[DE] Capítulo 12: Las iglesias góticas. Su teología y su desarrollo (y 2ª)

Notre Dame de Paris

 

En general, las iglesias góticas tienen una fachada principal con tres o cinco portales, enteramente revestidos de estatuas en su inmenso tímpano; en el interior tres o cinco naves, de las que la central sobresale altísima; un transepto a una o tres naves formando como una fachada secundaria, un coro muy alargado con simple o doble deambulatorio fornido de capillas radiales; pilares cilíndricos con columnas adosadas, dos campanarios esbeltos, en forma de aguja, colocados en la fachada y formando con ella una unidad arquitectónica.

Pero lo sobresale, entre la grandiosa y compleja masa constructiva, es el acentuado empuje ascensional en todas sus partes. Todo en ella empuja a elevar la mirada hacia arriba. El verticalismo informa todo el edificio, desde las pilastras hasta los pináculos. Ninguna duda que todo ello es la expresión de aquella sublime idea simbólica, la elevación del alma hacia Dios, que ha cristiana y noblemente inspirado todo el arte medieval.

Resulta imposible hacer una relación de las principales catedrales e iglesias góticas de Francia, Alemania, Inglaterra o España, lugares todos ellos donde el místico canto del arte ojival floreció admirablemente con leves diferencias regionales. Todas ellas constituyen la mayor y más hermosa porción de los edificios sagrados.

En Italia en cambio, el estilo gótico no fue entendido ni asimilado. Erigió los tres portales del Duomo de Génova y sobretodo el maravilloso Duomo de Milán.

 

Catedrales (Duomos de Génova y de Milán)

 

En otros lugares de Italia el gótico no pudo abrirse camino en medio del sentido clásico de la serenidad y caracterizado por la línea horizontal; renunció a la agudeza de los rasgos ojivales y desdeñó “enmascarar” con decoraciones las nervaduras constructivas de las iglesias; fácilmente se mezcló con localismos y dio como resultado un estilo indeciso, frío, excepto cuando logró avivarse con una decoración pictórica. Los más nobles ejemplos de gótico en Italia son la Basílica de San Francisco en Asís, Santa María de Fiore, Santa Croce y Santa Maria Novella en Florencia, San Petronio en Bolonia y las catedrales de Orvieto y Siena así como no pocas iglesias dominicas y franciscanas de los siglos XIII y XIV, periodo áureo de su florecimiento. En estas últimas, los ciclos pictóricos bíblicos y hagiográficos, que con abundancia inagotable cubrieron la amplitud de los muros, reflejan el nuevo movimiento espiritual franciscano que en el misticismo medieval supo infundir un sentimiento más humano y real de la vida.

 

Timpano de Notre Dame de Paris

El arte gótico, inspirado en la liturgia que vivía su siglo de oro y en el profundo simbolismo cristiano del medioevo, perfeccionando una dirección ya señalada en las iglesias románicas, ha ideado y fundido admirablemente junto a la mole arquitectónica del edificio la más completa y grandiosa decoración iconográfica que nunca jamás haya sido realizada por el arte cristiano. Sobre los portones y tímpanos, bajo la guía de monjes y clero, ha expresado en delicadas formas estatuarias y con una eficacia hasta entonces jamás superada, la vasta summa de la enseñanza católica: la creación, la caída, la redención de Cristo, su nacimiento de María Virgen, su pasión y muerte, su resurrección, su glorificación a la diestra del Padre y su juicio final sobre vivos y muertos. Este es el tema grandioso, que con más o menos variaciones originales se desarrolló en el espacio triangular dejado por los amplios tímpanos biselados de los portones. En lugar de honor, en la puerta central, está Cristo que en el bajorrelieve del tímpano aparece en majestad, entre los evangelistas. Como Juez Supremo, o en el parteluz, como Maestro con el Santo Libro, con la derecha bendiciendo.  

A los lados del Salvador, los Apóstoles en cortejo, junto a las vírgenes prudentes y necias, la representación de las virtudes y los vicios, los santos de la diócesis. Uno de los portales está dedicado a la Virgen, cuyo culto experimentó un gran auge en el siglo XIII, sus antepasados, descendientes de la estirpe de David, forman la solemne galeria,

 

La obra de la Creación, el castigo de Adán, la ley del trabajo expresada en el Calendario o en hermosos relojes monumentales, como el reloj astrónomico de Praga o populares como el Papamoscas de Burgos.

Las artes liberales, la gramática, la dialéctica, la música, episodios de la vida gremial, ciudadana o familiar. En una palabra “todo lo humano y lo divino” (la naturaleza, la ciencia, la moral, la historia..) todo está presente en las iglesias góticas: es una enciclopedia esculpida, un catecismo en ejemplo, elocuente en todo momento a la mirada y al alma del pueblo.

 

La Pulchra Leonina

Un programa similar, a menudo coordinado con el de los portales, se elaboró minuciosamente en las vidrieras historiadas de los ventanales y rosetones. Sólo pensar en las 10.000 figuras en los rosetones y vidrieras de los 125 grandes ventanales de la Catedral de Chartres, para hacerse una idea del conjunto iconográfico que el arte gótico ha sabido plasmar en sus iglesias.

Y para concluir una referencia a mi catedral gótica española preferida, la de León, de la que el cardenal Roncalli, el futuro papa Juan XXIII dijo: “ tiene más cristal que piedra, más luz que cristal y más fe que luz”.

Dom Gregori Maria