26.02.07

La Cuaresma, deporte del Espíritu, por Monseñor Jiménez Zamora

Obviamente no puedo traer a "Cor ad cor" todas las cartas que los obispos escriben estos días sobre la Cuaresma, pero a menos que surja algún imprevisto en forma de noticia merecedora de ser comentada, dedicaré dos o tres días a copiar los textos cuaresmales de algunos prelados españoles. Sin duda el lector habitual de este blog encontrará algo que le pueda ayudar a vivir mejor y más santamente este tiempo litúrgico.

Inaugura esta serie Monseñor Jiménez Zamora, obispo de Osma-Soria, diócesis de la que fue sacerdote durante 24 años hasta su ordenación como obispo el 17 de julio del 2004.

La Cuaresma, deporte del Espíritu

Con el rito significativo de la imposición de la ceniza sobre nuestras cabezas iniciamos los cristianos la Cuaresma. Un tiempo litúrgico fuerte, un momento de gracia, una llamada a la verdadera conversión del corazón.

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25.02.07

Profesores de religión: me preocupa más su ortodoxia que su ortopraxis

Estos días hemos asistido a un gran revuelo causado por la sentencia del Constitucional, en la que se daba la razón a la Iglesia en el tema de la designación de los profesores de religión. El Tribunal afirma que "ha de corresponder a las confesiones la competencia para el juicio sobre la idoneidad de las personas que hayan de impartir la enseñanza de su respectivo credo". Y añade que esaa elección no tiene por qué ceñirse a "los conocimientos dogmáticos o las aptitudes pedagógicas", sino puede extenderse a la conducta de los profesores "en la medida en que el testimonio personal" supone para la comunidad religiosa "un componente definitorio de su credo", hasta el extremo de que este supuesto es "determinante" de la cualificación para la docencia.

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24.02.07

23.02.07

Censura a un viejo guerrero, hoy desarmado

Durante buena parte de mi infancia y sobre todo de mi adolescencia, me dormía muchas noches con la oreja pegada a un transistor pequeño para escuchar a José María García. Sin duda aquella actividad no era lo más apropiada para quien tenía que levantarse a las 8 de la mañana para ir al colegio, pero sírvame de consuelo que menos justificación tenía el que muchos españoles desatendieran sus deberes conyugales por hacer lo mismo. Ya se sabe: mal de muchos, consuelo de tontos.

Lo cierto es que si hoy soy mucho más radio-oyente que televidente se lo debo a José María García. Su estilo era contundente, incisivo, agresivo con aquellos a los que juzgaba negativamente, a la vez que empalagoso con aquellos, mayormente deportistas, a los que admiraba. De hecho hubo personajes, como Jesús Gil, que "sufrieron" varias veces el ciclo halago-crítica-halago o crítica-halago-crítica. Era el terror de los despachos de directivos deportivos, la pesadilla de los políticos y el terremoto capaz de derribar la torre más alta mediante dossieres periodísticos que, hasta donde yo sé, siempre estuvieron fundamentados en datos objetivos. Y es que, aparte del juicio moral que puede merecer esa forma de hacer periodismo, no se puede negar que García y su equipo, al que me he enterado que trataba con mano de hierro, siempre informaban verazmente. Quizás no contaba toda la verdad, pero lo que contaban era verdadero.

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22.02.07

Kasper empieza constatar que lo que no puede ser, no puede ser.... y además es imposible.

Estos días se está celebrando en Barcelona un Encuentro Ecuménico preparatorio de la que será la III Asamblea Ecuménica Europea, que tendrá lugar en Rumanía el próximo mes de septiembre. En dicho encuentro ha participado el Cardenal Walter Kasper, presidente del Consejo Pontificio que se encarga del ecumenismo.

El cardenal alemán ha hecho un repaso a la situación del ecumenismo. Afirma que se han producido "acercamientos sustanciales en varias materias" e incluso algún "consenso". Pero al mismo tiempo reconoce que el diálogo se ha encallado, aduciendo como razón para ello que "tras haber superado muchos malentendidos y haber conseguido un consenso fundamental" ahora "hemos llegado al núcleo duro de nuestras diferencias eclesiológicas". Por ello, Monseñor Kasper apuesta por andar el camino del "ecumenismo espiritual, corazón del movimiento ecuménico", no tanto centrado en los diálogos teológicos como en "oración ecuménica común, conversión personal y reforma institucional, penitencia y esfuerzo por la santificación personal".

En otras palabras: como no nos vamos a poner de acuerdo en multitud de dogmas y doctrinas, vamos a ver si oramos más en común, si somos todos más buenos, más santos y más guapos. Pues vale, perfecto.

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