El olvido de la Verdad en los intentos actuales de "evangelizar"

Es de dominio público que en las últimas décadas se ha producido una considerable disminución en el interés por el tema de la verdad en lo que se refiere a la discusión sobre los valores. Los valores que hoy destacan son aquellos que tratan sobre la vida, el bienestar, la ecología,  la justicia, la solidaridad, la libertad, la democracia, la política, etc. Incluso en la religión y en la Teología que se ha desarrollado desde la segunda mitad del siglo XX, se observa un exagerado interés por limitarse a la práctica y a la política, al margen de una reflexión seria sobre la verdad.

El discurso teológico y religioso actual interpreta el mundo y la historia en un intento por cambiarlos totalmente, al margen de profundas reflexiones sobre la verdad. Si observamos los escritos sobre Teología de varias décadas para acá, veremos que hay muchos que prácticamente no mencionan la palabra verdad en aras de un ideal de praxis pastoral.

Sin embargo, si reflexionamos un poco, veremos que el tema de la verdad es uno de los principales valores que fundamentan la comunicación en general y la comunicación teológica, religiosa y moral que es indispensable para la evangelización. Pero además, en el cristianismo, no es suficiente con conocer la verdad, pensarla y decirla sino que además es necesario vivir en la verdad. La evangelización exige ser testigos de la verdad haciéndola vida y realizándola. Cumplir con las exigencias morales de la verdad no es suficiente para evangelizar, sino que es preciso profundizar en la verdad hasta alcanzar su dimensión teológica. La verdad es una experiencia espiritual, intelectual y volitiva con Dios que manifiesta la dimensión teológica de la evangelización.

Lamentablemente es un hecho que en el mundo relativista actual, el tema de la verdad se aborda, en el mejor de los casos, con muchas reservas. El mundo moderno y contemporáneo, aunque reconoce la importancia de la verdad, se caracteriza por considerarla un ideal prácticamente inalcanzable para el hombre. La mayoría de los pensadores modernos y contemporáneos consideran implícita o explícitamente, que la búsqueda de la verdad es una causa perdida. Por todas partes nos encontramos razones que explican las reservas de los pensadores en general y de los pensadores católicos frente al tema de la verdad. El debilitamiento del lenguaje que ha ido vaciando el contenido de las palabras ha producido una disminución en la credibilidad de los discursos. Por todas partes encontramos discursos teológicos, filosóficos, religiosos, culturales, éticos, políticos, económicos, estéticos, técnicos, artísticos… vacíos de contenido o llenos de falsedades y sentimentalismos que desembocan en grandes reservas frente a la verdad.

Por otra parte, el abuso del lenguaje fenomenológico que caracteriza el discurso teológico y religioso de la segunda mitad del siglo XX, en sus ideales de hacer más asequible la doctrina, en la práctica ha oscurecido la verdad con un lenguaje demasiado largo, descriptivo y por lo mismo menos directo, menos preciso, menos concreto y menos eficaz a la hora de evangelizar.

Es evidente que la sociedad digital del siglo XXI exige cada vez más formulaciones más cortas, concretas y precisas en la comunicación y en la evangelización. La velocidad y la cantidad de información actual, son  prácticamente incompatibles con los largos textos de los lenguajes descriptivos fenomenológicos que caracterizan incluso los documentos eclesiales del siglo XX y lo que va del XXI y que en este contexto acumulan malentendidos sobre malentendidos impidiendo una evangelización fundada en la verdadera doctrina.

Otro síntoma es la primacía de la emotividad sobre la racionalidad que caracteriza a la sociedad actual frente a la tiranía de la razón y al cientificismo de los siglos precedentes. Dicha tiranía que viene desde la modernidad, ha producido una acentuada reserva frente a la racionalidad, en la que poco a poco se ha ido perdiendo la esperanza de alcanzar la verdad incluso, mediante la única vía que últimamente se ha considerado válida, que es la de los consensos sociales. El pluralismo y el relativismo sincrético, ha conducido a un clima en que en muchos sectores ya no se cree ni se desea la integración en un discurso común y una integración social. Las minorías heterogéneas que se mueven en diversos niveles de superficialidad y de subjetividad, han ido renunciando a presentar y a discutir sus opiniones, viviendo de esta manera y dejando vivir a los demás según lo que cada uno ve conveniente. Ante esta situación, se están métodos de evangelización que más que hablar de la verdad doctrinal, buscan justificar la superficialidad y fomentar una religiosidad paliativa y sentimental, en la que todas las religiones y creencias parezcan iguales o que tienen el mismo peso.

En lo religioso, la emotividad y las prácticas irracionales, es lo que prevalece desde finales del siglo XX. Los discursos teológicos y doctrinales, han perdido credibilidad y por lo mismo lo que se sigue buscando son experiencias subjetivas fuertes, tales como experiencias místicas, apariciones, videntes, manifestaciones amorosas, etc., al margen de cualquier exigencia teológica o religiosa. Existe un rechazo a reflexionar teóricamente sobre la verdad que desemboca en un fundamentalismo basado en la autoridad sin más. Existe una alergia a los esfuerzos racionales por comprender la fe, y una marcada tendencia de magisterios actuales de  jerarcas y evangelizadores, por evitar las reflexiones teológicas y por limitarse a lanzar formulaciones basadas en la autoridad y en la sensibilidad más que en la verdad doctrinal. Bajo esta perspectiva el llamado diálogo interreligioso se limita a favorecer directa o indirectamente la creencia en que todas las religiones son iguales porque todas se manifiestan creyentes y amorosas.

Por su parte, el trasnochado marxismo del siglo XX infiltrado en grandes sectores eclesiales, ha desembocado en la absolutización de la praxis pastoral que menosprecia el esfuerzo racional por comprender los contenidos de la fe. Ortodoxia y ortopraxis han quedado prácticamente separadas. La preocupación por el ideal de verdad carece de sentido, porque lo que realmente se considera valioso es lo práctico, lo útil, lo inmediatamente provechoso, lo placentero, lo bonito, lo “amoroso”, rechazando cualquier esfuerzo racional para el encuentro con la Verdad. Es evidente que esto se presenta incluso en los discursos de grandes sectores de la jerarquía eclesiástica actual. Lo que importa son las soluciones prácticas e inmediatas a problemas graves como son la depresión, la soledad, el sufrimiento, el hambre, la desnutrición, la guerra, la explotación, la marginación, la injusticia, los atropellos contra los derechos humanos, la contaminación, etc. Todos estos problemas explican de alguna manera el olvido total de un ideal teórico por alcanzar la verdad. Lo que importa es la vida, la ecología, lo momentáneo por lo que las teorías filosóficas y teológicas ya no tienen sentido ni cabida en el discurso religioso y eclesiástico actual.

Lamentablemente, la misma naturaleza humana, ordenada por sus facultades superiores a la verdad y al bien, ha producido que a falta de un pensamiento profundo, lo que mueva al mundo eclesial y extraeclesial sean ideologías religiosas, políticas, económicas, etc., que legitiman públicamente las acciones bajo una apariencia de racionalidad y de deseos de paliar el sufrimiento de la humanidad. Mediante estas ideologías más o menos impregnadas de religiosidad, se justifican toda clase de intereses individuales y de grupos de poder dentro y fuera de la Iglesia. Y si a esto agregamos que el esfuerzo que se requiere para profundizar en la verdad es considerable, este esfuerzo es rechazado en una sociedad sensacionalista, que busca otros medios de vivir en las ideologías que se consideran como verdad.

Gran parte de la jerarquía católica y de la sociedad actual en general es alérgica a la tarea esforzada y ascética que exige la contemplación de la verdad cuando no ve una conexión práctica, gratificante y financieramente inmediata.

Todo esto nos lleva a reflexionar en la importante necesidad de encontrar un modo de convencer tanto a jerarcas de la Iglesia como a la sociedad en general, sobre la necesidad de una evangelización realmente eficaz  en cuanto basada en la verdad. Porque al margen de la verdad, y con métodos basados en la sensibilidad y reducidos a sentencias lanzadas apoyándose en la autoridad más que en la rectitud y fidelidad doctrinal, resulta imposible lograr una verdadera evangelización que nos conduzca a la justicia, a la paz y a la salvación. Al  margen de la Verdad, es imposible evangelizar porque la “evangelización" sin una consideración profunda y seria de la Verdad no puede ser más que un intento de “evangelizar” sin Dios, en el que el error y el relativismo debilita las relaciones humanas, destruye la relación con Dios y acaba por conducir a la humanidad al error y a la frustración.

25 comentarios

  
Otoño
Brillante artículo, contundente, que muestra el resplandor de la Verdad, para alumbrar las tinieblas en que nos movemos, dentro y fuera de la Viña del Señor. ¡Dios sea loado!



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Muchas gracias por el comentario y saludos fraternos.
Manuel Ocampo Ponce.
07/01/16 1:58 AM
  
diego
Excelente!. Muchas gracias


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Al contrario. Muchas gracias por leerlo.
Manuel Ocampo Ponce.
07/01/16 7:02 AM
  
O. V.
Cristo es la Verdad.
No se puede buscar la verdad y no encontrarle a El. Y ese encuentro compromete mucho la vida.
Cristo es la Palabra: dice lo que quiere decir con palabras, no hay confusión en El, porque emplea el lenguaje humano correctamente, y de modo sencillo. Así todos pueden entender el Evangelio. El empleo correcto del lenguaje es fundamental para encontrar y vivir en la verdad.
El Diablo antagoniza a Cristo con el empleo del lenguaje. El lenguaje construye el pensamiento. Las mentiras se construyen con palabras. El Diablo emplea el lenguaje para confundir al hombre, que ha dejado de usar correctamente el lenguaje.
Gracias
07/01/16 8:49 AM
  
Rexjhs
Muchas gracias D. Manuel. Especialmente en un día como hoy, en que tantos católicos estamos desolados.


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Saludos fraternos:
Manuel Ocampo Ponce.
07/01/16 10:18 AM
  
Walter
Muy bueno. Me pregunto si el problema no será que desde los más altos niveles no se está dando el ejemplo. Es la sensación que me viene al ver cosas como ésta: https://m.youtube.com/watch?v=OlElPFJPmeY
07/01/16 11:41 AM
  
Rexjhs
Ésta es la primera lectura de la misa de hoy, 7 de enero de 2016. Veo en ello un claro aviso de la Providencia de Dios:

"Lectura de la primera carta de san Juan.
Hijos míos: Dios nos concederá todo cuanto le pidamos, porque cumplimos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada. Su mandamiento es este: que creamos en el Nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos los unos a los otros como él nos ordenó. El que cumple sus mandamientos permanece en Dios, y Dios permanece en él; y sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado. Queridos míos, no crean a cualquiera que se considere inspirado: pongan a prueba su inspiración, para ver si procede de Dios, porque han aparecido en el mundo muchos falsos profetas. En esto reconocerán al que está inspirado por Dios: todo el que confiesa a Jesucristo manifestado en la carne, procede de Dios. Y todo el que niega a Jesús, no procede de Dios, sino que está inspirado por el Anticristo, de quien ustedes oyeron decir que vendría y ya está en el mundo. Hijos míos, ustedes son de Dios y han vencido a esos falsos profetas, porque Aquel que está en ustedes es más grande que el que está en el mundo. Ellos son del mundo, por eso hablan el lenguaje del mundo y el mundo los escucha. Nosotros, en cambio, somos de Dios. El que conoce a Dios nos escucha; pero el que no es de Dios, no nos escucha. Y en esto distinguiremos la verdadera de la falsa inspiración."
07/01/16 12:51 PM
  
Mª Virginia
Muchas gracias Manuel; oportunísimo artículo!



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Al contrario.
Gracias por leerlo.
Manuel Ocampo Ponce.
07/01/16 3:41 PM
  
Feri del Carpio Marek
Lo escribiste muy bien, Manuel. En particular esta oración: «Las minorías heterogéneas que se mueven en diversos niveles de superficialidad y de subjetividad, han ido renunciando a presentar y a discutir sus opiniones, viviendo de esta manera y dejando vivir a los demás según lo que cada uno ve conveniente.» me parece de una agudeza y profundidad extraordinarias.

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Muchas gracias por sus comentarios.
Manuel Ocampo Ponce.
07/01/16 4:57 PM
  
María Arratíbel
Muy bueno, y muy oportuno. Muchísimas gracias.
07/01/16 6:03 PM
  
Luis López
Convendría -a efectos didácticos para los católicos que aun no salimos de nuestro asombro- que se hiciera una reflexión, seria y profunda, sobre un vídeomensaje que acaba de salir del mismo Vaticano sobre este tema.

Comienza con una señora diciendo "Yo creo en Buda" y concluye con el Papa afirmando que todos somos hijos de Dios.
07/01/16 6:27 PM
  
Rafael de Higuera
"Convencidos de que son rarísimos los hombres privados de todo sentimiento religioso, parecen haber visto en ello esperanza de que no será difícil que los pueblos, aunque disientan unos de otros en materia de religión, convengan fraternalmente en la profesión de algunas doctrinas que sean como fundamento común de la vida espiritual. Con tal fin suelen estos mismos organizar congresos, reuniones y conferencias, con no escaso número de oyentes e invitar a discutir allí promiscuamente a todos, a infieles de todo género, de cristianos y hasta a aquellos que apostataron miserablemente de Cristo o con obstinada pertinacia niegan la divinidad de su Persona o misión.
Tales tentativas no pueden, de ninguna manera obtener la aprobación de los católicos, puesto que están fundadas en la falsa opinión de los que piensan que todas las religiones son, con poca diferencia, buenas y laudables, pues, aunque de distinto modo, todas nos demuestran y significan igualmente el ingénito y nativo sentimiento con que somos llevados hacia Dios y reconocemos obedientemente su imperio.
Cuantos sustentan esta opinión, no sólo yerran y se engañan, sino también rechazan la verdadera religión, adulterando su concepto esencial, y poco a poco vienen a parar al naturalismo y ateísmo; de donde claramente se sigue que, cuantos se adhieren a tales opiniones y tentativas, se apartan totalmente de la religión revelada por Dios".
Pio XI, Encíclica "Mortalium animos", 6 de Enero de 1928, fiesta de la Epifanía de Ntro. Señor Jesucristo.
Tras el video a que hace referencia Luís López, la reflexión más recomendable me parece que es la derivada de la lectura completa de esta Encíclica, de cuya publicación ayer se cumplió su aniversario. Precisamente.



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Muy buena aportación.
Muchas gracias y saludos.
07/01/16 8:43 PM
  
Rexjhs
Creo que, para iluminar la oscuridad, merece la pena recordar lo que dijo el Papa emérito BXVI hace escasos meses:

El papa emérito ha arremetido contra la idea de que todas las religiones son iguales y la teoría de que el diálogo puede sustituir la misión de predicar el evangelio:
¿Pero todavía sirve? Se preguntan muchos hoy dentro y fuera de la Iglesia ¿de verdad la misión sigue siendo algo de actualidad? ¿No sería más apropiado encontrarse en el diálogo entre las religiones y servir junto las causa de la paz en el mundo? La contra-pregunta es: ¿El diálogo puede sustituir a la misión? Hoy muchos, en efecto, son de la idea de que las religiones deberían respetarse y, en el diálogo entre ellos, hacerse una fuerza común de paz. En este modo de pensar, la mayoría de las veces se presupone que las distintas religiones sean una variante de una única y misma realidad, que ‘religión’ sea un género común que asume formas diferentes según las diferentes culturas, pero que expresa una misma realidad. La cuestión de la verdad, esa que en un principio movió a los cristianos más que a nadie, viene puesta entre paréntesis. Se presupone que la auténtica verdad de Dios, en un último análisis es alcanzable y que en su mayoría se pueda hacer presente lo que no se puede explicar con las palabras y la variedad de los símbolos. Esta renuncia a la verdad parece real y útil para la paz entre las religiones del mundo. Y aún así sigue siendo letal para la fe.

Es una noticia recogida en Infocatólica el 22/10/2014

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Muy buen texto.
Aceptar el relativismo y el sincretismo como medio para alcanzar la paz.


07/01/16 10:40 PM
  
Manuel PP
Magnífico artículo.
Se ha sustituido la búsqueda de la Verdad por la persecución de pequeñas verdades (que sólo tienen la apariencia de tal) que parecen ser aceptadas por todos: la paz, el bien común, la ecología, olvidándonos de que el fin primordial es la Verdad de Dios, de la que emana todo lo demás. Todo lo que racionalmente pueda emanar de ella, claro está.
Por fijarme en algo, la negrita del comienzo del cuarto párrafo me parece perfecto. Hemos preferido la ortopraxis antes de acercarnos al contenido de lo que creemos, por lo que la fe termina vaciándose de contenido.
Muy oportuno ante la desolación.


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Muchas gracias por su comentario.
Saludos.
08/01/16 1:12 AM
  
frayescobabcn
D. Manuel, muy buen artículo! Sintetiza muy bien en lo que ha devenido tras el Concilio Vaticano II la Iglesia Católica..



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Muchas gracias por su comentario.
Saludos.
08/01/16 2:26 PM
  
María
Preciisamente porque los católicos sabemos que conocemos la Verdad por un gratuito don de Dios, tenemos el deber de ayudar a los demás a conocerla, respetando lo que hay de verdad en sus creencias, sin miedo. Dios se humilló al hacerse hombre para que lo conociéramos y no dejó de ser Dios por eso, y asumió el riesgo de ser "escándalo para los judíos y necedad para los gentiles". Nombró a Pedro como cabeza de la Iglesia, respetando su manera de ser y le dio todos los poderes para guiar al Pueblo de Dios. Nos pidió a todos "ser uno, como Tú y Yo, Padre, somos Uno". Por esto es por lo que el Santo Padre está dando su vida.
08/01/16 6:34 PM
  
Alfredo
Con gran providencia fue emitido el Catecismo de San Juan Pablo II, para tener en el, una referencia segura de la rica Doctrina de la Iglesia Católica. Sin este aporte del Magisterio del Santo Papa, estaríamos en una horrorosa confusión. De esta manera podremos discernir entre tantos escritos, que de un lado o de otro nos llegan a través las redes sociales. Así pues, podemos aceptar estos valiosas aportes que nos ofrecen los columnistas de Infocatólica, en donde palpamos senderos firmes de la verdad, porque desafortunadamente muchos de nuestros pastores, han caído en terrenos arenosos y no sentimos que de sus enseñanzas, brote la fuerza de esa verdad que nos hace libres: Jesucristo, Camino para llegar al Padre y.... no hay otro nombre con el cual seamos salvos.
08/01/16 10:47 PM
  
María de las Nieves
Buena reflexión .
La Única verdad Revelada es Jesucristo, el Logos Eterno, la Única Palabra, la 2ª Persona Divina que vino a la humanidad en carne ,profundizar en la persona humana desde la Persona divina es encontrar el Amor y la Comunión en Jesucristo que nos dijo "Yo soy el Camino la Verdad y la Vida".

Asi el futuro y el presente de la persona humana es Cristo Jesús que con certeza nos llevará con Él al Padre para tener Vida Eterna,esa es nuestra certeza de la Verdad, la adhesión plena a Él que se nos regala para darnos su Vida.si hemos muerto con Él resucitaremos con Él.
10/01/16 5:12 PM
  
DavidQ
Cuando oigo hablar de evangelización, siempre me recuerdo de una anécdota atribuida a San Francisco.

Cuentan que un día Francisco le dijo a uno de sus amigos "ven conmigo, vamos a evangelizar". Y salieron del convento a recorrer las calles de Asís. Durante todo el día caminaron sin hablar con nadie y al atardecer volvieron sin haber dicho ni media palabra. Intrigado, el hermano le pregunto al santo "¿Acaso no íbamos a evangelizar? Hemos perdido el día caminando sin proclamar la Palabra de Dios". A lo que Francisco replicó: "Estuvimos evangelizando, hermano. Con nuestro testimonio".

Ignoro si la anécdota es auténtica, pero si lo fuera, ilustra un punto muy importante: La verdad no siempre se dice con palabras. Tampoco necesariamente discutiendo o argumentando o condenando.

Yo veo a muchos hermanos, incendiados por un celo apostólico, dispuestos a romper lanzas contra escudos por lo que sinceramente creen que es la Palabra de Dios, pero lamentablemente los escudos son más resistentes y las lanzas se resquebrajan aunque hayan ido armados hasta los dientes con la verdad.

El ejemplo del Francisco de la anécdota y del actual pontífice van más por el lado del paseo silencioso. Parece inútil, da la apariencia de haberse dado por vencido sin luchar, pero lleva un mensaje tan poderoso que no necesita romper la caña doblada ni apagar la mecha que aún humea.

Yo veo los efectos de esa Verdad predicada de esa manera, en la gente que es incrédula, atea o incluso antirreligiosa. Ven a un Francisco con su hábito humilde caminar y creen que hay Algo que lo mueve que es superior a las lanzas, los escudos y los discursos incendiarios.

No todos los hermanos pueden predicar de esta manera. A veces se necesita un San Antonio que haga llorar a las piedras con sus palabras. Pero hay momentos, y sinceramente creo que este es uno de ellos, en que el silencio grita más que las palabras.

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El problema es cuando las acciones contradicen a Cristo y por tanto la Verdad.
12/01/16 12:42 AM
  
Andrés Lacarra
No estoy de acuerdo con el conjunto del artículo, aunque puede tener algunas razones. En ningún momento nos dice quién es Cristo. Como discípulos suyos, sabemos que la verdad es una persona, la verdad es Cristo. Por eso, conocer la verdad (algo que nunca lograremos plenamente) es conocer a Cristo. Conocer la verdad, por tanto, es conocer a Cristo. Conocer a Cristo como conocer a cualquier otra persona no es algo solo propio de la razón, aunque también lo es, sino algo propio del corazón. Conocemos como somos, con la razón y los afectos. Dios se ha hecho hombre en Jesús y se nos ha manifestado no sólo racionalmente sino a través del amor, del afecto. Caritas in veritate. Veritas in caritate. Ambas son necesarias.

Un saludo

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Si ya sabemos que la Verdad es Cristo, y estamos en un portal católico, no se cuál es el problema. Juan habla de la Palabra, yo de la Verdad... Todos sabemos que es Cristo.
12/01/16 3:08 PM
  
José Luis Samper
Muy interesante el artículo. El ser verdad es lo que justifica la universalidad a la que aspira el cristianismo, el que busque llegar a todos los pueblos, sin quedar reducido a una manifestación cultural más. Y la verdad cristiana se presenta en forma de un ser concreto, de Jesucristo, Dios y hombre verdadero. Cuando Edith Stein leyó la Vida de santa Teresa de Jesús exclamó: esto es la verdad. Ella, discípula de Husserl, vio que allí, en el escrito de Teresa de Jesús, lo que se reflejaba era la verdad desnuda, sin la distancia del estudio o la exposición de algo distinto de mi mismo. Era una realidad. Y eso le ayudó a su conversión...
Felicidades por su artículo.
12/01/16 7:16 PM
  
Kairós
Gracias por el artículo.

Paz y Bien.
12/01/16 10:16 PM
  
Juan G Villegas Posada
La VERDAD es Cristocentrica, El Verbo es la Palabra hecha carne.
Gracias por hacer un llamado de atencion. Nos hemos ocupado tanto por las cosas de Dios, que nos hemos olvidado de El.
13/01/16 2:17 AM
  
Victor Posada
Ala, Buda, Jesús, "Los Amo a todos" pues creo en el amor.

¿En donde quedo el Maligno?. ¿Acaso no sera ese "Amor" que desparrama?
14/01/16 3:34 AM
  
Alvaro
"Entonces Pilato le dijo:
- "¿Luego tú eres rey?"
Respondió Jesús:
- "Sí, como dices, soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: Para dar testimonio de la Verdad. Todo el que es de la Verdad, escucha mi voz."
Le dice Pilato:
- "Qué es la Verdad?"

Y, dicho esto, volvió a salir hacia los judíos y se puso alegremente a evangelizarles ya que, aunque no tenía ni idea de qué eso de "la Verdad", supuso que tampoco podía ser algo tan necesario: seguro que con grandes planes, muchas ganas y un cargamento de buenas intenciones debería bastar.
Al cabo de un tiempo de semejante "evangelización" estaba agotado de tanto trajín, y lo peor de todo es que no había conseguido convertir a nadie. Sí, había conseguido muchos "colegas", pero ningún verdadero fiel. Por lo visto los que eran de la Verdad sólo escuchaban a quien fuera realmente de Jesús, a quien predicara realmente esa "Verdad" que se le escapaba.
- "Qué raros estos judíos, ¿quién los entiende?", dijo para si, y se dedicó a cuidar las flores del jardín de su palacio. "Que evangelice otro".


(Versión apócrifa de Jn 18, 37-38).

PD: Quien trata de evangelizar ignorando la Verdad no lo hace a imitación de Cristo sino de Poncio Pilato, que es quien ordenó su crucifixión.

PD: Da la impresión de que Cristo fue una de las primera víctimas del relativismo, ya que parte de su condena se debe a la puesta en duda de que realmente exista una Verdad.

Un saludo.
14/01/16 2:05 PM
  
catolica preocupada
Excelente articulo Dr. Ocampo
Felicitaciones para un laico preparado,comprometido y valiente
Dios mando a su unico Hijo al mundo como la verdad revelada .por lo tanto Jesucristo es la unica verdad.
En este tiempo de tanto materialismo necesitamos la verdad y no la confusion.La Iglesia catolica debe ser de calidad y no de cantidad..
Que Dios nos ayude a seguir creyendo solo en El.
15/01/16 8:06 PM

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