InfoCatólica / La Esfera y la Cruz / Categoría: Matrimonio

20.12.13

¿De qué sirve casarse?

¿Para qué sirve el matrimonio? Esta es la pregunta que se hace la joven pareja que probablemente vive junta hace algún tiempo ya, no tienen el dinero para organizar la boda que ella siempre ha soñado, y él no ve en todo eso más que una tradición, que puede estar bien para los viejos, pero no para uno. Hasta los padres dicen “¿Acaso no es suficiente con que se amen? Y si luego la cosa no funciona y se separan, pues hay un trámite menos que hacer.”

Se suele decir que el matrimonio es bueno para la salud, que los casados viven más años, y ciertamente que los beneficios estatales pueden tener algún valor eventualmente. Pero nada de eso debería estar vinculado a tener o no una ceremonia, y más bien suenan a razones marginales.

Yo mismo me casé sin tener clara la respuesta a esta pregunta. Habiendo recibido el sacramento de la Confirmación a los 25 años, vivir en concubinato no era una opción para mi (en ese tiempo) novia y yo, pero todavía no tenía claro por qué se le daba tanta importancia a esto de estar casados, o si era algo más que una obligación religiosa.

A lo largo de estos trece años, he descubierto que existen excelentes motivos para haberme casado, y como me habría encantado conocer en ese entonces las razones que ahora tengo, quiero compartirlas con ustedes.

Sirve casarse, porque es justo.

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13.11.13

Sobre el famoso libro

Si han llegado hasta InfoCatólica, seguro no necesito contarles acerca de la publicación de cierto libro de polémico título, y que ha generado diversas reacciones en la sociedad española.

Como no lo he leído, déjenme compartir con Uds. algunas reflexiones que me surgido a propósito de los artículos y comentarios.

El título

Es evidente que el título está puesto con el ánimo de provocar una reacción. Hay muchas doctrinas que podrían sacarse de contexto para escandalizar al lector casual, pero que son ampliamente conocidas y aceptadas. Pienso, por ejemplo en “no llamen a nadie padre” o “el que no odia a su padre y a su madres no es digno de mí” que pueden prestarse para titular un libro como “la guerra de los cristianos contra la familia” y generar con eso muchas ventas.

El punto es si está justificado o no usar el escándalo como herramienta para promover un libro. Por una parte los cristianos tenemos un deber de veracidad, que comprende no “usar trucos” para atraer la atención, sino confiar en la fuerza intrínseca de la verdad. Además, este título puede tener el efecto pernicioso de reafirmar ciertos prejuicios errados y dañinos que existen en la sociedad acerca de la posición de la mujer en la Iglesia. Prueba de ello son las destempladas peticiones de censura.

Sin embargo, ese mismo escándalo implica que estemos hablando ahora del libro, atención que no se podría haber obtenido de otro modo y conocer la doctrina cristiana nunca es malo (parto de la base que el contenido es ortodoxo). Además el título es indudablemente verdadero, en tanto no hace más que reproducir palabras que se encuentran en la Escritura, y si bien el contexto es siempre relevante, no es menos cierto que un título no está para dar contextos, sino para atraer la atención.

Supongo que mi opinión respecto al título es positiva con reservas.

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27.10.13

El amor mató al matrimonio

Creo que cuando San Pablo escribió “33 En cuanto a ustedes, cada uno debe amar a su mujer como así mismo, y la esposa debe respetar a su marido” (Ef 5), sabía perfectamente que estaba iniciando una revolución.

Hasta ese momento, la mujer había sido considerada apenas superior al ganado, de modo que el cristianismo, al poner el amor a la esposa como una “piedra de toque” de la relación conyugal, dio la partida a un cambio fundamental para recuperar la dignidad que tenía la mujer en el principio, y para dejar atrás la idea de matrimonio como un acuerdo económico entre familias.

Pero supongo que el santo jamás se imaginó que sería esa misma palabra, el amor, la que acabaría usándose para destruir el matrimonio.

Algunas entradas atrás les comentaba cómo he llegado a darme cuenta que la enseñanza cristiana acerca del matrimonio es absolutamente incomprensible para nuestra cultura, porque hemos perdido completamente el concepto mismo de amor, como servicio y auto entrega, y lo hemos reemplazado por una idea romántica de auto expresión y auto satisfacción.

Las razones de este cambio radical se suelen trazar hasta la abierta aceptación del divorcio, que comenzó a ganar terreno en las naciones occidentales a mediados del S. XX, y que ha culminado en el presente con una liberalización tal de las leyes de familia (especialmente en cuanto a los divorcios sin culpa), que hoy en día es más fácil disolver un matrimonio que poner término a un arriendo.

Sin embargo, uno podría ir todavía más atrás, y argumentar que el sólo hecho de que el matrimonio sea definido en la ley como un contrato, que deje de ser un sacramento y se convierta en “el contrato del amor", proceso que se inició hace unos dos siglos, ya lleva en sí el germen de su destrucción.

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7.08.13

“El varón es la cabeza de la mujer” Locura para el mundo

Primero que nada, corresponde dar las gracias a Sergei, por habernos comentado acerca de dos archivos de audio que se encuentran disponibles en Internet, de San Alberto Hurtado.

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Son un par de sermones que el Padre Hurtado predicó en ciertos matrimonios que le correspondió oficiar, y que duran unos 20 minutos cada uno. La calidad de la grabación no es muy buena (consideren que el santo falleció en 1952), pero el contenido es impresionante. Me gustó mucho la fuerza y convicción con que advierte a los novios sobre su rol como esposos cristianos, especialmente incluyendo el bien de los hijos y el papel que a cada uno compete en el hogar. Precisamente eso era de lo que veníamos conversando, en relación a lo que San Pablo escribe sobre las mujeres.

En segundo lugar, pedir disculpas por haber dado la impresión de que era posible compatibilizar la enseñanza cristiana con lo que nuestra cultura entiende por matrimonio. Intenté acercarme al tema como si fuera parte de un concepto en continuidad, algo que pudiéramos conversar y convencer, pero al escuchar a San Alberto Hurtado, me di cuenta que no era así. Al contrario, parece que uno estuviera recibiendo mensajes, ni siquiera de otra civilización, sino de otra dimensión, y eso que son apenas 60 años los que nos separan.

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11.06.13

Lo que debió haber dicho Claudio Orrego

En el debate de anoche, de los cuatro pre-candidatos que participaron, sólo el demócrata cristiano Claudio Orrego se manifestó contrario al matrimonio homosexual, y dijo claramente que, en su opinión, el matrimonio es entre un hombre y una mujer, porque esa es la opinión mayoritaria de los chilenos y la tradición histórica de las naciones, de todas las confesiones e incluso agnóstica, ha sido favorable en cuanto a mantener esa definición.

El problema es que hoy por hoy, eso no basta. Hay que poder decir, más allá de una cuestión mayoritaria y de tradición, por qué el matrimonio se define propiamente como la unión de un hombre y una mujer, y no la unión del vino tinto con las carnes rojas.

Teniendo en cuenta que es uno de los grandes temas que estará presente en la campaña presidencial de este año, y que seguramente cuenta con asesores que lo preparen para este tipo de preguntas, Claudio Orrego no puede decir que esta sea una respuesta mínimamente coherente y satisfactoria para defender el matrimonio. Más bien queda la impresión de que se trata de una mera respuesta formal, para salir del paso, como dicen los gringos, lip service, de los dientes para afuera.

Y eso, hoy por hoy no basta.

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