Unas palabras sobre la respuesta de Rocco Buttiglione a los cuatro cardenales

No he querido responder por mi cuenta los dubia de los cardenales, como ha hecho Buttiglione, porque creo que esa respuesta compete únicamente al autor del documento sobre el que se pregunta, es decir, al Santo Padre. Pero me parece que interpretaciones como las que da Buttiglione son un testimonio clarísimo de lo necesaria que es una aclaración pública.

El filósofo y político católico Rocco Buttiglione ha considerado oportuno responder los cinco dubia expresados al Santo Padre por los cardenales Walter Brandmüller, Raymond L. Burke, Carlo Caffarra y Joachim Meisner. Coincidiendo en la interpretación del silencio del Papa ante sus preguntas, Buttiglione expresa su deseo de «contribuir con la reflexión y la discusión». No es la primera vez que entra en el debate, dado que ya en agosto de este mismo año en L’Osservatore Romano se publicó un artículo suyo en defensa del acceso a la Comunión Eucarística de los que viven en adulterio público y no se arrepienten. Su artículo fue respondido por Robert A. Gahl, poniendo de manifiesto las debilidades de sus argumentos.

No voy a dar aquí mis propias respuestas a las preguntas dadas por los cardenales, sino únicamente decir algunas palabras sobre lo dicho por Buttiglione, que sería una de las «interpretaciones no sólo divergentes, sino también contradictorias» que se han dado de la Amoris Laetitia, como declaraban los cuatro cardenales en su misiva. Que se den estas interpretaciones diversas en materias de tanta gravedad (implican, entre otras cosas, la comprensión de nada menos que tres sacramentos) muestra lo oportuna que ha sido la intervención de estos pastores de la Iglesia, pese al ataque despiadado que han sufrido por los enemigos de la Verdad, dentro y fuera de la Iglesia.

Son muchos los puntos de la doctrina de la Iglesia que se están viendo atacados a partir de los textos de la Amoris Laetitia. No hace mucho, por ejemplo, un obispo italiano, nada menos que el Secretario del Consejo de Cardenales, defendía en Madrid la existencia de una auténtica relación conyugal entre los adúlteros que han hecho pública su situación mediante un contrato civil (la doctrina católica impide llamar «matrimonio» a tal contrato, a pesar de que este obispo sí lo hizo), aplicando a su situación la advertencia que hace Gaudium et Spes sobre la abstención del acto matrimonial entre los esposos (n. 51). Ni que decir tiene, que el Concilio Vaticano II habla de los auténticos esposos cristianos, es decir, de los unidos por el sello del matrimonio sacramental. Hay que reconocer, por otro lado, que Amoris Laetitia parece expresar el mismo argumento de este obispo italiano en la nota nº 329. Sin embargo, el tema principal al que apuntan los cardenales en sus dubia, que ha ocupado la atención mayoritaria de los medios de comunicación, y al que me voy a referir dentro de la respuesta dada por Buttiglione, es el del acceso a la Comunión Eucarística para los que viven en un adulterio público y no se arrepienten o, como se suele decir ahora, para los divorciados que se unen a otra persona por el matrimonio civil.

Como se puede observar leyendo las respuestas de Buttiglione, el argumento central para admitir a la Eucaristía a las personas en la situación antes mencionada, es la distinción en la doctrina católica entre pecado grave y pecado mortal. El primer término expresa el objeto moral del acto cometido, cuya valoración se obtiene de las fuentes de la moralidad: objeto, fin y circunstancias. El segundo término, en cambio, hace referencia a la consecuencia de ese pecado en el alma del pecador, que se valora desde las condiciones necesarias para la imputabilidad: materia, conocimiento y consentimiento. Se especula con la posibilidad de que una persona que comete un acto objetivo de adulterio, que de por sí es un pecado grave, debido a una limitación del conocimiento o del consentimiento, no cometiera pecado mortal, sino que su responsabilidad se viera disminuida o eliminada. No voy a discutir esta doctrina. Verdaderamente es la doctrina católica, tal como está expresada en el Catecismo. El problema viene a la aplicación práctica tal como lo haría Amoris Laetitia en la interpretación de Buttiglione. De acuerdo con esa interpretación, la respuesta al primer dubium de los obispos es positiva.

Creo, sin embargo, que la escasa argumentación de Buttiglione adolece de dos errores fundamentales. El primero de ellos sería la posibilidad del acceso al sacramento de la Penitencia, condición necesaria para poder recibir la Comunión Eucarística. Estamos hablando del caso de una persona que tendría unas limitaciones en su conocimiento y consentimiento que atenuaría o eliminaría su responsabilidad moral ante el acto moral desordenado del adulterio. Si se realiza un discernimiento, como parece indicar Amoris Laetitia, no para ver los caminos para vivir una vida que responda objetivamente a los mandamientos, sino para identificar aquellas limitaciones, parece obvio concluir que la persona que accede al sacramento de la Penitencia no cumple con las condiciones mínimas del arrepentimiento, esto es, «un rechazo claro y decidido del pecado cometido, junto con el propósito de no volver a cometerlo» (Reconciliatio et paenitentia, n. 31, citando el Concilio de Trento). Recordemos que no hablamos de una persona que ha cometido un pecado puntual de adulterio y que, aun reconociendo que por debilidad humana podría volverlo a cometer, lo rechaza, sino de alguien que vive en adulterio público y permanente reafirmado por un contrato civil. No veo cómo se pueda respetar la naturaleza del sacramento proponiendo dar una absolución en esas condiciones.

El segundo error vendría de la interpretación de la disciplina canónica sobre el acceso a la Comunión Eucarística. Para tratar de dar una interpretación de la norma en la línea de lo que se ha venido a llamar «fidelidad creativa», que permitiera la Comunión a las personas antes mencionadas, se alude a la diferencia ya explicada entre pecado grave y pecado mortal. El argumento aquí sería que al hablar el canon 915 sobre «pecado grave», no se referiría a la situación subjetiva del fiel, sino a lo meramente objetivo. La conclusión que da Buttiglione es doble: que para negar el acceso a la comunión a estos fieles «la razón es, obviamente, el escándalo público»; y que «el canon en cuestión no expresa un precepto ni el derecho natural ni divino. Es una ley eclesiástica humana impuesta por la autoridad legítima (el Papa) que puede ser cambiada por la misma legítima autoridad».

Nosotros negamos las dos cosas. En cuanto a la primera aducimos dos testimonios. El primero de ellos es Familiaris Consortio (n. 84), documento con el que se ha afirmado hasta la saciedad que Amoris Laetitia está en comunión. En el citado punto de la Exhortación Apostólica de San Juan Pablo II se declaran dos motivos diferentes para negar el acceso a la Comunión de los que viven en adulterio público: su situación de vida y el escándalo. Por tanto, no es sólo el escándalo, sino una realidad objetiva que, independientemente del escándalo, hace que no puedan ser admitidos a la Comunión Eucarística.

En cuanto a la segunda, podemos aducir el mismo testimonio. San Juan Pablo II no hace referencia aquí a una ley eclesiástica humana, sino a una praxis fundada en la Sagrada Escritura. Pero hay un documento que niega este punto de manera mucho más clara. Se trata de la Declaración del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos Sobre la admisibilidad a la sagrada comunión de los divorciados que se han vuelto a casar. Es un documento de rango menor frente a una Exhortación Apostólica, pero su importancia para este tema viene porque la Amoris Laetitia lo cita como referencia de su propia doctrina. En concreto lo hace para defender la aplicación práctica de la diferencia entre pecado grave y pecado mortal, pero este documento afirma lo siguiente sobre el canon 915: «la prohibición establecida en ese canon, por su propia naturaleza, deriva de la ley divina y trasciende el ámbito de las leyes eclesiásticas positivas: éstas no pueden introducir cambios legislativos que se opongan a la doctrina de la Iglesia». No creo que se pueda desmentir de forma más explícita la postura de Buttiglione, compartida por más personas de las que han participado en el debate.

La importancia de este documento es mayor de la que parece, porque la cita explícita que recoge Amoris Laetitia se refiere al hecho de que «un juicio negativo sobre una situación objetiva no implica un juicio sobre la imputabilidad o la culpabilidad de la persona involucrada» (n. 302). Pero de ello no se debe concluir que el ministro de la Comunión no deba juzgar la situación objetiva y actuar en consecuencia, sino que, refiriéndose a la interpretación del c. 915 el mismo documento pone como una de las condiciones para excluir al fiel de la Comunión «el pecado grave, entendido objetivamente, porque el ministro de la Comunión no podría juzgar de la imputabilidad subjetiva». Por tanto, el documento citado como apoyo para la tesis según la cual el adúltero público impenitente podría comulgar niega explícitamente la interpretación que Buttiglione da de Amoris Laetitia. En este caso el pecado mortal no es lo que se debe juzgar, porque de internis neque Ecclesia, sino la situación objetiva de pecado grave, que es lo único que el ministro puede juzgar. Si se pretende, por otro lado, que el fiel haga lo que le parezca evitando el escándalo (que como hemos dicho no es la única razón para la exclusión de la Comunión Eucarística), entonces se echa por tierra toda la idea del discernimiento y el acompañamiento pastoral, además de promover una conducta que puede ser irresponsable. Por otro lado, si se indica que es el sacerdote que discierne en el fuero del Sacramento de la Penitencia la hipotética situación de inimputabilidad el que, conocedor de esa situación, puede ir más allá del pecado objetivo y juzgar la situación de culpabilidad a la hora de admitir a la Comunión Eucarística, no se ve cómo se mantiene de esa forma el sigilo sacramental y la distinción entre el fuero interno y el externo.

Para concluir, me parece que el discurso por el que se quiere utilizar la Amoris Laetitia para admitir a la Comunión Eucarística a los adúlteros públicos impenitentes termina siempre en una contradicción, que viene ya desde la primera formulación de los argumentos. En efecto, si damos por buena la interpretación, bastante verosímil, que hizo Sandro Magister sobre el origen del capítulo VIII de la Exhortación, encontramos que ya desde entonces se arrastran las contradicciones. Víctor Fernández, en uno de sus artículos, se preguntaba retóricamente «¿No justifica esto la administración del Bautismo y la Confirmación a adultos que estén en una situación objetiva de pecado, de cuya culpabilidad subjetiva no se puede emitir juicio?». No se atrevía, sin embargo, a sugerir la admisión a la Eucaristía, como algunos interpretan que hace Amoris Laetitia en la nota nº 351, pero sí citaba en apoyo de sus tesis la mencionada Declaración del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos. Como parece suceder con la interpretación de Buttiglione de la Amoris Laetitia, el mismo documento usado para justificar su postura, la rechazaba explícitamente.

Como he dicho al comienzo, no he querido responder por mi cuenta los dubia de los cardenales, como ha hecho Buttiglione, porque creo que esa respuesta compete únicamente al autor del documento sobre el que se pregunta, es decir, al Santo Padre. Pero me parece que interpretaciones como las que da Buttiglione son un testimonio clarísimo de lo necesaria que es una aclaración pública, lo antes posible, del sentido en el que se debe interpretar la Amoris Laetitia. Lo exige el amor a la verdad y el bien de la Iglesia.

Francisco José Delgado, sacerdote.

 

32 comentarios

Néstor
Muchas gracias, Padre, por este artículo tan clarificador.

Saludos cordiales
24/11/16 1:28 PM
vicente
Confesión antes de Comunión.......
24/11/16 1:33 PM
Jaume C.
Si D. Luigi Giusani levantara la cabeza! CL está herida de muerte...
24/11/16 1:49 PM
antonio
Clarisimo Padre.


Que Dios lo bendiga y lo haga con la Humanidad.
24/11/16 2:00 PM
Juan S.
Gracias por "unas palabras" tan oportunas y valientes.
Lo más preocupante de argumentaciones como la de R.Buttiglione no es la superficialidad, ni las contradicciones, sino la indiferencia que revelan hacia la persona de Jesús, realmente presente en la Eucaristía.

¿Realmente no son conscientes de la práctica sacrílega que secundan? ¿O ya no creen en Jesucristo vivo y presente?

Pasan olímpicamente de Él, de sus advertencias (como la necesidad del vestido de boda para asistir al banquete, Mt. 22, 11-14) y de sus sentimientos y sufrimiento al verse profanado con aquiescencia eclesial.

Esa indiferencia de algunos facilita el ataque encubierto de otros.
24/11/16 2:52 PM
Ana
Me he quedado más que confundida con este artículo. Para mí, Amoris Laetitia es clara. No hay ni un sí ni un no parejo en lo que respecta al acceso a los sacramentos para los DVC. Caso por caso. Esa es la respuesta. Pero se empeñan en enredarse...y no comprendo por qué, porque quien ha hablado es el Papa y lo ha hecho con tanta claridad, que yo lo comprendo.
24/11/16 3:19 PM
Juan Francisco
Muy claro el Padre. La verdadera misericordia también consiste en poner en práctica tres fundamentales de las espirituales, que al parecer se desconocen: enseñar al que no sabe; dar buen consejo al que lo necesita; corregir al que se equivoca. De esa manera, la ignorancia y lo subjetivo del pecado se volverá conocimiento de lo objetivo, para así, los que viven en segunda unión no sacramental poder hacer lo que la Iglesia manda en el caso de tener la necesidad de acceder a la Sagrada Eucaristía. La abstinencia es un camino, sabemos que con la Gracia de Dios es posible. “Es verdad que mi conciencia nada me reprocha, pero no por eso estoy justificado: mi juez es el Señor.” 1 Corintios 4,4.
24/11/16 3:37 PM
carmelo
muy bueno y explícito eso es utilizar el lenguaje con precisión sin desesperacion contra ilusionistas. Gracias P. Fráncico Jose. la virgen con usted que le da esa libertad.
AL Cap VIII, de un modo temerario alinea los textos (notas) a un lenguaje de ilusionismo mental a un fin que no solo siembra el GRAVE error sino busca una auto-exterminación de lo existente poniendo en riesgo la libertad interior del alma arrodillandolo a la ternura y beneplacito erotico que de ella desprende. Una vez alineada la mente (del lector con el pecador contumaz) es capaz de turbar la razón del lector poniendo en total oposición con lo existente (la sana doctrina) al punto que lo lleva a odiar la misma iglesia y su sacrosanta doctrina, el lector no es capaz de mirar con benevolencia los consejos de la santa madre iglesia y solo ve en ella (el lector) la oscuridad que le ha infundido por siglos. pediendo consiencia de su origen, va y arremete contra ella como un "pajaraco, buitre inmundo abominable" tras la preza como un "brujo embaucador". Es como si deseran la venganza ante la percistencia de su endurecido corazon por saciar una seudo libertad del individuo ante el Dios que le a oprimido sus deseos, su libertad conreta.
Lo positivo aquí de "este episodio" de la iglesia, es que puede haber un “avivamiento” (oremos) de modo que se podria dejar de estar dormimos ante los buitres que harán de la suya ante la alianza y entonces evitar la oscuridad ya que se ve inminente y que sea capaz de levantar t
24/11/16 3:39 PM
Ricardo de Argentina
Muy buena su argumentación Padre: el comedido Butiglione cae en tantas contradicciones que no hace sino confirmar la necesidad de que Francisco, tan locuaz pero ahora sorprendentemente enmudecido, cumpla con su obligación de aclarar lo que se le solicita.
Les ha salido el tiro por la culata.
24/11/16 4:32 PM
Ignacio
Perdona, Jaume, pero por sandeces que diga Rocco Buttiglione no es posible cargarse a todo CL. Debo decir que, gracias a Dios y en buena hora he llegado a este movimiento, donde la formación espiritual y moral es buenísima, sin lugar a dobles interpretaciones, y en fidelidad completa a la Iglesia -de ahí que es "Comunión y Liberación", no "Liberación a secas" como algunos, sobre todo en Hispanoamérica, plantean por ahí-. Si incluso tan así que el Papa Francisco dijo al P. Julián Carrón que "había que renovar el carisma", es precisamente porque no nos tiene de progresistas ni mucho menos.

Además,cualquier asociado a la fraternidad del movimiento es libre de decir y hacer, e incluso de apartarse del camino delineado por el movimiento, quedando las consecuencias de ello al propio juicio de conciencia que pueda hacer sobre sus actos, y que, confrontado con la doctrina de la Iglesia, los responsables puedan hacerle ver.
24/11/16 4:35 PM
Francisco José Delgado
Ignacio, tienes razón. No he hecho referencia a la pertenencia de Buttiglione a CL porque no creo que represente en absoluto lo que ha sido, y en parte sigue siendo, ese movimiento.
24/11/16 6:13 PM
Almudena1
Gracias Padre por este artículo tan bien trabajado.
Hace un par de días intuí (y ya prefiero no decir donde), como soterradamente se está empezando a prescindir del concepto Pecado Mortal para hablar sólo de Pecado Grave.
Me alegro que haya hablado de ello.
24/11/16 8:59 PM
Andrés B.
Gracias, padre. Realmente el artículo de Butiglione hace pensar que de "conocedor de Juan Pablo II" tiene nada más el nombre. Casi tantas impericias y contradicciones como renglones.
24/11/16 9:35 PM
Jordi
Otra vía de argumentación es exponer lo que dice el Catecismo:

1. INTRINSECE MALO. El adulterio, con independencia de las circunstancias e intenciones, junto con la blasfemia, perjurio, fornicación, homosexualidad, homicidio, aborto, es un acto moral intrinsece malo, intrinsecamente malo, con plena independencia del grado de libertad, sea nula, disminuida, completa o agravada.

Así, Catecismo 1753-56, Veritatis splendor 76-83 y Reconciliatio et paenitentia 17.

2. COMUNIÓN DE ADÚLTEROS SIN CONTINENCIA. Nunca está permitida, así lo dice el Catecismo 1650, que recoge a Familiaris consortio 84, en relación con el numeral 2384 del Catecismo.

3. NUMERAL 305 y NOTA 351 de Amoris laetitia. Por lo tanto, toda interpretación de este numeral se debe de ajustar con la verdad de fe católica. Por tanto, si hay un adúltero sin continencia, nunca jamás habrá comunión.

4. MORAL DEL CASO CONCRETO. Está prohibida, por lo tanto, deberá de seguirse toda interpretación conforme a la moral que determina la doctrina.

5. JUICIO DE DISCERNIMIENTO Y CAMINO PENITENCIAL. Está orientado exclusivamente a conseguir primero la continencia y luego, la confesión y después la confesión. Nunca para unir la comunión, la confesión y las relaciones sexuales adulterinas.
24/11/16 10:52 PM
Sancho
Vamos a ver si ponemos un poco de sentido común. Sabemos que quien se divorcia de su mujer, excepto en los casos que nombra Jesús en Mateo (5, 32; 19, 9), y se casa con otra, comete adulterio; también que lo comete quien se casa con la abandonada por el marido. Pero una vez que ese adulterio ha sido consumado, hay que reconocer que son marido y mujer, no hay que olvidar que los ministros del matrimonio son los contrayentes. Por otra parte, sabemos que sería abominable a los ojos de Dios que alguien vuelva a casarse con la mujer de la que se divorció, si esta ha estado después casada con otro (Deut 24,1-4). Así las cosas, no queda más remedio que reconocer que aunque hayan pecado casándose, ¡casados están! Por tanto, en mi opinión, es un gran disparate que desde la Iglesia se les exija volverse a divorciar, o vivir en castidad, para poder reconciliarse con Dios. Lo que se les debería exigir, además de arrepentimiento por su pecado, ¡es el propósito de no volverse a divorciar! No seamos duros de mollera y de corazón.
24/11/16 11:50 PM
Francisco José Delgado
Sancho. Eso que tú llamas disparate es, ni más ni menos, la doctrina católica. No es una ley eclesiástica, es ley divinamente revelada. Por tanto, si llamas a alguien duro de mollera y corazón se lo estás llamando a Dios.
25/11/16 12:14 AM
Ricardo de Argentina
Sancho, y eso que tu propones como "doctrina" es, ni más ni menos, un disparate. Que tal cosa es exigir el propósito de seguir pecando.
Pero no es el único que nos traes invocando al "sentido común", sino que también pretendes redefinir el adulterio "consumado" (¿habrá acaso adulterios platónicos?) como matrimonio. Nada que ver: cuando hay adulterio, hay que reconocer que los implicados son adúlteros.
Eso sí que es de sentido común. Y de Perogrullo.
25/11/16 2:59 AM
victor
hola, no soy teologo pero uso la logica y quiero dejar mi opinion.
primer punto: no se puede comulgar en pecado mortal, y para comulgar hay que confesarse por las dudas porque dice claramente la biblia, el que come y bebe el cuerpo del señor sin discernir come su propio castigo, tambien es conocida la frace "no comer indignamente porque uno come su propia condena", acepto correcciones pero igual yo ni nadie se animaria ir a comulgar con una falta grave por las dudas.
segundo punto: hay que aclarar ese parrafo del capitulo 8 donde dice que no todo caso irregular debe tomarse como pecado mortal y perdida de la gracia santificante, debe aclararse eso porque todo caso irregular supongo en que un hombre y mujer conviven supongo que tienen sexo , y si no es pecado mortal de adulterio en caso que un hombre o mujer este con una pareja que es separada y por mas que este casado civil esa mujer u hombre para la iglesia no le pertenece o sea es un adultero por tener sexo con la mujer de otro porque la nulidad matrimonial de la iglecia catolica no existe. Y si no estan casados civil ni por iglesia estan en pecado mortal de fornicacion, y ni quiero hablar de esos casos de homosexuales en que la biblia llama abominacion.
Les dejo bendiciones, les aviso que soy un laico nada mas y no entiendo nada de derecho canonico y aduras penas me se el catecismo y la biblia, espero que me puedan ayudar a discernir tambien el tema de que es una persona que expone herejias ya que esta este tema publi
25/11/16 4:41 AM
guerrero memético
Lo peor es la sospecha de que esto es solo la punta del iceberg. Y no juzgo intenciones sino que voy a hablar de la lógica deriva de todos esto, independientemente de las intenciones de sus protagonistas. Estamos viendo esto con lupa porque es lo que toca, pero en el fondo es lo que dice Atanasius Schneider,el obispo de Astana. No nos dejemos engañar. Por favor veamos el paisaje completo, A que lleva todo esto?

Respecto a "lo que toca", que es lo que trata el articulo: La moral de la casuistica, propia de los Jesuitas es una de las razones de la deriva de la Orden hacia el lamentable estado en que se encuentra hoy y al que puede arrastrar a toda la Iglesia. La casuistica al juzgar la situación subjetiva de cada caso (pecado grave) y no la objetiva (pecado mortal) resulta en la aceptación pública de situaciones objetivas de pecado, lo cual incita a la confusión y a obrar mal en otros que si no fuera por ese escándalo obrarían bien. (escándalo es todo aquello que induce a los demás a obrar mal) . Y además a obrar mal objetiva y subjetivamente.

Si eso lo combinamos con la "aceptación pastoral de las situaciones de la calle" que la misma relajación doctrinal de la casuística fomenta, el resultado es que la doctrina primero se aparta, luego se olvida y finalmente se rechaza. Ese ha sido el proceso por el que el protestantismo ha ido perdiendo todos sus sacramentos excepto el que no cuesta nada: el bautismo. No olvidemos que los protestantes son los grandes "maestros" de
25/11/16 9:55 AM
guerrero memético
Parte 2:

No olvidemos que los protestantes son los grandes "maestros" del subjetivismo, donde la casuistica llega al limite: "yo decido lo que es bueno o malo". Los malos jesuitas por ahora lo dejan en manos de cada párroco.

El mal del pecado no se restringe a los protagonistas, pecador y Víctimas, sino que rápidamente se expande sin control posible por medio de mecanismos como el escándalo y muchos otros: El que peca en algo pierde la gracia y peca también en todo lo demás y así el pecado se extiende a todo y a toda la sociedad. Tratar el caso concreto como algo aislado es absurdo, es por decirlo en una palabra, demoníaco, y conduce a la relativización de todo, a la destrucción de la doctrina y al fin de la Iglesia y la sociedad. Para mi es clarísimo.

Si no nos oponemos, el resultado de Amoris Laetitia será la trivialización y luego la destrucción de tres sacramentos: la confesión, el matrimonio y la Eucaristía. Es indiferente de si el Santo Padre es consciente o inconsciente de ello, es independiente de la razón por la que lo hace. Es independiente de sus planes. Es independiente de si hay una conspiración o no. Es independiente incluso de si Francisco es un santo. El resultado será el mismo. Hay que retirar ese documento.
25/11/16 10:28 AM
jacinto
Especialmente interesante me parece la consideración del autor de la necesidad de aclaraciones. Si la Amoris laetitia fuese tan clara no habría interpretaciones tan antagónicas.

Y algunos estamos exaustos, agotadicos, de explicar que no dice lo que no dice pero parece decir. Que ya vale, (añádase un taco)

Muchas gracias por tan magnífico artículo.
25/11/16 12:24 PM
Miguel
Yo dejé CL y me fui a mi parroquia el día en que me pidieron un carnet para acceder a información de CL. Este grupo social ha caido en las artes de cualquier otro grupo que se considera diferente al resto, y como supuse, y hace poco me han confirmado, en constituir su propia logia.
No me extraña que Rocco, que expresa bastante del pensamiento de CL, se alinee con el Papa: Conseguir masa para poder tener poder.

Lo de que un pecador, un adultero comulgue pese a seguir cometiendo pecado (por escrito al casarse por lo civil), es casi lo de menos. ¡Cuantas veces he escuchado a curas de CL que Dios al final nos perdonará a todos, y que lo que confesabas no era tan serio!. Algun experto en Doctrina podría aclararnos a que responde eso. Yo, como gran pecador tengo como experiencia que habiendo pecado olvidé a Dios, y si hubiera muerto, y Cristo viene a recogerme, hubiera huido ante el miedo de ver algo tan diferente a mi, y habria caido en el Infierno puesto que allí me sentiría más "en lo mio". Es nuestra decisión lo que nos pide Dios, y por este motivo sin arrepentimiento, sin voluntad de no volver a pecar, sin confesión, te vas con pepe el del caldero.

El Papa trata de hacer fácil ser católico, de ser popular, y quizás este es el motivo de Amoris Laetitia. Su experiencia en Argentina, los grupos de presión gay, los poderosos que le condicionan, hacen que a mi juicio diga cosas ajenas a mi experiencia cristiana.

Dejar entrar al relativismo en la Iglesia, es consolidar e
25/11/16 3:33 PM
Miguel
¡que tiempos cuando Giusanni, cuando Carras, cuando otros de CL decían aquello de que preferían verse reducidos a dos, pero files católicos, antes de ser cientos de miles o millones de burgueses
25/11/16 3:36 PM
Thomas Hennigan
En cuanto a la Interpretación Auténtica del Canon 915, tales interpretaciones tienen de hecho fuerza de ley y cuentan con la aprobación específica del Papa. Se trata de otro tipo de documento comparado con AL, un documento de tipo jurídico, que tiende a imponer deberes a los ministros de la Eucaristía, en el caso aclarar el canon 915. Por ello,no es un documento menor que AL, más bien de otro género, si el PF hubiera querido cambiar el Canon 915, hubiera tenido que hacerlo específicamente con otro tipo de documento, no con unas frases ambiguas de AL.
25/11/16 4:48 PM
hornero (Argentina)
No queda otro camino que mantener la paciencia y discreción frente a los promotores del error. Nos vemos obligados, por ahora, a tratarlos con delicadeza y respeto intelectuales, porque se está en los primeros cruces de palabras. En verdad, esto es discutir sobre cosas evidentes, archisabidas y archiaceptadas por la Doctrina de la Iglesia, con todos los fundamentos del caso. Y creo que es parte de la estrategia de estos herejes, elegir el camino de las disputas provocadas por ambigüedades, con lo cual logran que se acepte como discutible algo que está fuera de duda. Estoy convencido que pronto ha de llegar el momento en que no entremos en el juego preparado astutamente por el demonio: discutir lo indiscutible. Entonces, Dios proveerá qué debemos hacer y decir.
25/11/16 10:25 PM
Jorge
Este debate en la Iglesia no es nunguna novedad. Todos los documentos de la CDF y los papas JPII y BXVI que se citan son precisamente en respuesta a los disidentes que desde hace décadas campan a sus anchas en el seno de la Iglesia.

Lo que está pasando ahora simplemente es la negación de las doctrinas de los dos últimos papados, volviendo a promocionar las tésis condenadas en su día. Esta vez con el beneplácito de Su Santidad.

Y para el colmo, se usan citas parciales de documentos importantes del Magisterio de los dos últimos papas para dar la impresión de que es una continuación del mismo. Excepto Veritatis Splendor claro, ya que ahí no hay cita parcial que valga para defender sus tésis, simplemente se ignora y ya está.

Todo vale en nombre de la falsa misericordia.
26/11/16 4:34 AM
Echenique
Ana, caso por caso ¿ no es caer en la casuística, tan denostada por este pontífice ?. Con Juan Pablo II estaba todo clarísimo : No, salvo que vivan como hermanos. Francisco, en mi opinión, quiere conjugar pecado y comunión. Imposible. O lo uno o lo otro. A elegir, todos, no sólo los divorciados resposados. Y no vale invocar la conciencia, pues la conciencia tiene que estar bien formada y el pecado la deforma. Jesucristo nunca aceptó el divorcio, por ninguna causa, a diferencia de los fariseos. ¿ No estaremos cayendo en el fariseísmo ?
26/11/16 4:19 PM
Lostrego
Agradezco y mucho a este medio la defensa que está haciendo de la fe y de la Iglesia, ahora que tantos intentan no dejar piedra sobre piedra... A este paso va a quedar un solar.
26/11/16 4:32 PM
Néstor
"Caso por caso" no es salida alguna. La cuestión es si en esas condiciones se puede comulgar o no.

Es claro que si la respuesta es "no", quiere decir "nunca". Pero "caso por caso" implica que "alguna vez sí". Por tanto, el "caso por caso" está incluido dentro del "sí".

Y la doctrina católica, ver "Familiaris Consortio" n. 84, es que no.

Así que "caso por caso" es contrario a la doctrina católica.

Saludos cordiales.
27/11/16 1:51 PM
Echenique
El Rocco ya no es una roca. Si Juan Pablo II y Don Gius volvieran a este mundo no creo que se ahorraran el calificativo de traidor y le llamarían a la conversión y a reparar públicamente el daño que está haciendo, pues muchos, con autoridad, lo invocan como argumento de autoridad, Cupich entre otros.
28/11/16 9:07 AM
Lola
La ambiguedad y la casuística no son ajenas a la Compañía de Jesús a la que pertenece el Santo Padre y a la que la Iglesia Católica debe históricamente tantas cosas .
También lo es el estilo de " miles christi " que ahora, se traduce por "marines de la Iglesia". Baste como ejemplo el ataque en tromba a la ya No Soberana Orden de Malta, donde el enaltecido. ha sido ,paradójicamente, el alemán de los preservativos.
Hay cada vez más temas ambiguos y para "misericordiar" en casos concretos, sin pisotear la Doctrina recibida del Señor, se Creó el Tribunal de La Rota.
¿ Funciona mal ?. ¡Pues que lo arreglen!. ¡ Para eso se constituyó !.
Jugar a la " revolución de la misericordia ", faltando tantas veces a la Caridad y a la Doctrina, suena a " La revancha de Arrupe ".
6/02/17 12:42 PM
alberto pineda
A los DCVC ya se les llama aquí adúlteros públicos y sin arrepentimiento. ¿Se les llamaría igual a los abuelos judíos de los primeros cristianos que se divorciaron y se volvieron a casar?
O no nos interesan, porque Jesucristo expresó una condena al divorcio y a los divorciados vueltos a casar, a pesar de que EL dijo que no vino a cambiar la ley de Dios ni la de los profetas?
Es el mismo adulterio el de los DCVC quienes se rigieron por leyes civiles para rehacer su vida, que el adulterio de los adúlteros ocultos?
11/02/17 4:12 AM

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