El doctor Albiñana, mártir católico de la auténtica memoria histórica

El doctor Albiñana, mártir católico de la auténtica memoria histórica

En estos tiempos, en los que prevalece la ley de «Memoria Histórica», es más oportuno que nunca volver a recordar a los mártires de la persecución religiosa de 1936-1939. Estos testimonios heroicos conforman la auténtica memoria histórica.

Uno de esos mártires innumerables que fueron horriblemente asesinados por amar a Dios y a España fue el doctor José María Albiñana, prestigioso médico y político de la España del primer tercio del siglo XX.

Nacido en Enguera (Valencia) en 1883, era hijo de un médico rural que también fue director de escuela. Desde joven amó la cultura y quiso ser médico. Se licenció en Medicina, cumpliendo su sueño, en la Universidad de Valencia en los primeros años del siglo XX y se doctoró como neurólogo en Madrid poco después. También se licenció en Filosofía y Letras y Derecho. Llegó a ser un médico de prestigio y en 1910 fue nombrado académico de la Real Academia de Medicina. Mostró su interés por la política e ingresó en el partido Liberal, del que poco después se separaría. Era un firme y devoto católico.

En 1921 embarcó hacia México donde vivió y trabajó unos años, pero acabó siendo expulsado de allí por haber participado en actividades políticas contra el anticatólico y masón presidente Plutarco Elías Calles y haberse relacionado con el entorno de los «rebeldes» católicos cristeros. En 1930, ya en España, preocupado por el difícil ambiente político en el país tras la caída del régimen del general Primo de Rivera y la oleada izquierdista que ya hacía presagiar la caída de la Monarquía, en contacto con un pequeño grupo de políticos e intelectuales funda el «Partido Nacionalista Español».

Los principios del partido eran «Religión, Patria, Monarquía» (que ya habían sido los de la Unión Patriótica del general Primo de Rivera). Se consideraba una «hermandad hispana de acción enérgica». Se mostraba decidido a combatir el separatismo vasco y catalán, defendía el concepto de la Hispanidad y la hermandad cultural y religiosa con Hispanoamérica. Exaltaba el ruralismo como autentico núcleo de la Patria.Adoptó el lema: España sobre todas las cosas y sobre España inmortal, solo Dios». El partido adoptará como símbolo la Cruz de Santiago y tendrá una sección juvenil, la Juventud Nacionalista y una fuerza de choque, los Legionarios de Albiñana y un grupo femenino. Los historiadores consideran al PNE como un precedente de Falange Española. Aunque como veremos, su intenso catolicismo le hará sentirse especialmente deudor en lo ideológico con el Carlismo al que al final se acabará uniendo.

Llegada ya la República, el PNE sufrirá duras persecuciones por parte del gobierno de izquierdas de Manuel Azaña que son otro desmentido a la fábula que nos cuentan habitualmente de una República impecablemente democrática. Su sede nacional fue incendiada en mayo de 1931. Su periódico, «La Legión» fue secuestrado. Albiñana fue encarcelado por orden gubernativa. Pero desde la cárcel escribió 2 libros. «España bajo la dictadura republicana» y «Prisionero de la República» que alcanzaron un considerable éxito de ventas entre el público conservador y católico.

En 1932 el PNE fue finalmente ilegalizado por la República pero Albiñana lo refundó hábilmente con nuevos estatutos que esquivan la ilegalización. A pesar de ello los gobernadores civiles socialistas prohiben muchos de sus mítines pero no pueden impedir que el PNE obtenga un escaño como miembro del Frente Nacional Contra Revolucionario, la candidatura que agrupa a toda las fuerzas políticas de derechas y que gana las elecciones generales de noviembre de 1933. Albiñana se convierte en diputado. En el Congreso de los Diputados Albiñana llevará siempre visible un Rosario. Era un notable orador y un hombre valiente. En las elecciones de febrero de 1936, Albiñana renueva su escaño, (cosa que no logró, por ejemplo, José Antonio Primo de Rivera) obteniendo casi 65.000 votos por la provincia de Burgos. La zona de Burgos y algunas otras provincias de Castilla y León seran el principal granero de votos del partido. Fue un partido pequeño, pero con cierto prestigio entre los votantes conservadores, patriotas y católicos.

Hoy ha quedado claro que en las elecciones de febrero de 1936 la derecha triunfó y obtuvo más de medio millón de votos sobre la izquierda, pero el fraude y la violencia de los partidos de izquierda en una serie de provincias otorgó al Frente Popular de las izquierdas una fraudulenta victoria que le permitió llegar al poder injustamente, algo que los cantautores de la «Memoria Histórica» intentan que los demás olvidemos.

En un ambiente de cada vez mayor violencia y huelgas que paralizaron la economía en la trágica primavera de 1936, el Doctor Albiñana participó en actividades conspiratorias con el Ejército en vistas a un próximo Alzamiento. Cuando éste llegó en julio Albiñana se encontraba en Madrid pese a que había recibido numerosas advertencias para que no se moviera de Burgos, su feudo político. Se refugio en el Congreso de los Diputados invocando su inmunidad parlamentaria como diputado. El presidente del Gobierno, el republicano de izquierdas Giral le dio su garantía y le convenció de que aceptara trasladarse a la Cárcel Modelo por su propia seguridad. El Tribunal Supremo dictó al día siguiente su inmediata libertad, pero la policía le mantuvo en la cárcel. Cualquier resto de democracia había desaparecido.

El 23 de agosto milicianos anarquistas y comunistas asaltan la cárcel y empiezan a fusilar presos. El Doctor Albiñana es objeto de una saña especial. A él le golpean con fuerza antes de matarlo y le fusilan simuladamente antes de hacerlo de verdad. Tras matarlo le decapitaron.

Unos 140 miembros de su Partido, Legionarios de Albiñana, lucharán en los frentes de Burgos y Santander. Ya unidos al Requeté, lucharán en las batallas de Villarreal de Álava y la campaña de Vizcaya. Murieron 60 de ellos. Cuando el general Franco decretó la Unificación de los partidos que apoyaron el Alzamiento, los albiñanistas escogerán unirse a los carlistas, motivados por su intensa Fe católica.

Javier Navascués Pérez

10 comentarios

pedro de madrid
El gobierno republicano se excusaba, como ahora lo hace Pedro, que eran descontrolados (como los antiespañoles catalanes). Son mártires que no entran en su memoria mentirosa histórica. Con estas seguimos
2/10/18 4:35 PM
Fernando Cavanillas
Albiñana, español de pro... ¡Mártir por Dios y por España!

Bravo, compatriota y hermano en Cristo. Que Dios nuestro Señor te haya dado un buen sitio en el Cielo cerca de él.

Gracias a muchos mártires como él estamos hoy aquí nosotros.
2/10/18 6:44 PM
Bas
Persecución, atentados, censura y cárcel al discrepante ya en 1931.
2/10/18 9:19 PM
curro estévez
Y el beato Pablo VI paralizó la causa de nuestros mártires.
Se merece la canonización del papa Francisco.
3/10/18 12:05 AM
Charo
Hace poco nos quitaron en Burgos la Plaza del Doctor Albiñana a requerimientos del grupo izquierdista del Ayuntamiento. Ni siquiera sé como se llama ahora, la gente seguimos llamándola como antes.
4/10/18 11:05 AM
Mikel
Muchas gracias Javier Navascués e InfoCatólica, artículos como éste hacen mucha falta para desmontar la narrativa roja imperante respecto al "paraíso" de libertades de la República y a la Guerra Civil.
4/10/18 8:34 PM
Batita euskalduna
Qué ? Ignorabais que la repùblica puede ser la peor de todas las dictaduras ? Hablo, claro, de ciertas repùblicas, como la francesa de 1792, durante aquella Revolucion implacable, parecida al régimen de los SS nazis.
En Francia, nos vanagloriamos -yo lo que es, ni hablar !- de aquella época tan salvaje, con 9 000 sacerdotes perseguidos y muertos. Fue un total muy superior a los 7 000 sacerdotes màrtires de la Guerra civil 36-39.
Pero los manuales de historia de las escuelas francesas, hace tiempo que olvidaron semejantes matanzas. Ya es hora de que la memoria se reactive y proclame la verdad, toda la verdad, aunque hiera.
4/10/18 11:01 PM
Ma. Teresa Gallegos
Da gusto leer historias como está de un hombre valiente, que supo dar su vida por Cristo y por su Patria, que no tuvo miedo a la muerte y que siempre luchó por sus ideales, un ejemplo para nosotros en estos tiempos que nos ha tocado vivir, no nos acobardemos y defendamos nuestros valores, luchemos cada quien en donde se encuentra por Dios y nuestras respectivas Patrias. También que gusto me da saber que vivió en México y tuvo oportunidad de conocer a alguno de los Cristeros. Ma. Teresa. Mexico.
5/10/18 5:45 AM
Saulo
Los tardofranquistas, pactaron con kisinger la entrada del psoe para repartirse el botín, ahora la patria terrenal es una oligarquía de partidos, como siempre tanto sacrificio, para una mediocridad, nuestro Señor Jesucristo es nuestro refugio, todo lo demás es mentira.
6/10/18 3:14 PM
PEDRO
Tantos y tantos MARTIRES amantes de DIOS y defensores de su amada España. Un ejemplo de fiel servidores del SEÑOR, y " sangre corredentora " que no me extraña que sea tan enviadada por otros grupos contrarios a la reciedumbre y FE, de los que ofrecieron su vida por ser fieles a sus creencias. La historia no debe nunca ser olvidada, pues es historia es la de unos hombre y mujeres españoles/las que nos han dado el refugio futuro de un CIELO soñado. España pervive gracias a los rios de sangre santa, tantas veces derramada en aquella época.

Ellos llevaron hasta la muerte la CRUZ muy alta, fueron acompañantes de Cristo en la Cruz, y ayudaron al Redentor para la salvación de muchos españoles. Ahora descansen en Paz, en el CIELO ETERNO que nunca tendrá fin.

Intercedan por nosotros, los que aún vagamos por este mundo terrenal que no es nuestra real morada, y que una vez pasado este temporal mundo, por el breve tiempo de la existencia humana, podamos disfrutar del descanso eterno, por haber sido, también, fieles servidores de Dios, y no paremos de rezar: ¡¡¡ SEÑOR CREO EN TI ¡¡, ¡¡¡ SEÑOR, CONFIO EN TI ¡¡. TU eres nuestro único consuelo y esperanza, y sólo Tu llenas y das sentido a nuestro caminar. Dios mío, dejame descansar mi cabeza en tu CORAZÓN mientras viva los años que tu quieras.
9/10/18 1:15 AM

Dejar un comentario



Los comentarios están limitados a 1.500 caracteres. Faltan caracteres.

No se aceptan los comentarios ajenos al tema, sin sentido, repetidos o que contengan publicidad o spam. Tampoco comentarios insultantes, blasfemos o que inciten a la violencia, discriminación o a cualesquiera otros actos contrarios a la legislación española, así como aquéllos que contengan ataques o insultos a los otros comentaristas, a los bloggers o al Director.

Los comentarios no reflejan la opinión de InfoCatólica, sino la de los comentaristas. InfoCatólica se reserva el derecho a eliminar los comentarios que considere que no se ajusten a estas normas.

Los comentarios aparecerán tras una validación manual previa, lo que puede demorar su aparición.