23.04.11

Memento mei Domine, dum veneris in regnum tuum

Se acercará el hombre y el corazón sublime, y Dios será ensalzado. Ellos dijeron: ¿Quién nos verá? Desfallecieron los escrutadores en sus escrutaciones, en sus malos intentos. Se presentó el hombre a estas deliberaciones y soportó el ser tenido por hombre. Pues no había de ser tenido, ni visto, ni herido, ni crucificado, ni muerto, sino como hombre. Luego se entregó el hombre a todos aquellos sufrimientos que en El no tendrían valor alguno de no haber sido hombre. Se acercó el hombre y el corazón sublime; es decir, el corazón secreto; exponiendo al hombre a las miradas humanas y reservando dentro a Dios; ocultando la forma de Dios, por la que es igual al Padre, y ofreciendo la forma de siervo, por la que es menor que el Padre.

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22.04.11

Jerusalem, Jerusalem, convertere ad Dominum Deum tuum

Yahveh ha decidido derrocar la muralla de la hija de Sión; ha tendido cordel, no ha retirado su mano de la destrucción y ha reducido a duelo antemural y muralla; a una se han debilitado.

Han caído por tierra su puertas, ha roto y quebrado sus cerrojos; su rey y sus príncipes [moran] entre las gentes; no existe ley; incluso sus profetas no hallan ya visión de parte de Yahveh.

Se han sentado en tierra, han callado los ancianos de la hija de Sión; han arrojado polvo sobre su cabeza, se han ceñido sacos, han inclinado su cabeza a tierra las doncellas de Jerusalén.

Hanse agotado las lágrimas de mis ojos, han hervido mis entrañas, se ha derramado por tierra mi hígado por el quebranto de la hija de mi pueblo porque desfallecen de inanición niños y lactantes en las plazas de la ciudad.

Jerusalén, Jerusalén, vuélvete hacia el Señor tu Dios.

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21.04.11

Triduo sacro y piedad popular


Cuentan los expertos que el traslado de la vigilia pascual de la noche del sábado, a la mañana del mismo día, ocurrió durante el siglo XIII. Desde entonces hasta el año 1.955, la Semana Santa se celebró de esa manera. Fue bajo el pontificado de Pío XII, cuando se iniciaron una serie de reformas en la Liturgia que, sin solución de continuidad, desembocaron en el Novus Ordo de Paulo VI.

Entre los muchos puntos que se retocaron – reformaron en la celebración de la Semana Santa, me gustaría destacar dos de ellos: el primero, la obligación de celebrar los Oficios del Jueves y del Viernes Santos por la tarde, y el segundo, el traslado de la Vigilia Pascual a la noche del Sábado Santo. Hay que decir, por cierto, que la hora propia para la celebración de la Vigilia Pascual era tras la hora de Nona, como en todos los días de Cuaresma. Es en el Decreto de Graciano, donde encontramos que la Vigilia Pascual debe comenzar al principio de la noche. Sin embargo, la Iglesia anticipaba este servicio a la mañana del sábado ya que la Vigilia Pascual no es una primera Misa de la Resurrección, sino una vigilia, estar en vela. De hecho, el carácter incompleto de la Misa, que omite el Introito, el Credo, la antífona del ofertorio, el Agnus Dei y el Beso de la Paz, indica claramente que la Iglesia, todavía espera la manifestación del Señor Resucitado. Algo similar ocurre en el Rito Bizantino, cuya Divina Liturgia se celebra en la mañana del Sábado Santo. La reforma del Papa Pío XII, no restaura la Vigilia Pascual a su horario tradicional, por llamarlo de alguna manera, tras Nona, sino que ordena que la Vigilia comience alrededor de la media noche.

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