InfoCatólica / Espada de doble filo / Categoría: Familia

13.06.09

Sobre el adulterio (II)

Publico hoy la segunda parte del texto que me ha enviado Cristhian sobre el adulterio. Para evitar malentendidos, recordaré que no es un texto sobre el amor cristiano en general, sino específicamente sobre una deformación de ese amor, sobre la traición a ese amor que es el adulterio. Tiene palabras duras, pero necesarias para llamar a las cosas por su nombre.

Recordarán que les dije que, a mi juicio, no se habla nunca en las parroquias sobre el adulterio y que esa carencia es desastrosa para la vida de muchos cristianos. Pues bien, la primera parte de este texto es quizá el artículo que más visitas ha recibido a través de Google, de gente que busca ayuda en su situación de adulterio o de tentación para cometer ese pecado. Es triste que esas personas no reciban ayuda en sus parroquias, pero me alegro mucho de que estos escritos puedan ayudarles.

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El ESPOSO CRISTIANO que ha caído en el Adulterio y quiere salir (Parte 2 de 3)

Hermano (o hermana, el pecado es democrático no distingue de sexos, estado civil o edad) has caído en un pecado que es, como todo lo malo, fácil de entrar y súper difícil de salir. Si quieres aumentar tus posibilidades de salir de él, tienes que acordarte de estas cinco cosas.

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7.06.09

Dos testimonios dolorosos del amor de Dios

El otro día, con gran tristeza, escribí un artículo sobre la pareja que se suicidó tras la muerte de su hijo. Su suicidio, absurdo como todos los suicidios, fue un signo de la falta de sentido para sus vidas después de la muerte del pequeño.

Por eso, para mí es una alegría publicar hoy estos dos comentarios recibidos en relación con ese artículo. Son testimonios dolorosos, pero con un dolor diferente, lleno de esperanza, que no destruye a la persona, sino que la lleva a amar más. Se trata de una madre que sufre un aborto natural y de un padre cuyo hijo murió con menos de dos meses de edad.

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30.05.09

La pequeña Fe

Hoy he traducido algunos párrafos de un blog canadiense, escrito por una madre soltera evangélica, Myah Walker, que quedó embarazada de un bebé a quien los doctores diagnosticaron anencefalia, recomendando el aborto. Le dijeron que la niña moriría inmediatamente después de nacer, ya que nunca podría vivir separada de su madre. A pesar de tenerlo todo en contra, Myah decidió no acabar con la vida de su hija. Continuó con el embarazo y, sorprendentemente, su hija nació viva y recibió el nombre de Faith Hope (Fe Esperanza).

Les pongo el comienzo y el final de su historia, ya que la pequeña Faith murió la semana pasada, cuando tenía tres meses de edad. Sorprendentemente, podía respirar, reaccionar ante su entorno, balbucear en lenguaje de bebé, sonreír… Su madre muestra en sus palabras el gran amor que ha tenido a su hija, su forma de ver estas cosas con los ojos de Dios y su esperanza de que un día volverán a encontrarse en el cielo. Para mí, estos párrafos son un ejemplo de que Dios ve las cosas de otra forma, de que la pequeña Faith es infinitamente preciosa a sus ojos, igual que yo o cualquier otra persona.

Por desgracia, también me ha servido esta historia para ser más consciente de los extremos a los que llega la depravación humana. Hay unas cuantas páginas en Internet dedicadas exclusivamente a insultar a esta madre y a su hija, a decir las cosas más horribles que puedan imaginar sobre Faith, exigiendo que no se deje nacer a niños así y quejándose del gasto que pueda suponer para los servicios sanitarios públicos. Otro elemento horrendo de la historia es que el padre de la niña es un pastor evangélico casado que dejó embarazada a Myah y luego la abandonó. Sin embargo, todo esto es una muestra más de que la misericordia de Dios es más fuerte que nuestros pecados, por grandes que sean. El título del blog de Myah es una frase de San Pablo: “Caminamos en la fe (faith) y no en la visión".

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25.05.09

Sobre el adulterio

Cristhian me enviado estas reflexiones suyas sobre el adulterio y los cristianos y me ha parecido interesante reproducirlas.

Curiosamente, apenas se habla del adulterio, es un tema tabú. En las iglesias no se oye nunca esa palabra, excepto en boca de Cristo en el Evangelio. Yo creo que se debe a dos razones. En primer lugar, a un (equivocado) sentido de la buena educación. Resulta de mal gusto meterse en la vida de las parejas, parece una grosería y los sacerdotes lo evitan en sus homilías y catequesis. En segundo lugar, muchos católicos, incluyendo algunos sacerdotes, han perdido el sentido de la indisolubilidad del matrimonio cristiano y creen que es algo imposible en la práctica.

El cristiano tiene que tener claro, en mi opinión, que toda vocación cristiana, incluido el matrimonio, es un combate. Vivir como Dios quiere no es fácil. Estamos llamados a dar la vida, como Cristo, y a ser para el mundo un signo que les permita creer.

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