InfoCatólica / Espada de doble filo / Categoría: Signos de la fe

8.04.18

La Cenicienta en tierras de Virginia

Hace poco estuve viajando por el estado norteamericano de Virginia. Es una zona muy bonita del país y en ella abundan los lugares históricos y campos de batalla, pero lo que más llamó mi atención fue una de las cosas más pequeñas que vi durante mi estancia: una Lamium amplexicaule.

El nombre científico suena a serpiente pitón o a algún bicho igualmente feroz, pero en realidad se trata de una inofensiva plantita que recuerdo con cariño de los paseos de mi niñez, en los campos de la sierra toledana. Aunque sus flores son muy bellas y de una gran delicadeza, suelen pasar inadvertidas, porque también son minúsculas, de poco más de un centímetro. En consonancia con su belleza y su pequeñez, en español la planta recibe un nombre a la vez humilde y nobilissimus: zapatitos de la Virgen. Las flores tienen cierta semejanza con unos zapatos de fiesta femeninos, así que la piedad popular, a menudo más sabia que los teólogos, se los atribuyó a Nuestra Señora.

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2.03.18

23.01.18

¿Un matrimonio histórico?

Según nos han contado los periódicos, la semana pasada el Papa casó en pleno vuelo a dos miembros de la tripulación del avión en que viajaba. Al margen del hecho en sí, que no pasa de ser una anécdota, me gustaría analizar la interpretación del acontecimiento que más han repetido los medios de comunicación (e incluso los propios interesados), porque me parece muy significativa: “es un hecho histórico“.

No me ha extrañado que lo dijeran, la verdad. Siempre he pensado que uno de los objetos que mejor describiría nuestra época en un museo del futuro sería el Libro Guinness de los Récords. Ante la presión de una cultura de la producción en masa, un sistema político atomizante y una concepción de la historia como el producto de fuerzas económicas anónimas y ciegas, la mentalidad popular reacciona venerando la originalidad, la diferencia, el distinguirse de la masa, aunque sea en cosas que no tengan la más mínima importancia. Según esa mentalidad, un matrimonio es “histórico", digno de ser consignado en la historia, si los novios son los primeros primerísimos en casarse en un submarino, en una estación espacial o en un avión ante todo un Papa.

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6.10.17

Construyamos un monasterio contemplativo en el corazón de la Iglesia

Hace dos años, tuve la oportunidad de visitar el que quizá sea el monasterio más remoto de toda América: el monasterio contemplativo Mater Veritatis de Levicán (Chile). Nunca olvidaré los días que pasé allí, la belleza de la liturgia, la pobreza que hablaba de Cristo y la bienvenida y el cariño de la comunidad de Schola Veritatis. Era imposible no recordar las palabras de Pedro en el Tabor: Señor, qué bien se está aquí.

Recordando aquella ocasión, me alegra poder traer al blog, con ocasión de la festividad de San Bruno, esta entrevista, realizada al Superior de la comunidad, el P. Pedro Pablo Silva, con la esperanza de que los lectores disfruten de ella y de que quizá alguno se sienta movido por Dios para ayudar a estos monjes que están pasando por un momento difícil.

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19.06.17

Creo por las bicicletas

Como bien sabe todo epicúreo que se precie, hacer eses montando en bicicleta es uno de los grandes placeres de la vida. Algunos desdichados solo lo experimentan en la niñez y más tarde lo olvidan, bajo la presión de otros placeres más sofisticados y mucho menos placenteros. Lo cierto, sin embargo, es que puede disfrutarse a cualquier edad si uno conserva la capacidad de admiración común a niños, poetas, filósofos y santos.

En un terreno plano o ligeramente cuesta abajo, la sensación es fantástica. Parece que la bicicleta se moviese sola, deslizándose velozmente al girar, impulsada por el viento o por algún espíritu juguetón que habita en bicicletas, patines y triciclos. Mejor aún, se diría que la bicicleta se hace una sola cosa con su dueño, formando una especie de criatura mitológica, un centauro hombre-máquina, con ruedas en lugar de patas.

Uno podría estar horas disfrutando de la sensación de libertad que ofrece un mundo sin rozamiento, en el que puede moverse a su antojo de un lado a otro y cambiar de dirección sin esfuerzo ni perder velocidad. El cansancio, la inexorable gravedad y los problemas de los simples peatones quedan atrás, olvidados e insignificantes, y el conductor de la bicicleta recorre, triunfante y sin prisas, un reino perfectamente dispuesto para su goce y disfrute.

Como todos los grandes placeres de la vida, es humilde, fugaz y, a los ojos del mundo, intrascendente e infantil. Como todos los verdaderos placeres de la vida, no es casual ni arbitrario, sino que encierra un secreto, un gran Misterio oculto para los que tienen ojos pero no ven y tienen oídos pero no escuchan. Nos habla del cielo.

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