La Pedrada

NazarenoHoy, Viernes Santo, un poema de José María Gabriel y Galán, titulado La Pedrada, que versa precisamente sobre sus recuerdos de este día.

LA PEDRADA

I

Cuando pasa el Nazareno
de la túnica morada,
con la frente ensangrentada,
la mirada del Dios bueno
y la soga al cuello echada,

el pecado me tortura,
las entrañas se me anegan
en torrentes de amargura,
y las lágrimas me ciegan,
y me hiere la ternura…

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Yo he nacido en esos llanos
de la estepa castellana,
donde había unos cristianos
que vivían como hermanos
en república cristiana.

Me enseñaron a rezar,
enseñáronme a sentir
y me enseñaron a amar;
y como amar es sufrir,
también aprendí a a llorar.

Cuando esta fecha caía
sobre los pobres lugares,
la vida se entristecía,
cerrábanse los hogares
y el pobre templo se abría.

Y detrás del Nazareno
de la frente coronada,
por aquel de espigas lleno
campo dulce, campo ameno
de la aldea sosegada,

los clamores escuchando
de dolientes Misereres,
iban los hombres rezando,
sollozando las mujeres
y los niños observando…

¡Oh, qué dulce, qué sereno
caminaba el Nazareno
por el campo solitario,
de verdura menos lleno
que de abrojos el Calvario!

¡Cuán süave, cuán paciente
caminaba y cuán doliente
con la cruz al hombro echada,
el dolor sobre la frente
y el amor en la mirada!

Y los hombres, abstraídos,
en hileras extendidos,
iban todos encapados,
con hachones encendidos
y semblantes apagados.

Y enlutadas, apiñadas,
doloridas, angustiadas,
enjugando en las mantillas
las pupilas empañadas
y las húmedas mejillas,

viejecitas y doncellas,
de la imagen por las huellas
santo llanto iban vertiendo…
¡Como aquellas, como aquellas
que a Jesús iban siguiendo!

Y los niños, admirados,
silenciosos, apenados,
presintiendo vagamente
dramas hondos no alcanzados
por el vuelo de la mente,

caminábamos sombríos
junto al dulce Nazareno,
maldiciendo a los Judíos,
«que eran Judas y unos tíos
que mataron al Dios bueno».

II

¡Cuántas veces he llorado
recordando la grandeza
de aquel echo inusitado
que una sublime nobleza
inspirole a un pecho honrado!

La procesión se movía
con honda calma doliente,
¡Qué triste el sol se ponía!
¡Cómo lloraba la gente!
¡Cómo Jesús se afligía…!

¡Qué voces tan plañideras
el Miserere cantaban!
¡Qué luces, que no alumbraban,
tras las verdes vidrïeras
de los faroles brillaban!

Y aquél sayón inhumano
que al dulce Jesús seguía
con el látigo en la mano,
¡qué feroz cara tenía!
¡qué corazón tan villano!

¡La escena a un tigre ablandara!
Iba a caer el Cordero,
y aquel negro monstruo fiero
iba a cruzarle la cara
con un látigo de acero…

Mas un travieso aldeano,
una precoz criatura
de corazón noble y sano
y alma tan grande y tan pura
como el cielo castellano,

rapazuelo generoso
que al mirarla, silencioso,
sintió la trágica escena,
que le dejó el alma llena
de hondo rencor doloroso,

se sublimó de repente,
se separó de la gente,
cogió un guijarro redondo,
miróle al sayón la frente
con ojos de odio muy hondo,

paróse ante la escultura,
apretó la dentadura,
aseguróse en los pies,
midió con tino la altura,
tendió el brazo de través,

zumbó el proyectil terrible,
sonó un golpe indefinible,
y del infame sayón
cayó botando la horrible
cabezota de cartón.

Los fieles, alborotados
por el terrible suceso,
cercaron al niño airados,
preguntándole admirados:
-¿Por qué, por qué has hecho eso?…

Y él contestaba, agresivo,
con voz de aquellas que llegan
de un alma justa a lo vivo:
-«¡Porque sí; porque le pegan
sin hacer ningún motivo!»

III

Hoy, que con los hombres voy,
viendo a Jesús padecer,
interrogándome estoy:
¿Somos los hombres de hoy
aquellos niños de ayer?

38 comentarios

  
Bruno
Nota: "echo" no es una errata, como pensé yo al leer el poema por primera vez, sino que significa tiro o lanzamiento y viene del latín "iactus", lanzado.
29/03/13 1:18 PM
  
Ricardo de Argentina
¡Bellísimo poema!
Yo lo escuché por primera vez hará cosa de 12 años, a un viejo cura diocesano de San Rafael (Mendoza-Arg.), incorporado de grande al IVE (Instituto del Verbo Encarnado). Se llama P. Ortego y creo que es español. ¡Que gracia y donaire en recitarlo, además!

Gracias a ese poema, me he interesado por la poética de Gabriel y Galán y he quedado encantadísimo con la belleza de su decir. Es una de las glorias recientes de las letras de España.
29/03/13 3:35 PM
  
Ano-nimo
Por cierto, el malentendido del comentario anterior ya está solucionado y resuelto. Luis Fernando ha podido comprobar que efectivamente NO me refería a el, y ese comentario editado ha sido borrado.
29/03/13 3:49 PM
  
Ricardo de Argentina
Recuerdo que hace unos años atrás tuve la ocasión de divulgarlo (no recuerdo las circunstancias ahora) y cuando lo transcribí, cambié el último verso de lo dicho por el rapaz:
"sin hacer ningún motivo"
por éste:
"sin haber ningún motivo"

Me tomé esa libertad porque en nuestro lenguaje usual lo segundo se entiende muchísimo más que lo primero, y no alteraba ni el sentido ni la métrica.
29/03/13 3:52 PM
  
RockyMarciano
Los acuerdos entre primas
son tan fáciles y tan
pobretonas esas rimas,
caro Gabriel y Galán,
que a cualquier poeta animas.

Mas tu corazón asoma
grande, limpio, llano y terso
frente a mi conciencia roma.
Cuando contigo converso
no puedo tomarte a broma.
29/03/13 4:02 PM
  
Bruno
Estimada Ana:

Me alegro de que se haya solucionado el malentendido. He borrado, pues, el comentario original.

Saludos
29/03/13 4:08 PM
  
Ano-nimo
Y disculpa Bruno, aunque también se lo he dicho a LF, puedes borrar mis dos comentarios anteriores (y el presente), ya que todo está solucionado y resuelto.

Un cordial saludo. Y precioso el verso de Gabriel y Galán.
29/03/13 4:11 PM
  
Mario Saladich
Pero Ana_MS, mujer:

"¿Acaso se cosechan higos de las zarzas o uvas de los cardos?"

Pues eso...
Si es que parece mentira
:)
29/03/13 4:17 PM
  
asun
A tiro de piedra:
Me alegro de que se haya aclarado el asunto Ana_MS.
Y relacionándolo con el contenido de la poesía de Gabriel y Galán sobre la pedrada, estoy un tanto perpleja.
Eso de amar ¿y respetar? al prójimo, como dijo Bruno, por supuesto que es un deber cristiano.
¿Al niño del poema habría que recomendarle tal vez que respetara a Judas y al maltratador del látigo, entre otros?
Creo que tenemos claro que el traidor en cuanto traidor no es respetable y el de los latigazos, tampoco. ¿Amarles? Pues claro, pero que no estén a tiro de piedra.
Por amor al prójimo como a uno mismo no deberíamos consentir que el prójimo se degrade maltratando a los demás, incluyendo cuando los demás es una misma. Nada como darles aire, para amarles en la distancia tanto como amamos a Judas, puesto que es nuestro deber y perdonándoles, claro que sí, ¿por qué no?
Nada de tirarles pedradas, pero tampoco de recibirlas, lo mejor que nunca estén a tiro de piedra.
No sé si el engaño no anula el juego, pero lo que no se puede anular es la última jugada, por lo que, en conclusión:
El amor y el respeto dictan que purifiquen sus almas durante el resto de sus vidas todos los Judas que en el mundo han sido -y es que a los demás no les hace tanta falta como a ellos.
29/03/13 4:42 PM
  
asun
Muy a propósito la poesía de Bruno, y la pregunta sigue en el aire, pasada por Mt25:

Hoy, que con los hombres voy,
viendo a Jesús padecer,
interrogándome estoy:
¿Somos los hombres de hoy
aquellos niños de ayer?"

29/03/13 4:55 PM
  
Joaquin Gómez Carrillo
¡Qué bonito poema! De las muchas poesías que me sabía de memoria cuando era niño-adolescente-jovenzuelo, ésta (no entera, bien es cierto)era una de mis preferidas. Ésta y "Mi Vaquerillo".
(¡Qué horas, qué auroras!,
¡qué noches,qué calma...!
Para hacerse de acero los cuerpos,
para hacerse de oro las almas...)
29/03/13 7:50 PM
  
Ano-nimo
Mario:

Gracias por el consejo, aplicable a muchos ámbitos de la vida, pero ya sabes..."de noche, todos los gatos son pardos".

:DDDD.

Un cordial saludo.
30/03/13 9:33 AM
  
Ano-nimo
Asun:

Muy buena tu reflexión que comparto totalmente, aunque eso de amar al del látigo o al traidor...primero que pidan perdón, y luego ya hablamos.

Respecto a la piedra, sé que si vieras en persona que alguien maltrata a otra persona, sobre todo si no se puede defender, inmediatamente, de forma casi instintiva, reaccionarías. No serías de aquellos que se quedarían impasibles mirando la escena, poniendo cualquier excusa e incluso (alguno) justificándolo; y es que eso se lleva dentro o no se lleva.

Y en cuanto al respeto, totalmente de acuerdo. No se puede respetar ni a los traidores, ni a los maltratadores, ni a los que de alguna forma son defensores de estos últimos. No merecen ningún respeto.

Un cordial saludo.
30/03/13 9:43 AM
  
Eduardo Jariod
Quiero creer - Gerardo Diego



Porque, Señor, yo te he visto
y quiero volverte a ver
Quiero creer.

Te vi, sí, cuando era niño
y en agua me bauticé
y, limpio de culpa vieja,
sin velos te pude ver.
Quiero creer.

Devuélveme aquellas puras
transparencias de aire fiel,
devuélveme aquellas niñas
de aquellos ojos de ayer.
Quiero creer.

Limpia mis ojos cansados,
deslumbrados del cimbel,
lastra de plomo mis párpados
y oscurécemelos bien.
Quiero creer.

Ya todo es sombra y olvido
y abandono de mí ser.
Ponme la venda en los ojos.
Ponme tus manos también.
Quiero creer.

Tú que pusiste en las flores
rocío y debajo miel
filtra en mis secas pupilas
dos gotas frescas de fe.
Quiero creer.

Porque, Señor, yo te he visto
y quiero volverte a ver,
creo en Ti y
Quiero creer.
30/03/13 12:13 PM
  
Eva
Muy tierna la escena que rememora el poema.

Este poema me ha recordado una anécdota. El año pasado fui a ver una Pasión viviente que hacen en un pueblo pequeño al lado del mío, de esas que representan las escenas de la Pasión en diferentes lugares del pueblo. En la escena del Ecce Homo, Pilatos pregunta a la turba: "¿A quién queréis, a Jesús o a Barrabás?" La turba grita: "¡A Barrabás!" Otra vez: "¿A quién queréis, a Jesús o a Barrabás?" Y, de repente, dos niños de unos cinco años, que están en brazos de sus padres delante mí empiezan a gritar: "¡A Jesús! ¡A Jesús!" Y nos espetan a los que les miramos: "¡Decid que a Jesús! ¡Decid que a Jesús!" Si es que de los que son como niños es el Reino de los Cielos.
31/03/13 1:37 AM
  
asun
¡Feliz Pascua de Resurrección a todos!
31/03/13 3:10 PM
  
Ricardo de Argentina
Gracias Asun.
¡Felices Pascuas!
01/04/13 12:43 AM
  
Luis I. Amorós
Aunque tenga una relación muy tangencial con el tema (la coincidencia poética), escribo para decir que esta Semana Santa he leído "Romero a Roma", del eximio autor de esta bitácora, y lo recomiendo mucho, mucho, mucho.

Es amena, entretenida, emocionante, profunda... dosis justas de espiritualidad, costumbrismo, novela de viajes y algunas gotas de humor, sabiamente equilibradas para que no resulte pesado. ¡Si hasta la poesía no me molestó mucho!

Ante nuestros ojos pasan muchísimos tipos humanos, de todos ellos se extrae algo bueno (hasta de los primos roncadores del autor). Como pegas: se hace un poco corto.
Y esa es la única pega.

Eso sí, Bruno, aunque eres exquisitamente caritativo y educado, algo me dice que los monjes benedictinos de Montecassino no te acabaron de caer del todo bien, jejejeje.

Bueno, pues eso: compradlo, descargadlo, robadlo... no, es broma, sólo medios legales.
Pero leedlo.

Must buy.

¡Feliz Pascua de Resurrección!
01/04/13 1:28 PM
  
Ano-nimo
Asun:

¡Te deseo una muy Feliz Pascua!.

Un cordial saludo.
01/04/13 4:51 PM
  
Enrique G. B. A.
"caminábamos sombríos
junto al dulce Nazareno,
maldiciendo a los Judíos,
«que eran Judas y unos tíos
que mataron al Dios bueno»."

Dulce Nazareno, de la estirpe de Israel,que quisiste nacer judío, vivir y morir en ese pueblo por Dios elegido, disculpa a los que por honrarte, caminan sombríos maldiciendo a los Judíos.
02/04/13 10:17 PM
  
Ano-nimo
Amén.

Un cordial saludo, Enrique.
02/04/13 10:59 PM
  
Nerea
¡Feliz Pascua de Resurección!

Actualidad
Cardenal Timothy Dolan: «El Papa Francisco es una inyección de ánimo para los católicos»
02 de Abril

La elección del papa Francisco, el primer pontífice latinoamericano de la historia, ha supuesto una "inyección de ánimo" para los católicos, sostuvo hoy el cardenal de Nueva York y presidente de los obispos estadounidenses, Timothy Dolan.



La figura del papa Francisco, natural de Argentina, "significa mucho (...) Nos recuerda cómo la Iglesia está creciendo y que es universal", dijo Dolan en una entrevista con el programa "Face the Nation" de la cadena CBS.



Ahora la Iglesia "se expande, es América del Norte y del Sur, Asia, África, ahí es donde está el verdadero boom", añadió el cardenal neoyorquino, quien figuraba en la lista de "papables" antes de la elección del papa Bergoglio.



"No puedo ir a ninguna parte de Nueva York sin encontrarme con gente de México, República Dominicana, Colombia, Puerto Rico, que se me acercan diciendo entre lágrimas: ´Tenemos un papa latinoamericano´", contó Dolan.



A su juicio, el nuevo Papa está intentando "restaurar el brillo de la Iglesia", con una propuesta de "retorno a los valores bíblicos de simplicidad, sinceridad y servicio, a una religión sin adornos".



En otra entrevista, con el programa "This Week" de la cadena ABC, Dolan admitió que a veces "hay una desconexión" entre la realidad y lo que está pasando en la sociedad "con lo que Jesús y su Iglesia enseñan", y eso es "un reto" para la jerarquía católica.



El cardenal, que participó en el cónclave en el que fue elegido el papa Francisco, reiteró también su apoyo a la definición del matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer, aunque puntualizó que eso no debe interpretarse como un ataque a los homosexuales.



"Tenemos que hacer ver que nuestra defensa del matrimonio no puede reducirse a un ataque a los gais. Y lo admito, no hemos sido demasiado buenos en eso", explicó Dolan.
02/04/13 11:50 PM
  
Ricardo de Argentina
disculpa a los que por honrarte, caminan sombríos maldiciendo a los Judíos.
---
Enriquegba, ¿tú crees acaso que maldecir es pecado?

Yo en cambio creo que no. En Mateo 25 41 leemos:
"Entonces dirá también a los de su izquierda: "Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ángeles"

Y es la mar de lógico: así como hay conductas merecedoras de bendiciones, las hay también merecedoras de maldiciones.
03/04/13 2:30 AM
  
Antonio
Maldecir a los judíos en conjunto es pecado y grave. Abraham yMoisés eran judíos. San José, Jesucristo, dus discípulos y amigos eran judios circuncisos, la Virgen María y su familia era judía, también San Pablo. Si Hitler hubiera vivido en esa época los habría metido a todos en una cámara de gas.
03/04/13 3:13 PM
  
Ricardo de Argentina
Antonio, el rapaz no maldecía a los judíos "en conjunto", sino sólo a aquéllos "que mataron al Dios bueno".
03/04/13 9:39 PM
  
Antonio
Pues que hable de los asesinos de Jesús no de los judíos. Judíos eran todos los que estaban a muchos kilómetros a la redonda cuando lo mataron.
04/04/13 1:22 PM
  
Ricardo de Argentina
Ciertamente que podría haber hablado de "asesinos", pero resulta que los asesinos eran toditos judíos de pura cepa y sin excepción, entonces dijo como dijo.
Y eso de pecado, nada.
Me parece.
04/04/13 4:26 PM
  
Antonio
Los asesinos y el asesinado.
04/04/13 5:03 PM
  
Antonio
Es como si yo estoy en España, en una fiesta en que todos son españoles y tres personas de la fiesta matan a otro ( español obviamente). Y entonces digo: Malditos españoles. ¿No ves que algo falla?
04/04/13 5:08 PM
  
Ricardo de Argentina
Pues nada.
En ese caso el rapaz hubiese dicho:
----
caminábamos sombríos
junto al dulce Nazareno,
maldiciendo a los Gallegos,
«que eran Judas y unos tíos
que mataron al Dios bueno».
---

Porque acá llamamos "gallegos" a todos los españoles, sin distinción.
Y además, "gallegos" rima bastante bien, ¿verdad?
Y todos en paz.
Y sin pecar, que es lo que importa.
Salvo los judíos asesinos, que sí pecaron y que en el colmo de la temeridad profirieron:
"Que su sangre caiga sobre nosotros".

Y cayó.
04/04/13 6:57 PM
  
Ricardo de Argentina
Porque ese "nosotros" dicho por las autoridades judías, no se refería sólo a esos jerarcas que azuzaban a la multitud desaforada, sino que involucraba a todo el pueblo judío que ellos representaban y en nombre del cual hablaban.

El castigo ostensible que recibió ese pueblo "de dura cerviz" a quien NSJC fue a proclamar la Redención en primer término, a saber la destrucción de su Templo y la consecuente Diáspora, fue interpretado de manera unánime como un cumplimiento de la profecía de Jesús sobre Jerusalén, y del soberbio desafío de los judíos en el Pretorio.
04/04/13 7:29 PM
  
Antonio
Catecismo de la Iglesia Católica:

Los judíos no son responsables colectivamente de la muerte de Jesús

597 Teniendo en cuenta la complejidad histórica manifestada en las narraciones evangélicas sobre el proceso de Jesús y sea cual sea el pecado personal de los protagonistas del proceso (Judas, el Sanedrín, Pilato), lo cual solo Dios conoce, no se puede atribuir la responsabilidad del proceso al conjunto de los judíos de Jerusalén, a pesar de los gritos de una muchedumbre manipulada (Cf. Mc 15, 11) y de las acusaciones colectivas contenidas en las exhortaciones a la conversión después de Pentecostés (cf. Hch 2, 23. 36; 3, 13-14; 4, 10; 5, 30; 7, 52; 10, 39; 13, 27-28; 1 Ts 2, 14-15). El mismo Jesús perdonando en la Cruz (cf. Lc 23, 34) y Pedro siguiendo su ejemplo apelan a "la ignorancia" (Hch 3, 17) de los judíos de Jerusalén e incluso de sus jefes. Menos todavía se podría ampliar esta responsabilidad a los restantes judíos en el tiempo y en el espacio, apoyándose en el grito del pueblo: "¡Su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos!" (Mt 27, 25), que equivale a una fórmula de ratificación (cf. Hch 5, 28; 18, 6):


Tanto es así que la Iglesia ha declarado en el Concilio Vaticano II: «Lo que se perpetró en su pasión no puede ser imputado indistintamente a todos los judíos que vivían entonces ni a los judíos de hoy [...] No se ha de señalar a los judíos como reprobados por Dios y malditos como si tal cosa se dedujera de la sagrada Escritura» (NA 4).
04/04/13 9:10 PM
  
Antonio
Sigue:
Todos los pecadores fueron los autores de la Pasión de Cristo

598 La Iglesia, en el magisterio de su fe y en el testimonio de sus santos, no ha olvidado jamás que "los pecadores mismos fueron los autores y como los instrumentos de todas las penas que soportó el divino Redentor" (Catecismo Romano, 1, 5, 11; cf. Hb 12, 3). Teniendo en cuenta que nuestros pecados alcanzan a Cristo mismo (cf. Mt 25, 45; Hch 9, 4-5), la Iglesia no duda en imputar a los cristianos la responsabilidad más grave en el suplicio de Jesús, responsabilidad con la que ellos con demasiada frecuencia, han abrumado únicamente a los judíos:


«Debemos considerar como culpables de esta horrible falta a los que continúan recayendo en sus pecados. Ya que son nuestras malas acciones las que han hecho sufrir a Nuestro Señor Jesucristo el suplicio de la cruz, sin ninguna duda los que se sumergen en los desórdenes y en el mal "crucifican por su parte de nuevo al Hijo de Dios y le exponen a pública infamia" (Hb 6, 6). Y es necesario reconocer que nuestro crimen en este caso es mayor que el de los judíos. Porque según el testimonio del apóstol, "de haberlo conocido ellos no habrían crucificado jamás al Señor de la Gloria" (1 Co 2, 8). Nosotros, en cambio, hacemos profesión de conocerle. Y cuando renegamos de Él con nuestras acciones, ponemos de algún modo sobre Él nuestras manos criminales» (Catecismo Romano, 1, 5, 11).

«Y los demonios no son los que le han crucificado; eres tú quien con ellos lo has crucificado y lo sigues crucificando todavía, deleitándote en los vicios y en los pecados» (S. Francisco de Asís, Admonitio, 5, 3).
04/04/13 9:11 PM
  
Antonio
El siguiente texto es de Ratzinger, de su Jesús de Nazaret II, es largo, pero creo que merece la pena porque contesta puntualmente a las cuestiones que planteas:



Pero preguntémonos antes de nada: ¿Quiénes eran exactamente los acusadores? ¿Quién ha insistido en que Jesús fuera condenado a muerte? En las respuestas que dan los Evangelios hay diferencias sobre las que hemos de reflexionar. Según Juan, son simplemente «los judíos». Pero esta expresión de Juan no indica en modo alguno el pueblo de Israel como tal —como quizás podría pensar el lector moderno—, y mucho menos aún comporta un tono «racista». A fin de cuentas, Juan mismo pertenecía al pueblo israelita, como Jesús y todos los “suyos. La comunidad cristiana primitiva estaba formada enteramente por judíos. Esta expresión tiene en Juan un significado bien preciso y rigurosamente delimitado: con ella designa la aristocracia del templo. En el cuarto Evangelio, pues, el círculo de los acusadores que buscan la muerte de Jesús está descrito con precisión y claramente delimitado: designa justamente la aristocracia del templo e, incluso en ella, puede haber excepciones “excepciones, como da a entender la alusión a Nicodemo (cf. 7,50ss).

En Marcos, en el contexto de la amnistía pascual (Barrabás o Jesús), el círculo de los acusadores se amplía: aparece el «ochlos», que opta por dejar libre a Barrabás. «Ochlos» significa ante todo simplemente un montón de gente, la «masa». No es raro que la palabra tenga una connotación negativa, en el sentido de «chusma». En cualquier caso, no indica el «pueblo “de los judíos propiamente dicho. En la amnistía de Pascua (que en realidad no conocemos por otras fuentes, pero de la cual no hay razón alguna para dudar), la gente — como es usual en amnistías de este tipo— tiene derecho a presentar una propuesta manifestada por «aclamación»: en este caso, la aclamación del pueblo tiene un carácter jurídico (cf. Pesch, Markusevangelium, II, p. 466). En cuanto a esta «masa», se trata en realidad de “partidarios de Barrabás, movilizados para la amnistía; naturalmente, como rebelde al poder romano podía contar con cierto número de simpatizantes. Por tanto, estaban presentes los secuaces de Barrabás, la «masa», mientras que los seguidores de Jesús permanecían ocultos por miedo; por eso la voz del pueblo con la que contaba el derecho romano se presentaba de modo unilateral. Así, en Marcos, aparecen los «judíos», es decir, los círculos sacerdotales “distinguidos, y también el ochlos, el grupo de partidarios de Barrabás, pero no el pueblo judío propiamente dicho.

El ochlos de Marcos se amplía en Mateo con fatales consecuencias, pues habla del «pueblo entero» (27,25), atribuyéndole la petición de que se crucificara a Jesús. Con ello Mateo no expresa seguramente un hecho histórico: ¿cómo podría haber estado presente en ese momento todo el”
“pueblo y pedir la muerte de Jesús? La realidad histórica aparece de manera notoriamente correcta en Juan y Marcos. El verdadero grupo de los acusadores son los círculos del templo de aquellos momentos, a los que, en el contexto de la amnistía pascual, se asocia la «masa» de los partidarios de Barrabás.

Tal vez se puede dar la razón en esto a Joachim Gnilka, según el cual Mateo —yendo más allá de los hechos “hechos históricos— ha querido formular una etiología teológica para explicar con ella el terrible destino de Israel en la guerra judeo-romana, en laque se quitó al pueblo el país, la ciudad y el templo (cf. Matthäusevangelium, II, p. 459). En este contexto, Mateo piensa quizás en las palabras de Jesús en las que predice el fin del templo: «¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y lapidas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces he querido reunir a “tus hijos, como la gallina reúne a sus pollitos bajo las alas! Pero no habéis querido. Pues bien, vuestra casa quedará vacía» (Mt 23,37s; cf. en Gnilka, el parágrafo completo «Gerichtsworte», pp. 295-308).

A propósito de estas palabras —como ya se indicó en la reflexión sobre el discurso escatológico de Jesús— es preciso recordar la estrecha analogía entre el mensaje del profeta Jeremías y el de Jesús. Jeremías “contra la ceguera de los círculos dominantes de entonces— anuncia la destrucción del templo y el exilio de Israel. Pero también habla de una «nueva alianza»: el castigo no es la última palabra, sino que sirve para la curación. De manera análoga, Jesús anuncia la «casa vacía» y ofrece ya desde ahora la Nueva Alianza «sellada con su sangre»: en última instancia, se trata de curación, no de destrucción ni repudio. “En caso de que el «pueblo entero» hubiera dicho, según Mateo: «Su sangre caiga sobre nosotros y nuestros hijos» (27,25), entonces el cristiano recordará que la sangre de Jesús habla una lengua muy distinta de la de Abel (cf. Hb 12,24); no clama venganza y castigo, sino que es reconciliación. No se derrama contra alguien, sino que es sangre derramada por muchos, por todos. Como dice Pablo: «Pues todos pecaron “y todos están privados de la gloria de Dios... Cristo Jesús, a quien [Dios] constituyó sacrificio de propiciación mediante la fe en su sangre» (Rm 3,23.25). De la misma manera que, basándose en la fe, se debe leer de modo totalmente nuevo la afirmación de Caifás sobre la necesidad de la muerte de Jesús, también debe hacerse así con las palabras de Mateo sobre la sangre: leídas en la perspectiva de la fe, significan que todos necesitamos del “poder purificador del amor, que esta fuerza está en su sangre. No es maldición, sino redención, salvación. Sólo sobre la base de la teología de la Última Cena y de la cruz, que recorre todo el Nuevo Testamento, las palabras de Mateo sobre la sangre adquieren su verdadero sentido.
04/04/13 11:20 PM
  
Javiergo
No hay ninguna maldición sobre ningún pueblo. La única maldición es el pecado
05/04/13 11:37 PM
  
Nerea
Bruno...¿Dónde estas?..ya estamos en tiempo Pascual, espero que esteis bien todos en casa,rezare un rosario a ver si apareces.
09/04/13 8:23 PM
  
Ricardo de Argentina
Así es Javiergo: la destrucción del Templo y la Diáspora fueron cálidas bendiciones de Dios para los hijos de Abraham.
(Salvo que pienses que Dios no tuvo nada que ver en esas catástrofes.)

Antonio, disculpa pero no tengo tiempo de leer lo que has puesto.
De verdad.
11/04/13 12:59 AM
  
Antonio
No te preocupes, Ricardo. Para leer el Catecismo de la Iglesia Católica y a Benedicto XVI, siempre hay tiempo, ya lo encontrarás, y seguro que será muy provechoso. Los católicos terminamos por encontrar tiempo para esas cosas.

Un abrazo.
11/04/13 9:26 PM

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