CiU se volverá a vender la poca alma que le queda para salvar la cartera

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CiU + PP = palo al catolicismo en Cataluña. Las mascotas promiscuas (eclesiales) ya empiezan a aplaudir el pacto CiU-PP. Ya hay 1.000.000 de euros preparados por Afers Religiosos (bajo la batuta de Unió) para “tirar de veta” (chupar del bote). Requisito indispensable del montaje, una vez desmantelada la Tribuna Catalana del díscolo Sellarés: tener un apellido que empieze por Llis- y acabe por –terri. La marmota respira.

Aquellos que quieran aproximarse al complejo paisaje catalán, bien alejado de aquella simplicidad castellana que glosara Unamuno, tendrán a bien saber que cada vez que CiU pacta con el PP, el progresismo promiscuo en Cataluña se pone las botas. También el eclesial.

El marketing político a desarrollar por CiU cuando apoya al PP o se apoya en el PP exige, con la lógica de la diferenciación del producto político, “fibrilar”, como se dice en Italia, todo aquello que se pueda y que no entre en el ámbito de lo económico.

La política económica del actual PP (Rajoy-Guindos-Montoro) coincide casi en un 90% con los planteamientos de CiU en materia de reforma del sector público (reducir déficit) y en la convicción de que para salir de la crisis es primordial el apoyo al empresario emprendedor y exportador. Los dos son gobiernos business-friendly , en las antípodas de las paranoias demonizadoras del empresariado a que nos tenia habituados el zapaterismo y su ideología maniquea. Pero pactar con el PP está muy mal visto en Cataluña, incluso para aquellos que aplauden con las orejas este pacto por salvaguardar la “pela”.

Tanto para no confundirse con el PP, como para auto-engañarse tras un pacto que necesitan pero que aborrecen (por eso no ha habido foto Artur Mas-Alicia Sánchez Camacho), como para engañar a algún elector de centro izquierda nacionalista, hay que muscular todo aquello que marca perfil propio: eso sí, sin tocar el bolsillo, la causa real del pacto -una alianza para salvar las haciendas públicas y privada de la política económica de locos hecha desde que entramos en la U.E-. El PP tampoco es que fuera inmaculado ante el globo inmobiliario, ni es cierto que CiU tuviera por “sagrada” la reforma de la administración ni del mundo académico para potenciar en Cataluña la industria exportadora…

No discutiremos aquí lo justo o injusto de la demanda de CiU del llamado Pacto Fiscal (personalmente estoy de acuerdo si se combinan bien el principio de equidad y el de solidaridad. Hay también dentro de Germinans quien no está de acuerdo, pues esta materia forma parte del campo de la opinión). Lo que denunciamos aquí es que cada vez que CiU pacta con el PP “ li toca rebre ” (se las carga) el catolicismo no progresista catalán.

La víctima del Pacto del Majestic de 1996 entre el PP y CiU que permitió que Aznar fuera investido presidente del Gobierno, no sólo fue Don Alejo (Vidal Cuadras). Una sutil línea une aquel pacto de 1996 con varios fenómenos que a primera vista parecen independientes, pero que alguna cosa tienen que ver con las maniobras de los estragos a que da lugar el auto-acomplejamiento de los partidos sustentados sobre una masa electoral de tradición más o menos explícitamente y/o auténticamente católica*: el show de la reforma del Estatut; la victoria de ZP sobre Bono en el 35 congreso federal del PSOE (2000) gracias al apoyo del PSC; la llegada a la Generalitat del Tripartito (2003), la irrupción en Madrid de un fenómeno gestado en Barcelona llamado Intereconomia o la campaña de acoso y derribo a Don Ricard Maria Carles.

Pacto del Majestic 8 Pujol y Aznar, con otros cargos de sus partidos, en el Majestic, el 28 de abril de 1996. `EL PUNT-AVUI¿Todo ello no es sino un episodio de una vieja historia con coordenadas de hoy en día: el apoyo de las masas catalanistas y católicas a Franco en 1939, los complejos de culpabilidad que ello les provocó y la falta de defensas contra el progresismo que de ello se deriva. Y es que cuesta mucho tragar que nuestros “rojos” eran peores que los “nacionales” de Franco.

Tras el pacto del Majestic, CiU apoyó con dinero público todas aquellas manifestaciones del progresismo que atacaban la moral y la autoridad católicas. Nunca antes los “progres” pudieron hacer y deshacer tanto en TV3 o en la cultura subvencionada por los presupuestos de la Generalitat. Y todo con un histórico de CiU al mando, Jordi Vilajoana i Rovira, jefe de la Corporación Catalana de Radio y TV (1995-1999) y conseller de cultura (1999-2003).

Vilajoana, diplomado en marketing de nuevos productos por ESADE, fue fundador del E.D.C. (el   Partit Liberal Català   de Trias Fargas integrado en 1978 en Convergencia). Y aquí Liberal significa no sólo liberal en Economía (“ oi que ens entenem ?”- ¿verdad que nos entendemos?) sino una versión barretina de lo que en otras latitudes gusta de vestir delantal.

La táctica de CiU de compensar el pacto del Majestic con una “ parade ” de orgullo progre, produjo dramáticas consecuencias para muchos: incluidos ellos mismos. Suficientemente bombardeados por tierra (mundo educativo), mar (TV3) y aire (farándula de artistas) con el mantra de que lo progre era elemento identitario de Cataluña y lo carca de España, la ciudadanía rechazó imitaciones, compró originales y votó Tripartito.

Nunca el PSC tuvo tanta fuerza. Tanta como para plantar a ZP por delante de Bono, imposible sin los delegados catalanes. Tanta como para dejar a CiU sin autoridad para poner un poco de cordura y realismo en la aventura de reivindicar un nuevo Estatut (como ahora lo reconocen   off the record ). Una locura colectiva que expulsó a Julián Ariza Irigoyen de Barcelona y que explica el resentimiento que hace que en la mesa de El Gato al Agua, el partido pro-abortista Ciutadans de Albert Rivera tenga silla reservada; y la demócrata-cristiana Unió de Duran Lleida, no.

En este magma previo de locura colectiva y que culminó con la llegada del Tripartito al poder, se fraguó el ataque sistemático a Don Ricard Maria Carles, arzobispo de Barcelona y cardenal de la Santa Romana Iglesia. Su culpa: no hacerle la ola a una CiU cada día más progre e insoportable. Es decir, denunciar con la coherencia de su posicionamiento personal, la inconsistencia del viaje progresista emprendido por CiU. Un desplazamiento que tuvo tras el Pacto del Majestic una alocada inflexión. Pobre del que quiere seguir siendo fiel a su señora, cuando todos sus amigos se van de “juerga” y hacen hace gala de ello.

Tras los apoyos mutuos PP-CiU, con foto o sin ella, las mascotas promiscuas eclesiales volverán a tener bombona de oxígeno. Y como siempre, pagada entre todos. Tiempo al tiempo

PS: *Recordar que como dijo Jaume Lorés i Caballeria (1935-2002) en su Aproximació al pujolisme (1980), el pujolismo ganaba elecciones porque conectaba con la gran masa sociológicamente católica de Cataluña. Sin ella, nunca hubiera pasado de tener un carácter residual.

Quinto Sertorius Crescens