La Virgen María - Madre de Dios

Juan Pablo IILa maternidad divina de María, un dogma de fe definitivamente hermoso, el cual aunque muchos no lo comprenden, tiene un trasfondo profundamente cristológico.

Estaba a punto de escribir sobre el tema, pero al volver a leer la catequesis de Juan Pablo II, preferí optar por compartirla, ya que seguramente explicará mucho mejor la fe de la Iglesia de lo que yo podría.

Catequesis de Juan Pablo II el 27 de Noviembre de 1996

1. La contemplación del misterio del nacimiento del Salvador ha impulsado al pueblo cristiano no sólo a dirigirse a la Virgen santísima como a la Madre de Jesús, sino también a reconocerla como Madre de Dios. Esa verdad fue profundizada y percibida, ya desde los primeros siglos de la era cristiana, como parte integrante del patrimonio de la fe de la Iglesia, hasta el punto de que fue proclamada solemnemente en el año 431 por el concilio de Éfeso.
En la primera comunidad cristiana, mientras crece entre los discípulos la conciencia de que Jesús es el Hijo de Dios, resulta cada vez más claro que María es la Theotókos, la Madre de Dios. Se trata de un título que no aparece explícitamente en los textos evangélicos, aunque en ellos se habla de la «Madre de Jesús» y se afirma que él es Dios (Jn 20, 28; cf. 5, 18; 10, 30.33). Por lo demás, presentan a María como Madre del Emmanuel, que significa Dios con nosotros (cf. Mt 1, 22-23).

Ya en el siglo III, como se deduce de un antiguo testimonio escrito, los cristianos de Egipto se dirigían a María con esta oración: «Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios: no desoigas la oración de tus hijos necesitados; líbranos de todo peligro, oh siempre Virgen gloriosa y bendita» (Liturgia de las Horas). En este antiguo testimonio aparece por primera vez de forma explícita la expresión Theotókos, «Madre de Dios».

En la mitología pagana a menudo alguna diosa era presentada como madre de algún dios. Por ejemplo, Zeus, dios supremo, tenía por madre a la diosa Rea. Ese contexto facilitó, tal vez, en los cristianos el uso del título Theotókos, «Madre de Dios», para la madre de Jesús. Con todo, conviene notar que este título no existía, sino que fue creado por los cristianos para expresar una fe que no tenía nada que ver con la mitología pagana, la fe en la concepción virginal, en el seno de María, de Aquel que era desde siempre el Verbo eterno de Dios.

2. En el siglo IV, el término Theotókos ya se usa con frecuencia tanto en Oriente como en Occidente. La piedad y la teología se refieren cada vez más a menudo a ese término, que ya había entrado a formar parte del patrimonio de fe de la Iglesia.

Por ello se comprende el gran movimiento de protesta que surgió en el siglo V cuando Nestorio puso en duda la legitimidad del título «Madre de Dios». En efecto, al pretender considerar a María sólo como madre del hombre Jesús, sostenía que sólo era correcta doctrinalmente la expresión «Madre de Cristo». Lo que indujo a Nestorio a ese error fue la dificultad que sentía para admitir la unidad de la persona de Cristo y su interpretación errónea de la distinción entre las dos naturalezas –divina y humana– presentes en él.

El concilio de Efeso, en el año 431, condenó sus tesis y, al afirmar la subsistencia de la naturaleza divina y de la naturaleza humana en la única persona del Hijo, proclamó a María Madre de Dios.

3. Las dificultades y las objeciones planteadas por Nestorio nos brindan la ocasión de hacer algunas reflexiones útiles para comprender e interpretar correctamente ese título. La expresión Theotókos, que literalmente significa «la que ha engendrado a Dios», a primera vista puede resultar sorprendente, pues suscita la pregunta: ¿cómo es posible que una criatura humana engendre a Dios? La respuesta de la fe de la Iglesia es clara: la maternidad divina de María se refiere sólo a la generación humana del Hijo de Dios y no a su generación divina. El Hijo de Dios fue engendrado desde siempre por Dios Padre y es consustancial con él. Evidentemente, en esa generación eterna María no intervino para nada. Pero el Hijo de Dios, hace dos mil años, tomó nuestra naturaleza humana y entonces María lo concibió y lo dio a luz.

Así pues, al proclamar a María «Madre de Dios», la Iglesia desea afirmar que ella es la «Madre del Verbo encarnado, que es Dios». Su maternidad, por tanto, no atañe a toda la Trinidad, sino únicamente a la segunda Persona, al Hijo, que, al encarnarse, tomó de ella la naturaleza humana.

La maternidad es una relación entre persona y persona: una madre no es madre sólo del cuerpo o de la criatura física que sale de su seno, sino de la persona que engendra. Por ello, María, al haber engendrado según la naturaleza humana a la persona de Jesús, que es persona divina, es Madre de Dios.

4. Cuando proclama a María «Madre de Dios», la Iglesia profesa con una única expresión su fe en el Hijo y en la Madre. Esta unión aparece ya en el concilio de Éfeso; con la definición de la maternidad divina de María los padres querían poner de relieve su fe en la divinidad de Cristo. A pesar de las objeciones, antiguas y recientes, sobre la oportunidad de reconocer a María ese título, los cristianos de todos los tiempos, interpretando correctamente el significado de esa maternidad, la han convertido en expresión privilegiada de su fe en la divinidad de Cristo y de su amor a la Virgen.

En la Theotókos la Iglesia, por una parte, encuentra la garantía de la realidad de la Encarnación, porque, como afirma san Agustín, «si la Madre fuera ficticia, sería ficticia también la carne (…) y serían ficticias también las cicatrices de la resurrección» (Tract. in Ev. Ioannis 8, 6-7). Y, por otra, contempla con asombro y celebra con veneración la inmensa grandeza que confirió a María Aquel que quiso ser hijo suyo. La expresión «Madre de Dios» nos dirige al Verbo de Dios, que en la Encarnación asumió la humildad de la condición humana para elevar al hombre a la filiación divina. Pero ese título, a la luz de la sublime dignidad concedida a la Virgen de Nazaret, proclama también la nobleza de la mujer y su altísima vocación. En efecto, Dios trata a María como persona libre y responsable y no realiza la encarnación de su Hijo sino después de haber obtenido su consentimiento.

Siguiendo el ejemplo de los antiguos cristianos de Egipto, los fieles se encomiendan a Aquella que, siendo Madre de Dios, puede obtener de su Hijo divino las gracias de la liberación de los peligros y de la salvación eterna.

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14 comentarios

  
Miguel Serrano Cabeza
Es cierto.

Curiosamente, entre los cinco nuevos misterios del rosario, los "Misterios luminosos", no hay ninguno dedicado a la Virgen.
07/09/08 4:49 PM
  
Kino
Y tampoco entre los "Misterios Dolorosos". Esto no quiere decir nada. Ya se menciona a la Virgen entre los Gozosos y los Gloriosos.
07/09/08 6:17 PM
  
Eidher
Hay un error al tratar de dividir a Dios, María no puede ser madre de Dios porque Dios es indivisible. Jesús dijo: "Antes que Abraham fuese, yo soy", por lo tanto María solamente es madre de su naturaleza humana y no divina. No puede ser madre del Hijo de Dios porque él ya existía, cosa contraria al resto de los hombres, quienes empezamos nuestra existencia en el vientre de nuestras madres.
07/09/08 6:30 PM
  
Serg
Hay un error al tratar de dividir a Jesús porque Jesús es indivisible.
07/09/08 7:53 PM
  
Serg
Y es que el Verbo se hizo carne, no sólo se disfrazó de hombre o se revistió de una apariencia que le es ajena.

Así, y esto es mucho más sorprendente todavía, desde el "he aquí la esclava del Señor" de la Kecharistomene hay materia en Dios, y esta realidad es irrevocable.
07/09/08 7:56 PM
Eidher está repitiendo la objeción que Miguel puso en otro post, a pesar de que allí ya se refutó y Juan Pablo II también aquí lo trata en detalle.

El propio Nestorio sabía que se es madre de la persona y no de la naturaleza, y por eso tuvo que afirmar que en Jesús habían dos personas, una divina y una humana, para poder así negar la maternidad divina de María. Hoy día hay protestantes que ni esto saben, y por eso afirman que María es solo madre de la naturaleza divina de Jesus (Y evidentemente rechazan la unión hipostática de Jesús)

Lo más curioso es que no logran definirse. Mientras hay quien primero dice y se descide respecto a si María es madre de la naturaleza humana de Jesús, hay quien lo afirma sin pelos en la lengua, sin problema con ser nestoriano.
07/09/08 8:04 PM
Todo se entiende con mayor claridad con las palabras de Juan Pablo II:

La maternidad es una relación entre persona y persona"

"una madre no es madre sólo del cuerpo o de la criatura física que sale de su seno, sino de la persona que engendra".
07/09/08 8:06 PM
  
Eidher
Pero resulta que María no engendró a Dios.
07/09/08 9:16 PM
Solo puede decir eso quien o no sabe que es engendrar, quien no cree que Jesús es Dios, quien cree que en Jesús hay dos Personas (una humana y una divina: Nestorianismo), o quien no sabe el concepto de madre y cree que se es madre solo de la naturaleza.

Advierto que si sigo leyendo comentarios tan insubstanciales y fofos, cerraré la conversación prontamente.
08/09/08 12:15 AM
  
Madrileño
A la luz de la razón, el Magisterio de la Iglesia alumbra como un faro... Si después de los argumentos que se dan en este blog el protestantismo sigue, quedará claro que la reforma protestante respondió a cuestiones políticas más que teológicas.
08/09/08 12:14 PM
  
Serg
No. La reforma protestante respondió a cuestiones psicológicas más que teológicas.
08/09/08 9:05 PM
  
Carlos Vargas Vidal
Es MUY fácil ver que una madre engendra a su hijo, que se llama X. Luego, el niño, por sus propios esfuerzos se convierte en "abogado". Ella es, pues, madre de un niño que también es abogado. ¿Cuál es el problema? ¿Por qué habremos de regatear que Ella es madre de un abogado? Parece que solo nos gusta llevar la contraria porque sí. Y lo peor es que queremos desmeritar a la propia Madre de Dios. ¡Qué aterrador! Dios tenga misericordia...
10/09/08 4:10 AM
  
Miguel
Credo Apostólico: "...nació de la virgen María"

Credo de Nicea:"quien para nosotros los humanos y para nuestra salvación descendió y se hizo carne, se hizo humano, y sufrió, y resucitó al tercer día, y vendrá a juzgar a los vivos y los muertos.

Credo de Calcedonia:"...nacido de la virgen María, de acuerdo a la Humanidad;

Credo de Atanasio:"Es Dios engendrado de la sustancia del Padre antes de los siglos, y es hombre nacido de la madre en el siglo: perfecto Dios, perfecto hombre, subsistente de alma racional y de carne humana; igual al Padre según la divinidad, menor que el Padre según la humanidad".

¿En cual de estos credos se dice explicita mente que María es "madre de Dios"?

Ahora fíjate: "Se despojó hecho semejante a los HOMBRES" (Filipenses 2:7)

"Pero el don no fue como la transgresión; porque si por la transgresión de aquel uno (Adán) murieron los muchos, abundaron mucho para los muchos la gracia y el don de Dios por la gracia de UN HOMBRE, Jesucristo" (Romanos 5:15)

"Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, JESUCRISTO HOMBRE" (1ª Timoteo 2:5)

María es la madre de ese Hombre que tan claramente distingue la Biblia.

Por lo tanto: Cristo, como Salvador, es Dios-Hombre y no Hombre-Dios.

Fue Dios el que se humanó, y no el hombre el que se divinizó en la encarnación.

José Miguel: muchas gracias por haberme dado la oportunidad de debatir contigo. Ahora rogaré a Dios para que sea Él el que te ilumine por las Sagradas Escrituras y no los concilios hechos por hombres falibles. También rogaré para que te quite tanta arrogancia, prepotencia y autosuficiencia.

Me despido definitivamente recordándote algo:"Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para ENSEÑAR, para REDARGÜIR, para CORREGIR, para INSTRUIR en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda obra buena" (2ª Timoteo 3:16, 17) - ¿Para qué necesito los concilios y los padres de la iglesia?

Bendiciones.

12/09/08 7:02 PM
El Concilio de Calcedonia según el Dezinger dice:

"Siguiendo, pues, a los Santos Padres, todos a una voz enseñamos que ha de confesarse a uno solo y el mismo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, el mismo perfecto en la divinidad y el mismo perfecto en la humanidad, Dios verdaderamente, y el mismo verdaderamente hombre de alma racional y de cuerpo, consustancial con el Padre en cuanto a la divinidad, y el mismo consustancial con nosotros en cuanto a la humanidad, semejante en todo a nosotros, menos en el pecado [Hebr. 4, 15]; engendrado del Padre antes de los siglos en cuanto a la divinidad, y el mismo, en los últimos días, por nosotros y por nuestra salvación, engendrado de María Virgen, madre de Dios, en cuanto a la humanidad; que se ha de reconocer a uno solo y el mismo Cristo Hijo Señor unigénito en dos naturalezas, sin confusión, sin cambio, sin división, sin separación, en modo alguno borrada la diferencia de naturalezas por causa de la unión, sino conservando, más bien, cada naturaleza su propiedad y concurriendo en una sola persona y en una sola hipóstasis, no partido o dividido en dos personas, sino uno solo y el mismo Hijo unigénito, Dios Verbo Señor Jesucristo, como de antiguo acerca de Él nos enseñaron los profetas, y el mismo Jesucristo, y nos lo ha trasmitido el Símbolo de los Padres"

Este credo deja bien claro y de forma explícita que María es madre de Dios.

Y no solo por decir que el Hijo de Dios (y hacer enfasis en su unión hipostática) es UNO y no dos, por lo tanto se es madre del HIJO, no de solo una naturaleza.

Pero no veo porqué citar textos de concilios pensando que porque no se han pronunciado explícitamente en un punto quiere decir que por omisión se niega.

Con ese tipo de recursos falaces, se puede negar inclusive que la doctrina Trinitaria fuera claramente definida en los primeros concilios ecuménicos. Entiendo que eches mano a esos recursos a falta de otros.

Y por qué no citaste Efeso? Es que acaso no es ecuménico también? Ese es el problema de cada herejía, cree poder aceptar los concilios que se le antojen rechazando los que se le antojen.

Pero lo que no comprendo es como diciendo que no tienes problemas cristológicos ahora cites en tu favor Filipenses 2,7, cual si al decir que fue hecho semejante a los hombres implicara de algún modo que dejo de ser Dios. O es que acaso crees que se despojó de su divinidad?

Luego citas otros textos donde se habla de la naturaleza humana de Jesús, pero es que acaso esos textos niegan su naturaleza divina y la unión hipostática entre ambas naturalezas?

Y por eso terminas tan campante diciendo que María es madre de ese hombre (o lo que es lo mismo, que es madre solo de la naturaleza humana), punto que primero apoyaste, que luego te retractaste y que ahora nuevamente ante la ineficacia de tus argumentos te viste obligado a volver a profesar. Mejor hubiera sido que reconocieras tu nestorianismo al principio y me hubieras ahorrado mucho tiempo.

Por último, no tienes que agredecer el haber podido participar, y pasando por alto el llamarme prepotente y autosuficiente, el consejo que te doy es que medites sobre tu actitud de orar para que Dios ilumine a los que no piensan como tu, colocandote en el puesto de los iluminados y colocando al resto en el banquillo de los ciegos. Eso se llama fariseismo, y es común encontrar ese tipo de reacciones en sectáreos que ven en ella una manera de desahogar su carencia de argumentos y por eso optan por menospreciando al prójimo.

Te lo comento porque en todo el tiempo en que he sido administrador de una comunidad de ex protestantes, han llagado muchos con exactamente la misma actitud.

Y respecto a tu pregunta de para que necesitas concilios y padres de la Iglesia, te comparto lo que a esto comenta un pastor evangélico que al parecer ha entendido cual es la verdadera prepotencia, arrogancia y autosuficiencia, y es precisamente aquella que dice que yo no necesito de nadie, pero lo peor de esta prepotencia y autosuficiente, es que quienes la sufren no se dan cuenta de ella, y peor aún, creen que quienes no son tan autosuficientes como ellos, son más bien quienes lo son.

Lee lo que dice el pastor:

Pastor Rick Wade, que cita a varios teólogos protestantes:

Tom"Pensamos: "¿Por qué necesitamos que otra persona nos diga lo que quiere decir la Biblia?". Hemos dejado que el individualismo modernista se arraigue en nuestras psiquis al punto que creemos que somos, individualmente, los árbitros finales de la verdad.

Sin embargo, algunas de las consecuencias de esta actitud son la desunión en la iglesia y la posibilidad de la intrusión de enseñanzas falsas, al intentar los individuos entender la fe por su cuenta. Si bien no hay duda de que somos responsables individualmente de estar en la Palabra y de tratar de entenderla, aprendemos de un estudio de la historia de la iglesia que es el intérprete solitario de las Escrituras quien puede extraviarse fácilmente. El teólogo Harold O. J. Brown señala que "el estudio solitario, aislado de la comunión de creyentes que buscan la guía del Espíritu Santo y sin ninguna conciencia de la fe de la iglesia a lo largo de las edades, es a menudo la fuente de serios errores".{2} "Los evangélicos deben enfrentarse al hecho de que la Biblia pertenece a la iglesia", dice Robert Webber. "Es la iglesia viva la que recibe, guarda, transmite e interpreta las Escrituras. En consecuencia, el enfoque individualista moderno de la interpretación de las Escrituras debería ceder ante la autoridad de lo que la iglesia siempre ha creído, enseñado y transmitido en la historia".{3} Como señala Daniel Williams: "Los protestantes deben reconsiderar la obra del Espíritu Santo en la historia de la vida de la iglesia en el mismo grado que en la vida del creyente individual. Porque es con la iglesia que se formó el nuevo pacto de Dios".{4} El Espíritu está trabajando para construir el cuerpo de Cristo, y no sólo individuos. Cada uno de nosotros necesita la iglesia."
Tomado de AQUI


Ves la diferencia? Si yo tomara la misma actitud y fuera carismático terminaría quizá fundando otra denominación protestante conforme a mi visión particular de las Escrituras, pensando que no necesito de nadie, ni de hombres, cual si yo (o tu) tuviera voz de arcangel.




13/09/08 2:56 AM

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