El dilema de Eutrifón

Conversando acerca de la ética, un visitante se pregunta:

¿Dios manda hacer lo que es realmente bueno, o es considerado bueno simplemente porque es voluntad de Dios que a partir de su mandato sea considerado bueno?

-Si lo primero: Dios está supeditado a la idea de Bien y podemos prescindir de la religión a la hora de comportarnos éticamente.

-Si lo segundo: La ética no es objetiva ni para los teístas ni para los ateos. Mañana Dios puede cambiar sus mandamientos. (De hecho los cabió ya una vez: “amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo".

Esta es una cuestión tan antigua como la filosofía. De hecho, se remonta a unos de los famosos Diálogos de Platón, titulado “Eutrifón", y por lo tanto mi primera intención para responderle era simplemente poner el enlace al excelente articulo de la Wikipedia Euthyphro dilemma. Grande fue mi sorpresa al ver lo poco que se había escrito en español al respecto, así que intentaremos resumir aquí la cuestión e intentar una respuesta.

En este diálogo, Sócrates intenta definir qué es la piedad (como lo entendían los griegos, honrar a los dioses) y para ello, conforme al famoso método socrático, Eutrifón va entregando diversas definiciones que son criticadas y descartadas por el sabio maestro. Dado que este intercambio se produce en un contexto politeísta, Eutrifón propone finalmente que la piedad es sólo lo que es amado por todos los dioses de forma unánime.

En este punto Sócrates pregunta si la piedad es tal porque es amada por los dioses, o si los dioses aman algo porque es piadoso, o dicho a modo de ejemplo, dar limosna y rendir culto es bueno porque los dioses lo mandan, o los dioses lo mandan porque es bueno. El filósofo responde que este es un círculo vicioso, lo que demostraría que la definición de piedad dada por Eutrifón (aquello que es amado por todos los dioses) no es adecuada. La conversación luego deriva a que la piedad sería en realidad una forma particular de justicia referida a los dioses, pero en el fondo queda inconclusa.

Trasladado a nuestra actualidad monoteísta, la cuestión es especialmente relevante, pues, como afirma nuestro comentarista, parece desembocar en una contradicción, entre la absoluta bondad de Dios y su soberanía:

  • Algo es bueno porque Dios lo manda, y estaría dentro de su omnipotencia el modificarlo luego, de modo que la ética sería esencialmente mutable y arbitraria, lo que no parece conforme con la perfección divina; o
  • Dios lo manda porque es bueno, y en ello no hace más que manifestar una realidad superior a sí mismo, lo que negaría su libertad y soberanía.

En las diferentes tradiciones filosóficas y teológicas se pueden encontrar respuestas de todo tipo a este dilema, y a modo de introducción les remito al mencionado artículo de la Wikipedia. Por mi parte, la respuesta, según lo que he aprendido de otros cristianos más inteligentes que yo, se encuentra en una tercera opción, cual es que Dios manda lo bueno por que es conforme a Su propia naturaleza divina, que es él mismo.

Esto no contradice la omnipotencia divina, porque los cristianos siempre han entendido que al decir que Dios lo puede todo, se refiere a todo lo que no implica contradicción en sí mismo. Por ejemplo, Dios no puede engañarnos (Heb 6,18) ni mandar que el engaño sea bueno, sin que por ello deje de ser omnipotente, porque engañar es un defecto en el uso del lenguaje, que por su propia definición es incompatible con la perfección divina. Tampoco puede dejar de ser Dios o negarse a sí mismo (2 Tim 2,13), crear un círculo cuadrado o una piedra tan grande que él mismo no pueda mover.

Tampoco contradice la soberanía divina el decir que Dios no puede mandar algo malo, porque la verdadera libertad es aquella que nos permite optar entre dos cosas buenas, es decir, conformes a la naturaleza. En el hombre existe la posibilidad de hacer el mal, y se suele indicar que esta posibilidad es parte esencial de nuestra libertad, pero lo cierto es que no es así, sino que el hacer el mal corresponde más bien a un abuso y corrupción de esa facultad. Es como si alguien propusiera que, para ser el mejor orador del mundo, tengo necesariamente que poder tartamudear, cuando este es en realidad un defecto o impedimento del habla.

También puede parecer que con esto se ubicaría la naturaleza de Dios sobre Dios mismo, al estar él sujeto a ella para decir lo que es bueno o malo. Esta confusión surge de nuestra forma limitada de pensar, porque efectivamente Dios es simplísimo y Él y Su naturaleza realmente son la misma cosa.

Respondiendo entonces al comentario original, Dios no está supeditado a una idea del bien anterior a él, sino que él mismo es el supremo bien, y por lo mismo, porque Dios y bien son la misma cosa, no podemos prescindir de él para comportarnos éticamente. ¿Cómo entonces la gente se comporta bien sin ser creyente? El cristiano responde que Dios ha puesto en el corazón de cada hombre, cristiano o no, la conciencia, una ley que le permite discernir intuitivamente lo correcto de lo que no lo es.

Por otro lado, la ética es objetiva para todos y Dios no puede cambiar sus mandamientos, sin que ello afecte su omnipotencia, y sin perjuicio que sea misericordioso con los que forman su conciencia sinceramente, y por error insuperable, actúan de forma equivocada.

Sobre los mandamientos de Dios, hay que hacer una salvedad: Nos referimos aquí a los mandamientos propiamente éticos (Amar a Dios, amar al prójimo, no cometer adulterio, etc.) y no a los mandamientos religiosos, sin perjuicio que en la Escritura suelan encontrarse mezclados. Existe una obligación moral en justicia de la criatura de agradecer a su creador, pero Dios tiene la libertad de indicar cuál será la forma de cumplir esa obligación. Así, si en el antiguo testamento Dios ordenó a los israelitas no trabajar en el séptimo día, puede ordenar que los cristianos vayan a misa el primer día, y con la misma libertad podría haber establecido una semana de 5 o de 10 días, u otra forma de cumplir esta obligación.

Desde luego, este tipo de debates no se dan en abstracto; siempre se pregunta “Entonces ¿Dios puede matar a un ser humano? ¿O actúa inmoralmente si lo hace?” Esto parte de la intuición que todos tenemos que matar a un inocente no puede ser algo correcto, reafirmada por las tradiciones religiosas modernas, que apuntan todas en el mismo sentido.

La respuesta es que sí, sí puede, pero no porque el “no matarás” sea una norma arbitraria o que Dios pueda ignorarla, sino porque existe una diferencia fundamental entre el mismo creador que dispone cuánto durará una vida, como dueño y fuente de ella, y un ser humano que se arroga injustamente el derecho de quitarla. Esto suele provocarnos un rechazo al nivel más básico de nuestras intuiciones morales, pues se opone a la idea que los seres humanos somos especiales, que tenemos un valor intrínseco más allá de lo que todo el universo pueda opinar al respecto, pero en el fondo sólo es sustentable desde una cosmovisión cristiana.

La historia nos entrega numerosos ejemplos, de grupos que hacen consistir el valor del individuo en otros factores: ahí tenemos a los nazis lo fundaron en la raza, o a los soviéticos en la lealtad al partido; pero también culturas tan avanzadas como los romanos entregaban al pater familia el poder de dar muerte a cualquier miembro de su casa, o los griegos, que no consideraban plenamente humanos a cualquiera que hablara otra lengua. Hoy mismo, existen muchas personas que consideran sub humanos a ciertos miembros de nuestra especie, por el solo hecho de depender de otro para vivir.

Lo que quiero decir es que si vas a juzgar a Dios según un canon superior a él, primero tiene que establecer que existe tal cosa; si en cambio vas a tomarte del canon cristiano para decir que todo hombre tiene derecho a vivir, debes admitir que ese derecho proviene de Dios, y Él tiene el derecho de determinar cuánto durará esa vida.

28 comentarios

  
DavidQ
La mayor parte de estos dilemas están provocados por una visión parcial, limitada y cerrada del universo (no digamos de Dios). Ejemplo simple: la muerte de una persona.

Para nuestra visión limitada, es injusto que mi hijo muera. Para Dios, que sabe que el alma de mi hijo es inmortal (yo debería saberlo también, por cierto) la muerte del infante carece de importancia, no digamos valoración moral. Su cuerpo murió porque estaba enfermo, pero sigue vivo con El, exactamente igual que hace cinco minutos. Así moriré yo y todos, ¿cuál injusticia? Si aún quieres reclamar, ¿no sabias acaso que al nacer tienes que morir?

Lo mismo pasa con las enseñanzas más pragmáticas de la vida diaria. Dice el Papa: "el uso del condón empeora el problema del Sida", y todos dicen que esta equivocado. Cinco años más tarde, estudios serios y científicos descubren que la excesiva distribución de condones aumenta el riesgo de contagio y que el látex no detiene el paso del HIV. Los que antes abogaban por el condón, "descubren" que la abstinencia y la fidelidad son más efectivos contra el Sida que el condón. ¿Estuvo mal lo que dijo el Papa o es que no le entendieron o no le quisieron entender?

El dilema moral no existe en Dios, nos lo inventamos nosotros cuando queremos conformar al universo a nuestro capricho, en lugar de conformar nuestro capricho a la voluntad del Padre. Si El dice que descanses cada 7 días, ¿por que te empeñas en hacerlo cada 3 ó cada 10? Seguro El sabe algo que tu no. ¿No puedes siquiera contemplar esa posibilidad? ¿Sabes TANTO de biología, sicología, ritmos circadianos, desgaste celular, sociologia, poltica, economia y astrofisica para afirmar sin lugar a dudas que 4 es mejor que 7?
02/03/13 7:06 AM
  
Ricardo de Argentina
"La verdadera libertad es aquella que nos permite optar entre dos cosas buenas, es decir, conformes a la naturaleza. En el hombre existe la posibilidad de hacer el mal, y se suele indicar que esta posibilidad es parte esencial de nuestra libertad, pero lo cierto es que no es así, sino que el hacer el mal corresponde más bien a un abuso y corrupción de esa facultad. Es como si alguien propusiera que, para ser el mejor orador del mundo, tengo necesariamente que poder tartamudear, cuando este es en realidad un defecto o impedimento del habla."
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¡¡¡EXCELENTE!!!

Disculpa Pato que repito tus palabras, pero es que en esa frase ha encontrado LA MEJOR DEFINICION DE LIBERTAD que he conocido, y con un excelente ejemplo de yapa.
Ya mismo la imprimo y la coloco en la sala de estar de mi casa, como acostumbro hacer con las frases que considero contribuyen a la mejor formación de mi familia.

Partiendo de esta definición se podría hacer una crítica demoledora del Liberalismo, el cual defiende el concepto de LIBERTAD=CAPRICHO.
02/03/13 2:32 PM
  
gringo
Dice DavidQ, "¿No sabías acaso que al nacer tienes que morir?".
Podríamos decir que si no lo sabían ellos, que son los que van a Lourdes a curarse o los que se quejan de las persecuciones que sufren en el mundo ¿no?.
En cualquier caso ese no es el problema. El problema es cuando Dios mata a una persona inocente no como fruto de un proceso natural, como una simple enfermedad, o un accidente, o la pura vejez, sino como un castigo ejemplar.
El problema es cuando Dios, que se supone que es la Bondad y la Justicia, mata a los primogénitos de Egipto porque el faraón no deja marchar a los hebreos.
Aquí la idea que transmite la Escritura es que Dios interviene en el curso lógico de las cosas y lo altera haciendo morir de golpe a todos los niños primogénitos, para hacer sufrir a sus padres y mandar un mensaje al faraón.
Y ahí vemos los ateos una contradicción entre el Dios que se enfada, el Dios vengativo y cruel, y el Dios del Amor.
Si el faraón es un tirano con poder absoluto y los egipcios no tienen capaciad de decisión en su reino ¿por qué Dios castiga al pueblo con plagas para que paguen ellos la testarudez del faraón?.
Igualmente inexplicables nos parecen las órdenes que Dios da a Moisés a lo largo de la travesía por el desierto, como cuando dispone que se lapide a un pobre hombre por el terrible pecado de recoger un poco de leña en sábado.
Y también nos sorprende que Dios les prometa a los hebreos una tierra que ya está habitada por los cananitas, que no tienen culpa de nada, pero que serán víctimas de aquellos que cumpliendo los mandatos de Dios matarán a todas las personas sin exceptuar mujeres o niños. Pone los pelos de punta leer las "hazañas" de Josué al conquistar Canaán ciudad tras ciudad. ¿Qué necesidad había de eso, qué lección moral se puede sacar, es que el Dios todopoderoso no tenía otra forma de dar su tierra a su pueblo?.

02/03/13 4:00 PM
  
Ricardo de Argentina
El ejemplo de la tartamudez está muy adecuado, Pato, porque ni el liberalote más empedernido va a atreverse a afirmar que tartamudeando ejerzo mi libertad, porque es EVIDENTE que se trata de un DEFECTO físico o funcional.
Pero cuando el DEFECTO no es tan evidente por ser de naturaleza MORAL, ahí sí se lanzan furibundos los liberales a reivindicar la "libertad" de caer en ese vicio o defecto, so pena de liberticidio. Así, degeneración, aborto, ofensas graves a Dios o pornografía no importan mayormente pues son, digamos, "daños colaterales", lo importante es la "libertad".
O sea, el capricho.

Y da verdadera pena ver por ahí (¡y por aquí!) a tanto "cato-liberal" despistado que les hace coro a los liberales porque los consideran de "derechas".

02/03/13 4:04 PM
  
Néstor
Muy buen artículo, muchas gracias.
02/03/13 10:01 PM
  
Juan Carlos
Es la fenomenología, a diferencia de la filosofía del ser , la que considera que la base de la objetividad solo puede ser la intersubjetividad. Creo que no es necesario aclarar por cual fundamentación se decanta la Iglesia Católica.

Sin ser la única, la figura de la ética como indagación acerca de la ley moral que ha de ser observada, centrada sobre el bien y el mal de la acción singular, que se discierne comparándola con lo que la ley manda o prohíbe, girando así en torno a dos polos: el normativo(la ley, la obligación, el deber) y el de la libertad(la conciencia moral, la autonomía personal),también se puede elaborar desde una posición filosófica general de corte realista, y no necesariamente de una empirista o kantiana. De hecho, esta figura de ética nace en el siglo XIV, con J. Duns Escoto y G. de Ockham, en el contexto de complicadas controversias teológicas (no de fundamentación filosófica de la moral), y que tenían que ver en gran medida con el modo en que se concilian la gracia divina y el libre albedrío humano, cuya discusión tuvo sus momentos más acalorados en los siglos XVI y XVII entre dominicos y jesuitas (llegando a acusarse mutuamente, a unos de caer en el error de Lutero y a los otros de caer en el error de Pelagio), y sobre lo que Paulo V en 1607, en la última ocasión que conferenció con el Sacro Colegio, declaró que los disputantes eran libres de defender sus doctrinas y les prohibió lanzarse acusaciones de herejía.
03/03/13 11:52 PM
  
Amonio
Juan Carlos, si quieres una respuesta, es bien fácil. En otros temas la Iglesia siempre se decantará por la filosofía del ser. Pero en cuanto a la ley natural parece ser que no tiene las ideas muy claras. No, a juzgar la doctrina que tiene sobre el asunto.
Todos los hombres pueden descubir la ley 'haz el bien y evita pecar' mediante la razón. Sin embargo, una vez descubierta, ha de ser interpretada por la conciencia de cada uno.
Exagerando un poco el asunto, a mí me parece que el término 'intersubjetivo' se inventó para describir precisamente la postura de la Iglesia respecto a la ley natural.
04/03/13 1:54 AM
  
Néstor
Estimados:

Ya que estamos definiendo términos, digamos cómo se entienden los términos en la filosofía realista, que es la que utiliza teológicamente la Iglesia.

“Objetivo” es lo que no depende del sujeto cognoscente, “subjetivo” es lo que depende de sujeto.

Estrictamente hablando, entonces, lo “intersubjetivo” no puede ser objetivo, porque suponemos que para ser
“intersubjetivo” hay que ser subjetivo.

A no ser que por “intersubjetivo” se afirme solamente el mero hecho de que algo es común a todos los sujetos, sin explicar a qué se debe esa comunidad.

En ese caso, la explicación podría ser de dos maneras distintas: 1) es intersubjetivo, en ese sentido, porque es objetivo, y entonces, al no depender de ningún sujeto, es común a todos ellos. 2) es intersubjetivo porque es subjetivo, pero de tal manera que depende de algo que es común a todos los sujetos, como ser, la estructura de la mente humana. En este último caso, por definición, no es objetivo.

Es claro que sólo el primer caso es el de la ley natural en la doctrina católica.

En efecto, es tradicional, y está presente en Santo Tomás, la distinción entre los preceptos primarios de la ley natural, y los preceptos secundarios, que se derivan de los anteriores por una serie de inferencias que puede ser más o menos larga, es decir, contener mayor o menor cantidad de supuestos agregados.

Los primeros son absolutamente inmutables, los segundos son válidos en la mayoría de los casos, pero pueden no ser aplicables en algunas circunstancias especiales.

Esto parece poderse explicar por el hecho de que cuantas más premisas haya que agregar para llegar a una conclusión, más posibilidad hay de que la conclusión no sea absolutamente necesaria, si es que alguna de esas premisas no lo es.

O sea, si un precepto de la ley natural deriva solamente de la naturaleza humana como tal, entonces es absolutamente inmutable, como es la misma esencia del hombre, por la sencilla razón de que si algo cambiase a ese nivel, que es el que define lo “humano” como tal, el resultado, por eso mismo, ya no sería “humano”.

Pero si además de la naturaleza humana hay que agregar ciertas circunstancias que ciertamente son las más comunes, para obtener como conclusión un precepto de la ley natural, entonces es posible que haya otras circunstancias, mucho menos comunes, en las que ese precepto no se aplique.

Y eso no es porque Dios sea mudable, sino porque la realidad histórica contingente, en la que está inmerso el ser humano, lo es.

Como dice Santo Tomás en la Suma teológica, I-IIae – q. 94, art. 4 ( cito solamente la conclusión):

“Así, pues, se debe concluir que la ley natural, en cuanto a los primeros principios universales, es la misma para todos los hombres, tanto en el contenido como en el grado de conocimiento. Mas en cuanto a ciertos preceptos particulares, que son como conclusiones derivadas de los principios universales, también es la misma bajo ambos aspectos en la mayor parte de los casos; pero pueden ocurrir algunas excepciones, ya sea en cuanto a la rectitud del contenido, a causa de algún impedimento especial (como también en algunos casos faltan las causas naturales debido a un impedimento); ya sea en cuanto al grado del conocimiento, debido a que algunos tienen la razón oscurecida por una pasión, por una mala costumbre o por una torcida disposición natural.”

Nada de eso va contra la objetividad de la ley natural, porque es un hecho objetivo, justamente, la contingencia y la variabilidad del mundo del hombre, así como también la existencia de circunstancias que son comunes e invariables en la gran mayoría de los casos.

En el caso en que Dios manda matar a alguien, cosa que sucede alguna vez en el Antiguo Testamento, hay que tener presente que siempre se trata de algún pecador, y que por tanto, lo que Dios está mandando es simplemente que se ejecute una sentencia suya contra el pecado. En efecto, el “no matarás” hay que entenderlo “no matarás al inocente”. Después de Adán, en todos los hombres está presente al menos el pecado original.

Pero además, el sentido profundo del precepto de ley natural es que nosotros no somos dueños de la vida y no podemos por tanto dar la muerte a nadie por nuestra propia cuenta.

Otra cosa sucede en el caso de Dios, que sí es dueño de la vida y por tanto también de la muerte. De ahí se siguen las dos cosas: que no podemos tomar la vida del prójimo por nuestro propio juicio, y que Dios puede mandarle también al hombre que ejecute su sentencia en estos temas.

Y aunque no hubiese ningún pecado de por medio, tampoco cometería injusticia Dios tomando la vida del inocente, no porque el bien sea lo que Dios dice, sino porque es un hecho objetivo que la vida , toda vida, es un don gratuito de la liberalidad divina, que así como no está obligada a darlo, tampoco está obligada a conservarlo.

Porque además, la sentencia definitiva contra el pecado no es la muerte del cuerpo, sino la condenación eterna.

Y entonces, tampoco iría contra la objetividad de la ley natural y su independencia respecto de la sola Voluntad divina, el hecho de que Dios mandase a alguien ejecutar su voluntad en este punto.

En definitiva, el misterio de Dios es tan grande que ni siquiera podemos independizar totalmente a la Voluntad divina de la Inteligencia, de la Verdad y del Ser divinos, y no podemos recurrir al expediente fácil, y en el fondo racionalista, de decir que la Voluntad de Dios funciona arbitrariamente.

Saludos cordiales.
04/03/13 4:26 AM
  
Juan Carlos
Para la filosofía del ser, fundamentar filosóficamente una realidad(una realidad moral) significa explicar la realidad(la existencia)de tal hecho y la causa de su realidad o existencia. Se trata entonces de dar debida cuenta de la existencia que algo tiene "extra-mentem"; hay que explicar por qué es y por qué es así, y no solo por qué yo puedo conocerlo. La filosofía del ser no olvida la existencia "intra-mentem" de las cosas (esa existencia es esencial para la moralidad formal), pero tampoco olvida la neta distinción entre los dos sentidos del ser: el ser como acto existencial(actus essendi)y el ser en cuanto conocido(el verum).El ser real es la causa y la medida del ser en cuanto conocido.

Solo a partir de una fundamentación filosófica realista puede elaborarse una figura ética que adopta el punto de vista de la primera persona (del obrar humano visto “desde dentro” del sujeto agente, considerado en su intrínseco dinamismo intencional) , es decir, que considera que existe y que es racionalmente cognoscible el bien supremo del hombre y, en términos generales, lo que es bueno para el hombre, y sobre esta base se estructura como una ética de las virtudes. Aquí nos limitamos a nuestros recursos cognoscitivos (al ámbito filosófico), no hablamos aquí de la Revelación. El sostenedor de la ley natural no está proponiendo algo que nos exima del esfuerzo de discernimiento racional.

El intersubjetivismo fenomenológico lo que trata es de corregir el formalismo kantiano, pero sigue manteniendo su apriorismo (separación entre el ser y el bien), por lo que es inadecuado para fundamentar filosóficamente la moral desde un punto de vista de la primera persona.
04/03/13 5:45 AM
  
Néstor
Aclaremos, aunque sin duda no hace falta, que Dios no mandó a Caín que matase a su hermano Abel.

Saludos cordiales.
04/03/13 5:53 PM
  
Juan Carlos
Cuando en el ámbito filosófico se habla de la dimensión teonómica de la ley natural, lo que se propone es la explicación y fundamentación de la capacidad racional que indudablemente tenemos.

Lo que se dice es que cuando alcanzamos la verdad moral (la cual no siempre se alcanza), alcanzamos participativamente una ordenación divina, que tiene por ello valor absoluto y sobrehumano. El valor de la racionalidad y de la verdad se ve reforzado por esta fundamentación trascendente.

La misión de la ética filosófica bien fundamentada es dirigir racionalmente la conducta hacia el bien de la vida humana como un todo, lo que en la práctica hace de ella una filosofía de las virtudes y de los vicios humanos (punto de vista de la primera persona).

En cambio, la validez objetiva de los principios éticos no puede fundamentarse en una concepción empirista del sujeto moral. El placer y el dolor, el sentimiento moral o el de benevolencia se encuentran en el mismo plano de las sensaciones, donde todo es particular, mudable, indeterminado y relativo.

En todo caso, el egoísmo racional de Hobbes, el sentimiento moral de Hume, el sentido de benevolencia utilitarista, etc., tienen que cuadrar el círculo para evitar también la impresión de que la moral, o la instancia moralizadora o socializadora de las pasiones, es externa al sujeto moral (punto de vista de la tercera persona).
05/03/13 2:49 AM
  
Enrique G. B. A.
Una norma básica universal, pudiera ser:

Sé fiel a tu conciencia.
05/03/13 7:07 PM
  
Ricardo de Argentina
"Si hubiese intuído que íbais a lanzar un torpedo en la línea de flotación de la doctrina católica, no la formulo"
--
Pero... a ver, ¿en serio te crees que alguien se toma en serio que tú nos puede venir a enseñar lo que es la Doctrina Católica?

¿En serio te crees de que vas a convencer a alguien de que Néstor es capaz de proferir "disparates contra la Doctrina Católica"?

Si es así (y lamentablemente hay indicios de que es así), tienes un problema.
Mejor háztelo ver.
05/03/13 7:24 PM
  
Juan Carlos
Para explicar la vida moral lo que interesa no es encontrar el punto de vista más sencillo (una “moral de mínimos”), sino el más fundamental, el más positivo y el más abarcante.

La adopción de la ley o el deber de hacer u omitir determinadas acciones, debe ir precedida por la indicación de un objetivo global positivo y deseable para la propia vida en su totalidad, de un fin último. Se trata de un fin congruente con esas normas, que las hace inteligibles y que constituye una motivación adecuada y positiva para su cumplimiento. Un fin último es un bien inclusivo, es decir, un conjunto de bienes que integrados bajo un principio de orden forman un género de vida deseable como bien completo, autosuficiente, deseado por sí mismo y nunca en vista de otra cosa.

No se trata, por tanto, de configurar la ética como un conjunto de límites y prohibiciones al servicio de un objetivo que por muy noble que fuese, sería siempre parcial, limitado y limitativo, con “costes externos”, acerca del cual siempre cabría preguntarse si vale la pena respetarlo. Pero esto es precisamente en lo que incurre quien reduce la ética voluntariamente a ética social e interpersonal (con todas las dificultades y aporías que ello puede implicar), y la ética personal o de la “vida privada” simplemente es abandonada.

Desde luego que en principio nadie quiere admitir que los criterios con que cada uno gobierna su vida personal o “privada” son el fruto de opciones irracionales, por lo que habrá que conceder que esas opciones se fundamentan en buenas razones, y entonces no se ve tampoco motivo alguno para afirmar que la ética no pueda o no deba elaborarlas reflexiva y críticamente. Y esto es, ni más ni menos, la investigación filosófica acerca del bien último.
06/03/13 7:36 AM
  
Enrique G. B. A.
La norma que propuse (Sé fiel a tu conciencia) si objetiva o intersubjetiva, se lo dejo a los entendidos.
Sí digo, que es universal, para creyentes y no creyentes, en particular es concorde al Catecismo, aunque en éste tenga su propia formulación.
06/03/13 1:10 PM
  
Kewois
Patoace:


>También puede parecer que con esto se ubicaría la naturaleza de Dios sobre Dios >mismo, al estar él sujeto a ella para decir lo que es bueno o malo. Esta confusión >surge de nuestra forma limitada de pensar, porque efectivamente Dios es simplísimo >y Él y Su naturaleza realmente son la misma cosa.

Ese es justamente la crítica. Si Dios no puede obrar contra “su naturaleza” su naturaleza lo precede. Por lo tanto pierde omnipotencia.

Decir que Dios es simple no tiene sentido. Empecemos con que es trino. Decir que es “simple” es solo poner una etiqueta. Si es simple se podría entender. Decir que es simple pero inescrutable no tiene sentido.



Ø porque Dios y bien son la misma cosa, no podemos prescindir de él para >comportarnos éticamente.

Lo cual se da de patadas con las historias del AT

>El cristiano responde que Dios ha puesto en el corazón de cada hombre,cristiano o >no, la conciencia, una ley que le permite discernir intuitivamente lo correcto de lo que >no lo es.

Exactamente entonces si a mi me parece mal que un niño muera violado o de cáncer pues eso es malo por su definición, justamente si acordamos que hay valores intesubjetivos más o menos comunes esos deberían ser válidos pues viene de la conciencia de Dios..

Por lo que cuando usted dice:

>existe una diferencia fundamental entre el mismo creador que dispone cuánto >durará una vida, como dueño y fuente de ella, y un ser humano que se arroga >injustamente el derecho de quitarla

Eso implica dos estandares morales.
Uno para Dios y otro para los humanos por lo tanto adios a la moralidad objetiva.

Ademas no se objeta que luego de una buena vida nos llegue la muerte, se objeta el dolor, el sufrimiento en particular de inocentes por causas naturales.

>Lo que quiero decir es que si vas a juzgar a Dios según un canon superior a él, >primero tiene que establecer que existe tal cosa;

No. Yo puedo por empatía y por razonamientos decir que tal actitud me parece buena o mala. Para eso soy un agente moral.
Si alguien viene y me dice que debo salir a desollar ancianas porque eso es bueno porque su Dios lo manda pues le digo que No.
No voy a ir a buscar un valor moral objetivo y superior para negarme a cometer atrocidades.

Además usted al decir esto habilita que ciertos individuos digan que son inspirados o comandados por Dios a cometer horrores porque Dios es dueño de la vida y él me ha ordenado matar.

A menos que tenga un buen método para distinguir buenas ordenes de malas ordenes.....

Y si uno se basa en su conciencia o en su moral interior pues ya está, no?



Acá vuelvo atrás en su post.

>no a los mandamientos religiosos
Veamos.
No es que Dios en el AT dijera... Muchachos, mejor no trabajen los sábados, mejor no coman cerdo...
Lapidación!
El castigo era el mismo o mayor que para las normas éticas por lo tanto las normas religiosas deben ser importantes. Por el énfasis.


Kewois
06/03/13 4:38 PM
  
Ricardo de Argentina
EnriqueGBA, creo que yerras: ser fiel a la conciencia no puede ser una norma universal que justifique nuestros actos.
Porque si la conciencia está deformada, actuar conforme a conciencia puede llevar a hacer el mal.
Tanto esto es así que el Beato JPII denunció dramáticamente que se había perdido "el sentido del pecado", esto es, denunció una extrema deformación de las conciencias.
Para que el "actuar a conciencia" sea defendible, esa conciencia debe estar formada respetando lo establecido por la ley natural que Dios infunde en los corazones de todos los hombres, creyentes o no.
Lo cual es cada vez menos frecuente en nuestras democráticas y "maduras" sociedades ex-cristianas.
06/03/13 5:34 PM
  
Kewois
> DavidQ
>Para nuestra visión limitada, es injusto que mi hijo muera. Para Dios, que sabe que el >alma de mi hijo es inmortal (yo debería saberlo también, por cierto) la muerte del infante >carece de importancia, no digamos valoración moral.

Si la vida carece de importancia a que hacer tanto lío con el aborto??
Por que está entonces mal matar si uno regala pasajes al paraíso??


Ø Su cuerpo murió porque estaba enfermo, pero sigue vivo con El, exactamente igual que >hace cinco minutos. Así moriré yo y todos, ¿cuál injusticia? Si aún quieres reclamar, ¿no >sabias acaso que al nacer tienes que morir?

Hay una diferencia entre haber vivido una vida plena y no llegar a vivirla.
Hay diferencias en el modo de morir. Sufriendo o pacíficamente.

>Nosotros no podemos ver todas las circunstancias que rodean el hecho, pero recibimos >instrucciones simples:

Peroi s seguimos instrucciones simples no somos agentes morales. Solo obedecemos una normativa.

>Pato
>En el caso de los primogénitos de Egipto, se suele olvidar que el Faraón había mandado >precisamente a matar a los primogénitos de Israel, y que tuvo varias oportunidades de >evitar ese resultado.

Que el Faraón haya matado no es excusa para matar a los primogénitos de Egipto. A lo sumo para matar al Faraón al cual Dios mismo le endureció el corazon.

Me asombra esa defensa ya que no creo que apoyes encarcelar a los hijos de los criminales ni mucho menos a todos los primogénitos del pueblo donde nació un criminal.


>Néstor
>En el caso en que Dios manda matar a alguien, cosa que sucede alguna vez en el >Antiguo Testamento, hay que tener presente que siempre se trata de algún pecador,

No es cierto.
Hay muchos casos donde se ordena matar a todos incluso niños y mujeres.

Kewois
06/03/13 5:50 PM
  
vicente
lo que Dios manda hacer es lo bueno porque lo dice Dios que es bueno.
06/03/13 9:17 PM
  
Juan Carlos
Cualquier figura de ética cuya fundamentación no sea realista es una ética de mínimos, aún aquellas que pretenden o afirman no serlo. Todas ellas caen de una forma u otra, por mera voluntad o inadvertidamente, en la oposición entre moral y vida, entre moral y motivación.

Una razón instrumental, que incomprensiblemente separa el ser y el bien, no es una razón moral.

La ley moral natural designa en primer lugar un hecho, y no una teoría. El hecho reside en que el hombre es por su misma naturaleza un ser moral, y que la razón humana es, por sí misma, también una razón práctica o moral. O, en otras palabras, que la moral es algo que nace del interior del ser humano y que encuentra en él una estructura que la sostiene, sin la cual la moral no sólo sería una instancia puramente externa, represiva e insoportable, sino incluso completamente ininteligible, algo que el hombre no podría en modo alguno recibir.

Por otra parte, el acceso filosófico a Dios como fundamento creador del mundo, nos dice que no es posible crear sin medir, sin regular, sin finalizar y, en ese sentido, sin fundamentar la distinción entre lo bueno y lo malo. La libertad y la sabiduría son en Dios realidades idénticas e inseparables Para el hombre, estar ante la libertad de Dios es estar medido por su Sabiduría. Y si bien la razón humana ha de discernir con sus propias luces el bien y el mal, puede hacerlo en virtud de ello, y el orden que descubre y formula activamente no es un orden puramente humano.

Es así que sea posible que la Revelación nos proponga un género de vida que exceda al que la sola razón práctica humana puede concebir y proyectar como bueno.
06/03/13 10:55 PM
  
Néstor
Brevemente y yendo al bulto:

1) La simplicidad de Dios y la Trinidad de Dios son dos verdades que no se puede oponer. Nada es más simple y Uno que el Dios verdaderamente Trino.

2) No es limitar la Omnipotencia divina decir que Dios no está por encima de su propia Naturaleza, como tampoco quiere eso decir que Dios esté por debajo de su propia Naturaleza. Porque Dios es su propia Naturaleza, y en eso consiste precisamente la Simplicidad divina. Y Dios no puede estar en contra de Sí mismo, y eso tampoco es limitar su Omnipotencia.

Hay un montón de cosas que no pueden ser hechas por Dios, en tanto que Dios: no puede no ser Dios, no puede dejar de existir, no puede ser malo, no puede pecar, no puede no ser Trino, no puede hacer que Él mismo haya comenzado a existir, o que Él mismo nunca haya existido, etc.

Como dice Santo Tomás: la Omnipotencia es la capacidad de hacer todo aquello que no implica contradicción.

3) En el catolicismo la ley moral no se conoce solamente por la fe en la Revelación, sino también por la razón natural. Como dice San Pablo a los Romanos: los gentiles, que no tienen ley, para sí mismos son ley, mediante los juicios de su conciencia.

Saludos cordiales.
07/03/13 4:56 AM
  
Pato Acevedo
OK, amigos. Llegamos a los 50 comentarios, ya se hace difícil encontrar un punto que no sea repetición de uno anterior y la discusión parece más semántica que de fondo.

No vamos a cerrar los comentarios, pero habrá una moderación más estricta sobre la pertinencia al tópico del post.
07/03/13 1:29 PM
  
gringo
Dios reveló en la Sagrada Escritura, en el libro del Levítico que las adúlteras debían ser lapidadas.
Luego Dios nos revela que a las adúlteras hay que perdonarlas y que el que esté libre de pecado que tire la primera piedra.
Y entre medias pasaron doce siglos y miles de adúlteras y otros pecadores que murieron apedreados.
Por qué Dios quiso hacer las cosas así y por qué Dios cambia de opinión es algo que no tiene respuesta clara.
LA CUESTIÓN ES QUE PARA LOS CREYENTES SI DIOS ORDENA MATAR ES BUENO, Y SI ORDENA PERDONAR, TAMBIÉN ES BUENO.
07/03/13 3:48 PM
  
Pato Acevedo
@ gringo: El tema que planteas ya ha sido tratado en este mismo blog.

http://infocatolica.com/blog/esferacruz.php/1301030754-revelacion-progresiva
07/03/13 4:46 PM
  
Enrique G. B. A.
En el ser fiel a la conciencia, está implícito el buscar por ella el bien y la verdad, como inquietud o tensión impresa por Dios, en el corazón de todos los hombres.
Inquietud o tensión, que llega a Dios, cuando se añade el don de la fe.
En cuanto a la conciencia deformada, mal formada o enferma, no sé si hay norma moral que la endereze o rectifique, con sólo llegando a su conocimiento.
08/03/13 12:34 PM
  
gringo
Pato:
Revelación progresiva no es lo mismo que revelación contradictoria.
Revelación progresiva es decir que Dios tiene una alianza con Israel y luego que esa alianza se amplía al mundo entero.
Pero decir que primero hay que matar a los pecadores y luego que hay que perdonarlos eso no es progresivo, eso es contradictorio.
No deja de ser irónico que para salvar tu alma antes de Jesucristo debías ser un buen judío y lapidar a las adúlteras, y despúes debías ser un buen cristiano y perdonarlas.
08/03/13 9:01 PM
  
Juan Carlos
Dejemos, pues, claros los términos. La ética del deber no es una ética de la virtud. Para la primera, la libertad humana se entiende como ser o poder incausado, como la primera causa o el fundamento supremo. No hay mediación, sino separación, entre sujeto autónomo (universalidad) y sujeto empírico (particularidad). La “ley moral” queda minimizada sin fundamento antropológico alguno a meras reglas de la astucia, a un imperativo hipotético; en la práctica la relación entre los dos es la de imposición de una forma externa, no la de ordenación interior de los deseos.

A diferencia del recurso a una ética del deber, el gobierno de la acción presupone el gobierno de la vida. Es sólo desde una perspectiva de la totalidad que podemos distinguir la razón moral de la razón técnica o instrumental. Sólo elevando la mirada por encima de los fines particulares que la persona puede proponerse, extender, limitar o rechazar, se está considerando la vida como un todo, como el espacio moral en el que los fines particulares pueden ser valorados y reordenados.
11/03/13 1:38 AM
  
Juan Carlos
En la moral, en el fondo de cada “no” se encuentra siempre un “sí”. Sólo que para una ética del deber de la tercera persona ese “sí” se queda sin fundamento alguno. Es un télos sin fin último. Es una ética minimalista del deber que no puede responder a la pregunta: ¿por qué la razón humana es práctica?.

En cambio, la ley moral natural hace referencia, en primer lugar, a una ratio naturalis y una voluntas ut natura como fundamento de la actividad de la razón práctica y, en segundo lugar, al modo en que la dimensión corporal y psicológica de la naturaleza humana interviene en la comprensión de los principios prácticos.
12/03/13 2:00 AM

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