¿Conoce Ud. a algún pedófilo?

KaradimaLuego del nombramiento del Obispo Juan Barros como ordinario de la diócesis de Osorno por el Papa Francisco, numerosos laicos y sacerdotes de todo Chile han objetado esa designación, y le han pedido que no asuma o que renuncie. El motivo de esta resistencia al nuevo obispo de Osorno es que Juan Barros fue miembro de la asociación sacerdotal formada en torno a Fernando Karadima, sacerdote chileno que en 2011 fue condenado por Roma, por abusos sexuales y psicológicos reiterados.

Hasta ahora, Juan Barros no había sido objeto de ninguna acusación, ni por abuso ni por encubrimiento, prestó declaración como testigo en el proceso canónico contra Karadima, pero nunca fue investigado como supuesto encubridor, y en declaraciones recientes, a raíz de todas estas manifestaciones, él ha dicho que jamás conoció ni menos aprobó los abusos de Fernando Karadima.

Esos son los hechos. A pesar de eso, la oposición al nuevo obispo de Osorno ha sido férrea y sostenida, incluso desde los sacerdotes de la diócesis y de la conferencia episcopal.

No conozco al obispo Barros, ni sé más de él de lo que se ha publicado en la prensa, ni tampoco conozco en mayor detalle el caso Karadima. Por eso, no tengo ningún interés en defenderlo ni puedo entregar mayores antecedentes sobre el caso concreto. Lo que me motiva a publicar la siguiente reflexión es simplemente corregir una percepción errada acerca de los pedófilos en nuestra sociedad, y que parece estar perjudicando al nuevo obispo.

En efecto, cuando se acusa al obispo Barros de encubrir a un pedófilo, lo que está operando es una lógica de la sospecha. Se supone que, por haber sido una persona que formaba parte de círculo cercano de Karadima, necesariamente tuvo que haber sabido lo que ocurría en su entorno, y luego se razona que si no lo denunció, entonces es responsable de haber facilitado los delitos un pedófilo. A primera vista, este razonamiento parece correcto, pero lo cierto es que parte de una premisa que la experiencia me ha demostrado que es falsa.

La mayoría de las personas tiene la percepción de que los agresores sexuales, y con mayor razón los pedófilos, son personas profundamente diferentes del resto de la gente con las que se encuentran cada día, al punto de no poder llevar un funcionamiento normal en la comunidad, que son una especie de monstruos, una aberración humana. Por lo mismo, se supone que cualquiera con un mínimo de atención a los detalles, podría darse cuenta de que está ante un pedófilo, y con mucha mayor razón las personas que están cerca de él y siguen sus actividades diarias deberían poder darse cuenta de esto.

Sin embargo, mi experiencia me lleva a dudar de esta idea común. En razón de mi profesión, me ha correspondido estar presente en numerosos juicios orales y entrevistas con personas que en definitiva han resultado condenadas por delitos sexuales contra menores de edad, y cada vez me convenzo más que esa percepción está profundamente equivocada, y es dañina, sobre todo para las víctimas.

Es verdad que hay sujetos que simplemente no pueden ocultar que se sienten atraídos sexualmente hacia los menores de edad, pero esos casos suelen observarse en personas severamente privadas desde el punto de vista intelectual o cultural. Sin embargo, estas personas no son la mayoría. Las conductas pedofílicas están presentes en todos los niveles de la sociedad, y son precisamente los pedófilos más inteligentes y educados los que logran mantener una imagen de normalidad por más tiempo. Naturalmente estos son los más peligrosos y los que causan mayores daños a los niños.

De hecho, en los juicios por abuso sexual de niños, la estrategia más común de la defensa es negar que los hechos ocurrieron, no solo porque rara vez hay testigos, sino además porque hay psicólogos y testigos que afirman categóricamente que el acusado no tiene el “perfil de un pedófilo”. Así, en las audiencias de juicio una y otra vez se escucha la declaración de expertos psicólogos y numerosos familiares, incluso menores de edad, que declaran que por años convivieron con el acusado, sin que jamás hayan notado nada extraño, e incluso que la relación del acusado con los niños era normal en todo sentido. A pesar de estas pruebas, los tribunales sigue condenando a estos sujetos

¿Cómo es eso posible? ¿Acaso hay tantas personas dispuestas a mentir para encubrir a un pedófilo, porque resulta ser su pariente o un simple conocido? Creo que no, que la enorme mayoría de la todavía encuentra repugnantes estas conductas, y se negaría a prestar su apoyo si tuviera una sospecha de que son verdad. Bueno, si eso es cierto entonces ¿Cómo es posible que haya testigos dispuestos a declarar a favor de estos sujetos?

La única explicación posible es que el pedófilo tiene que desarrollar la capacidad de proyectar una imagen de “normalidad”, de engañar precisamente a las personas que le son más cercanas y con las que convive día a día, es decir a quienes podrían darse cuenta de esas conductas y denunciarlo. Desde luego, las personas con mayor capacidad intelectual y cultural son mejores en este tipo de constante engaño en que deben vivir para sostener su depravación, y gravitan hacia labores que pueden ser percibidas como de bien social o de alto prestigio en medio de la comunidad. Por eso son mucho más peligrosos que el pedófilo de baja condición social.

Dada la naturaleza de los debates en internet, no faltará quien lea las primeras línea de este texto, y se dirija a los comentarios asumiendo que intentamos hablar en favor del obispo Juan Barros. Nada de eso. Si el obispo Barros sabía o siquiera sospechaba lo que hacía su mentor, y no lo denunció, que el Papa Francisco lo despoje de la diócesis de Osorno y nunca más vuelva a ejercer como superior jerárquico de nadie. Pero eso depende de un gran “si”, es decir, de la condición de que esos cargos se denuncien y se investiguen por un juez imparcial.

Más importante, lo que sí quiero decir es que no caigamos en el error de pensar que, por pasar mucho tiempo con una persona, conocemos su carácter y lo que hace. La próxima vez que nos pregunten si conocemos a un pedófilo, hay que pensarlo muy bien antes de responder que no.

33 comentarios

  
Ignacio
No obstante, y como han informado profusamente los medios de comunicación (y como las víctimas de Karadima se han preocupado de recordar en los últimos días cada vez que los entrevistan), consta en el expediente del juicio penal que en declaración prestada por Juan Carlos Cruz, éste señala que Juan Barros presenciaba los actos de abuso efectuados por Karadima, e incluso habría tenido muestras de afecto (besos en la boca) con él, así como siendo secretario del Cardenal Juan Francisco Fresno, habría destruido las cartas de denuncia que le llegaban contra Karadima. La jueza mandó llamar después al propio Mons. Juan Barros a declarar en calidad de testigo, y éste negó veracidad a todo lo dicho por Juan Carlos Cruz, tal como lo ha seguido haciendo en declaraciones posteriores a la prensa. Entonces, la jueza desestimó la acusación y no realizó más indagatorias a Juan Barros. Esos son los antecedentes concretos que se conocen, y lo demás, especulaciones e interpretaciones.
23/03/15 3:07 PM
  
Una
Supuestamente tampoco nadie supo que Marcial Maciel era un pederasta. En cambio sus víctimas llevan diciendo lo contrario durante décadas y denunciándolo también.
Con ello quiero decir que igual "no todo el mundo" percibe la pedofilia, pero en su entorno inmediato siempre hay alguien que facilita, encubre y es cómplice. Sobre todo si se trata de personas con cargos de poder.
23/03/15 3:38 PM
  
Carlos Fuentes J
Como persona dedicada al Derecho entiendo perfectamente lo expuesto. Pero por otro lado, no puedo dejar de notar esta otra consideración: sabemos que mucha gente (la mayoría, probablemente) no asume la presunción de inocencia, al contrario, basta con que los medios de comunicación digan algo y ya se da por culpable al aludido sin mediar juicio alguno. Entonces, sabiendo el escándalo que se iba a montar ¿no podría haberse hecho otro nombramiento? ¿No habían otras alternativas? ¿Cuántas personas habrán perdido la fe, o al menos, la confianza en la Iglesia (que ya está a la baja) por estos hechos? Preguntas que me quedan rondando en la cabeza...
23/03/15 3:59 PM
  
Carmen de Chile
Gracias por todo lo que nos informa acerca de este tema, nos ayuda a buscar la verdad. Quería agregar que Monseñor Juan Barros no puede ser juzgado y condenado por su prójimo, porque es inocente hasta que se pruebe lo contrario. ¿Qué le sucede a los presbíteros de la diócesis de Osorno y a algunos Obispos que se atreven a hacerlo? ¿Se olvidan de su obediencia al Santo Padre? Su mal daña a toda nuestra Iglesia, especialmente en Chile.
23/03/15 4:22 PM
  
Joaquin , Chile
Todo un juicio popular contra Monseñor Barros hecho a través de la prensa y con la complicidad de eclesiásticos , que llego incluso a la agresión física del obispo al interior de la catedral incurriendo el autor a los autores en excomunión latae sententiae reservada a la Sede Apostólica de acuerdo al Canon 1370 -2 del Código de Derecho Canónico
23/03/15 4:50 PM
  
Pato Acevedo
@ Ignacio: Como digo, no conozco mayores detalles del caso del obispo Barros. Si la jueza desestimó esa acusación de Juan Cruz, incurrió en una grave negligencia, pues son hechos que debieron investigarse.

@ Una: ¿En qué te basas para decir que "siempre hay alguien que facilita, encubre y es cómplice"? Mi experiencia es que rara vez los pedófilos dejan que otros conozcan su condición, incluso huyen de los contactos con otros pedófilos por la posibilidad de que sean policías encubiertos.

@ Carlos Fuentes: Gracias por confirmarme en mi apreciación, que se basa en mi experiencia, y como tal es limitada. Las preguntas que pones son muy válidas, pero en este caso nadie las ha hecho. Es más fácil criticar y acusar a un obispo, antes que al Papa Francisco.
23/03/15 5:07 PM
  
Ikari
Entiendo el punto que exponer Carlos, pero entonces ¿las acciones de la Iglesia deben responder a la Verdad o a la opinión de la mayoría?
23/03/15 5:44 PM
  
Daniel
Saludos Pato, respecto a lo de Monseñor Barros comparto las siguientes reflexiones:
1. Monseñor Barros nunca habló para desmentir cualquier acusación, optó por un bajo perfil y no dijo nada.
2. Debió demandar a todas las personas que la tacharon de pederasta.
3. Recuerda que aparte de su cercanía a Karadima también estuvo con los militares y eso es sinónimo de ser quemado vivo para algunos extremistas.
4. Falta un mea culpa eclesial general.

Me he preguntado si uno debe pensar todo eso o solamente acatar lo que el Papa diga porque está inspirado por el espíritu santo, pero el católico moderno que abunda en Chile no está ni ahí con nada ni nadie.
23/03/15 8:05 PM
  
Horacio Castro
Si no estoy en un error los abusos sexuales de Fernando Karadima fueron contra menores desde los 17 años. Además se lo acusó de relaciones carnales con adultos jóvenes. Esto marcaría una diferencia abismal con la pedofilia. Puedo reconocer un comportamiento afeminado en varones, que creo no evidenciaba el sacerdote Karadima. Sobre probables relaciones sexuales de mayores de 18 años (bastante mayores) con menores, no las advierto fácilmente. Algunas veces sí estuve acertado al detectar el comportamiento enfermizo de algunos pedófilos.
23/03/15 8:12 PM
  
Tony de New York
"por haber sido una persona que formaba parte de círculo cercano de Karadima, necesariamente tuvo que haber sabido lo que ocurría en su entorno, y luego se razona que si no lo denunció, entonces es responsable de haber facilitado los delitos un pedófilo."

ASI es en los casos de abusos sexuales por parte de sacerdotes.

Las pruebas son CONTUNDENTES, los obispos ENCUBRIERON y COLABORARON en los abusos por DECADAS. Fueron las victimas y la prensa la que se encargaron de parar tales CRIMENES.

Con solo ser uno de los 'mimados' de Karadima, el Obispo Barrios NUNCA hubiera llegado hacer Obispo mucho menos Obispo de Osorno.
23/03/15 8:31 PM
  
Una
Pato Acebedo,
No me estoy refiriendo a un pedófilo común ( de la calle), si no a un pederasta situado en posiciones de poder.
Si estudia y se informa a fondo en el caso de abusos de Marcial Maciel, Granada y otros similares, entenderá en qué me baso.
23/03/15 9:34 PM
  
Una
Horacio Castro
Creo que los abusos del Clero no son tanto de pedofilia, el porcentaje indica que en su gran mayoría es un tema de hefebofilia, a partir de la adolescencia.
23/03/15 9:38 PM
  
Jordi
--- Horacio Castro tiene razón: se usa a menores de 17 años porque es una edad puente, límite y fronteriza con los 18 años, y que coincide además con la edad de emancipación, con lo que la policía, a la práctica, no hace caso de estos supuestos, dado que el "menor" será "mayor" en pocos meses, y a que está en edad de emancipación o minoría de edad "mayorizada".

--- @ Ignacio: Como digo, no conozco mayores detalles del caso del obispo Barros. Si la jueza desestimó esa acusación de Juan Cruz, incurrió en una grave negligencia, pues son hechos que debieron investigarse.

Esto es matizable. Si es una acusación verbal, sin pruebas objetivas y sin testigos directos oculares, entonces es una declaración (de acusación que conlleva prisión o multa) contra otra declaración en plano de igualdad (que niega los hechos y reafirma la inocencia). Además, no se puede destruir el principio de presunción de inocencia: al estar igualadas ambas manifestaciones, prevalece el principio de presunción de inocencia.

También juega aquí otra posibilidad: la acusación puede ser falsa, fabulada o equivocada. Y si es falsa, entonces es un delito de denuncia falsa.

Una acusación simplemente verbal debe de ser muy consistente, y no puede tener ninguna contradicción e incongruencia: la acusación ha de ser repetida constantemente y ha de tener una estructura lógica interna coherente.

Y siempre, en caso de duda, "in dubio pro reo".
23/03/15 9:40 PM
  
Una
Pato Acebedo
Con todos mis respetos, Francisco "da una de cal y otra de arena". Tras decir públicamente que por sólo un abuso se debe remover toda la estructura eclesiástica, hizo este nombramiento. Eso es lo que más daño hace. Mina la credibilidad de la Iglesia y su coherencia.
23/03/15 9:45 PM
  
Horacio Castro
Este temita de la manipulación... Lo que dije es que soy uno más entre miles de millones de personas que no sospechamos si otras, mayores de edad a las que conocemos, tienen relaciones sexuales con menores de 18 años. Con este comentario soy el primero en responder a la amable encuesta de Pato Acevedo.
24/03/15 12:29 PM
  
Gabriel B.
El tema de fondo es cómo un psicópata, en este caso un pederasta, es capaz de generar una confianza y credibilidad en torno a él, que se sienta que pueda hacer sus barbaridades con impunidad. Generalmente esta clase de personas "sabe" a quién abusar y a quién no, y de quién ocultarse y de quién no, porque el psicópata es capaz de crear un ambiente que inspire miedo en los que sufren o saben de sus abusos y confianza en los que no.
El punto es cómo se puede "filtrar" a un psicópata. Está claro que a lo largo de la historia de la Iglesia Católica, este tipo de control no existe o ha fallado, y como en el caso del Clero y/o una comunidad religiosa las relaciones entre personas se basan mucho en la confianza mutua, un psicópata puede aprovechar este ambiente acogedor para hacer de las suyas, pudiendo hacer mucho daño si, por ejemplo, se dedica a ser director espiritual.
En el caso del obispo Barros, en mi opinión resulta creíble tanto su eventual complicidad como su ignorancia de los abusos de Karadima, ya que dicho sacerdote "la sabía hacer" en la Parroquia de El Bosque. El tema es respetar la presunción de inocencia, y de ser culpable, ser sancionado mediante un juicio regular y no con el linchamiento que se le quiso hacer en la Catedral de Osorno, en donde incluso se estuvo dispuesto a profanar una Eucaristía.
Oremos por la Diócesis de Osorno, su pastor, clero y fieles.
24/03/15 2:05 PM
  
Leopoldo Quezada
Me interpreta lo que varios plantean. Las acusaciones contra Mons Barros provienen del Sr. Cruz, que señala que fue testigo directo de los abusos de Karadima y que se besaba y acariciaba lascivamente con éste. Mons ha negado saber, pese a ser cercano. No ha negado dichas conductas, pero en su favor nadie más las ha sostenido. Mons tampoco demandó a quienes han formulado estas supuestas injurias en su contra.

En resumen, es bien triste lo que ha ocurrido y el daño a la Iglesia es inmenso. Es verdad que Mons Barros no ha sido encontrado culpable de los delitos civiles o canonicos del Padre Karadima. Es natural que la comunidad esté escandalizada y los enemigos de la Iglesia se aprovechen. Fíjense en un detalle: los obispos chilenos no le han prestado ropa, solo han señalado que acatan el nombramiento de que ha sido objeto.
26/03/15 1:54 PM
  
Horacio Castro
Habrá que resignarse. Nadie contesta si, salvo a través de los diarios, conoce a algún pedófilo, efebófilo (supuesto del caso Karadima), o individuo bastante mayor que tenga relaciones sexuales ilegítimas con menores de 18 años. ¿Temerán que Pato Acevedo les exija la correspondiente denuncia?
26/03/15 6:25 PM
  
su
Una manera de evitar el delito de pedofilia, sería elevar la edad de consentimiento sexual a los 16 años; y la edad de matrimonio a los 18 años. Esto, en España, por increíble que parezca, a ciertos sectores políticos, les provoca rechazo, y lo califican de reaccionario.
Deben leer muy poco, porque hay culturas, donde el matrimonio con niñas menores de 12 años, es frecuente. No les dejan tiempo ni a terminar el bachillerato.
En cuanto a los pedófilos, sería mejor que estos temas los trate un profesional de la psiquiatría.
27/03/15 4:41 PM
  
Pato Acevedo
@ Horacio Castro: No puedo dejar de mencionar que la pregunta que encabeza este artículo era más bien retórica. No me interesa ir por ahí denunciado a todo el mundo.
28/03/15 12:45 PM
  
Horacio Castro
Pato Acevedo, 'obvio' :) Pero creo que tampoco le sorprende que nadie conteste la pregunta por retórica que fuere... El resultado favorece al obispo Juan Barros. Mis saludos.
28/03/15 4:03 PM
  
DavidQ
Dicen que una de las frases que más daño ha causado en este tema es "stranger danger". Se asume que el agresor de un niño es un desconocido salido de un comic, cono ojos desviados, boca salivosa y cejas pobladas.

La realidad suele ser todo lo contrario. Y este caso es uno más de tantos.

Lo que realmente trasluce tras el rasgado público de vestiduras, es que en este siglo la mujer adúltera del Evangelio habría salido apedreada y con ella Nuestro Señor. Es mucho más fácil levantar dedos acusadores contra "los otros" que aceptar las propias culpas. Y a falta de culpables, buenos son los inocentes.
28/03/15 7:05 PM
  
Fabi Cartes
Respeto todas sus opiniones, sin embargo, si existen dudas, mejor no arriesgarse (y nombrar a otro Obispo) por último.

Yo escucho y miro a Juan Carlos Cruz, a James Hamilton, a José Andrés Murillo, los más emblemáticas víctimas, y no puedo dejar de creer lo que dicen.

El abuso en este caso, va mucho más allá de lo sexual, es un abuso de conciencia, una denostación espiritual, un daño tremendo.
28/03/15 9:23 PM
  
Gabriel B.
Otro matiz a considerar es que los principales denunciantes contra Karadima (Hamilton, Cruz, Murillo) tienen una actitud de apostasía práctica por reclamar abandono de la Jerarquía hacia ellos y de protección hacia los culpables. En otras palabras, una jerarquía cómplice.
Aunque se puede objetar que los denunciantes han optado por la venganza en vez del reencuentro, para uno, como feligrés, la situación es muy incómoda porque se crea una "vergüenza" de ser católico: si me quedo en la Iglesia, pasaría a ser como cómplice de los abusos, pues le debo respeto a la Jerarquía, a menos que decida ser un "católico a mi manera".
Estimado Pato Acevedo, no recuerdo si fue Ud. u otro comentarista de Infocatólica quien hizo un artículo sobre el daño que produce el mal testimonio, pues deslegitima a la propia Iglesia y ahuyenta a los fieles. Lo de Karadima es grave no sólo por sus abusos sexuales sino también por la red de poder que creaba en torno suyo; recuerdo que cuando "explotó" el caso, insistía que gracias a "él" se produjeron muchas vocaciones sacerdotales, de las cuales surgieron varios obispos, o sea que el daño lo agravaba con la soberbia.
Oremos mucho
Saludos
31/03/15 3:02 PM
  
Federico.
Disculpe que le haga esta pregunta fuera de tema, es que no ví en el sitio ninguna dirección de mail para mandarle un mensaje privado. Quisiera saber, ya que he visto posteos suyos de defedensa de la fe que me parecen buenísimos y me han ayudado mucho, si Ud. sabe, y en esa caso si podría, escribir un artículo acerca de la historicidad del Exodo visto desde los hallazgos arqueológicos. He investigado un poco y parece que el concenso de los arqueologos es que para ellos no existío el éxodo como tal debdio a falta de hallazgos y dificultades entre lo que se conoce arqueologicamente y lo que dice el libro del Exodo en el Anitguo Testamento. Sabe Ud. algo de esto, tiene información al respecto para compartir?, me sería de mucha ayuda.
Un saludo, y de nuevo disculpe la intromisión.
Federico.
02/04/15 12:19 AM
  
Pato Acevedo
@ Federico: No se preocupe por la "intromisión", justo ahora me encontraba reuniendo datos para un artículo sobre el pentateuco. Sobre hallazgos arqueológicos del éxodo, la verdad es que no hay mucho que decir. No se ha encontrado evidencia arqueológica de los hebreos en Egipto, ni narrativas egipcias al respecto. Esto no es extraño ya que las crónicas de la antigüedad no solían detenerse en las derrotas, y también eran adeptos a expoliar los registros históricos, cuando el poder pasaba de una mano a otra.
02/04/15 2:54 AM
  
MIGUEL ÁNGEL
Pato, te lo dije hace más de siete meses. Como siempre tú y los tuyos salen atacando, a mansalva, a quienes solo indican lo que se viene para la jerarquía de la Iglesia de Chile. Con tristeza, por el Pueblo de Dios, te digo que esto no queda aquí. Verán como la cosa pasa a mayores. Todo esto es consecuencia de la cantidad de años que vienen negando y ocultando la podredumbre. Sobre todo la generada por los discípulos del piadoso P. Karadima, a vista y paciencia de sus Eminencias Reverendísimas. Defiendan la verdad y la verdad los defenderá de la mentira y la hipocresía. Que el ejemplo y recuerdo de san Alberto Hurtado nos anime a ser fieles a Jesucristo, al Papa y a la Iglesia.
05/04/15 3:52 AM
  
Pato Acevedo
@ Miguel Ángel: No recuerdo su comentario hace siete meses, pero ¿me aclara por favor quienes son "los míos"? Jamás he hablado por otro que no sea yo.

Por otro lado, ¿me aclara también a quien he atacado?
05/04/15 4:01 AM
  
MIGUEL ÁNGEL
"Los tuyos" son todos aquellos que como tú se las pasan en reflexiones bizantinas para minimizar la gravísima situación de una gran parte del clero chileno y su jerarquía, metida hasta la coronilla, en los casos de pedofilia. Argumentan que no es pedofilia sino efebofilia la practicada por Karadima y sus secuaces, cuando deberían preocuparse de la inmoralidad gravísima de todos estos casos. Argumentan que las víctimas no ofrecen pruebas objetivas para acusar a estos inmorales y delincuentes, cuando deberían preocuparse por los niños y jóvenes abusados en casos repetidos y por miembros del clero totalmente identificados. Argumentan que estas denuncias crean un clima de desconfianza en la Iglesia chilena, cuando debería preocuparles por el sufrimiento personal y el grave daño psicológico de cada una de las víctimas. Y claro, al final se lanza una pregunta retórica, esperando que nadie la conteste, porque al autor tampoco le interesa estas denuncias. Y no se trata de denunciar a todo el mundo. Se trata de escuchar estas denuncias concretas, contrastarlas con otras sobre los mismos victimarios y tratar de descubrir el elemento de verdad en todas ellas. Barros fue secretario del cardenal Fresno, tiempo en el que desaparecía todas las denuncias que llegaban en contra de su padrino Karadima. Investiga esto Pato. No sigas refugiándote en el derecho, en la ley, en tu experiencia abogadil, en la "normalidad" de la pedofilia en Chile. No te laves las manos como Pilatos. A raíz de estos escándalos los mismos generales, a los que servía Barros como Obispo, fueron los que pidieron a la Nunciatura su salida del Obispado Castrense. Falta ahora el proceso de los otros tres obispos, ahijados, discípulos y defensores de Karadima: Arteaga, Valenzuela y Koljatic. Pato, si amas a la Iglesia de tu país, apuesta por la verdad y defiende a las víctimas. Todo tus demás razonamientos sobran.
07/04/15 5:32 AM
  
Pato Acevedo
@ Miguel Ángel: Pues te equivocas nuevamente. Jamás he hablado de efebofilia. Jamás he hablado de las pruebas que existan o no. Jamás he hablado en contra de las denuncias ni de las víctimas. Tampoco tengo forma de investigar lo que dices, ni menos emitir un juicio, por eso me atengo a los juicios de la Iglesia. No me refugio en el derecho, es simplemente la vida que tengo y mi experiencia de la que hablo.
07/04/15 2:05 PM
  
Gabriel B.
Uno de los aspectos terribles de casos como Karadima o Maciel es que se trataba de sacerdotes que mostraban ortodoxia y despertaban vocaciones sacerdotales, lo que les permitía crear toda una red de protección y apoyo usando su "lado bonito" como credibilidad mientras sabían cómo, cuándo y a quién mostrar su "lado feo".
Todo se agrava y complica cuando tomamos en cuenta que, debido a la heterodoxia surgida so pretexto del Concilio Vaticano II, SS Juan Pablo II buscó y encontró apoyo en personas ortodoxas como Ratzinger, pero también como Maciel. El contexto de la época puede explicar una mayor preocupación por la corrupción de las ideas en vez de la corrupción de las costumbres; lo cierto es que los críticos a San Juan Pablo II, tanto dentro como fuera de la Iglesia, han usado el caso Maciel para desacreditarlo.
Considero que a quienes creemos en la validez de la Iglesia y la necesidad de ortodoxia se nos presenta una trampa: la pedofilia es un pecado, ¿cierto? Hay que condenarlo, ¿cierto? Hay que denunciar a los culpables y encubridores, ¿cierto? Entonces, ¿quiénes son los culpables, encubridores y cómplices? ¡Ayúdennos a denunciarlos, a sancionarlos! Porque no hacerlo, es lo mismo que encubrir y ser cómplice...
Oremos mucho. Es un tema muy difícil para la credibilidad de nuestra Iglesia.
08/04/15 8:06 PM
  
Roberto ibarra
El P. Karadima no era pedofilo. Era homosexual con una vida oculta con uno de los denunciantes con quien tuvo una latga relacion de varios años. La verdad es que karadina no tuvo intereses ni acceso a ñiños. Efectivamente fue condenado por un caso de abuso sexual de menores pero estamos hablando de un joven de 17 años cuya identidad no fue revelada y nunca se supo exactamente los cargos. Esto de presentar a Karadina como pedofilo es una estrategia del loby gay, pues no era presentable por una lado atacar a la iglesia porque uno d sus miembros tenia una relacion homosexual clandestina por varios años y por otro, sostener la bondad de dicjas practicas. Habia que acusarlo de pedofilo y asi no hablar derechamente de su practica homosexual y grave faltas al sexto mandamiento que fue precisamente por lo que fue sancionado por la iglesia tambien. Civilmente no tuvo sancion pues las imputaciones respecto de menores no se acrditaron y estabam prescritas y sus practicas sodomitas ya dejaron de ser delito en chile hace ya mas de 20 años. Si juan barros vio algo, no dice relacion con pedofilia, sino que con practicas homosexuales de cuyas debilidades otro de los denunciantes Sr. Cruz se reconoce abiertamente.
14/04/15 12:19 AM
  
Gabriel B.
Según CNN Chile, Cruz comenzó una campaña internacional contra Monseñor Barros. El rizo se complica porque se da coincidente con la no renovación canónica al P. Costadoat para hacer clases en la U. Católica.
Relacionándolo con mi anterior comentario, la trampa está hecha: como se ha encontrado o publicitado más casos de abusos sexuales en sacerdotes ortodoxos que heterodoxos, se quiere asociar ortodoxia con complicidad a abusos, y respeto a la dignidad con heterodoxia. Por ejemplo, diciendo "¡cómo el Cardenal Ezzatti sanciona a Costadoat, que no ha hecho nada malo (quien no sería pedófilo), en cambio respalda a Barros (quien habría encubierto a uno)!"
Oración! Sacramentos! Servicio al prójimo!
14/04/15 3:37 PM

Dejar un comentario



No se aceptan los comentarios ajenos al tema, sin sentido, repetidos o que contengan publicidad o spam. Tampoco comentarios insultantes, blasfemos o que inciten a la violencia, discriminación o a cualesquiera otros actos contrarios a la legislación española, así como aquéllos que contengan ataques o insultos a los otros comentaristas, a los bloggers o al Director.

Los comentarios no reflejan la opinión de InfoCatólica, sino la de los comentaristas. InfoCatólica se reserva el derecho a eliminar los comentarios que considere que no se ajusten a estas normas.