El placer sexual

Nuestro cuerpo habla de amor, comunica amor, pero si el encuentro es solamente físico, si el otro es tan solo un objeto y no tiene una dimensión relacional para mí, pierde su grandeza y profundidad. El placer es ciertamente bueno cuando es signo de realización personal y de encuentro interpersonal, no de conducta deshumanizante.

El ejercicio de la sexualidad es fuente de placer, afirmándose incluso actualmente por algunos que el placer es el sentido propio de la sexualidad, incluso como criterio operativo y ético. Ahora bien la búsqueda inmediata y obsesiva del placer, sin atender a los valores propios de la sexualidad, significa una degradación de la conducta.

El placer ha sido puesto por Dios y, por tanto, es algo que puede ser vivido al servicio del amor y de la comunicación. Tocar afectuosamente el cuerpo del otro, es una expresión de amor. El placer no sólo es bueno sino incluso más intenso cuando se manifiesta al servicio de la persona y de la pareja. Tengamos también en cuenta que hacer el acto sexual por placer, por su dimensión lúdica, no tiene por qué ser malo, sino que hay que juzgarlo en función de los valores a los que está ligado. Por ello no debe ser sólo aprovechamiento del cuerpo del otro, sino también apertura al otro. Cuando uno responde según la intención de Dios a un aliciente que está al servicio del matrimonio y del bien de la especie, no actúa desordenadamente.

Es importante que ambos conozcan cuáles son las zonas más capaces de placer, es decir sus zonas erógenas, debiendo los dos ayudarse para disfrutar mejor del placer sexual con un diálogo que les permita manifestar su amor por medio del encuentro corporal. Hacer el amor implica una excitación sexual mutua. El placer no puede reducirse sólo a sensaciones genitales, sino que debe tender a culminar en la relación de amor, siendo entonces y gracias a éste, fuente de alegría y felicidad. Cuanto mayor es la certeza de ser amado incondicionalmente,  más fácil es entregarse del todo y, en consecuencia, vivir una experiencia más placentera. Recordemos que el acto sexual va unido a un placer vivísimo, precisamente porque en él se juega la comunicación de la vida, la procreación de un nuevo ser humano, es decir una de las más importantes tareas que pueden realizarse sobre la tierra, encontrándose el instinto de procreación tanto en los mecanismos psíquicos como fisiológicos de la sexualidad.

El ejercicio de la sexualidad debe ser siempre fruto del amor. Para ello no hay por qué renunciar, sino todo lo contrario, al placer. En el momento del encuentro sexual lo que destaca es la emoción placentera del goce, pero es toda la persona la que debe intervenir, no sólo su parte corporal, ya que la relación sexual es un acto íntimo de persona a persona, no simplemente de cuerpo a cuerpo. En esta alegría es toda la persona la que tiene la impresión de escapar a las dimensiones limitadas del espacio y del tiempo para vivir un instante de plenitud raramente igualado. Nuestro cuerpo habla de amor, comunica amor, pero si el encuentro es solamente físico, si el otro es tan solo un objeto y no tiene una dimensión relacional para mí, pierde su grandeza y profundidad. El placer es ciertamente bueno cuando es signo de realización personal y de encuentro interpersonal, no de conducta deshumanizante. Y en la medida en que la experiencia del placer se realiza con otro a quien se desea hacer feliz, cada uno experimenta en el vivir con el otro una fusión, al mismo tiempo profunda y fugaz, fuente de plenitud y de felicidad. Se produce un encuentro entre dos vidas que gozan juntas y se van uniendo y entregando al mismo tiempo. De ahí que el placer sirva para reforzar la salud matrimonial y la calidad de vida de la pareja, si bien hay que tener cuidado en evitar la idolatría del sexo, como si fuera lo único importante del matrimonio, pues el placer es tan solo un medio al servicio del amor.

Ahora bien el placer sexual puede ser bueno o malo, humanizante o degradante. El ansia excesiva de placer corre el riesgo de agostarse en un gozo narcisista y, por tanto, egoísta. Con ello también se convierte al otro en un medio, siendo por ello falso el afirmar que el placer orgásmico es la máxima expresión posible de la sexualidad. Como dice Juan Pablo II: “La persona jamás ha de ser considerada un medio para alcanzar un fin: jamás, sobre todo, un medio de placer” (Carta a las Familias nº 12). Todavía peor si buscamos el placer apoyándonos en instrumentos como las prótesis pénicas o los vibromasajeadores, lo que aliena al hombre tanto en la relación consigo mismo como en la relación con los demás. El placer es limitado, mientras deseo y felicidad son ilimitados e infinitos. No es, por tanto, el placer un fin en sí mismo, ni hay que identificarlo con la alegría, muchas veces fruto de una entrega y generosidad nada placenteras, lo que nos indica que lo que de verdad importa es la calidad de la relación.

La sexualidad tiene otros muchos aspectos además del biológico. Por ello, la sexualidad no se reduce a la genitalidad, sino que abarca todos los momentos de la vida de la pareja y su plenitud está sobre todo en la experiencia de una comunión de vida que lleva a ambos a realizarse y a realizar al otro, porque es sencillamente amor en el mejor sentido del término. Cuando dos se aman no es sólo la fuerza del placer la que les lleva a unirse. También ello, pero su motivo último radica en un cariño que necesita encarnarse y, si se hace así, el placer es una exaltación que celebra la fiesta del amor. El cuerpo se hace lugar de cita y expresa, al compartir, la felicidad de una comunión.

De este modo, “los actos con los que los esposos se unen entre sí íntima y castamente, son honestos y dignos, y, ejecutados de un modo verdaderamente humano, significan y fomentan la entrega mutua por la cual con ánimo alegre y satisfecho mutuamente se completan” (Gaudium et Spes nº 49).

 

Pedro Trevijano, sacerdote

 

 

26 comentarios

Antonio
Catecismo de la Iglesia Católica

2349 La castidad ‘debe calificar a las personas según los diferentes estados de vida: a unas, en la virginidad o en el celibato consagrado, manera eminente de dedicarse más fácilmente a Dios solo con corazón indiviso; a otras, de la manera que determina para ellas la ley moral, según sean casadas o celibatarias’ (CDF, decl. "Persona humana" 11). Las personas casadas son llamadas a vivir la castidad conyugal; las otras practican la castidad en la continencia.

Existen tres formas de la virtud de la castidad: una de los esposos, otra de las viudas, la tercera de la virginidad. No alabamos a una con exclusión de las otras. En esto la disciplina de la Iglesia es rica. (S. Ambrosio, vid. 23).

http://www.vatican.va/archive/ESL0022/__P86.HTM

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Agradecería que el padre Trevijano me aclarase esta aparente contradicción entre lo que el dice en este artículo y lo que dice el catecismo de la Iglesia Católica, que nos anima a la castidad incluso en la vida conyugal.

También según lo siguiente en cuanto al placer como signo de "realización personal":

2352 Por masturbación se ha de entender la excitación voluntaria de los órganos genitales a fin de obtener un placer venéreo. ‘Tanto el Magisterio de la Iglesia, de acuerdo con una tradición constante, como el sentido moral de los fieles, han afirmado sin ninguna duda que la masturbación es un acto intrínseca y gravemente desordenado’. [...]
7/07/10 1:21 PM
Yolanda
Pues yo agradecería a Antonio que dijera dónde exactamente ve la contradicción.
7/07/10 6:50 PM
Antonio
Yo no he dicho que haya contradicción, he dicho que aparentemente la hay y por eso pido al padre que aclare un poco el asunto. Con "aparentemente" no quiero ni negar ni afirmar nada.

La apariencia de contradicción es obvia: el catecismo anima y llama a la castidad incluso a la castidad conyugal, mientras que en artículo diera la impresión de que se invita al placer en la práctica sexual, conyugal por supuesto.

Por ejemplo: "El placer es ciertamente bueno cuando es signo de realización personal y de encuentro interpersonal, no de conducta deshumanizante." Yo soy un ignorante, por supuesto, pero parece que contraviene las prácticas ascéticas que se recomiendan en el catecismo, y particularmente entiendo que no me aproximo a Dios cuando busco satisfacción de la carne, la propia y la de mi esposa, por mucho santo amor que haya de por medio. Vaya por delante que me reconozco pecador y que de ascetismo tengo mucho que aprender y practicar.

Podríamos analizar muchas partes del artículo, pero por este comentario es suficiente.

El tema es interesante porque invita a la reflexión profunda sobre ciertas partes de nuestra fe, de la doctrina católica y de las enseñanzas de NSJC. Todo gira en torno al concepto clave del pecado, que es una ofensa a Dios, y los medios que tenemos a nuestro alcance para no alejarnos de Dios sino acercarnos a su divino ser.
7/07/10 7:10 PM
Antonio
- "El placer ha sido puesto por Dios": todo ha sido puesto por Dios, todo ha sido creado por Dios, y todo lo que existe es tolerado por Dios, hasta el mismísimo Satanás. Lo que pasa es que el placer es una de las herramientas de las que mas se sirve el Maligno para hacernos caer y alejarnos de Dios, alimentando nuestra soberbia. Insisto en que soy un ignorante, pero por ejemplo a mi esta frase dicha tan alegremente me deja un poco con cara de póquer.

En relación a la aparente contradicción a la que me estoy refiriendo yo lo que echo de menos es la contraposición del tema que el padre Trevijano trata desde el punto de vista del catecismo y la doctrina católica en todo lo que se refiere a la castidad. Sencillamente pongo el asunto sobre la mesa para el padre Trevijano nos explique lo que escribe desde esa perspectiva o atendiendo a la misma, de otra forma el artículo queda mas bien tendencioso porque como decía antes parece como si mas bien invitara a darnos al placer sin hablar del recomendable ascetismos.

El padre Trevijano me plantea una duda como católico y quisiera que me la resolviera. Eso es todo.
7/07/10 7:18 PM
Antonio
O planteado de forma mas sencilla: ¿si el placer sexual (conyugal) es tan bueno, por qué la Iglesia anima a la castidad conyugal y a la superación ascética?

Quizás se podría decir lo que decía Pablo en la primera carta a los Corintios sobre el matrimonio y la consagración a la vida religiosa: que el matrimonio es bueno pero es mejor consagrarse a Dios.
7/07/10 7:54 PM
Joaquín
No sé qué puede tener que ver la castidad conyugal y la superación ascética con la duda sobre lo bueno que es el placer en las relaciones sexuales entre esposos. ¿O qué es lo que se pretende? ¿que marido y mujer tengan relaciones sexuales de 3 minutos, en plan aquí te pillo, aquí te mato, chim-pom?

Además, el hecho de que el placer sea una herramienta de Satanás para tentar no convierte al mismo en "sospechoso". Al menos no más que la inteligencia, que también puede ser utilizada por Satanás para tentar a la persona a caer en la soberbia.

En todo caso, ahí está el Cantar de los cantares para los que duden de la bondad del gozo conyugal.
7/07/10 9:27 PM
amauta
Querido Antonio, la castidad es la virtud que custodia el amor. La castidad conyugal no es la castidad en la continencia, como puedes ver en la propia definición del Catecismo que nos habla de dos castidades: en la continencia y la conyugal. Por lo tanto la castidad conyugal consiste precisamente en el ejercicio de la sexualidad como expresión del amor conyugal dentro del matrimonio. Esto no excluye, por supuesto, el ejercicio ascético de la continencia; pero esto siempre tiene que ser algo deseado por ambos y no se puede convertir en un fin en sí mismo y, en todo caso, no debe de poner en peligro la comunión entre ambos cónyuges. Por tanto no hay contradicción ni real ni aparente con el artículo del P. Pedro Trevijano; lo único es que hay que saber que no es lo mismo la castidad en cuanto continencia: propia de los solteros, viudos y consagrados y la castidad conyugal: propia de los casados, y que por supuesto no consiste en continencia, sino en un ejercicio ordenado de la dimensión sexual como expresión de la comunión entre los esposos y abierta a la fecundidad. Por lo tanto el placer forma parte de esta castidad conyugal, no es algo simplemente que se tolera, sino que forma parte de ésta.
7/07/10 9:33 PM
Yolanda
¿si el placer sexual (conyugal) es tan bueno, por qué la Iglesia anima a la castidad conyugal y a la superación ascética?

_________________

Porque castidad no es igual a ausencia de placer sexual sino a recto disfrute de éste.

Así lo entiendo yo de toda la vida y conste que tampoco soy quién para dar lecciones de castidad a nadie.

Hola, padre Amauta, cuánto tiempo sin verte.

(joaquín, me ha hecho gracia lo de las relaciones de tres minutos, chim-pom... ja ja ja, pero incluso en 3 minutos e pued epecar, ¿verdad?)
7/07/10 10:42 PM
Antonio
Gracias padre Amauta.

Pues eso era lo que pedía, una explicación ante mi confusión.

Bueno, pues tendré que seguir aprendiendo mas sobre mi fe, aunque de veras que ayudaría que los textos oficiales fueran un poco mas explicativos porque de lo que he leído del catecismo creo que lo normal es entender la castidad en el sentido de continencia. No he leído el catecismo completo, solo el compendio, y en ese mismo compendio no se explica la castidad conyugal como lo acaba de explicar el padre Amauta. Honestamente creo que hace falta mayor claridad.

Saludos.
7/07/10 11:06 PM
Pedro Trevijano
Estoy en Santiago confesando y escribo desde una tienda cibernauta. Recuerdo el texto que he citado de la Gaudium et Spes y el texto de 1 Cor 7,5"No os defraudéis el uno al otro, a no ser de común acuerdo y para dedicaros a la oración y de nuevo volved al mismo género de vida, no os tiente Satanás de incontinebcia" (cito de memoria). Pedro Trevijano.
8/07/10 9:06 PM
amauta
El P. Pedro Trevijano hace una explicación muy didáctica de lo que és la castidad conyugal en un artículo en Religión en Libertad:

http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=9526
9/07/10 1:03 AM
La desbiologización de la sexualidad
Algunos miembros de la Iglesia ha atentado contra la íntegra dignidad de la sexualidad humana en dos momentos. Y la característica común de ambos es la desbiologización de la misma.


a.-Momento primero: san Agustín y su ascetismo exacerbadamente oscuro. Modo de desbiologización: el placer físico asociado a la sexualidad es sospechoso. Modelo de sexualidad para Agustín: libre de placer, y por lo mismo para él, libre de concupiscencia fruto del pecado original. Ad absurdum: se planteó que Adán y Eva no tenían orgasmo.

b.-Momento segundo: Karol Woytyla (no Juan Pablo II, ojo) como exponente de la filosofía personalista. Modo de desbiologización: desvinculación de la sexualidad como relación interpersonal (en el matrimonio) de su finalidad reproductiva siempre inherente. Suberfugio: la función reproductiva no es inherente a la genitalidad, de hecho sólo lo es 4-5 días de cada 28, en esos 4-5 días nos abstenemos (¡¡¡y lo consideramos además meritorio esfuerzo ascético!!!) y todos tan contentos.

Ambos errores son importantes básicamente porque colocan un juicio de valor en realidades del todo heterogéneas: no se puede afirmar que la ascesis es mejor que el orgasmo (dentro del matrimonio) o que la función procreativa es inherente a la genitalidad según cómo y qué días.

En el ser humano no hay dualismo cuerpo-alma: esta doctrina terrible NO es cristiana.
9/07/10 7:11 PM
Santi
Antonio: te animaría a leer la Teología del cuerpo, de Juan Pablo II. Ya en Amor y responsabilidad, de 1960, hace un canto al amor conyugal, a la sexualidad conyugal y a la moralidad de su disfrute y explica muy bien lo que es la castidad, lo que han dicho Amauta y Yolanda.
Una visión como la tuya peca de un rigorismo que hace que la moral católica sea vista como algo horroroso.
Saludos.
10/07/10 9:20 PM
Santi
La des...:(qué nombre tan raro)
Lo que no es cristiano es separar las dos dimensiones de la sexualidad: la unitiva y la procreativa. En la persona humana no se reduce la sexualidad a genitalidad, estás un poco [email protected]
Saludos.
10/07/10 9:25 PM
Tulkas
Creo que me entendite mal.

Por supuesto que NO se rduce a genitalidad.

Pero la genitalida lleva inherente, siemre, la procreación.
"Regular" la natalidad con métodos naturales es cercenar o modelar una de las funciones biólogicasinherentes dl sexo en aras de la dimensión qu tú llamas "unitiva" pero qe no es sino un reduccionismo grand del sexo tamizado con los conceptos de la filosfía personalista de Woytila o de López Schlichting o de quien sea.
11/07/10 9:53 AM
Para aclarar muchos conceptos de moral y doctrina católicas que se relacionan con este artículo del P. Trevijano, recomiendo ENCARECIDAMENTE estos dos posts y los comentarios (sobre todo los de luis). Los enlaces:



http://infocatolica.com/blog/matermagistra.php/1004281247-seran-una-sola-carne



http://infocatolica.com/blog/matermagistra.php/1003230156-ni-peco-el-ni-pecaron-sus-pad
11/07/10 4:11 PM
Mª Pilar
En relación al comentario anterior de "la desbiologización...", te dire que me parece que no es eso lo que dice Juan Pablo II.
No soy una experta pero creo que precisamente es lo contrario a lo que dices.
Si no me equivoco, para doctrina catolica en el acto sexual existen dos aspectos indisociables: el unitivo y el generativo o procreativo.
El unitivo se referia a los afectos, a la relación interpersonal, pero tambien a lo fisico y corporal pues los esposos tienen un goce fisico a la vez que espiritual.
Decimos que los aspectos unitivos y generativos son indisociables, por que no se puede cegar las fuentes de la vida, impidiendo artificalmente que del acto sexual derive descedencia.
Lo que si es admisible que los esposos cristianos, si existen razones suficientes, y sabiendo que no todos lo dias son fertiles, se abstenegan de tener relaciones en dias fecundos y emplen medios de planificación familiar naturales.
Precisamente la disociación entre ambos aspectos es lo no cristiano. Por ejemplo no es moral una generación sin unión, como se da en la fecundación in vitro. Ni tampoco es moralmente admisible una unión excluyendo totalmente la generación, como ocurre en la anticoncepción o esterilización.
12/07/10 2:18 AM
Tulkas
No dije que lo dijera Juan Pablo II, sino que el personalismo filosófico de cortevoluntarista, del cual es egregio exponente Karol Woytila (no confundir con Juan Pablo II y su magisterio ordinario), puede llevar a conclusiones nefandas en este aspecto.

De todas formas yo no soy aquí rigorista.

Lo que me parece un poco absurdo es que la continencia periódica sea "la forma católica" de hacer las cosas, es decir, las mismas cosas que hacen los paganos con los métodos anticonceptivos mal llamados artificiales. Al final no sé si importa mucho la diferencia de métodos si en el fondo se comparten los mismos fines y principios: ¿qué mas me da usar unos u otros si al final tengo las mismas motivaciones que los paganos del preservativo, la píldora o el DIU???

Este error procede de decir que el sexo tiene varias dimensiones y además ponerlas en pie de igualdad. Vale que tenga varias dimensiones, pero no son iguales (por ejemplo: "Honey, ¿tú estás hoy unitiva o procreativa??). Vale que haya varias dimensiones,pero sólo una es la primaria: la finalidad procreativa, el determinismo biológico, en fin.
12/07/10 6:44 PM
Mª Pilar
Sr Tulkas:
Esta claro que no suscribe el magisterio de la Iglesia en esta materia, pero creo que racionalmente si le es posible conocerlo y entenderlo sin tergiversarlo.
Es cierto que puede resultar dificil cumplir la moral matrimonial catolica por diversas razones: por no conocer bien esta doctrina, por no saber un metodo natural de planificación familiar, por no haber voluntad por parte de los dos conyuges y sobre todo por su debilidad.
Pero el sacramento del matrimonio cristiano da unas gracias, y con la ayuda de la oración y los sacramentos no es imposible vivirlo o intentarlo vivir.
No son equiparables moralmente los metodos naturales de los que no lo son.
Los naturales parten de una realidad querida por Dios: no todos los dias son fertiles, de tal forma que si los metodos naturales se utilizan en casos justificados y no por mero capricho, son totalmente licitos.
Respecto a las otra cuestión de los fines del matrimonio: la procreación, la ayuda mutua de los esposos... si no me equivoco la procreación esta en primer lugar en la relación, lo cual no se si indica una prelación entre los fines o bien indica que tiene todos los fines sin exclusión (voluntaria) de alguno.
No quiero enzarzarme mas en la cuestión.
12/07/10 8:46 PM
Tulkas, léete, por favor, los dos enlaces que te he puesto arriba; sobre todo los comentarios de luis en el primero de ellos. Explica meridianamente claro todo lo que planteas en tu último comentario.

Un botón de muestra:

cuando se recurre al Billings en un período infertil no se "suspende" la apertura a la vida del acto conyugal. Un acto realizado durante un periodo agenésico, pero conforme el orden natural, está abierto, por su objeto, a la vida.
En cambio, cuando se usa un método anticonceptivo, el acto queda clausurado a la vida, porque se está interfiriendo el objeto.

...

El uso de medios anticonceptivos no es primordialmente malo por la intención de espaciar los nacimientos, que puede ser perfectamente lícita. Es malo porque el objeto (la realización de un acto sexual con objeto trunco, por mano humana) es intrínsecamente malo.

...

Lo que no hay que perder de vista es que hay una diferencia cualitativa entre abstención periódica y uso de medios artificiales. En el caso de los medios de abstención, siempre el acto está abierto a la vida, desde el punto de vista del objeto. En el otro, nunca, es como un acto de masturbación.

...

En la práctica, un matrimonio que recurre al Billings aprende a respetar la sacralidad y objetividad del acto conyugal.
12/07/10 10:18 PM
Tulkas
Ni yo tampoco.

Efectivamente no comparto la Doctrina de la Iglesia en este punto. Mira, la vida cristiana va madurando según Dios quiere que madure.

Pero no la comparto no por favorecer los métodos llamado artificiales, sino por ver extremadamente flaca la argumentación del Magiterio Eclesial a favor de los métodos llamados naturales.

La restricción de uso de los métodos llamados naturales a "serias circunstancias" puede ser aplicada perfectamente a los métodos llamados artificiales. El problema es que no se especifica cuáles son esas "serias circunstancias", luego queda al albedrío de los cónyuges y hete aquí el problema.

Al final el uso de los métodos naturales entre los católicos no se diferencia en casi nada del uso de los métodos artificiales entre los paganos: mismos fines pero diferente manera, mismos valores pero diferente manera.

La cultura del "billings en vez de preservativo porque la Iglesia deja" es en el fondo el mismo pecado de Onán.

No puedo, haciendo uso de allá a dónde me llega la razón, asentir en este punto de la Doctrina, básicamente porque es Doctrina sin contenido al no concretarse la casuística de las "serias circunstancias".
12/07/10 10:34 PM
Tulkas
asrone:

Loscomentarios de Luis y la Doctrina acerca de este punto la conozco bien.

Pero los problemas son dos:

a.-Tú dices que el matrimonio que usa el Billings "aprende a respetar la sacralidd y objetividad del acto conyugal" y yo te digo que PUEDE SER. Pero también puede ser que ese matrimonio lo use simplemente con las mismas motivaciones y fines que los que usan el preservativo, sólo que lo hacen así porque "la Iglesia lo permite".

b.-No se han concretado que yo sepa las "serias circunstancias", por lo que la legitidad moral de los métodos naturales queda constreñida por

1-las circunstancias concretas que NUNCA se especifican, ¿quién lo decide? mi cura del Opus, mi catequista del Camino Neocatecumenal (los rigoristas), yo mismo??? o mi cura de mi parrquia, laxo y buenista????

2-son "el preservativo" católico
12/07/10 10:41 PM
Tulkas, todo lo que planteas lo explica muy bien luis. No lo has leído o no lo has entendido. Como dice luis, confundes objeto, intención, circunstancias, ...

Lo que dices no es doctrina católica.

Dejo otra vez el enlace para que nadie de los que entre aquí y lea lo que dices quede engañado respecto a los métodos naturales:


http://infocatolica.com/blog/matermagistra.php/1004281247-seran-una-sola-carne


Un saludo.
12/07/10 11:14 PM
Pedro de México.
Gracias Padre Trevijano por este magnífico artículo.Gracias mil!
14/07/10 4:04 AM
M.C.
Permítame que le de las gracias por este artículo.

La cultura dominante actual, separando el amor del eros, convierte a las mujeres en meras hembras en celo. En los medios católicos (con demasiada frecuencia), separando el eros del amor, se convierte a las mujeres en meras hembras paridoras.

Gracias por un artículo que, en la parte que nos toca, nos trata como personas.

Que Dios le bendiga.
20/07/10 3:47 PM
Julieta Cevallos de Kramis
Estimado P. Pedro:

Me gustaría saber si lo que se describe en el artículo es ya una posición avaladapor la Iglesia.

Que el Señor lo bendiga, Julieta
5/05/11 6:22 PM

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