Colegio Juan Pablo II: Colegio con Corazón

En Andalucía, el mes de marzo es el mes de las solicitudes de matriculación de alumnos para el curso siguiente. Y todos los años se repite lo mismo: ya es un clásico. Desde determinados sectores ideológicos comienzan sus campañas por la Escuela Pública y a veces, también contra la Escuela Concertada, especialmente si esa escuela es católica.

Al grito de “¡Educación Pública y la religión fuera de la escuela!", se lanzan a lanzar descalificaciones, mentiras o medias verdades (que son todavía peores que las mentiras) con el objetivo de incitar a los padres a llevar a sus hijos a los centros de titularidad estatal y que no los matriculen en los centros católicos. 

Aparte del odio a la fe católica, sus argumentos son tan contradictorios como peregrinos: si tenemos alumnos con dificultades de aprendizaje o que, simplemente, no les gusta estudiar, nos critican por el bajo nivel académico de nuestro colegio. Pero si nuestros alumnos salen del colegio muy bien preparados, entonces es que somos clasistas y elitistas y “echamos” del colegio a los niños con problemas. 

Se nos acusa de una cosa y de la contraria al mismo tiempo… Se dice que somos intolerantes con quienes no piensan como nosotros: supongo que se referiran a los no católicos… Y cuando les demuestras que en nuestro colegio tenemos un montón de niños sin bautizar o de otras religiones, entonces callan, pero siguen con la matraca de que hay que sacar la religión de las escuelas. El caso es descalificar al otro, al que no piensa como yo. Nos tachan de integristas y dogmáticos y son ellos los que propagan un discurso sectario e ideológico intolerante y con tufo totalitario: como si ellos estuvieran en posesión de la verdad absoluta y los católicos fueramos despreciables por atrevernos a pensar distinto o a creer en Dios.

Nosotros defendemos públicamente el derecho inalienable de los padres a educar a sus hijos conforme a sus propios principios. Defendemos que los padres puedan llevar a sus hijos al colegio que más les guste o que más se parezca al tipo de educación que quieren dar a sus hijos. Porque son los padres quienes tienen el derecho y la obligación de educar a sus hijos: no es el Estado, no es el partido político en el poder. Son los padres. 

Y no todos los colegios son iguales. No es verdad que dé lo mismo llevar a los niños a un colegio u otro. Por eso los padres deberían pensar bien dónde llevan a sus hijos y en manos de quién los dejan. Matemáticas, Lengua o Historia se dan en todas partes. El inglés es importante y nosotros tenemos un excelente programa de bilingüismo, con auxiliares nativos de conversación; pero eso se puede encontrar en otras partes. La excelencia académica es fundamental. Pero no es suficiente. 

El Colegio Juan Pablo II de Puerto Real - y como él todos los colegios de la Fundación Educatio Servanda - ofrece un tipo de educación muy especial: nuestro objetivo es ofrecer a los niños una enseñanza de calidad, con un alto nivel académico que les permita superar los retos académicos y profesionales que tendrán que afrontar en el futuro nuestros niños. Pero para nosotros, lo más importante es educar con el Corazón: desde el amor. Porque sin amor no es posible educar a un niño.

Cada niño es único e irremplazable y tiene un valor infinito. Por eso nuestra única norma inquebrantable es la caridad, que es la forma más perfecta del amor. Desde que  entra en el colegio a las nueve, hasta que sale a las dos, el niño tiene que sentirse profundamente querido y acogido. Eso va mucho más allá del “respeto": nosotros queremos a los niños como si fueran nuestros. Porque sabemos que cada uno de esos niños es lo más importante que tienen y lo más preciado y amado por sus padres. Y Dios ama a esos niños tanto, que ha dado su vida por ellos. Es el Corazón de Jesús quien queremos que dirija y gobierne nuestro Colegio.

Un maestro es bueno si además de saber enseñar, sabe también abrazar, besar, curar, consolar, animar y corregir; pero todo con amor.

Nosotros no somos perfectos, pero les puedo asegurar que en este pequeño colegio tengo profesores excelente en lo académico y, lo que es más importante, con un corazón muy grande. Yo los veo cada día cómo desgastan su vida por amor a los niños; veo cómo los niños los quieren y cómo mis profesores se desviven y se preocupan por cada uno de sus alumnos. Me siento muy orgulloso de mis profesores y los quiero a todos de corazón (y ellos saben que es verdad). Gracias a Dios, todos juntos formamos una gran familia. 

Y los padres que traen a sus hijos a nuestro colegio también forman parte de nuestro colegio y de nuestra familia. Y desde el colegio tratamos de ayudar, aconsejar y apoyar a los padres en la difícil tarea de educar a los niños. Aquí no distinguimos a creyentes ni a no creyentes; ni a ricos ni a pobres. Aquí no discriminamos a nadie. Y caben todos, siempre y cuando acepten y respeten nuestra identidad: nosotros somos católicos, somos del Corazón de Cristo. Por eso nuestro Colegio es, por encima de todo, un colegio con corazón, en el que todos nos sentimos valorados y queridos. Esa es nuestra verdadera identidad. Eso es lo que nos hace distintos: Educar con corazón desde el Corazón de Jesús.

3 comentarios

  
Maria de las Nieves
Mucho animo ante los ataques y mentiras y formación continuada a los padres ;mantendrá el colegio ahora y en el futuro; todos educadores y formadores familia y colegio todos unidos contra las fisuras y no podrán los enemigos o la ignorancia.
Sacar lo mejor la Revelación de Jesucristo a padres primeros educadores ; profesores y niños.
Oración y conocer íntimamente al Maestro y Señor
20/03/19 12:29 PM
  
Rosario
Es la mejor decisión que pude tomar con respecto a tener a mis hijos en este colegio.
20/03/19 10:33 PM
  
Ana Sánchez González
Dejar a mis hijas en este colegio después del cambio fue una decisión muy acertada.
Estamos en nuestro derecho de escoger la educación que queremos para [email protected]
20/03/19 11:38 PM

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