¿Dios castiga? - Parte 1: La paradoja de Epicuro

EpicuroComo lo prometido es deuda, inicio una nueva serie de artículos, donde analizo la nueva edición del libro “Dios no castiga” de Alejandro Bermúdez Rosell, que salió a la venta en Amazon hace poco más de una semana. En esta entrega comenzaré analizando una de las principales objeciones, que según sus propias palabras nunca se le dio respuesta. Esto es lo que dice: 

Nunca hemos recibido una respuesta directa a las enormes objeciones que se presentan, filosófica y teológicamente, si se afirma que en efecto, Dios castiga…La filosofía  plantea el desafío que tradicionalmente se ha conocido como la “paradoja de Epicuro". El desafío atribuido al filósofo griego Epicuro (341 - 270 AC).. es como sigue:

“O Dios puede evitar el mal y no puede;

O Dios puede y no quiere;

O Dios no quiere y no puede;

O Dios puede y quiere”

Si el mal existe, por tanto, o Dios es perverso, o Dios no existe.

A lo largo del 2014, quienes afirman que “Dios castiga” han sido incapaces de explicar la respuesta filosófica que el catolicismo tiene frente a esta paradoja, y se han limitado a repetir citas del magisterio y de la Escritura…

Quienes han venido insistiendo en que Dios castiga jamás han respondido cómo su propuesta teológica, que creen confirmada por el mero apilar citas, es compatible con la respuesta filosófica católica. A lo más alguno de los “castigadores” se han limitado a señalar en Twitter qué cosa No significa  que Dios castiga…İSin explicar qué cosa sí significa que así sea!” 

No es cierto que no se ha dado respuesta

Antes de comenzar es necesario aclarar en honor de la verdad que la afirmación de que no se le ha dado respuesta a esa interrogante no es cierta. Le recuerdo a Alejandro que a esa precisa objeción dediqué un artículo completo titulado:

Respuesta a Alejandro Bermúdez: El castigo es un mal que Dios pretende en orden a un bien mayor

Y no sólo yo, sino también Nestor Martinez, profesor de filosofía católica y mi compañero aquí en Infocatólica lo hizo:

La razón teológica y el castigo divino, por Néstor Martinez

Otra grave falta a la verdad la encuentro cuando sostiene que “a lo más  alguno de los “castigadores” se han limitado a señalar en Twitter qué cosa No significa  que Dios castiga…İSin explicar qué cosa sí significa que así sea!”. Eso es también falso dado que yo dediqué la primera intervención a explicar qué debe entenderse cuando se dice que Dios castiga.   

No veo tampoco bien que se refiera ambiguamente a Fray Nelson Medina como “alguno de los castigadores“, perseverando en la actitud de ocultar a su audiencia la identidad y argumentos de sus oponentes. Fray Nelson Medina es un conocido teólogo y predicador internacional, que hizo su contribución al debate primero en Twitter y luego en su blog (Ver: En torno a una polémica teológica - Fray Nelson Medina). En dicha intervención Fray Nelson no pretendía volver a repetir lo que habíamos dicho, sino ayudar a clarificar cómo NO DEBE entenderse el castigo divino, de manera de no transmitir una imagen distorsionada de Dios. Lo mismo hizo Monseñor José Ignacio Munilla, obispo de San Sebastián, cuando participó en el debate y afirmó que era un error negar que Dios castigaba, pero dijo que había que entenderlo correctamente[1].

El problema filosófico de Epicuro

Una vez aclarado lo anterior podemos entrar de lleno a analizar el problema filosófico de Epicuro, y si realmente representa una objeción en cuanto al tema del castigo divino. Pero antes, es oportuno repasar brevemente algunos conceptos básicos en teología, como lo son el significado de castigo, pena, mal, etc.

- El castigo es simplemente la pena que se impone a quien ha cometido un delito o falta.

- La pena es la privación de un bien que una criatura racional sufre involuntariamente por una culpa propia. La pena es, pues, un mal («malum poenae») que se deriva de otro mal («malum culpae»).

- El mal no es otra cosa sino ausencia de bien.

El problema filosófico de Epicuro plantea que si Dios existiera, no podría existir el mal a menos que o no fuera bueno o no fuera omnipotente. Alejandro parte de allí y recurre a un sofisma donde hace ver que como el castigo es un mal, Dios no puede nunca querer castigar.

Detrás de este razonamiento hay dos errores que es importante desvelar:

1) No distingue entre el mal físico y el mal moral, y entre ser causa directa e indirecta.

Alejandro insiste que Dios no castiga porque no puede ser causa directa del mal. Ahora bien, no está en discusión que pueda serlo, porque como ya hemos dicho, el mal no tiene causa directa por ser ausencia de bien. Decir lo contrario sería caer en maniqueísmo. Yo mismo afirmé que Dios no puede ser causa directa del mal en mi libro en la página 43.

Lo que sucede es que no se deduce que porque Dios no sea causa directa del mal, entonces no castigue. Tampoco se deduce que no pueda pretenderlo, quererlo o ser su causa indirecta.

İEspera un momento! ¿Quieres decir que Dios puede ser causa indirecta del mal? ¿Quieres decir que Dios puede pretender el mal o quererlo? Es aquí donde debemos detenernos e hilar fino para no confundirnos.

En primer lugar debemos distinguir entre el mal físico (la enfermedad, el sufrimiento, etc.) y el mal moral (el pecado). El mal moral Dios no lo intenta o quiere, ni como medio, ni como fin; porque, además de repugnar a la santidad infinita de Dios, envuelve la subversión del orden necesario que toda criatura inteligente y libre dice a Dios como último fin. Empero esto no impide que Dios permita su existencia; porque esta permisión no envuelve una aprobación del mismo, y por otra parte, ninguna obligación tiene Dios de impedir su existencia.  

Pero el mal físico, Dios sí lo puede pretender como un medio para lograr un fin superior. Puede querer una enfermedad para lograr una conversión, o un sufrimiento específico para purificarnos.

Por lo tanto, negar que Dios pueda en determinada circunstancia pretender el mal físico como medio para lograr un bien mayor no implica sólo negar que Dios castigue, sino negar que podamos ser purificados a través de los sufrimientos. Aunque el sufrimiento y el castigo son conceptos distintos y no necesariamente están siempre relacionados (dado que no todo el que sufre lo hace  porque ha pecado), si sabemos que ambos están ordenados en la providencia divina para obtener un bien mayor. En el evangelio vemos infinidad de ejemplos, desde el caso del ciego de nacimiento que Jesús mismo declara que nació así para que se manifestara la gloria de Dios, hasta el caso del enmudecimiento temporal de Zacarías, castigado y a la vez purificado de su incredulidad

A este respecto sugiero leer completa la explicación del Cardenal Zeferino González en su obra Filosofía Elemental[2] que he colocado al final en las notas. También encontrará una explicación completa de Santo Tomás de Aquino[3].

2) Reduce la pena a ser sólo un mal

He aquí otro error de Alejandro, porque como explica Santo Tomás, es un error ignorar que la pena contiene dos elementos, es decir, la razón de mal, en tanto que es la privación de algún bien, y la razón de bien, en tanto que es justa y ordenada. Según Santo Tomás este error lo cometieron también algunos filósofos paganos, como Cicerón, de allí que dedujeron que el castigo no provenía de Dios.

A continuación comparto la explicación de Santo Tomás que, a pesar de haber sido escrita hace ya mucho, se observa que la objeción no ha cambiado en absoluto. Pareciera ver al propio Santo Tomás participando en el debate de lo que se discute hoy.

Santo Tomás de Aquino, Comentario a las Sentencias, lib. 2 d. 37 q. 3 a. 1

Santo Tomás de Aquino

Si la pena o castigo procede de Dios.

A lo primero se procede así. Parece que la pena no procede de Dios. Porque todo mal es contrario a algún bien. Pero la pena es un mal, porque daña. Por tanto, es contraria a algún bien. Pero lo que es contrario a un bien, no puede proceder del Sumo Bien: porque el Sumo Bien no podría ser autor de la paz, sino de la lucha y la disensión, si de Él procediesen cosas contrarias. Por tanto, el castigo no procede de Dios.

Además, todo lo que está más allá de la intención del agente, se debe a algún defecto. Pero todo mal está más allá de la intención del agente, como dice Dionisio: porque nada obra en vista del mal. Por tanto, todo mal se debe a algún defecto. Pero nada de lo que se debe a un defecto se reduce a Dios como a su causa, como se ha mostrado. Por tanto, no procede de Dios.

Además, lo que no es causa de la acción, no es causa de aquello que es causado por la acción, como se ha dicho. Pero existen muchas penas que se infligen a algunos por los pecados de otros, pues muchos son castigados con aflicciones por aquellos que injustamente los oprimen. Por tanto, como Dios no es causa de la culpa, parece que tampoco es causa de toda pena.

Además, todo lo que procede de Dios tiende al bien. Pero algunas penas inclinan al mal, como el hambre y cosas semejantes. Por tanto, no toda pena procede de Dios.

Además, para aquello cuya generación es buena, su corrupción es mala. Pero la generación de la gracia es buena, porque procede de Dios. Por tanto, la corrupción de la gracia es mala. Pero la corrupción de la gracia es una pena o castigo. Por tanto, no toda pena procede de Dios, pues Dios es causa solamente de los bienes.

Pero contra esto, todo lo que es justo, es bueno, y todo lo que es bueno, procede de Dios. Pero toda pena es justa, como probó San Agustín en la distinción anterior. Por tanto, toda pena o castigo procede de Dios.

Además, al mismo que pertenece la remuneración pertenece la condenación, es decir, a aquel a quien corresponde juzgar los actos buenos y malos. Pero premiar las buenas obras es propio de Dios. Por tanto, también es propio suyo infligir las penas.

Respondo : Hay que decir que la pena contiene dos cosas, es decir, la razón de mal, en tanto que es la privación de algún bien, y la razón de bien, en tanto que es justa y ordenada. Por tanto, algunos antiguos que consideraban la pena solamente en tanto que es un defecto y un mal, dijeron que las penas no procedían de Dios, en cuyo error incurrió también Cicerón, como se ve por su obra “De Officiis”. Estos hombres negaron pues la providencia de Dios sobre los actos humanos, por lo que el orden que la pena tiene a la culpa no decían que se debiese ala Providencia divina, sino a la justicia de los hombres que infligían la pena; y que el defecto que hay en la pena no era ordenado por Dios, sino que ocurría por la necesidad de las causas segundas: pues afirmaban que Dios daba el ser a las cosas como lo hace un agente movido por necesidad natural, de modo tal que de un Primer origen que no tiene ningún defecto, procedería un primer originado distante de su perfección, y según que era mayor la distancia respecto a un primero por el orden de las causas y los efectos, más defectuoso decían que algo era.

Esta tesis es errónea, como se mostró en el Libro I, dist. 39, donde se dice que la Providencia divina se extiende a todo. Y por tanto, hay que decir que los castigos proceden de Dios, pero la culpa no procede de Dios, por más que ambas cosas sean malas.

La razón de ello es que a cada cosa se le asigna una causa eficiente según el modo en que esa cosa procede de dicha causa. Pero la culpa tiene razón de mal y de defecto según que procede de su causa eficiente, que no ordena su acción al fin debido, y así a la culpa no se le puede asignar una causa que no pueda caer en algún defecto. La pena en cambio no tiene razón de mal ni de defecto según que procede de su causa eficiente, porque ésta inflige el castigo por una acción ordenada, sino que tiene razón de defecto y de mal solamente en el que recibe la acción, el cual es privado de algún bien por una justa acción.

Y así Dios es autor de la pena, pero de diverso modo según la diversidad de las penas. Porque hay una pena de daño, como la sustracción de la gracia y cosas semejantes, y de estas penas Dios es causa, no haciendo algo, sino más bien no haciendo, pues por el hecho de que Dios no influye la gracia, se sigue en el castigado la privación de la gracia. Hay una pena de sentido, que se inflige por alguna acción, y de esta Dios es autor también haciendo algo.

Al primero, por tanto, hay que decir que un bien particular es contrario a otro bien particular, como lo caliente a lo frío; y ambos proceden de Dios. Y no se sigue por esto que Dios no sea autor de la paz, porque la misma lucha entre los contrarios se ordena a alguna unión, pues convienen en la forma del mixto, y también por cuanto en el universo se ordenan por modo de cierta consonancia. Así pues no es inconveniente, por más que el bien natural procede de Dios, que también la pena, que contraría ese bien natural, proceda, en cuanto es buena, de Dios.

Al segundo hay que decir que ningún mal ni ningún defecto es intentado ni por Dios ni por ningún otro agente; sino que todo mal y defecto se deben a algún defecto, o bien de la causa eficiente, o bien de la materia recipiente. Ahora bien, el mal de culpa resulta del defecto de la causa eficiente; y por tanto no puede ser reducido a la Causa Eficiente que no puede fallar. Pero el mal de la pena se debe a un defecto de la materia, como se ve por lo siguiente. El juez justo tiende a implantar el orden de la justicia en sus súbditos. Ese orden no puede ser recibido en el pecador sino en tanto que es castigado por algún defecto, y así, por más que ese defecto por cuya causa la pena es un mal no sea intentado por el juez, sino el orden de la justicia, sin embargo, el juez justo es autor de la pena, en tanto que la pena es algo ordenado, y así Dios es autor de las penas.

Al tercero hay que decir que por más que Dios no sea autor de la acción torpe según que comporta una deformidad, sin embargo es causa suya según que es cierta acción, y por tanto, también puede ser llamado causa de aquello que es efectuado por esa acción.

Al cuarto hay que decir que la pena no inclina al mal de culpa directamente por modo de hábito y disposición, sino indirectamente, en cuanto por la pena alguien es privado de algo por lo que era retraído de la culpa. Y esto no es inconveniente, que se diga que Dios sustrae aquello por lo que alguien se conservaba inmune de la culpa, es decir, la gracia.

Al quinto hay que decir que por más que la corrupción de la gracia en sí es algo malo, sin embargo, que éste que es indigno de la gracia sea privado de ella es bueno y justo, y de este modo procede de Dios como Ordenador.

Evidentemente estas respuestas se dieron también en su momento, otra cosa es que a Alejandro no le hayan convencido. Pero eso es una cosa y otra decir a su audiencia que no se le ha respondido, y al mismo tiempo no indicarles donde se encuentran los argumentos de sus oponentes, para de esta manera ofrecerles sólo su versión, mientras se encierra de una burbuja. Alejandro alega en su nueva introducción que no ha habido verdadero debate porque no se le ha respondido esas objeciones, pero yo sostengo que si no ha habido verdadero debate es porque él no ha sido suficientemente honesto con su audiencia como para permitirles escuchar que tenemos que decir.


NOTAS

[1] Esto dijo Monseñor José Ignacio Munilla, obispo de San Sebastian cuando fue consultado respecto a este debate:

Monseñor MunillaEn primer lugar hay que distinguir entre el castigo eterno y el castigo temporal. Por el castigo eterno entendemos el castigo definitivo a los malvados recogido explícitamente en Mateo 26 en la Sagrada Escritura y no es en absoluto incompatible con que Dios es amor. Decir que Dios es amor y por tanto no puede existir el castigo eterno es contraponer los conceptos de manera infantil. En Dios la justicia y la misericordia no son dos cosas, sino que se funden y son una sola.

 Respecto al castigo temporal: ¿Se puede decir que Dios no manda castigos temporales? No, No se puede decir tal cosa. En la Sagrada Escritura hay pasajes muy claros donde se habla de castigos de Dios, como cuando se habla de las plagas de Egipto, o a David que después de haber pecado Dios le pidió que eligiese entre varios castigos. No cabe decir que “Dios no castiga nunca”, sería incorrecto. Nuestro Papa emérito Benedicto XVI en el Sínodo de los obispos en el año 2008 dijo una frase que llamó la atención a mucha gente: Dijo que: “…Dios ha tenido que recurrir con frecuencia al castigo…”

La explicación completa está en el siguiente enlace:

Monseñor Munilla da su opinión respecto al debate - podcast en audio

[2] Así lo explica la obra del cardenal Zeferino González, en su obra Filosofía Elemental:

1ª Por más que Dios no intente el mal físico per se o como fin, en atención a que no se deleita en el mal de sus criaturas como mal, y lejos de aborrecer, ama todo lo que creó, es indudable que puede elegirlo o quererlo, como medio proporcionado para realizar algún fin bueno. La razón es que, en este caso, la volición del mal físico por parte de Dios, tiene por término y como fin el bien que presupone la existencia del mal físico como medio, o hablando con más propiedad, como condición hipotética de la existencia del bien intentado por Dios; y digo hipotética, porque la existencia y realización de determinados bienes, como resultante de tales o cuales males físicos, se halla en relación con el grado de perfección relativa que Dios quiso comunicar a este mundo, y que pudiera ser superior en otro de los posibles.

2ª Por lo que hace al mal moral, Dios no lo intenta o quiere, ni como medio, ni como fin; porque, además de repugnar a la santidad infinita de Dios, el mal moral envuelve la subversión del orden necesario que toda criatura, y más que todas, la criatura inteligente y libre, dice a Dios como último fin de la creación. Empero esto no impide que Dios permita su existencia; porque esta permisión no envuelve una aprobación del mismo, y por otra parte, ninguna obligación tiene Dios de impedir su existencia. Más todavía: dada la existencia de seres inteligentes y libres, puede decirse conveniente y como natural la permisión del mal moral por parte de Dios. Porque la verdad es que a Dios, como gobernador supremo y universal del mundo, le corresponde permitir que cada ser obre en conformidad a las condiciones propias de su naturaleza. La voluntad humana es de su naturaleza defectible, flexible en orden al bien y al mal, y libre y responsable en sus actos. Luego a Dios, como previsor universal del mundo y especial del hombre, sólo le corresponde dar a éste los medios y auxilios necesarios para obrar el bien moral, pero no el matar ni anular su libertad, imponiéndole la necesidad física de obrar bien.

Esto sin contar que la realización del mal moral sirve también: a) para manifestar que el hombre, cuando obra el bien, lo hace libremente, y es acreedor al premio: b) para revelar la paciencia y longanimidad del mismo Dios: c) para manifestar su misericordia perdonando y su justicia castigando.

3ª Infiérase de lo dicho hasta aquí: 1º que ni la existencia del mal físico, ni la del mal moral, envuelven repugnancia o contradicción absoluta con la providencia y la bondad de Dios: 2º que hasta podemos señalar razones plausibles, y fines racionales y justos para su existencia: 3º que Dios, absolutamente hablando, pudiera impedir la existencia del mal físico y moral, bien sea con la producción de otro [357] mundo, bien sea con la diferente disposición de este: 4º que aunque podemos señalar algunos fines probables de la permisión del mal moral, ignoramos la causa final de esta permisión por parte de Dios, en atención a que no sabemos con certeza cuál sea el fin principal y los motivos divinos de esta permisión, debiendo, por lo tanto, decir con la Escritura: ¿Quis cognovit sensum Domini, aut quis consiliarius ejus fuit? Con mayor razón es aplicable esta reflexión a nuestra ignorancia con respecto a los fines particulares, a que se subordina la existencia del mal físico y moral en el ser A o B.

Que la volición del mal físico, en el sentido expuesto, no se opone a la bondad divina, se prueba además porque, en la hipótesis contraria, Dios no podría querer y realizar ciertos bienes y perfecciones de un orden superior. A poco que se reflexione, se reconocerá, sin duda, que la ausencia absoluta y completa del mal físico llevaría consigo la ausencia de la paciencia, la fortaleza, la magnanimidad, la constancia, y para decirlo de una vez, de los rasgos más bellos y sublimes de la virtud en todas sus múltiples manifestaciones. Más todavía: la ausencia de todo mal físico llevaría consigo la muerte [356] o la atonía absoluta de la sociedad humana, con sus artes, ciencias e industria, que vienen a ser la lucha perseverante de la humanidad contra el mal físico.

[3] Santo Tomás, Suma Teológica, L.2, Q.108, a.4

Se puede considerar la pena de dos modos. Primero, como castigo, y en este sentido únicamente el pecado la merece, porque por ella se restablece la igualdad de la justicia, en cuanto que aquel que pecando se excedió en lo de seguir su propia voluntad, padece contra su voluntad algún daño. Por lo cual, como todo pecado es voluntario, incluso el original, conforme a lo dicho (1-2 q.81 a.1), se sigue que nadie es castigado de esta forma sino por el pecado voluntario.

Desde otro ángulo, puede ser considerada la pena como medicina, que no sólo es sanativa del pecado pasado, sino que tiene asimismo virtud para preservar del pecado futuro y para empujarnos a hacer algo bueno. Según esto, uno es castigado a veces sin culpa, aunque nunca sin causa. Sin embargo, hay que tener en cuenta que nunca la medicina priva de un bien mayor para procurar un bien menor —por ejemplo, dejarle a uno sin vista para curarle el calcaño—, sino que, a veces, causa un daño en lo menor para prestar ayuda en lo más importante. Y como los bienes espirituales son los de mayor valor y los temporales los de menor, es por lo que a veces se le castiga a uno en estos últimos sin culpa, por ejemplo, con muchas penalidades de esta vida presente, que Dios le inflige para que le sirvan de humillación o de prueba. En cambio, no se castiga a nadie en los bienes espirituales sin culpa propia, ni en ésta ni en la otra vida, ya que en la vida futura las penas no son medicina, sino consecuencia de la condenación espiritual.”

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66 comentarios

  
Jordi
Lo cierto es que el mal sigue siendo un misterio.

Jonás profetiza la destrucción de Nínive por los graves pecados, pero se arrepienten, y el castigo no se ejecuta.

En Sodoma no se hallaron a 10 justos para evitar la muerte de miles, incluso de los niños inocentes e indefensos, los niños no nacidos y nacidos sin conciencia.

Un justo muere muy pronto, pero Dios dice que ha servido para que no se pierda ante el mal que vendrá, y que puede poner en peligro a su alma.

En mi opinión, el sentido pleno del castigo divino, e incluso el silencio divino ante el mal, sólo se sabrá en el juicio final.


01/02/15 7:01 PM
  
paraguayofiel
Me parece especialmente escandalosa la frase de que solo se ha limitado a ofrecer "citas del magisterio", o sea de ahora en más debemos desdeñar todo el depósito de fe si no concuerda con la "razón teológica alejandrina"? Diganme, en que se diferencia esa actitud con la de un protestante con su interpretación privada de las Sagradas Escritura.
Definitivamente el Sr. Bermúdez es el vivo ejemplo de que podemos ser presas fácilmente de la soberbia. Saludos.

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JM: Sï, ese es otro "argumento" que pretendo tratar. Porque si cito la Biblia, no vale porque la Biblia aprueba la esclavitud, si cito el Magisterio es que argumento como las católicas por el derecho a decidir. Si cito a los Papas, es porque están fuera de contexto. El argumento es alucinante, pero ya poco a poco lo iré abordando.
01/02/15 7:06 PM
  
Ricardo de Argentina
Entiendo que si afirmamos que Dios no castiga, todo el AT se torna ininteligible.

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JM: No sólo el AT sino el NT también.
01/02/15 8:28 PM
  
Néstor
Muy cierto y muy buen artículo. Dios quiere indirectamente el castigo en tanto es un mal físico, y lo quiere directamente en tanto es un bien de justicia.

Saludos cordiales.
01/02/15 9:25 PM
  
Eugenia
Y que hay de aquellos que se mueren y nunca recibieron castigo....por qué ? Acaso Dios es injusto o el castigo es sólo para algunos?

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JM: Cuando se dice que Dios castiga, no se afirma que está obligado a castigar siempre en esta vida. De hecho, la Iglesia siempre ha hablado de las penas del purgatorio y del castigo eterno. Pero para entender esto tendría que ser católica. Si es protestante quizá no acepte estas verdades de fe.
02/02/15 1:53 AM
  
Daniel Lagos de Perú
Si algún lector de infocatolica es amigo de Alejandro Bermúdez, sería bueno que le haga ver que cada vez más, está quedando no sólo con soberbio sinónimo como ---EDITADO---.

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JM: No nos pasemos por favor.
02/02/15 3:54 AM
  
Daniel Iglesias
Bermúdez "se pasa de rosca", como decimos por estos lares, porque si Epicuro tuviera razón, Dios no existiría, porque el mal existe. ¿O el mal no existe, Bermúdez?

El castigo es sólo un tipo de mal, dentro de los muchos males que existen. Así que para un catóico debería ser obvio que el argumento de Epicuro es falso y por lo tanto inaplicable en una disputa teológica.
02/02/15 4:11 AM
  
Un hombre que...
Dios castiga. No todo mal es un castigo, o si así fuera, es algo absolutamente fuera de nuestra capacidad humana. La naturaleza y el sentido del dolor humano constituyen un misterio. Tendemos, con suma facilidad, a intentar "sustituir" al Creador, en nuestro análisis del mal o el infortunio.
02/02/15 5:19 AM
  
gringo
Y sin embargo Benedicto XVI viaja a Auschwitz y pregunta "Dónde estabas Señor? " y nadie puede responder.
Y Francisco en Filipinas se queda mudo cuando una niña de la calle le interroga sobre por qué Dios permite que los niños sean abandonados y sufran tanto, y tampoco sabe responder.
Y dos mil años de cristianismo y toneladas de tratados teológicos no explican la existencia del mal en el mundo ni el sufrimiento de los inocentes.

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JM: La fe católica tiene respuestas a todo eso, otra cosa es que no le satisfagan.
02/02/15 6:03 AM
  
Pepito
.Incluso los niños recién concebidos o los recién nacidos no son totalmente inocentes, debido al pecado de Adán, pues como dice San Pablo "en Adán todos pecamos."

Y por ello todos merecemos el castigo de la eterna condenación, de la cual sólo somos salvados por la gracia merecida para nosotros por la Redención de Cristo. Sin Cristo todos los hombres sin excepción, incluso los mas tiernos infantes, estaríamos justamente castigados por Dios a la eterna infelicidad.

De la misma manera que el que desprecia las lentejas es justo que se quede sin comer lentejas, tambien es justo que quien desprecia a Dios por el pecado, se quede sin disfrutar de la vida eterna de Dios, y por tanto sea castigado con la eterna desgracia.
02/02/15 6:18 AM
  
Luis Fernando
Pregunta a Alejandro Bermúdez. Aunque José Miguel Arraiz, Néstor Martínez y Fray Nelson Medina, se bastan y se sobran para semejante labor, ¿le apetece que les pidamos a los profesores Eudaldo Forment y Manuel Ocampo, nuevos blogueros en Infocatólica y eminentes tomistas de reconocido prestigio mundial, que se unan a los que rebaten sus errores teológicos y filosóficos con la Escritura, la Tradición, el Magisterio de la Iglesia y, especialmente, con la sabiduría de Santo Tomás de Aquino?

Porque si le apetece, no tiene más que decirlo en Twitter o Facebook, que ya nos avisará alguien que no haya sido bloqueado por él en las redes sociales, como ha hecho conmigo y con el propio José Miguel.
02/02/15 1:48 PM
  
José Ángel Antonio
"""El juez justo tiende a implantar el orden de la justicia en sus súbditos. Ese orden no puede ser recibido en el pecador sino en tanto que es castigado por algún defecto""

Esta frase no se entiende. Parecería que Dios está OBLIGADO A CASTIGAR como única vía para "implantar el orden de la justicia".

Eso haría del Dios cristiano (o tomista) una especie de demiurgo funcionario de una Divinidad superior, "la Justicia". Y además parece señalar que la única forma de "implantar justicia" sea mediante "castigos", es dedir, "penas", es decir "males".

Llamen a tantos profesores tomistas como quieran, cuantos más mejor, pero asegúrense de que quien redacte el texto final sea un periodista, un comunicador, un divulgador, alguien, en fin, que trate más con personas que con silogismos y que sepa que no se puede llegar a la gente (ni siquiera a gente cristiana devota) con fraseologías como "el mal de culpa resulta del defecto de la causa eficiente; y por tanto no puede ser reducido a la Causa Eficiente que no puede fallar".

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JM: El texto que hace referencia es de Santo Tomás de Aquino. Cuando se cita textualmente no se puede alterar lo que se cita. Evidentemente hay términos teológicos que pueden ser difíciles de entender para quien tiene menos formación teológica, pero para eso he escrito otros post donde se plantea la cuestión de forma más sencilla.

Respecto a lo que comenta, en mi primer artículo se cita a un Manual de Teología Dogmática con aprobación eclesiástica:

"El castigo que Dios impone al pecador no es tan sólo un medio correctivo o intimidatorio, como enseñaron B. Stattler (1797) y J. Hermes (1831), sino que ante todo persigue la expiación de la ofensa inferida a Dios y la restauración del orden moral perturbado por el pecado: Deuteronomio 32,41: «Yo retribuiré con mi venganza a mis enemigos, y daré su merecido a los que me aborrecen»; Romanos 12, 19: «Escrito está: “A mí la venganza, yo haré justicia, dice el Señor“». La pena del infierno, por su duración eterna, sólo puede tener carácter vindicativo para los condenados (Mt 25, 41 y 46). Por otra parte, no hay que exagerar de tal forma el carácter vindicativo de los castigos divinos, como si Dios se viera obligado por su justicia a no perdonar el pecado hasta exigir una satisfacción completa, como enseñaron, siguiendo el ejemplo de San Anselmo de Cantorbery (1109), H Tournely (1729) y Fr. X. Dieringer (1876). Como Dios, por ser soberano y señor universal, no tiene que dar cuenta a ningún poder superior, tiene derecho a ser clemente, y esto significa que es libre para perdonar a los pecadores arrepentidos sin que ellos ofrezcan una satisfacción congrua o sin satisfacción alguna."
Ludwig Ott, Manual de Teología Dogmática, Editorial Herder, Barcelona 1966, p. 41

02/02/15 2:38 PM
  
Jordi
En todo caso, hay que ampliar el campo semántico de mal que envía Dios: físico (muerte, enfermedad, herida), natural (desastre, accidente), psíquico, mental y espiritual (posesión, importunación demoníaca), que sirven a un fin superior, cuyo primer impacto es desconocido para nosotros.

El mal mora sería incompatible para Dios: forzarnos o inclinarnos hacia el mal que lleva a la segunda muerte.
02/02/15 2:47 PM
  
Jaime Fernández de Córdoba
Se ha dicho que la Iglesia Católica se halla arraigada en el reconocimiento del dolor y de la muerte. "Tarde o temprano todo ser humano que piensa en absoluto, cualquiera que no sea un idiota, se enfrenta al problema del mal". (Hillaire Belloc). Pero parece que el infantilismo de la sociedad actual prefiere mirar para otro lado; ni reconocen ni quieren reconocer el "Mal" ni el dolor.
Un intento de reconciliar Dios bondadoso con existencia del mal, fue el maniqueísmo ( también la herejía albigense o los puritanos). Para los católicos, el dolor y la muerte son consecuencia de la libre decisión del hombre de desobedecer a Dios, y en último término un misterio.
Aunque a lo mejor alguien demuestra que el mal tiene una explicación material, que viene del Big Ban, porque ya se sabe que para el cientifismo no hay misterio que valga.
02/02/15 3:10 PM
  
Sonia S
Hola,

Un misterio. Perfecto. La mejor manera de acabar un debate. Cuando algo se atranca y no hay manera de salir, lo mejor es dejarlo estar. No os quejeis luego si a los no-creyentes les asalte la duda si la razon conoce a Dios. Y en un tema que es de vital importancia.

Yo siempre he dicho que los creyentes, sobre todo los catolicos, tienen respuestas para todo, aun sean ad-hoc, y lo que me sorprende (o ... no) es que no hayais criticado al comentarista "un hombre que..." donde cae en un relativismo casi grosero. El mal es un bien??? O en segun que casos el mal es "menos" mal? me parece que habra que recurrir mucho mas a los semas, tanto comunes como diferenciales de lo que desea Jordi.

Saludo,

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JM: Supone muchas cosas que no son ciertas: que el debate se atranque o no haya forma de salir, que el debate puede ser rehuido alegando que es un "misterio" cuando ya la fe católica tiene respuestas para ello, una mal entendida preocupación por no creyentes, que precisamente para creer tienen que hacerlo aceptando una fe racional y no distorsionada o al gusto del mundo, hasta la misma afirmación simplista que hace de que el mal sea un bien.
02/02/15 4:39 PM
  
Néstor
El debate está terminado hace rato, lo único que todavía puede faltar es que alguno entienda bien los términos del mismo, o que algún otro quiera hacerlo.

Y sí, son temas que tienen su cierta dificultad intelectual (no exagerarla demasiado, tampoco). Pero es que hay que aprender, no hay más remedio.

Saludos cordiales.
02/02/15 5:19 PM
  
Sonia S
Hola,

JM, me cuesta entender su reply. La respuesta del catolicismo al debate del mal no es que es un "misterio"? Si no lo es, porque los comentaristas no lo saben explicar?

Yo no es que tenga preocupacion por los no-creyentes. Es que soy no.creyente! (que no quiero engañar a nadie, pensaba que ya me conocia un poco por otras intervenciones, aunque es verdad que ultimamente no visito mucho el portal).

Y no he sido yo quien ha dicho que el mal sea un bien! lo ha puesto el comentarista de nick "un hombre que". Y veo que nadie ha protestado. Es decir, relativisimo segun para que si, segun para que no.

Entiendo que sea complicado el asunto, y si se tiene que acabar todo en que es un misterio, pues es un misterio. Pero un misterio no deja de ser un misterio, es decir, que es inabarcable por la razon.

Saludo,

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JM: Veo que el problema sea probablemente que debe afinar un poco su comprensión de lectura, o leer más detenidamente. Yo no he dicho que el mal no sea un misterio, he dicho no es cierto que el debate puede ser rehuido alegando que es un "misterio" cuando ya la fe católica tiene respuestas para ello. El misterio del mal ha sido ampliamente estudiado por la teología y la filosofía cátólica, al igual que el tema del castigo divino.

Ahora, yo no necesariamente contesto todo los mensajes de los lectores, sobre todo si mi opinión está bien cara en el post. En el caso de la pena yo expliqué que es un mal físico, pero también un bien porque es justa.

02/02/15 5:27 PM
  
Luis Fernando
José Ángel Antonio, cuando alguien se pone a debatir de un tema complejo, y este lo es, tiene que dar por hecho que a la hora de defender la fe de la Iglesia, la otra parte va a usar las herramientas que considere necesarias, aunque eso eleve el nivel técnico del debate.

Y si uno no sabe entrar en esas alturas, lo mejor que puede hacer es retirarse o buscar a alguien que sí sepa, pero nunca decir que la otra parte no ha respondido.

Por otro lado, cualquiera que sea honesto, reconocerá que en este debate hay dos actitudes:
1- La de quien da a conocer las tesis contrarias, citándolas, enlazándolas, etc.
2- La de quien quiere esconder a sus lectores u oyentes los argumentos del otro "bando", con burdas descalificaciones.

Aunque el señor Bermúdez tuviera razón, que no la tiene, su manera de actuar sería muy defectuosa.

El problema que tiene es que este portal cuenta ya con auténticos titanes en la defensa de la fe católica partiendo del magisterio de Santo Tomás de Aquino, de quien Papas y concilios han afirmado que es, sencilla y llanamente, el más grande. Y además hemos decidido que esto no se va a quedar así, porque lo que está en juego no es ya ese punto concreto de la fe católica, sino la manera de acercarse a la Revelación y el Magisterio. Si don Alejandro fuera un particular cualquiera, no dedicaríamos tanto tiempo. Pero resulta que es director de un medio de comunicación muy importante y son centenares de miles los fieles que le siguen. Esos fieles merecen saber la verdad. Dura cosa es dar coces contra el aguijón.
02/02/15 5:33 PM
  
Eduardo
Me parece que este post resume todo los post anteriores sobre este tema, de manera mas precisa.

Saludos.
02/02/15 6:34 PM
  
María de las Nieves
Una pregunta ¿Dios el Padre Eterno que ama a su Hijo Unigénito ha castigado a su Hijo Jesucristo sometiéndolo a la muerte ignominiosa de Cruz?

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JM:

"Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna." Juan 3,16

"¡Y con todo eran nuestras dolencias las que él llevaba y nuestros dolores los que soportaba! Nosotros le tuvimos por azotado, herido de Dios y humillado. El ha sido herido por nuestras rebeldías, molido por nuestras culpas. El soportó el castigo que nos trae la paz, y con sus cardenales hemos sido curados. Todos nosotros como ovejas erramos, cada uno marchó por su camino, y Yahveh descargó sobre él la culpa de todos nosotros. Fue oprimido, y él se humilló y no abrió la boca. Como un cordero al degüello era llevado, y como oveja que ante los que la trasquilan está muda, tampoco él abrió la boca. Tras arresto y juicio fue arrebatado, y de sus contemporáneos, ¿quién se preocupa? Fue arrancado de la tierra de los vivos; por las rebeldías de su pueblo ha sido herido; y se puso su sepultura entre los malvados y con los ricos su tumba, por más que no hizo atropello ni hubo engaño en su boca. Mas plugo a Yahveh quebrantarle con dolencias. Si se da a sí mismo en expiación, verá descendencia, alargará sus días, y lo que plazca a Yahveh se cumplirá por su mano. Por las fatigas de su alma, verá luz, se saciará. Por su conocimiento justificará mi Siervo a muchos y las culpas de ellos él soportará. Por eso le daré su parte entre los grandes y con poderosos repartirá despojos, ya que indefenso se entregó a la muerte y con los rebeldes fue contado, cuando él llevó el pecado de muchos, e intercedió por los rebeldes." (Isaías 53,4-12 )
02/02/15 6:39 PM
  
Palas Atenea
Desde el Libro de Job al "Elí, Elí, Lama Sabactani?" de Cristo en la Cruz hay muchas interpelaciones a Dios. Lo que pudiera decir Benedicto XVI está en esa línea.
02/02/15 6:49 PM
  
Palas Atenea
Por otra parte un filósofo como Epicuro, con un sistema politeísta como trasfondo en él que los dioses eran limitados y unos a otros se enmendaban la plana, es raro que se planteara esa pregunta así. ¿De qué dios hablaba Epicuro? ¿de Zeus? ¿de Hefestos? ¿de Apolo?
02/02/15 6:57 PM
  
Luiscar73
Gringo;
¿Y donde estaba Dios en la Passion injusta que los hombres sometimos a Cristo? ,pues estaba en Cristo,que es Dios, sufriendo injustamente para que nosotros en nuestros sufrimientos nos sometamos a Dios y el Amor de Cristo crucificado resplandezca en nuestros corazones.
Porque el inmenso mal que algunos hombres sometieron en el holocausto a otros y el inmenso mal que algunos hombres perpetran contra niños indefensos,ese calvario,esa cruz,mirando a Cristo,Cristo es capaz de devolvernos una mirada Redentora, transformando el sufrimiento en Amor; porque por este mismo Amor que se nos dona al mirarle,sufrio EL.

Desde la mirada carnal,no hay respuesta al sufrimiento,porque no hay ojos sanos,no hay mirada crucificada,mirada divina, para trascenderle. Esta obra es de Cristo,es en SU Espiritu,se hizo en la Cruz y tenemos que morir a nosotros mismos para tener acceso al Padre.
La Paz de Cristo.
02/02/15 7:01 PM
  
Antonio1
El recorte que le haces a las palabras de Monseñor Munilla es sustancial. Te dejas la parte del León.

Ánimo a todos tus lectores a que escuchen el audio completo y saquen sus propias concludiones

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JM: No pretenderá que transcriba toda la charla, por lo que me he limitado a poner lo más importante. Pero he puedo el audio completo precisamente para que quien quiera lo escuche todo. Salvo algunas cosas estoy de acuerdo en gran parte de lo que dice. Y lo relevante en este caso es que deja claro que es un error negar que Dios castiga.
02/02/15 9:09 PM
  
Luis Fernando
Una vez establecido que Dios sí castiga, y eso no admite la más mínima discusión desde el punto de vista de la fe católica, de forma que quien lo niega están rechazando una enseñanza bimilenaria del cristianismo, se puede entrar en la casuística. Pero ahí ya es una cuestión de discernimiento de cada caso.

El obispo Munilla defiende el principio y luego intenta "suavizar" el asunto para que muchos oyentes no saquen la conclusión de que cualquier desgracia que les pasa es un castigo de Dios o lleguen al error de que Dios castiga a la manera que los hombres lo hacen.

Creo que comente una inexactitud al sugerir que en el NT se sustituye -respecto al AT- la idea de castigo por la de que Dios nos pone a prueba. Son cosas esencialmente DIFERENTES aunque ambas pretendan el mismo fin. En otras palabras, es un error equiparar castigo a poner a prueba. No son la misma cosa.
02/02/15 9:53 PM
  
Feri del Carpio Marek
Hace mucho bien reflexionar sobre este asunto, y las exposiciones de José Miguel son una tremenda guía para tal fin, sobre todo para quienes no contamos con la literatura adecuada ni la experiencia para usarla. Para nada considero que sea una pérdida de tiempo.

Que el mal y los mismos castigos de Dios mantengan su misterio --y lo es, hay muchas preguntas al respecto que no sabemos responder--, no quiere decir en absoluto que entonces tenemos que negar o siquiera ignorar lo que Dios nos ha revelado sobre ello. Sería como decir que, puesto que la presencia real de Cristo en la Eucaristía es un misterio, entonces no podemos afirmar que Cristo está realmente presente en ella, realidad que sí nos ha sido revelada.

El que haya misterio por detrás del mal y de los castigos divinos, es muy distinto a decir que hay contradicciones. No las hay, y la teología se encarga de demostrarlo.

Me parece que el problema de fondo con el que nos enfrentamos cuando reflexionamos sobre los castigos divinos, es que dos atributos de Dios, la justicia y la misericordia, se funden misteriosamente de una manera que trasciende nuestra inteligencia (nuestra "cabeza de pulga" como decía el P. Jorge Loring). De manera parecida, por ejemplo, nos enfrentamos a no pocas dificultades, cuando tratamos de reflexionar sobre la gracia y la voluntad. Nos resulta completamente misterioso como se funden estos dos dones de Dios en nuestro actuar. Y ese es un misterio que ha causado herejías no poco graves.

De lo que he podido leer, quien mejor expone esa misteriosa amalgama de atributos divinos --justicia y misericordia-- es santo Tomas de Aquino. Les comparto por si enriquece el debate:

Dios, al obrar misericordiosamente, no actúa contra sino por encima de la justicia. Ejemplo: Si a quien se le deben cien denarios se le dan doscientos, quien hace esto no es injusto, sino que obra libre y misericordiosamente. Lo mismo sucede cuando se perdonan las ofensas recibidas. Pues quien algo perdona, algo da. Por eso el Apóstol, al perdón lo llama don cuando dice en Ef 4,32: Daos unos a otros como Cristo se dio a vosotros. Queda claro, así, que la misericordia no anula la justicia, sino que es como la plenitud de la justicia. Por eso se dice en Sant. 2,13: La misericordia hace sublime el juicio.
Por lo demás, la obra de la justicia divina presupone la obra de misericordia, y en ella se funda. Pues a la criatura no se debe algo, a no ser por algo preexistente o presupuesto; incluso esto se deberá también por algo previo. Y como no se puede llevar un proceso indefinido, es necesario llegar a algo que dependa de la exclusiva bondad de la voluntad divina, que es el fin último. Como si dijéramos que tener manos es algo debido al hombre por tener alma racional; tener alma racional, por ser hombre; ser hombre, por bondad divina. De este modo, en cualquier obra de Dios aparece la misericordia como raíz. Y su eficacia se mantiene en todo, incluso con más fuerza, como la causa primera, que actúa con más fuerza que la causa segunda. Por eso, también lo que se debe a alguna criatura, Dios, por su misma bondad, lo da con más largueza que la exigida por lo debido. Pues para mantener un orden justo se necesita mucho menos de lo que la bondad divina otorga y que sobrepasa toda proporción exigida por la criatura.
Por otra parte, todo lo creado está subordinado a Dios. Y en esto último, que es la operación divina, hay que considerar una doble dimensión: algo que se debe a Dios y algo que se debe a lo creado. Dios es quien lo satisface todo. Pues a Dios se debe el que se cumpla en las cosas lo que determina su sabiduría y su voluntad y que pone al descubierto su bondad. En este sentido, la justicia de Dios mira su propio decoro, pues se da lo que a sí mismo se debe. Y a lo creado se le debe que posea lo que le corresponde. Ejemplo: Que el hombre tenga manos, y que le estén sometidos los animales. En este sentido también Dios hace justicia dando a cada uno lo que le corresponde a su naturaleza y condición. El segundo sentido expuesto depende del primero, ya que a cada uno se le debe lo que le está subordinado según lo establecido por la sabiduría divina. Pero, aun cuando Dios dé, en este sentido, lo debido a alguien, sin embargo Él no es deudor; porque Él no está subordinado a nadie, sino, por el contrario, los demás lo están en El. Por eso, en Dios la justicia es llamada a veces expresión de su bondad; otras veces, retribución de méritos. A todo esto se refiere Anselmo cuando dice: Al castigar a los malos eres justo, pues lo merecen; al perdonarlos, eres justo, porque así es tu bondad.
Algunas obras son atribuidas a la justicia y otras a la misericordia, porque en algunas aparece con más relevancia la justicia; en otras, la misericordia. Y sin embargo, en los condenados aparece la misericordia no porque les quite totalmente el castigo, sino porque se lo alivia, ya que no los castiga como merecen. Y en la justificación del pecador aparece la justicia, pues quita la culpa por amor, el mismo amor que infunde misericordiosamente. Se dice de la Magdalena en Lc 7,47: Mucho se le perdonó porque mucho amó.
También en el hecho que los justos sufran en este mundo aparece la justicia y la misericordia. Pues por tales sufrimientos se les limpian pequeñas manchas, y el corazón, dejando lo terreno, se orienta más a Dios. Dice Gregorio: Los males que en este mundo nos oprimen, nos empujan a ir a Dios.
02/02/15 11:21 PM
  
Julian Gomez
Por supuesto que Dios si permite el mal o castigo para el alma que va rumbo a la perdicion. POR AMOR.

Asi como un padre, castiga a sus hijos para ensenar y corregir sus errores, DIOS como padre perfecto, tambien lo hace y/o permite.

Esto que he comentado, es en lo temporal.

En lo fundamental o eterno, Dios no castiga y no condena. Es el mismo hombre que cargado de pecados se siente incapaz de vivir en la LUZ y escoge EL CASTIGO ETERNO junto al demonio y sus angeles caidos.

tal vez si los dos aclaran estos puntos, llegaremos a un acuerdo pronto.

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JM: Decir que el hombre se autoexcluye y decir que Dios le condena son afirmaciones sinónimas y no excluyentes. Dios como juez soberano y universal es a quien corresponde premiar el bien y castigar el mal, aunque quien provoque el castigo sea el hombre con el abuso de su libre albedrío.
03/02/15 2:16 AM
  
Luis Fernando
A ver si lo "captas" gringo. Esto es un debate entre católicos. Tú eres ateo.
03/02/15 8:44 AM
  
Luis Fernando
Leemos en Corazones.org, en la entrada sobre la doctrina del Purgatorio:

Muchas almas a la hora de la muerte tienen manchas de pecado, es decir merecen castigo temporal por pecados mortales o veniales, ya perdonados en cuanto a la culpa. La Iglesia entiende por purgatorio el estado o condición en que los fieles difuntos están sometidos a purificación.

Las almas de los justos son aquellas que en el momento de separarse del cuerpo, por la muerte, se hallan en estado de gracia santificante y por eso pueden entrar en la Gloria. El juicio particular les fue favorable pero necesitan quedar plenamente limpias para poder ver a Dios "cara a cara".

El tiempo que un alma dure en el purgatorio será hasta que esté libre de toda culpa y castigo. Inmediatamente terminada esta purificación el alma va al cielo. El purgatorio no continuará después del juicio final.

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Si Dios no castiga a sus hijos ya salvados -todos los que van al purgatorio son salvos-, el purgatorio no existe. El castigo del purgatorio no es destructor sino purificador. Pero ES castigo.

¿Ven ustedes como el error del señor Bermúdez alcanza el nivel de herejía?

Debe de rectificar inmediatamente.
03/02/15 9:16 AM
  
Daniel Iglesias
Quizás convenga refutar explícitamente una vez más a Epicuro. Su argumento es una clara falacia, del tipo non sequitur. Dios puede evitar el mal y no quiere, pero de ahí no se sigue que sea perverso.

No siempre conviene evitar todos los males. Eso lo saben bien todos los que tienen alguna autoridad, como los padres de familia. Un padre puede evitar muchos males a sus hijos prohibiéndoles que tomen decisiones propias, pero así probablemente se originarían males aún mayores.

Dios podría haber evitado todo mal moral si no hubiera creado seres racionales, pero quiso crear al hombre a su imagen y semejanza, como un ser finito inteligente y libre, por ende capaz de hacer el bien y el mal. Podría haberse conformado con robots o animales irracionales, pero "corrió el riesgo" del mal en orden a obtener un bien mayor: una familia de hijos de Dios.
03/02/15 9:54 AM
  
Jaime Fernández de Córdoba
La Iglesia tiene un relato coherente sobre el mal y el dolor.
Los católicos, reconocen la maldad; la saben no sólo presente, sino abundante en el mundo. Y en esto cualquier beata de la aldea más perdida de Galicia demuestra más sabiduría que mucho catedráticos.
Dios no quiere el mal; nosotros libremente elegimos. Si Dios no consintiera el mal, no seríamos libres, todos los hombres actuaríamos igual en las mismas circunstancias; es difícil de imaginar.
Cuando nuestros primeros padres decidieron desobedecer a Dios, el Mal ya estaba en el Paraíso; ya estaba la serpiente.
Lucifer se dijo que era mejor reinar en el Infierno que servir en el cielo; era un espíritu creado por Dios, como todo; con inteligencia y voluntad, pues Dios quiere que le amemos libremente, no quiere esclavos. No parece tan complicado.
El misterio es cómo un ser inteligente, contemplando directamente la Sabiduría, la Majestad, el Amor y la Gloria de Aquel por quien todo fue hecho, decidió oponérsele.
03/02/15 10:07 AM
  
Palas Atenea
Hay un castigo en el que la gente no repara y, sin embargo, a mi me da mucho miedo. En eso las sociedades antiguas eran más conscientes. Ese castigo es la confusión. Pero no es un castigo divino, sino de aquel que se aparta de la Gracia, de los caminos del Señor, entonces empieza a confundirse. ¡Que Dios confunda a...! decían los antiguos hebreos y tenían mucha razón. Hoy la confusión está tan generalizada que rezo todos los días para que Dios, con su inmensa sabiduría y su Gracia, me libren de ella. La confusión es el primer peldaño de la locura, en eso también los griegos tenían algo que decir: "Al que los dioses quieren destruir primero lo vuelven loco".
La cordura está unida a Dios, separarse de Él es un camino peligroso. Hay que caminar pegado a Jesús, sobre sus pasos, porque lejos de Él la posibilidad de perderse en la niebla es muy grande. La única luz es su Luz, fuera de ella todo es niebla.
03/02/15 12:55 PM
  
José Ángel Antonio
Esta frase que ponen de santo Tomás es muy confusa y si consiguen que alguien en Infocatólica lo explique "en cristiano" (y no "en tomistés") será un gran servicio:

"El juez justo tiende a implantar el orden de la justicia en sus súbditos. Ese orden NO PUEDER SER recibido en el pecador SINO EN TANTO QUE ES CASTIGADO por algún defecto, y así, por más que ese defecto por cuya causa la pena es un mal no sea intentado por el juez, sino el orden de la justicia, sin embargo, el juez justo es autor de la pena, en tanto que la pena es algo ordenado, y así Dios es autor de las penas."

Parece según ese lenguaje que Dios NO PUEDA "implantar el orden de la justicia" sin CASTIGAR, que esté obligado a castigar (por arzones filosóficas que no entiendo).

Pero luego JM cita a Ludwig Ott que parece indicar exactamente lo contrario: "Como Dios, por ser soberano y señor universal, no tiene que dar cuenta a ningún poder superior, tiene derecho a ser clemente, y esto significa que Dios ES LIBRE PARA PERDONAR a los pecadores arrepentidos SIN QUE ELLOS OFREZCAN UNA SATISFACCIÓN congrua o sin satisfacción alguna."

[Lo que parece ilustrado en la parábola del Hijo Pródigo, añado yo. Habría que ver si Dios tiene poder para perdonar también a los no arrepentidos...].

Si Dios es libre de perdonar sin castigo (como dice Luwig Ott) no es cierto lo que dice Santo Tomás de que "el orden NO PUEDE SER recibido en el pecador SINO EN TANTO QUE ES CASTIGADO". Dios es libre para restablecer el orden SIN NECESIDAD de castigos.

Y si no son necesarios, no veo que fuera de los casos descritos en la Biblia, que son educativos, tenga sentido señalar que nada que suceda tenga probabilidades de ser "castigo" de Dios.

[Aparte de los problemas de palabras como "enviar" o "castigar" aplicadas a Dios, pero ahí ya ni entro].


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JM: Yo no veo cual es la dificultad del texto y parece que usted mismo lo entiende hasta el punto que parece ver una contradicción entre lo que dice el texto y lo que sostiene Ott.

Dios efectivamente tiene derecho a perdonar sin requerir una satisfacción congrua, o satisfacción alguna, aunque algunos teólogos han sostenido lo contrario (no creo que sea el caso de Santo Tomás), pero eso ya sería otro debate muy específico al que se entraría luego de aceptar que Dios castiga, pues se estaría ya discutiendo en qué casos lo haría.

Ahora su suposición final es cierta y falsa en distintos sentidos:

- Es falso suponer que no sea necesario el castigo, porque sí lo es para restaurar el orden de justicia perturbado por el pecado. Es parte de los atributos divinos que Dios es un juez justo que premia el bien y castiga el mal.

- Es falso suponer que Dios no castiga sino en los casos mencionados en la Biblia. Esa afirmación lleva implícita una consecuencia aun más absurda, como lo es suponer que los pecadores impenitentes no mencionados en la Biblia no reciben castigo ni en esta vida ni en la otra. Para que el pecado sea perdonado debe haber arrepentimiento. Si no hay perdón del pecado mucho menos remisión de la pena.

- Es cierto que no se puede saber si determinada desgracia o sufrimiento es producto de un castigo divino salvo una revelación especial de Dios. Ahora, el no saber si algo es un castigo no implica que no pueda serlo.
03/02/15 1:31 PM
  
José Ángel Antonio
Lo de Daniel Iglesias me gusta...

"Dios puede evitar el mal y no quiere, pero de ahí no se sigue que sea perverso. No siempre conviene evitar todos los males."

Yo, a la luz de la parábola de la cizaña ("no arranquéis todavía la cizaña, dejad que crezca con el trigo; ya vendrá la siega") diría:

"Dios puede evitar el mal y no quiere POR AHORA, pero de ahí no se sigue que sea perverso. POR AHORA, EN ESTE MUNDO CAÍDO, no siempre conviene evitar todos los males."

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JM: En el post se distingue entre el mal físico (enfermedad, sufrimiento) y el mal moral y se deja claro que Dios puede incluso pretender un mal físico como medio para un bien mayor, de la misma manera que un padre puede querer que su hijo le pongan una inyección o alguna medicina (dolorosa) para que sane de una enfermedad.
03/02/15 1:34 PM
  
Franco
Yo hace tiempo que le doy vueltas a la pregunta: "¿Por qué Dios permite el sufrimiento?"
A propósito, José, supongo que los Santos Padres habrán buscado también la respuesta.

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JM: Y el Magisterio. Aquí hemos citado a menudo la Salvifici Doliris de san Juan Pablo II, que trata precisamente del sentido cristiano del sufrimiento.
03/02/15 5:06 PM
  
Feri del Carpio Marek
En la discusión con José Ángel Antonio, lo que pienso, corríjanme si estoy equivocado, es que Dios no puede dejar de ser justo. Decir que Dios tiene libertad para dejar de hacer justicia, sería como decir que Dios tiene libertad para pecar, lo cual es evidentemente falso. Ahora, ¿cómo Dios puede ejercer su misericordia, sin dejar de ser justo? He ahí el acontecimiento central de la fe cristiana: Cristo hace la justicia por nosotros con su propio sacrificio en la Cruz. De hecho, si tuviera que hacer justicia por el menor de nuestros pecados, no tendríamos como enmendarlo rectamente, siempre nos quedaríamos deudores. Entonces Él mismo se hace deudor por nosotros, y restablece el orden de justicia recibiendo el castigo, y siendo Dios, el castigo sufrido por Él es capaz de reparar cualquier ofensa cometida por nosotros. Esto es precisamente lo que nos dice el profeta Isaías en la cita que colocó José Miguel más arriba:
"¡Y con todo eran nuestras dolencias las que él llevaba y nuestros dolores los que soportaba! Nosotros le tuvimos por azotado, herido de Dios y humillado. El ha sido herido por nuestras rebeldías, molido por nuestras culpas. El soportó el castigo que nos trae la paz, y con sus cardenales hemos sido curados."
03/02/15 6:27 PM
  
Luiscar73
Dios puede permitir la desgracia fisica(ya sea respecto a enfermedad,accidente,minusvalia,belleza), que a nuestros ojos naturales-mundanos es un mal objetivo,para que mediante el sufrimiento y la cruz que en un determinado tiempo nos puedan causar,mine nuestras resistencias carnales-pasionales y nos haga volver la mirada hacia EL,para darnos la Vida nueva,la Vida sobrenatural de la Grcia,donde ya podemos descansar la Cruz en el Amor de Cristo,para que ,no solo sea ligera y llevadera,sino que sea motivo de grandes frutos; pues Dios siempre se hace fuerte en nuestras debilidades,para que el mundo vea que esa fuerza llevada en vasijas de barro,esta muy por encima de nuestras solas fuerzas.
Tambien Dios ha permitido los pecados del hombre,por Causa del Salvador. Para que se manifieste que sin EL,en nuestro libre albedrio,mucho hemos hecho en la desobediencia para mal,y nada podemos hacer sin EL,para bien.(con valor infinito,hecho en el Amor de SU Espiritu,en el orden eterno).
Quizas,una vez que el hombre ha sido restaurado a la Comunion con Dios y tiene Vida interior ordenada a la santificacion,podemnos intuir que ,con mirada retrospectiva,hayamos podido sufrir castigos por parte de Dios,pero tenemos que decir,que han sido para un bien infinitamente mayor,por lo tanto,no podemos llamar mal,al castigo de Dios,sino gran misericordia y providencia.
La Paz de Cristo.
03/02/15 6:50 PM
  
Luiscar73
Es que la Cruz es el punto central de todo lo creado,donde el velo se descorre y se abre el tiempo de gracia y misericordia,que alcanza a todos los tiempos.

Son los meritos de Cristo al asumir la naturaleza injusta del hombre y recibir sus injusticias,por los cuales nos puede y quiere hacer participes de SU naturaleza divina,dandonos SU Espiritu Santo,para ajustarnos(justificarnos-conformarnos) con lo que EL ES.
Al ser Dios,funde en la Cruz; la justicia que nos es debida por nuestra desobediencia,con el Amor y la misericordia que se nos regala para que le obedezcamos. Sus atributos que son sin cambio ni sombra de variacion,producen en nosotros un cambio de estado; del natural injusto,al sobrenatural para santificacion. No hay menoscabo de SU justicia en favor de SU misericordia. Simplemente,en Cristo; "la misericordia triunfa sobre el juicio"(Santiago; 2;13).

Tambien la Bondad da mas de lo debido,pues uno es el orden de la misericordia y otro el de la justicia; esta tiene un poroposito natural respecto del hombre,y aquella se eleva por encima de nuestro natural.
Por eso el Señor,¡alabado y glorificado sea por siempre!, nos repite; "Sabeis que se dijo(en el orden natural) a los antiguos..... ;pero YO(en el orden sobrenatural de MI Reino al que os llevara MI Gracia) os digo....".
Y asi,todo el que es de Cristo y se deja guiar por SU Espiritu,viviendo unido a SU Amor,puede amar por encima de sus fuerzas naturales,llevando a sus bajas pasiones egoistas a donde no quieren ir; a la Cruz.
La Paz de Cristo.
03/02/15 7:36 PM
  
Clau
Definitivamente para el ser humano es mejor decir que Dios castiga a asumir las consecuencias de sus actos pasados. Si no manejamos con prudencia áreas como la económica, sexual, física, laboral tendremos a futuro que enfrentar consecuencias nefastas y como buenos HUMANOS diremos: "Castigo de Dios"...

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JM: No es un aut aut sino un et et. Su razonamiento es propio de la mentalidad protestante.
03/02/15 10:28 PM
  
Juan José
Dicen que Dios no castiga ,que es el mismo hombres el que "se castiga con sus actos"...-----Pregunto ¿Y desde cuando tiene el hombre el poder para castigarse a si mismo por sus actos?Dios es justo y misericordioso ,el tiene el poder de llevarte al cielo o al infierno ,por eso dice la escritura " ---"Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a Aquél que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno."Mateo 10-28
Entonces ¿No le teme Alejandro Bermúdez Rosell a Aquél??
04/02/15 12:39 AM
  
Rexjhs
Alejandro, la justicia de Dios exige, como cualquier juez que se precie, castigar cuando el reo es culpable y hace algo malo, y premiar cuando hace algo bueno. El castigo tiene una finalidad retributiva, al igual que el premio. Justicia es "ius suum quique tribuere", en definición de Ulpinao (dar a cada uno lo suyo). Dios es igualmente amoroso cuando premia que cuando castiga, pues en premiar al bueno y castigar al malo hay bellleza, verdad y justicia. Premiar al malo al igual que al bueno no es divino, en todo caso, socialdemócrata.
04/02/15 5:53 PM
  
Néstor
Lo que dice Santo Tomás allí es que Dios no puede implantar el orden de la justicia sin castigar al pecador. Cuando perdona el pecado, Dios va más allá del orden de la justicia, porque ingresa, por así decir, en el de la misericordia.

Saludos cordiales.
04/02/15 6:02 PM
  
Néstor
Dios nunca deja de ser justo, pero eso no quiere decir que no pueda ser misericordioso, superando así el orden de la justicia, sin transgredirlo. Santo Tomás pone el ejemplo de alguien que debiendo, digamos, diez pesos a otro, le paga veinte. No ha hecho nada contra la justicia, porque libremente ha dado más de lo debía dar. Inversamente, si alguien es acreedor de otro por veinte pesos, y le cobra solamente diez, tampoco por eso es injusto. Y si no le cobra nada, lo mismo. Y si los cobra íntegros, tampoco.

Saludos cordiales.
04/02/15 6:10 PM
  
Un hombre que...
La cuestión, con los debidos respetos, es: ¿todo mal objetivo, toda enfermedad, dolor humano, injusticias sufridas, todo desastre que recae sobre el hombre, consituye un castigo divino?

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JM: De hecho, esa no es la cuestión realmente, porque nadie ha sostenido nunca eso, ni los que defienden que Dios no castiga ni los que defienden que sí. En mi primer post, por ejemplo, dije que no.

También se han citado no pocas veces las palabras del Papa en la Salvífici Doloris donde dice:

"Una de las verdades fundamentales de la fe religiosa, basada asimismo en la Revelación: o sea que Dios es un juez justo, que premia el bien y castiga el mal: « (Señor) eres justo en cuanto has hecho con nosotros, y todas tus obras son verdad, y rectos tus caminos, y justos todos tus juicios. Y has juzgado con justicia en todos tus juicios, en todo lo que has traído sobre nosotros ... con juicio justo has traído todos estos males a causa de nuestros pecados »"
....
Si es verdad que el sufrimiento tiene un sentido como castigo cuando está unido a la culpa, no es verdad, por el contrario, que todo sufrimiento sea consecuencia de la culpa y tenga carácter de castigo. La figura del justo Job es una prueba elocuente en el Antiguo Testamento."

Juan Pablo II, Salvífici Doloris

04/02/15 6:10 PM
  
Un hombre que...
Pues, en fin, lo que he intentado decir en mi primera comunicación: Dios castiga, pero no todo mal puede ser aceptado como un castigo ( si bien, el cristiano entiende que todo sufrimiento tiene un sentido ). Gracias

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JM: Sí.
04/02/15 7:24 PM
  
Un hombre que...
O sea, "Dios castiga...y qué?" se ha dicho por aquí. Por cierto, que me ha cortado el post ( posiblemente sea un justo castigo )
04/02/15 7:27 PM
  
Néstor
Es decir, el pecador merece el castigo, pero eso no quiere decir que Dios esté obligado a castigarlo, porque Dios no está obligado a nada, sino que si lo castiga, obra justamente, y si no lo hace, y perdona, no obra en forma injusta. Como el acreedor que si le deben veinte pesos obra justamente cobrándolos, y no obra injustamente perdonándolos.

Saludos cordiales.
05/02/15 1:28 AM
De hecho, efectívamente no recordaba que el Manual de Dogmática de Ott cuando afirma esto, que el lector interpretó como contradictorio con el texto de Santo Tomás, lo hace precisamente citando a Santo Tomás. He aquí la cita completa, en la que me faltó colocar la referencia a la Suma Teológica:

"Como Dios, por ser soberano y señor universal, no tiene que dar cuenta a ningún poder superior, tiene derecho a ser clemente, y esto significa que es libre para perdonar a los pecadores arrepentidos sin que ellos ofrezcan una satisfacción congrua o sin satisfacción alguna; cf. S.th. ni 46, 2 ad 3; 1 25, 3 ad 3"
Ludwig Ott, Manual de teología Dogmática
05/02/15 2:58 AM
  
Un hombre que...
Ayer por la noche estaba viendo la película "El Árbol de la Vida" de Terrence Malick, a la vez que entraba en Infocatolica, justo en el momento en que un personaje habla de Job y el sufrimiento humano. Me pareció algo sorprendente...maravillosa película.
05/02/15 11:39 AM
  
Nicolás
Cuando Alejandro dice que la MAYORÍA de los textos citados del magisterio son sacados de contexto (lo cual no es cierto), por lo menos acepta que no son todos. Por tanto si almenos uno de los textos NO es sacado de contexto, solo ese debería ser suficiente por ser un documento oficial del magisterio (teniendo en cuenta que no solo es uno). Sin embargo, el no ha sido capaz de citar ni tan solo uno sin darle su propia interpretación, a modo protestante.
Por otro lado, él argumenta que que dichos textos tan solo "relacionan de alguna manera la palabra Dios y castigo" sin embargo, dicir que "Dios castiga" como lo hacen muchos de los documentos citados, no es relacionar "de alguna manera" esas dos palabras y que realmente no quieren decir que "Dios castiga". esa es una auténtica contradicción, tomadura de pelo o/y falta de sentido común.
Él le quita todo valor a uno de los más grandes tesoros que tiene la iglesia, que es su bimilenario magisterio doctrinal y depósito de la fe.
09/02/15 4:33 AM
  
Alejandro Colombia
La mayoría de los neo protestantes liberales que conozco no tienen ningún problema en admitir que Dios castiga, ellos aunque de manera simple siempre dicen sin dudar que: "Dios es amor pero también es fuego consumidor"...

Lo que enseña Bermúdez sí está infestado de alguna corriente protestante, pero impresiona que respecto al tema hayan millares de personas, de doctrina heterodoxa, que sí lo tienen claro..... siendo un tema central en teología...

Lastimosamente la difusión de los contenidos de Aciprensa es superior a la de cualquier otro medio católico en español, y por tanto esto hará mucho daño. He aquí un mal permitido... Bendita y alabada sea la voluntad de Dios...
09/02/15 5:04 PM
  
enric
Dios castiga temporalmente pero no eternamente. Sin embargo, desde la grandeza Dios, la libertad es eterna y ello significa que el castigo, por negar a Dios, se puede, en teoría, prolongar eternamente.

El castigo no es el fin sino el medio para que rectifiquemos, pues "hasta la última oveja perdida debe volver a Su Pastor".

Un abrazo.

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JM: Que no sólo hay castigo temporal sino también castigo eterno es doctrina católica. Negar eso es negar la existencia del infierno.
09/02/15 6:30 PM
  
enric
El infierno es eterno en tanto en cuanto es eterna nuestra libertad para negar a Dios y por lo tanto existe en el interior de nosotros y también a nivel astral.

En realidad el infierno empieza a existir desde el momento en que Dios crea a Su imagen y semejanza el alma de cada uno de nosotros y desde el Amor la crea libre y eterna ( a partir de ese momento)

Antes y en el concepto de eternidad solo existe el Amor y el Bien. El mal y el odio son en realidad la ausencia del Bien y del Amor y son posteriores, por lo tanto al Amor y al Bien. El mal y el odio tienen un principio y sin duda tendrán un fin en cada uno de nosotros cuando se produzca la Segunda Venida de Jesucristo en el interior de nosotros y transformemos nuestra conciencia mediante la Sabiduría y el Amor en una Conciencia semejante (hasta donde Dios-Padre quiera) a la de Jesús.

El Amor lo transforma todo y mediante el Amor después de mucho sufrimiento (en muchas personas) retornaremos a Dios como el Hijo Pródigo.

Ánimo y un abrazo.

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JM: Su comentario pareciera suponer que luego de la segunda venida de Cristo, hasta los condenados y los demonios serán salvos. A menos que le esté interpretando mal, porque no se está explicando bien, lo que dice suena a la herejía origenista, que afirmaba que al final todos serían salvos.
09/02/15 8:12 PM
Enric, acabo de revisar sus comentarios en otros post aquí en mi blog y efectívamente no es que no se sabe explicar, sino que defiende el origenismo, e incluso ha defendido que Orígenes no erró en su doctrina origenista de la restauración universal en la que sostenía que hasta los demonios se salvarían finalmente.

Tengo que volverle a recordar que el origenismo fue condenado por el Magisterio de la Iglesia en Concilio Ecuménico. Si usted no acepta la doctrina del Magisterio definida de manera infalible y lo hace con pertinacia se hace usted también hereje y deja de ser católico. No se puede ser católico y rechazar la fe católica, no se engañe.
09/02/15 8:52 PM
  
enri
Para mí Orígenes no es un hereje y cualquier persona sensata reconocerá que en el II Concilio de Constantinopla hubo muchas controversias. Negar que nos la hubo es casi como negar la existencia de Dios.

En estas controversias cada día son más necesarias la imparcialidad y la VERDAD. Mientras no se estudie en profundidad y se pronuncie con honestidad y sinceridad el Magisterio de la Iglesia Católica sobre el II CC seguiremos sin avanzar y sin tener respuesta a muchas preguntas.

LA VERDAD SIEMPRE PERMANECERA: ORÍGENES NO FUE UN HEREJE.

Un abrazo

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JM: En estricto sentido Orígenes no era un hereje, porque cuando el cayó en el error no había una doctrina definida como tal y el II Concilio de Constantinopla no se había celebrado. Pero quien se adhiera a la doctrina que predicó Orígenes hoy respecto a la salvación de todos incluido los demonios, si cae en herejía. Y basta ya de venir a defender la herejía en mi blog, si usted rechaza la enseñanza del Magisterio tiene un problema, y si lo hace con pertinacia cae en herejía y deja de ser católico. Orígenes aunque erró en algunos puntos siempre intentó serle fiel al Magisterio y a la Tradición, cosa que usted parece no poder hacer.
09/02/15 8:55 PM
  
enri
Yo intento ser fiel a la Iglesia Católica. Dios me ha colmado de bendiciones con un padre de misa y comunión diaria que me ha dado un gran ejemplo. Soy católico practicante y como hijo de Dios y como hijo de la Santa Madre Iglesia planteo con humildad, pero con claridad, que la Iglesia Católica según SJPII cometió muchos errores y pidió en más de 100 ocasiones perdón por los errores cometidos. Muchos de los errores eran, en su momento, casi impensables, como los excesos cometidos por la Santa Inquisición.

Sinceramente, la Iglesia cometió un gravísimo error con la condena de Orígenes (y que agradezco su matización) y es así, argumentándolo bajo la óptica del Catecismo de la Iglesia Católica. Los puntos (836-838) del CIC plantean este interrogante:

¿Quién pertenece a la Iglesia Católica?

Y el Youcat en la pag. 83 (punto 134) lo resume de esta manera:
"Pertenece a la plena comunión con la Iglesia católica quien se vincula a Jesucristo en unidad con el PAPA y los OBISPOS mediante la confesión de la fe católica y la recepción de los SACRAMENTOS".

Evidentemente, si analizamos los hechos, desde la imparcialidad, sobre el IICC se puede apreciar e inferir que a todas luces para el Emperador Justiniano lo de la unidad con el Papa no era su máxima prioridad y con ello no estaba en plena comunión con la Iglesia Católica. El era el Emperador y tenía poder y se impuso ......y el Magisterio de la Iglesia Católica puede aportar con claridad y transparencia toda la información que tenga y se puede analizar desde la imparcialidad con SINCERIDAD buscando la Sagrada y Santa Verdad. Por ello, imploro a la Santa Madre Iglesia, sabia y santa, que ponga Luz en este tema tan controvertido y si fuese necesario incluso ex-cathedra. por el Santo Padre.

Evidentemente, si existe ese pronunciamiento lo deberé acatar, bien retractándome de Orígenes o bien pidiéndoLe a Dios que me dé una respuesta y sé que Dios, a Su debido tiempo, me la dará pues siempre lo ha hecho cuando Le he insistido. Actualmente lo que percibo de Dios desde mi conciencia y en comunión plena con Él es que Orígenes no fue un hereje y por ello imploro Luz desde el Magisterio e incluso desde el Papa ex-cathedra, pues:
O bien yo estoy en un error aun sintiendo en mi interior que estoy en plena comunión con Dios o bien lo está la Iglesia como lo ha estado en tantas ocasiones pues así pidió perdón SJPII.

Creo sinceramente, y lo digo con humildad pero con claridad, que antes que a nada ni a nadie me debo a mi conciencia y sobre todo a Dios.

Ánimo, sinceridad , Amor a la Verdad y un abrazo.
Que el Amor siempre esté presente en nuestros corazones y que seamos capaces de despertarlo en los corazones de los demás .

Paz y Bien.

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JM: Algunas observaciones:

-Cuando ya un Concilio Ecuménico y Dogmático se ha pronunciado de manera definitiva en un tema, no cabe esperar que algún Papa cambie lo allí definido.

-Cuando Juan Pablo II pidió perdón por los errores de los cristianos a lo largo de la historia, no estaba aceptando que la doctrina tenía errores. Recuerde que es dogma de fe que la Iglesia es indefectible.

-Si bien la conciencia de el primero de los vicarios de Cristo, es deber también formarla rectamente.

-Implora a Dios la luz del Magisterio, pero no acepta lo que este ya decretó al respecto, lo que en el fondo significa que lo que implora es escuchar del Magisterio la confirmación de su propia opinión, pero esa no es la actitud correcta.

Le invito a recapacitar, y le agradezco que no siga defendiendo en lo futuro el origenismo en este blog, porque como ya le he dicho, es herejía.

10/02/15 8:41 AM
  
enri
No se equivoque ni haga juicios de valor. Lo que Usted escribe acerca de mí no es así:

Yo no imploro escuchar del Magisterio la confirmación de mi propia opinión, eso es una cuestión que depende y Le corresponde a Dios en primer lugar y su plasmación por el Magisterio.

Sabré en algún momento cuál es la respuesta de Dios: bien directamente de Él, mediante la intuición de mi alma; o bien mediante el Magisterio, como intermediario de Dios.

Le agradezco que haya empleado la terminología adecuada pues ello demuestra que tiene una buena preparación y subrayo estas 2 apreciaciones suyas (que coincido completamente):

1) "En estricto sentido Orígenes no era un hereje....."
2)"... que no siga defendiendo en lo futuro el origenismo...."

Pues yo no defiendo el origenismo sino a la persona de Orígenes. Un sacerdote me comentó que hay que hacer una distinción entre Orígenes y el origenismo.
En realidad toda apunta en le dirección que aunque en el canon número 11 del IICC se estigmatiza a Orígenes como hereje, en realidad, el problema viene del origenismo y no del propio Orígenes.

Siento haberle molestado y le pido humildemente perdón si se ha sentido ofendido por cualquier tipo de incorrección en mi lenguaje o en mi actitud. Por otra parte sepa que admiro su gran labor y capacidad de trabajo.

Mi intención siempre es la Búsqueda de la Verdad pues la Verdad nos hace libres, nos ayuda a avanzar con buen ritmo hacia Dios y nos da plenitud de vida.

Un afectuoso abrazo de un incansable luchador en la Búsqueda de la VERDAD.

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JM: Enric, yo no me he ofendido, ¿cómo me voy a ofender por lo que escribe? Lo que le he dicho es que no tiene sentido que siga esperando una confirmación del Magisterio por algo que ya está confirmado. Es como que yo no pueda aceptar el dogma de la Trinidad y espere a ver si el Magisterio vuelve a pronunciarse sobre el tema.
10/02/15 5:08 PM
  
enri
-----EDITADO-----------

JM: Fin de los off-topic sobre Orígenes y la herejía origenista.
11/02/15 8:14 AM
  
Eagleheart
Tu paciencia es asombrosa, por seguir y por leer la obra de Bermúdez.

En cuanto a si es herejía o no, por lo menos atenta contra el Dogma de Dios remunerador, además de negar parte de la Providencia.

Saludos. Paz y Bien.
16/02/15 3:09 PM
  
Nicolás
¿Cuándo será la próxima entrega?

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JM: Aspiro que pronto. Ha pasado que ando bastante ocupado con el trabajo y con la nueva edición de Apologeticum para el mes de Marzo y he tenido que postergarla un poco. Pero de que sale sale.
11/03/15 10:59 PM
  
Juan Sebastian Salazar
------EDITADO-------

JM: Por mi blog ni se aparezca, ya le he explicado lo que le tenía que explicar. Si está obsesionado con el tema, desahoguese en otro lugar.
31/05/15 3:16 PM
  
Juanchito
---EDITADO-----

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JM: Juan Sebastian Salazar, no importa que mande mil comentarios, o utilice mil pseudónimos, su comentario no será publicado porque su problema no es de argumentos sino psicológico. Por otro lado, utilizar múltiples pseudónimos para aparentar ser personas distintas no sólo no es honesto, sin ni siquiera cristiano.
01/06/15 11:27 PM
  
GUSTAVO1969
José Miguel: No fui consciente de este debate sino hasta hace dos días.
Creo, analizando a grandes rasgos tus argumentos y los de Alejandro, que en el fondo de la discusión hay dos problemas que no se han tenido en cuenta lo suficiente hasta ahora y que constituyen a su vez dos argumentos importantes.
El primero tiene que ver con una concepción de Dios bastante antropomorfa de Dios, que realmente se imagina a un Dios con barba, toga y birrete que "envía" castigos a los hombres para corregirlos o penalizarlos como hace un papá humano con sus hijos.
El segundo trata de una adecuada hermenéutica tanto a los textos de la biblia como a los del magisterio, para ninguno de los dos se puede obviar el circulo hermenéutico que contrasta contexto y texto (y cuando hablo de contexto me refiero a tener en cuenta una comprensión progresiva de la revelación condicionada entre otras cosas, por un momento histórico específico).
Considero JM que tenemos que librarnos de creer que Dios es y actúa igual que nosotros los humanos, sabiendo que esta analogía es solo un pálido reflejo de algo que se escapa a toda referencia.
En este sentido por paradójico que parezca tanto Tu como Alejandro tienen razón.
Dios en su infinita sabiduría sacó de la nada un universo con un orden, ese orden macro y micro, esta grabado en nuestros corazones y como seres racionales lo conocemos a través y en la ley natural.
Cuando chocamos con esa estructura de la realidad, somos alcanzados por el desorden y la desintegración de nuestro propio ser.
En otras palabras Dios es un juez justo que retribuye a cada uno según sus acciones porque creó un orden existencial tal que cuando el hombre se sale de él trae a si mismo en esta vida o en la otra su propia consecuencia negativa. Así tu y los que piensan como tu tienen la razón.
Pero no es Dios como un zeus, que manda rayos y centellas, terremotos, tsunamis, canceres, epidemias como los mejores reyes páganos de la antigüedad. Entendido así, Dios sería un dios antropomorfo, demasiado humano, ajeno al Dios cristiano. Por eso entiendo perfectamente a Alejandro cuando dice que Dios no castiga.
Esta formas de entender las cosas es a mi juicio mas acorde con la tesis de Santo Tomás, que no la de Zeferino el cual creo que la deforma introduciendo las palabras "querer y elegir" por parte de Dios en cuanto al mal físico se refiere.
Aquí Creo que Zeferino se equivoca y emite una opinión bastante fundamentalista que empobrece la idea de Dios.
En el libro de Alejandro hay una cita de Ratzinger que no he visto que en los debates se haya tratado de manera profunda, ella da pistas de lo que planteo:
"“Dios no nos hace el mal; ello iría contra la esencia de Dios,
que no quiere el mal"
NINGÚN MAL JM, NINGUNO, ni físico, ni moral, ni nada, Dios es el ser absoluto, en él no hay carencia de ningún tipo, no hay ausencia de nada, ÉL es acto puro, plenitud y por lo tanto no puede enviar carencias o ausencia de ser a nadie (simplemente no puede).
Una cosa es que Dios como lo dice Juan Pablo II en Salvifici, utilice el mal para el bien y otra cosa es que envié males así sea para la consecución de un bien mayor. No se si entiendas las implicaciones metafísicas de afirmar algo así.
Creo que una adecuada hermenéutica y la utilización de una equilibrada "razón teológica" como la nombra Alejandro, quitándonos los antropomorfismos de Dios, nos permitirá llegar a un entendimiento que supere estas contradicciones entre "hermanos".
Por último no se por qué comentas el éxito de tu libor en Amazon, si pretendes utilizar esto como un argumento, fracasas, la verdad no es cuestión de mayoría, ni de éxito comercial.
Dios te bendiga y gracias.

--------EDITADO-------------
JM: Si revisa detalladamente verá que la posición de Santo Tomás como la del cardenal Zeferino es la misma, al sostener que de Dios procede el castigo, que es una pena impuesta al pecador que procede de Dios (un mal físico), pero también es un bien porque toda pena impuesta por Dios es justa, y todo aquello que es justo proviene de Dios. La distinción que ambos hacen es siempre clara: lo que no proviene de Dios es la culpa, pero sí la pena justa. Nestor Martinez ha tratado la posición de Santo Tomás mucho mejor que yo, ya que su especialidad es la filosofía tomista. Puede leer sus contribuciones en su propio blog al respecto, y evidentemente no lo entiende como usted.

Respecto al argumento de que de Dios no puede venir ningún algún mal físico, osea, ausencia de bien, falla en no sólo el tema del castigo divino, sino en el hecho testimoniado en el evangelio donde Dios puede, y de hecho lo ha hecho, pretender la enfermedad para conseguir un bien mayor. La enfermedad o ausencia de bien también es un mal físico, más no un mal moral. Si no se distingue entre ambas cosas se cae en el error que usted ha cometido.

Por último, tal como explica el padre Iraburu en su Síntesis de espiritualidad católica, las penas impuestas por Dios no son meramente ontológicas, esto es, meras consecuencias de las acciones, que es la hipótesis que plantea. Hay sí penas ontológicas, eso no lo niega nadie, pero eso no excluye que otras penas no lo sean, y para eso a lo largo del debate se han dado multitud de ejemplos, sólo tiene que ponerse al día en la lectura de todos los aportes.
23/06/15 4:22 PM
  
GUSTAVO1969
JM: La tesis de Santo Tomás y la de Zeferino, no son lo mismo, Zeferino introduce términos muy suyos que interpretan a Santo Tomás. Que Nestor no coincida conmigo no es lo importante.
Sigo creyendo que fallas fuertemente en una hermenéutica correcta tanto de la escrituras como del magisterio. Tu interpretación es de carácter fundamentalista, literal, que no quiere decir ¡OJO! que todo en la biblia sea simbólico o metáfora. Por esto es que Alejandro te considera un tradicionalista, no porque defiendas las verdades de la fe, sino porque lo haces como se hacia hace cientos de años, sin reconocer que las profundidades de la fe se desenvuelven progresivamente y no se entienden de manera estática.
Es por eso que Ratzinger entienda lo siguiente en cuanto al castigo:

"Bueno, ¿qué significa realmente castigo en el lenguaje divino?
¿Es algo que se le impone a alguien por hacer su propia
voluntad? No, el castigo es la situación en la que entra
el ser humano cuando se aleja de su auténtica esencia.
Cuando, por poner un ejemplo, mata a alguien. O cuando
no respeta la dignidad de otra persona, cuando le da la espalda
a la verdad, y así sucesivamente. Porque entonces el
individuo utiliza su libertad, sí, pero también abusa de ella.
Destruye y pisotea entonces aquello para lo que ha sido
creado, el concepto de su existencia, destruyéndose de ese
modo a sí mismo"
"La ira de Dios revela que yo me he alejado del amor divino.
Quien se aparta de Dios, quien se aparta del buen camino,
se acerca a la ira. Quien sale del amor, entra en lo
negativo. Así pues, no es algo que te imponga cualquier
dictador despótico, sino únicamente la expresión de la lógica
interna de una actuación. Si salgo de lo que es adecuado
a mi idea de la creación, si salgo del amor que me
sustenta, entonces caigo sin más en el vacío, en la oscuridad.
Entonces ya no estoy dentro del ámbito del amor,
sino en otro que cabría considerar el ámbito de la ira.
Los castigos de Dios no son castigos en el sentido de que
Dios establezca multas policiales y le guste perjudicarnos.
En realidad la expresión «castigo de Dios» manifiesta que
he errado en el buen camino y pueden sobrevenirme consecuencias
posteriores por seguir huellas falsas y abandonar
la verdadera vida"
(Dios y el Mundo, pág 91 y 97)
Este es el mismo sentido cuando se piensa en el infierno como "autoexclusión" y no como "la paila mocha" "creada" específicamente por Dios.
Respecto a las penas ontológicas es otro tema, al que me refiré si hay oportunidad.
Perdón por lo que voy a decir, pero creo que en el fondo de esta discusión hay bastante ego metido, seguir insistiendo tanto, da mucho que pensar.
Te lo digo con cariño y agradecimiento, por que más de una vez has sido guía para mi.

-----------------
JM: No me detengo sobre tu afirmación de que la posición de Santo Tomás y Zeferino no son la misma, porque no pasa de ser una afirmación gratuita. El post anterior cité detalladamente a Santo Tomás como para repetirme, y menos aún voy a tener que responder a una afirmación gratuita con otra. Y no sólo ambos coinciden en que el castigo procede de Dios, y que Dios puede pretender un mal físico para conseguir un bien mayor, sino el consenso unánime de la teología católica. Esos son sólo dos ejemplos citados de un conjunto mucho más amplio.

El texto que citas de Ratzinger en una entrevista (no magisterio) ya también lo analicé en entregas previas, y lo hice en conjunto con otros de Benedicto XVI, y así ya hablando como pontífice, y que permiten entender el tema en el contexto. Y es que no se trata de conceptos que son excluyentes sino complementarios, y precisamente por eso no pensamos como protestantes sino como católicos. Es cierto que el hombre sufre las consecuencias de su pecado, y eso no excluye que también hayan penas impuestas por Dios que no necesariamente son consecuencia directa del accionar. Ejemplos de esto también se trataron en abundancia. El caso del infierno que citas es un ejemplo perfecto, se puede decir perfectamente que el que se condena se auto-excluye, sin contradecir el hecho de que el condenado sufre un castigo eterno y divino que procede de Dios, porque eso no es más que otra forma de decir que del hombre proviene la culpa y de Dios la pena que es justa y ordenada y restablece el orden moral perturbado por el pecado (Santo Tomás, Juan Pablo II, etc. etc.).

Por último, te advierto una primera y única vez que te abstengas de juicios temerarios y de andar especulando sobre nuestras intenciones, digo si deseas seguir siendo bienvenido en mi blog.
23/06/15 6:53 PM
  
GUSTAVO1969
Perdón JM, a veces y solo a veces, nos encerramos tanto en nuestros razonamientos que no somos capaces de vernos a nosotros mismos de manera un poco más objetiva y las palabras de terceros nos hacen reflexionar. Pero claro no soy nadie, no juzgo y deseo lo mejor para tu alma. Veo que eres bueno con los ultimátum, pero lo entiendo, no debe ser fácil lidiar con tantos comentarios, algunos de ellos feos.

Respecto a que mi apreciación sobre la diferencia entre Santo Tomás y Zeferino es gratuita hasta ahora, tienes razón, pero la verdad no voy a argumentar eso, porque considero que no es lo esencial de mi planteamiento, el cual se refiere a un cuestión de hermenéutica y a una cuestión de teología catafática

Respecto a las citas de Ratzinger, claro que no son magisterio, igual que no lo son las de Santo Tomás ni las de Zeferino y precisamente, las acciones y palabras posteriores del papa Benedicto XVI tienen sentido a partir de estas premisas que él mismo había planteado.

1. Que el castigo proviene de Dios es un consenso de la teología católica, es cierto, pero lo que no esta claro es la manera correcta como se debe entender este planteamiento, eso es precisamente lo que está en discusión.
2. Dios permite males físicos pero no los envía, si la unanimidad sobre esta última proposición fuera tan cierta como dices, esta discusión no se habría dado, tenlo por seguro, lo que nos vuelve a remitir a como interpretar "er consenso" magisterial.
3. Creo que tuerces lo que dice Ratzinger al introducir (Gratuitamente) como criterio de interpretación, lo que a tu juicio significa que Dios envía el mal de pena en miras a un bien.
Es aquí donde está el problema, Dios no envía como un dictador el castigo al pecador (mal de pena), Dios creo un "sistema" donde el mal de pena le sobreviene al pecador debido a la lógica de su propia acción. Es decir, la violación de la ley, conlleva la pena dentro de la estructura de la realidad que él mismo Dios ha creado. Por eso dice Ratzinger:
"Los castigos de Dios no son castigos en el sentido de que
Dios establezca multas policiales y le guste perjudicarnos.
En realidad la expresión «castigo de Dios» manifiesta que
he errado en el buen camino y pueden sobrevenirme consecuencias
posteriores por seguir huellas falsas y abandonar
la verdadera vida"
Y en esto consiste el problema, tu te imaginas un Dios que manda castigos y penas a todo el mundo y a toda hora, yo pienso en un Dios que creo un mundo en el que cada persona por alejarse del "camino" se trae a si mismo los males de pena, los cuales se pueden convertir en un bien en determinados casos.
De igual manera, la autoexclusión la entiendes como culpa y no es eso, esa autoexclusión es la pena y es hecha por el mismo hombre dentro de la lógica existencial generada por Dios mismo en un universo que ÉL llamó de la nada, esa en todo caso pena no mandada por Dios, ni querida por Dios directamente, ni elegida por Dios. Estas a mi modesto juicio es la conclusión que se desprende de lo que dice Ratzinger y es en este sentido que se dice que DIOS no castiga, él es juez pero un juez que va más allá de cualquier antropomorfismo que tu o cualquier otro quiera hacer pasar como la verdadera imagen de Dios, imagen por demás bastante empobrecida.
Gracias JM y de nuevo: perdón.

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JM: Penoso comentario, verdaderamente vergonzoso en que me atribuye argumentos que nunca he sostenido. En fin, aquí vamos.

Haciendo aceptado que la primera afirmación es gratuita, y dado que es fácilmente demostrable que es falsa no me detengo en ese punto y me limito a reafirmar que Santo Tomás, el Cardenal Ceferino así como la teología católica tradicional y la contemporánea enseñan unánimemente que el castigo proviene de Dios (también a este respecto reproduce dos tres manuales de teología dogmática).

Respecto al resto de los puntos, contestando con números correspondientes a su numeración:

1) No estará claro para usted que el consenso de la teología católica afirma que el castigo proviene de Dios, sin embargo el tema se ha tratado de manera abundantísima por infinidad de santos, padres y doctores de la Iglesia, pontífices y un largo etc.

2) Esta afirmación no prueba nada sino que se sostiene en una simple especulación que de ser cierta no se hubiesen debatido centenares de temas a lo largo de la historia en los que siempre la doctrina católica ha sido firme y ha estado clara.

3) Reitero que nada de lo que dice allí el Cardenal Ratzinger contradice lo que hemos sostenido, por el contrario, lo complementa. De hecho lo que allí dice y lo que dice Santo Tomás respecto a que la culpa procede del pecador y la pena procede de Dios es exactamente lo mismo. Ambas cosas son complementarias y no excluyentes.

4) Nunca he dicho que la autoexclusión sea la culpa.

5) Dice: “Y en esto consiste el problema, tú te imaginas un Dios que manda castigos y penas a todo el mundo y a toda hora”. Vergonzoso y disparatado. Si no ha leído lo entiendo, pero no me atribuya semejantes disparates. De verdad espero que sea mala comprensión de lectura y no deshonestidad intelectual.

6) El Cardenal Ratzinger no afirmó nunca que Dios no castiga, afirmó explícitamente lo contrario y lo hizo también enseñando magisterialmente como Papa.

7) Agradezco brevedad en los comentarios. Hasta ahora los he dejado pasar pero no puedo hacerme de la vista gorda de mi propio reglamento indefinidamente.
23/06/15 11:15 PM
  
GUSTAVO1969
Ok, gracias por tener la generosidad de responder a estos comentarios, ya no molestaré más y trataré de ser lo mas conciso posible.
1. Sobre Ceferino Gonzalez y Santo Tomás, dije que mi afirmación había sido gratuita HASTA AHORA porque nunca introduje una argumentación, adecuada, no porque no hubiese razones para hacerla. Igualmente su planteamiento de que es fácil demostrar que ella es falsa, no prueba nada y es un comentario innecesario y futil.
2. Parece que su burbuja lógica no le deja entender los planteamientos de los demás, espero que sea por eso y no por vano orgullo. No he dicho que la doctrina de la Iglesia en cuanto a considerar que la afirmación de que el castigo proviene de Dios no este clara como afirmación, lo que he dicho es que el significado de esa afirmación es el que puede profundizarse y comprenderse mejor, y que es sobre ese significado que se discute: ¿Qué significa que Dios castiga? que elige, quiere y envía males físicos a los hombres que el escoge con el fin de que obtengan un bien mayor? ¿Qué crea al el infierno para penalizar al pecador? ¿Que crea el purgatorio para penalizar al pecador que aún puede redimirse? ¿es ese el único significado posible? esa es la discusión. No trate de hacer pasar lo que usted cree que significa el magisterio como el magisterio mismo.
3. Lo cito: "El caso del infierno que citas es un ejemplo perfecto, se puede decir perfectamente que el que se condena se auto-excluye, sin contradecir el hecho de que el condenado sufre un castigo eterno y divino que procede de Dios, porque eso no es más que otra forma de decir que del hombre proviene la culpa y de Dios la pena que es justa y ordenada y restablece el orden moral perturbado por el pecado"
Según usted entonces, el hombre se autoexcluye y sufre un castigo eterno, que no es otra cosa (otra forma de decir) según usted, que culpa (autoexclusión) y pena (infierno) ¿Leo mal yo o usted no acepta lo que escribe?
4. Si está mal según Van Eemeren atribuir premisas falsas al interlocutor, está mal no aceptarlas también: DIOS MANDA CASTIGOS Y PENAS, ¿Lo afirma usted o no? A TODO EL MUNDO Y A TODA HORA, ¿No hay personas en todo el mundo y en todo momento recibiendo alguna pena enviada por Dios según este concepto? o es que en esa lógica, Dios no es Justo y deja pasar años en los que NO retribuya con alguna PENA el mal obrar de los hombres que a diario cometen pecados? bien dicho, puros disparates pero afirmados tácitamente por usted.
5. En cuanto a los textos de Ratzinger, pues ahí si vuelve lo de la burbuja lógica, él nunca habla de complementariedad de penas ni nada de eso, es categórico afirmando que Dios no castiga como un policía o un juez humano, que no envía males, ya, pare de contar.

OK, gracias por responder, Dios le bendiga.
De mi parte sigo creyendo que Dios no envía males de ningún tipo y que es el mismo hombre según el orden creado por Dios que atrae la pena, al violar la ley, creo que Dios es un juez justo, un padre amoroso, pero que no nos quiere mal, ni nos envía carencias simplemente porque el es la plenitud del ser y que para ser justo no necesita imponer directamente castigos, es en este sentido que digo que tanto usted como Alejandro tienen razón.
Ojalá publique este post también y perdón por lo extenso. me retiro de tu blog y estaré atento a su repuesta.

Dios le bendiga y a su familia.

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JM: Respondo:

1. Cuando digo que demostrar que su afirmación gratuita es falsa, es porque es cierto. Pude citar tanto a Santo Tomás y al Cardenal Zeferino para demostrarlo, pero no lo hice porque lo que gratuitamente se afirma gratuitamente puede negarse.

2. Dice: “lo que he dicho es que el significado de esa afirmación es el que puede profundizarse y comprenderse mejor, y que es sobre ese significado que se discute

Bien, eso será lo que discute usted, pero no es el centro del debate. Se debate sobre si Dios castiga o no, y a este respecto Alejandro afirmó que Dios no castiga nunca y desde acá en Infocatólica afirmamos que eso no era cierto. Por supuesto que se puede profundizar en el significado del castigo, y se ha hecho a lo largo del debate, pero que esa profundización llegue a entender que cuando en la Biblia y el Magisterio se enseña que Dios castiga se dice exactamente lo contrario, es un absurdo.

Luego se pregunta: “¿Qué significa que Dios castiga?” y se da usted mismo unas respuestas simplistas cual si esas fueran las que he dado aquí. En la sección de comentarios no puedo volver sobre lo ya dicho en un libro y más de 10 artículos, pero allí está disponible para quien lo quiera leer.

3.- No sólo lee mal, sino que entiende y concluye mal. Decir que la auto-exclusión del condenado no contradice el hecho de que la pena justa y ordenada proviene de Dios no implica culpa y pena sean lo mismo. Decir que dos conceptos se complementan no implica decir que sean el mismo. El que se condena lo hace por propia elección, fue la consecuencia de sus propias decisiones que le llevaron allí, en ese sentido se auto-excluye, pero al haber perturbado el orden moral por el pecado se hace digno de una pena no impuesta por el mismo, sino por Dios que es un juez justo que premia el bien y castiga el mal.

El texto que acabo de citar de Santo Tomás lo explica muy claramente cuando dice que “los castigos proceden de Dios, pero la culpa no procede de Dios, por más que ambas cosas sean malas” porque “a cada cosa se le asigna una causa eficiente según el modo en que esa cosa procede de dicha causa etc. etc. .”

4.- Dice: “DIOS MANDA CASTIGOS Y PENAS, ¿Lo afirma usted o no? A TODO EL MUNDO Y A TODA HORA, ¿No hay personas en todo el mundo y en todo momento recibiendo alguna pena enviada por Dios según este concepto?”.

Se hace evidente que no ha leído el debate y por eso insiste atribuirme posiciones que no he sostenido. Desde ya el principio del debate he sostenido, y me cito del libro:

No decimos que Dios siempre aplique un castigo temporal a los pecadores en vida. Puede ser que así sea, si es esa su voluntad, como fue el caso de Herodes o el de Ananías y Safira, o puede ser que les reserve el castigo para la otra vida. Pero eso es una cosa, y otra negar la posibilidad de que Dios pueda o desee castigar.” (p. 26)

De hecho, contradecir que Dios no castiga no implica decir que Dios castigue “siempre”. Por eso citando al Abate Bergier escribí:

“Hay que tener en cuenta que la justicia de Dios no exige que el crimen sea siempre castigado en este mundo y mucho menos que la virtud reciba en él su recompensa, al contrario, pertenece al orden de la providencia, que la vida presente sea un estado de libertad y prueba, que el mérito preceda la recompensa, el crimen sea antes del castigo, lo contrario sería absurdo e incompatible con la naturaleza del hombre.”

Más adelante volví a aclarar:

En su defensa de la imagen del Dios “todo amor” que no castiga, Alejandro nos endosa la defensa de un Dios “castigador”. Así, como él defiende que Dios no castiga “nunca”, nos pretende endosar que decimos que Dios castiga “siempre”. Pero eso no es lo que sostenemos. No decimos que Dios aplique una justicia meramente conmutativa (lo aclaramos en nuestra segunda entrega) sino que su justicia es distributiva, por tanto remunerativa y vindicativa. Esto es simple y llanamente la doctrina católica que puede encontrar en cualquier tratado de teología que enseña “que Dios es un juez justo, que premia el bien y castiga el mal” (Juan Pablo II, Salvífici Doloris 10) ” p. 67

También Fray Nelson Medina en el debate hizo una aportación en el mismo sentido al afirmar que decir que Dios no castiga no implica afirmar que lo haga siempre (En torno a una disputa teológica, Fray Nelson)

Tampoco he dicho que toda pena que sufre la persona sea un castigo divino, y para eso cité la Salvifici Doloris en la que el Papa aclaraba Si es verdad que el sufrimiento tiene un sentido como castigo cuando está unido a la culpa, no es verdad, por el contrario, que todo sufrimiento sea consecuencia de la culpa y tenga carácter de castigo

Incluso desde el comienzo aclaré que:

“sino es por una especial revelación, no es posible tener certeza sobre si determinada enfermedad es castigo de Dios o simplemente un hecho de otra naturaleza, lo contrario sería temeridad” (p. 18)

Y podría seguir citándome, pero no puedo transcribir todo el libro en el área de comentarios, sólo porque no lo leyó.

5.- Persevera en la única cita de un cardenal (no Papa) en una entrevista a la prensa en un contexto específico de una catástrofe. Ya siendo pontífice fue bastante más claro al explicar: "Si contemplamos la historia, nos vemos obligados a constatar a menudo la frialdad y la rebelión de cristianos incoherentes. Como consecuencia de esto, Dios, aun sin faltar jamás a su promesa de salvación, ha tenido que recurrir con frecuencia al castigo”.

Y también: “Hoy tenemos que aprender de nuevo que el amor al pecador y al damnificado está en su recto equilibrio mediante un castigo al pecador aplicado de forma posible y adecuada. En tal sentido ha habido en el pasado una transformación de la conciencia a través de la cual se ha producido un oscurecimiento del derecho y de la necesidad de castigo, en última instancia también un estrechamiento del concepto de amor, que no es, precisamente, sólo simpatía y amabilidad, sino que se encuentra en la verdad, y de la verdad forma parte también el tener que castigar a aquel que ha pecado contra el verdadero amor

Y por supuesto, tampoco he pretendido nunca que el castigo divino sea entendido como el castigo humano, otra cosa que afirma por no haber leído lo que se ha dicho a lo largo del debate. Precisamente para que no se entendiera de ese modo se reprodujo el manual de dogmática de Ott, donde se aclara que no se puede entender la justicia de Dios al modo de la justicia humana, pues no es meramente conmutativa, y Dios como soberano universal tiene derecho a ser clemente y por tanto y esto significa que es libre para perdonar a los pecadores arrepentidos sin que ellos ofrezcan una satisfacción congrua o sin satisfacción alguna.
24/06/15 2:46 AM

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