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3.04.18

¡Para los hijos de Dios su victoria es la vida! | Sobre las elecciones en Costa Rica

“Mientras los verdugos de Jesús dormían plácidamente arrullados por el espejismo del poder, Él desalojaba el sepulcro e inauguraba la oleada de vida nueva que en el entramado de la historia de los sencillos se da en el modo martirio… ¡Claro, para el que se toma en serio el Evangelio!
El miedo y el odio apasionado reclaman y cobran lo suyo con la vida de los inocentes.
¡Cristo, Cordero degollado, en pie!”
Manuel Enrique Chavarría Estrada, presbítero

Lo que se lee en los medios de comunicación sobre lo que fue la campaña electoral en mi país contiene gran parte de la verdad pero, a la vez, está fragmentada debido a que pocos o ninguno de los periodistas estuvieron involucrados al grado o el modo en que pudieran haber ofrecido una visión completa e imparcial. 


No me detendré en los detalles de la contienda electoral ya que son muchos y muy complicados, nada más diré que, para hallar sentido a los acontecimientos, hemos de remitirnos a la historia de Israel cuando, por sus infidelidades fue invadida, arrasada y deportada a tierras en donde se les impuso una nueva forma de vivir y de pensar. 

La Palabra de Dios nos enriquece ya que ahora sabemos que aquello fue un mal necesario. 

Es por eso que en este momento podemos decir que, literalmente, nos encontramos junto a los canales de Babilonia y, por primera vez, hemos contemplado vívidamente el sentido de la agonía en Los Olivos, previendo el futuro.

Sin embargo, en lo profundo de las tinieblas que nos circundan, percibimos claramente la luz radiante del sepulcro mientras va quedando vacío.

Cuaresma, Triduo Pascual y ahora la Pascua han sido camino de conversión que, con gran devoción, hemos seguido.

Sin embargo, bastantes quedaron rezagados, muchos siguen aún dispersos, confundidos, deslumbrados por el resplandor de la victoria de un poder que no es del Resucitado.

El presidente electo afirma ser católico, sin embargo, por ser candidato del oficialismo hereda y adquiere nuevos compromisos con quienes promueven el laicismo, tienen en su agenda la ideología de género y están de parte de la cultura de la muerte por lo que le a mi país le espera un camino no muy diferente al que han seguido muchos otros en la actualidad.

Los católicos que le dieron su voto a sabiendas o no del contenido de su plan de gobierno serán lo que más habrán de sufrir debido a su desidia o ignorancia. Difícilmente se habrán de enterar del por qué. No cabe duda de que ahí estaremos para para que ninguno se pierda.

El resto de nosotros, al lado de nuestros obispos, nos proponemos orar y colaborar con el presidente  para que, con el auxilio de la gracia, llegue a destacarse como modelo de cristiano; pero si no, si su elección fuese diferente, la gracia nos confirma en la certeza acerca de que el camino de santidad que la situación supone no es nada despreciable y, por tanto, nos proponemos dar plena adhesión.

Sea Santa María, “virgen fecunda, puerta del cielo siempre abierta” quien “libre al pueblo que tropieza y se quiere levantar”

¡Para los hijos de Dios su victoria es la vida!
¡Caramba! ¡Que para algo que tenga sentido hemos de vivir!


¡Santidad o muerte!
Amen

30.01.18

Lo que sucede cuando no sabes lo que hiciste en el celular

El otro día, no se qué fue lo que hice en mi celular y aparecieron en la galería toneladas de imágenes que he publicado a largo de muchos años en sitios de la web que ni siquiera recordaba.
Eché un vistazo a los que me traían buenos recuerdos por lo que, al final, aquello representaba un poco más de una bella década de mi vida.
Fue consolador darme cuenta que tuve un período de mi vida muy creativo; aunque quedé preocupada debido a que, justo mi vida presente, no lo es.
He dejado de pintar, casi no publico en el blog, ya no investigo.
Mi tiempo se va como agua entre los dedos dedicada a lo poco que el clima, los oficios domésticos y enfermedades me permiten hacer de oración, de misa frecuente y demás.
Si, tengo mi apostolado en redes sociales pero resulta sumamente insatisfactorio ya que es como predicar en el desierto. Con excepciones.
En lo que recibo satisfacción es en la misa dominical, en cumplir con María con el rezo diario del rosario, en los momentos de oración (cuando no hay sequedad), en alguna que otra lectura de piedad y en los pocos encuentros que tengo con mi familia y amigos. Mis inquilinos? Pues, si, relacionarme con ellos es satisfactorio. Deo gratias! No siempre ha sido así.
Claro, de cuando en cuando y como nunca he sido de aspirar reconocimiento, me sorprendo cuando alguno me hace saber que lo que hago o digo ha sido importante para su vida. Pequeñas e inesperadas satisfacciones.
No se qué será pero, realmente, me veo viviendo de manera tan simple, que no consigo creerlo. Llego a preguntarme si estaré haciendo bien llevando esta vida.
Saben? Uno que se preocupa de la buena administración de los dones recibidos.
Aunque después me pregunto que, cuál otra vida podría llevar si ya no cuento con el tiempo, la salud y el dinero que me facilitaban ser creativa?
Pues, nada, viviré la vida que se me permite llevar; tan simple como eso.
Soy feliz así? Claro que sí, vivo contenta. No paro de sonreír. Gozo a mares con tantas pequeñas cosas. Hasta con recuerdos lindos que me llegan de repente la paso bien.
No sé ni cómo. Debe ser por gracia.
Es raro que, al cabo de la vida, haya uno tenido más de lo que necesita y, de repente, tenga solo lo que necesita. Es raro pero interesante y bello a la vez. Saben? Como bueno y verdadero…
Es raro tambièn que, llevando un vida simple y viéndose acosado de tantos peligros como existen, esté uno tan en paz.
Contento, en paz y agradecido.
Solo la gracia puede hacer tanta maravilla. 
Está claro que llegar hasta aquí no ha sido solo cosa de lo que sucedió cuando no sabes qué hiciste en el celular. 

6.10.17

¿Procura el Señor por todos los medios, hasta por nuestro medio, la salvación de las almas?

Es muy hermoso e interesante ir reconociendo los medios que el Señor utiliza para asignarnos tareas específicas durante la presente crisis.

Pienso, por ejemplo, en David (Alonso Gracián) y María Arratibel, en el padre Javier Sánchez, en Pedro Luis Llera así como en Luis Fernando.

A cada uno de ellos y, a cada uno de quienes colaboran con la gracia, nos coloca como candiles sobre la mesa para que así, la luz que en dones, virtudes y talentos nos ha regalado, brille tal como debe ser, para mayor gloria de Dios y santificación de las almas.

David, por ejemplo, podría haber sospechado unos cinco años atrás que se vería escribiendo en un blog del que beberíamos la verdad que arroja el tomismo? María Arratibel, se imaginaba de protagonista de un documental producido por su hermano agnóstico? Pedro Luis, se veía de director de colegio católico en medio de una sociedad decadente? El padre Javier, se imaginaba con parroquia y trabajando sin descanso por la formación espiritual y litúrgica de las almas? Se imaginaba Luis Fernando comentando los evangelios y a los santos padres?

O, me imaginaba a mi misma viviendo un estilo de vida semejante al de quien hace votos de pobreza, castidad y obediencia?

De ninguna manera.

Cada uno, por separado, tiene una tarea asignada la que, en conjunto, es de una tal fuerza y superioridad que solo puede venir de Dios.

Así como Dios, en medio de la oscuridad, ha brillado, brilla y brillará por siempre. 

Sin mérito alguno ya que no se ha hecho otra cosa que colaborar con la gracia en adhesión a Su voluntad.

Así como de mis amigos españoles podría decir de muchos otros, tal como mi párroco, quien –justo hace un año- ha sido asignado por primera vez como pastor de almas en una parroquia con una paupérrima evangelización.

¿Procura el Señor por todos los medios, hasta por nuestro medio, la salvación de las almas?

¡La procura!

Infinidad de personas se encuentran bajo las mismas circunstancias; aunque la mayoría, apenas cae en la cuenta; sin embargo, el que se enteren o no, no tiene mayor importancia ya que Dios hace todo bien y todo tiene su tiempo.

Eso sí, procuremos un poco del silencio y la oración de la vida contemplativa para que podamos conocerLe, amarLe y servirLe mejor.

Diantre! Porque, es la pura verdad que, entre más se Le conoce más se Le ama y más se desea servirLe mejor.

¡Todo es gracia!

 

16.06.17

Fundados con absoluta confianza en la Providencia Divina

Hoy salí muy temprano, poco después del amanecer, para dirigirme a la tienda a comprar café para el desayuno. La perrita más grande, llamada Gotera, me acompañaba.

Estábamos cruzando el portón que da a la calle cuando llegó el panadero que le deja pan a mi vecina de enfrente. Este bandido señor,  acostumbró a Gotera a comer trozos de pan desde que era cachorro así que, pueden imaginar, la alegría con que  lo recibió.

Cruzó la calle y se detuvo frente a la puerta del automóvil a esperar su ración.

El panadero, mientras, rebuscaba entre sus bolsas el trozo de pan que Gotera esperaba.

Seguí caminando esperando que la perrita me siguiera una vez se terminara su trocito de pan pero no lo hizo, sino que se quedó esperando que le dieran más.

Fue muy gracioso porque, a pesar de que le chiflaba, no me atendía y seguía moviendo su cola alegremente frente a la puerta del carro del panadero.

Esperarla me dio la oportunidad de ver algo muy delicado y bello como fue a los pajaritos pararse en medio de la calle para recoger con su pico las migas de pan que momentos antes había dejado desperdigados el panadero.

No pude evitar pensar que éste debe ser un panadero que disfruta de su trabajo como para que, durante años y años, saque el tiempo para complacer no solo a sus clientes sino  a tantos animalitos.

No esperé a la perrita ya que no me hacía caso y como el pan se le terminó, el panadero consiguió adelantárseme en su automóvil.  

Fue cuando se detuvo delante de una casa que no es la suya y, sacando una llave de su bolsillo, abrió el portón del jardín y entró a dejar dos bollos de pan fresco bien grandotes a esta casa donde sé que vive una señora mayor con su esposo enfermo.

Como les digo, este panadero es algo especial y no fue hasta hoy que me di cuenta de cuán especial es; cosa que me hizo pensar en que muy bien uno puede pasarse la vida, sencillamente, haciendo bien su trabajo pero, además, disfrutándolo al permitirse llevar su obligación más allá del deber; es decir, donándose completamente a quien uno se encuentra por el camino.

No sé si el panadero es católico, ni siquiera sé si es cristiano. No recuerdo haberlo visto en misa ni nunca vestido como para ir al culto; sin embargo, voy a prestar mayor atención y, si no resisto la curiosidad, yo misma le preguntaré.  

Y, saben? Es que en mi pueblo, pese a las quejas de muchos, la mayoría vive al margen de lo que está pasando en la Iglesia y que, al tanto o no de las maravillas que Dios hace a través suyo, continúan donándose por lo que, en conjunto, se me figuran como una especie de maquinita que -por gracia- transforma en  oración y adoración su trabajo, y de la que –en absoluto silencio- se sirve el Señor para sostener el mundo.

Ellos, aunque no quede claro a  primera vista, están tal como Madre María, José, los ángeles y santos delante del trono de Dios absortos en adoración gozando en silencio de la plenitud de los dones del Espíritu Santo, fundados con absoluta confianza en la Providencia Divina.

Abbá, Padre!

Somos el barro y tú el alfarero.

Somos tu obra.

Gracias, Señor! 

17.04.17

¡Sea a Dios toda la gloria por los buenos y santos sacerdotes!

Cinco horas nos hemos dejado gastar en la Vigilia Pascual. Cinco horas que pasaron volando.

Oh, si! La Vigilia Pascual no fue perfecta pero fue la más digna celebración que fuera realizada en mi parroquia más allá de la última década.

Sí, porque también las parroquias pasan por su Viernes Santo.

De hecho, muchas parroquias, son el modelo a escala de lo que en la Iglesia universal sucede cuando a la persona a quien Cristo ha delegado autoridad, pasa de largo de su responsabilidad hacia las almas.

Sin embargo, el Señor, tras habernos hecho probar las durísimas consecuencias, escuchó nuestra plegaria y ha enviado a un párroco que, por ejemplo,  se sienta a confesar revestido con su estola durante algunas horas a la semana dentro del templo. No sentado en su oficina (mientras realiza otras tareas), no sin estola y no mediante cita previa sino como debe ser.

De tener un buen y santo sacerdote cuidando de nuestras almas es que, por ejemplo, Benjamín, acompañado de su esposa e hija, no se pierde celebración litúrgica; también asiste a diversos actos de piedad, ora en familia y en comunidad. Lo veo confesarse y hacer caridad.

Siempre se les ve en paz y sonriendo.

Ayer domingo le pregunté por qué asistía también a misa de Gloria si lo había hecho a la Vigilia Pascual y dijo que por no haberlas tenido tan bellas y al alcance de la mano por muchos años.

Si, no se puede negar, so pena de ser hereje, que la gracia posee el poder para suplir las graves carencias de un párroco; pero el caso es que, cuando tenemos buenos y santos sacerdotes, queda perfectamente en evidencia el profundo y expansivo efecto transformador de la gracia.

De tal manera que, no tiene la menor importancia que durante el proceso de reconstrucción de una parroquia los coros continúen eligiendo canciones infantiles para el momento de la Comunión cuando, lo verdaderamente importante, sucede en silencio en lo profundo de cada alma debido a la gracia que es derramada por la buena y digna administración de los sacramentos, a facilitar el crecimiento en la oración así como a ofrecer la frecuente recepción de la Eucaristía.   

Sobre este aspecto centremos nuestra atención y no lo perdamos jamás de vista ya que, sin lugar a dudas, bajo el cuidado de un buen y santo sacerdote, continuaremos experimentando las consecuencias de haber hallado el sepulcro vacío tras el drama del Viernes Santo.  

¡Sea a Dios toda la gloria por los buenos y santos sacerdotes!.