la obligación, por caridad – por puro amor – de curar las heridas del hombre que está tirado en la cuneta de la vida por culpa del pecado. No hay mayor amor que ese. Pero el amor no se impone ni la fe tampoco. Por eso no cabe fanatismo alguno. Pero tampoco podemos ocultar la verdad ni mucho menos, avergonzarnos de anunciar a Cristo. Lo que para el mundo sería un acto de soberbia y de prepotencia (“¡qué se habrán creído estos católicos! ¡Cómo pueden pensar que solo ellos se pueden salvar!”), en realidad es un acto de profunda humildad y de caridad: Extra ecclesiam nula salus significa que nosotros somos de Cristo, que Él es el Señor de nuestra vida y que sólo Él nos puede salvar a todos. La Iglesia no pretende excluir a nadie. Al contrario: a todos acoge con amor de madre. La Iglesia tiene las puertas abiertas para quien quiera entrar y recibe con los brazos abiertos a todos los que quieran acercarse a ella.

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En el Corazón de Jesús a través del Corazón de María

San Juan Pablo II adoptó como lema de su pontificado la expresión “Totus tuus”, que significa “soy todo tuyo”. Ese lema viene de la famosa oración de San Luis María Grignion de Monfort: “Totus tuus ego sum, Maria, et omnia mea tua sum” (Soy totalmente tuyo, María, y todas mis cosas son tuyas), y quiere expresar el deseo de vivir unido a María para cumplir en plenitud el primer mandamiento dado por Dios en el Antiguo Testamento: “Escucha, Israel, amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y todas tus fuerzas” (Deut 6, 4). Ese primer mandamiento no es sólo amar al Señor, sino amarlo “con todo” nuestro ser, como lo amó María. Muchas veces nosotros caemos en la soberbia de creernos más listos y mejores que Dios y pretendemos enmendarle la plana. María, en cambio, acepta con humildad lo que Dios le pide y cumple sus mandamientos, aunque a veces no los entienda, porque sabe que Dios es más grande y sabe más que nosotros.

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29.06.19

Todos estos reinos te daré

“Llevándole a una altura le mostró en un instante todos los reinos de la tierra; y le dijo el diablo: «Te daré todo el poder y la gloria de estos reinos, porque a mí me ha sido entregada, y se la doy a quien quiero. Así que, si me adoras, toda será tuya.»  Jesús le respondió: «Esta escrito: Adorarás al Señor tu Dios y sólo a él darás culto.»”
Lucas, 4

Satanás, el Diablo, Lucifer… El Demonio, en definitiva, se caracteriza por odiar a Dios y al hombre. Satán odia a Dios porque odia al hombre y odia el amor de Dios por sus criaturas. El ser humano – “hombre y mujer los creó” – está creado a imagen y semejanza de Dios. Por eso, cada vez que el Demonio mata a un hombre está rebelándose y ofendiendo a Dios

Satanás es más listo que nosotros y nos engaña. Y el mayor engaño es hacer creer a la mayoría de la gente que él no existe, que es un invento del hombre. Pero el diablo existe. Y trabaja incansablemente por nuestra condenación.

Satanás es el acusador. Él se presenta ante Dios y le dice: “¿Ves a este a quien tanto quieres? Pues es un canalla y un miserable. Tú lo amas y él te escupe, te desprecia y no cumple tus mandamientos. Y quien no cumple tus mandamientos es mío y debe morir.” La escena de Las Crónicas de Narnia: el león, la bruja y el armario de C. S. Lewis en la que la Bruja Blanca se presenta en el campamento de Aslan para reclamar la sangre de Edmund refleja perfectamente esa labor de gran acusador del demonio. Por eso Cristo derrama su sangre y entrega su vida en la cruz: para salvarnos del pecado y de la muerte que merecemos por nuestras traiciones a Dios y a nuestros hermanos, por nuestras faltas de amor a Dios y al prójimo, por nuestro egoísmo y nuestra soberbia. Es su sacrificio el que nos salva, si nos arrepentimos, le pedimos perdón y nos convertimos.

Pero Satanás es muy listo. Y siempre se nos presenta con apariencia de bien: “Mira a ese pobre anciano enfermo… ¡Cómo sufre! Lo mejor es matarlo para que deje de sufrir”. “Mira a esa pobre chica embarazada. Ella no desea a su bebé: mejor que aborte”. “Lo único importante es el amor y todas las religiones valen lo mismo: no hay que hacer proselitismo ni anunciar la conversión a Cristo”. “Hay que evitar el cambio climático provocado por el hombre que contamina: mejor si vivís como los indígenas del paleolítico y adoráis a los espíritus paganos”. “La tierra es la Pacha Mama que sangra por las heridas que le infligís los hombres. Adorad a la Madre Tierra y no prediquéis la conversión a Cristo”. Siempre empieza el diablo apelando a nuestra sensibilidad y a la compasión. Y acaba proponiendo la muerte y la destrucción del hombre y el desprecio a Dios. Ese es el criterio de discernimiento fundamental: cualquier doctrina que conduce a matar seres humanos y a despreciar a Dios, viene del Demonio. De Dios viene la Vida, la Caridad, el Amor, el Sacrificio, la Cruz. Del Demonio, la muerte, la fornicación (que es la falsificación del amor), el hedonismo, el odio a la Cruz, a Dios y a los hermanos.

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25.06.19

21.06.19

Sois los guerreros de Narnia: salid a combatir

Comparto el discurso que pronuncié ayer, jueves, 20 de junio - festividad del Corpus Christi - en el Acto de Graduación de los alumnos de 4º de ESO del Colegio Juan Pablo II de Puerto Real.


Sois los Guerreros de Narnia: salid a combatir

Permitidme que empiece mi discurso contándoos una historia. En el Primer Libro de Samuel, aparece la historia de Ana, una mujer que había sufrido mucho porque no podía tener hijos: era estéril. Pero ella le pidió al Señor tener un hijo y Dios se lo concedió.

Cuando el niño se hizo un poco mayor, Ana lo llevó al Templo para ofrecerle su hijo al Señor que se lo había dado y rezó así:

Mi corazón se regocija en el Señor, tengo la frente erguida gracias a mi Dios. Mi boca se ríe de mis enemigos, porque tu salvación me ha llenado de alegría. No hay Santo como el Señor, porque no hay nadie fuera de ti, y no hay Roca como nuestro Dios.

Que no hablen con tanta arrogancia; que la insolencia no les brote de la boca, porque el Señor es el Dios que lo sabe todo, y es él quien valora las acciones. El arco de los valientes se ha quebrado y los vacilantes se ciñen de vigor; los satisfechos se contratan por un pedazo de pan, y los hambrientos dejan de fatigarse; la mujer estéril da a luz siete veces, y la madre de muchos hijos se marchita.

El Señor da la muerte y la vida, hunde en el Abismo y levanta de él. El Señor da la pobreza y la riqueza, humilla y también enaltece. Él levanta del polvo al desvalido y alza al pobre de la miseria, para hacerlos sentar con los príncipes y darles en herencia un trono de gloria; porque del Señor son las columnas de la tierra y sobre ellas afianzó el mundo. Él protege los pasos de sus fieles, pero los malvados desaparecerán en las tinieblas, porque el hombre no triunfa por su fuerza. Los rivales del Señor quedan aterrados, el Altísimo truena desde el cielo. El Señor juzga los confines de la tierra.”

Fin de la historia. Pensaréis que no viene a cuento. Pero sí que viene… Ya lo veréis.

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