El cine y la crisis del amor romántico

Había una vez… el final feliz

El cine y la crisis del amor romántico

Las «fábulas» (clásicas o modernas, narradas en libros o en películas) nos han acostumbrado a ver el amor como una fuerza indestructible.

(Family and Media) Desde la historia de Blancanieves y los siete enanitos al film «Más allá del amor» (Ghost), la leyenda de Tristán e Isolda al colosal Titanic, encontramos un mismo hilo conductor: cambian los mundos, los contextos, las épocas, pero el mito del amor romántico se presenta casi del mismo modo. En efecto, en cada uno de estos relatos (y podríamos aportar muchos otros ejemplos) encontramos como protagonistas a un joven guapo, valiente, atento y protector, y una muchacha buena, honesta, sincera, frágil, que necesita ser buscada, cuidada y «salvada».

El amor que nace entre los dos, aunque encuentre numerosos obstáculos, no puede ser detenido por nadie ni por nada: ni brujas, estafadores, pociones maléficas, desastres naturales; nada puede impedir a los enamorados seguir juntos, en el bien y en el mal. Al contrario, cuanto más son las dificultades, más fuerte se hace la relación.

Quizá no todos los finales prevén la fórmula del «vivieron felices y comieron perdices» (en algunos casos, el héroe de la fábula romántica llega incluso a morir por amor). Pero, ciertamente, el amor permanece vivo, porque es tan poderoso que sobrepasa incluso los confines de la muerte.

En cambio, ahora, algunos «cuentos modernos» dicen «adiós» a este paradigma.

En los últimos años, libros y películas de éxito han cambiado de perspectiva, haciendo suyo un mensaje muy diferente: «por muy grande, fuerte y cautivador que un amor llegue a ser, la realización de los sueños individuales está antes que la vida de la pareja. Por muy arrollador que resulte un sentimiento y aunque haga más bella la existencia, debe subordinarse siempre a los deseos personales. El amor no es y no puede convertirse en una razón de vida».

Presentamos a continuación dos películas como ejemplo.

Antes de ti (USA, 2016, dirección de Thea Sharrock)

Basado en el libro homónimo, el filme presenta a Louisa Clark, una joven de 26 años que vive en una pequeña ciudad de la campiña inglesa y pasa de un empleo a otro para ayudar a su familia, hasta que encuentra un trabajo como asistente de Will Traynor, un joven y rico banquero que vive en una silla de ruedas a causa de un accidente.

Will es cínico, frío, insolente, pero cuando Louisa empieza a trabajar para él, la dura coraza que se ha construido deja paso a una sensibilidad escondida detrás del dolor causado por el trágico accidente que destrozó su existencia. Hasta aquí, nada nuevo: parece que volvemos a las dinámicas de La bella y la bestia o, yendo atrás en el tiempo, a Jane Eyre.

La chica, sin embargo, descubre que Will ha hecho un pacto con sus padres: acepta esperar seis meses antes de tomar definitivamente la decisión de ir a una clínica suiza para morir.

Louisa quiere entonces demostrar a Will que su vida puede ser bella y plena, también en una silla de ruedas.

Los dos pasan juntos un período de renovada felicidad, pero esto no basta para hacer cambiar de idea a Will, que sigue firme en su postura: añora demasiado su vida anterior al accidente, y opta por el suicidio asistido, considerando que la presencia de Louisa, aunque es maravillosa, no es razón suficiente para seguir viviendo. Le declara su amor y le deja en herencia muchos bienes, para ayudarle a vivir «como se merece», feliz y realizada.

Si el amor «no basta»

Obviamente, un final clásico habría contemplado un cambio de planes del protagonista. Pero estas fábulas modernas juegan precisamente con la decepción de las expectativas. El público -acostumbrado a ver que se crece por amor, se cambia e incluso se opta por la vida cuando todo alrededor habla de muerte-, debe aprender a aceptar que el «yo» está antes que el «nosotros», y el único verdadero amor que se debe proteger a toda costa es el de uno mismo.

En un primer momento, finales como este pueden dejarnos perplejos. Pero, si reflexionamos, reconoceremos que son una más de tantas expresiones de una cultura que tiende cada vez más al individualismo, y huye de la «fusión» entre hombre y mujer, como si fuera una cárcel para la libertad.

Pero este final, ¿es coherente con los deseos más profundos del corazón del hombre?, ¿dice la verdad sobre quiénes somos o sobre cuál es la verdadera felicidad?

Más allá de que leer o ver una historia de este estilo puede ser un fuerte obstáculo para quien se esté esforzando por conllevar una situación de discapacidad y por encontrar razones que le lleven a valorar una existencia sin duda más complicada, el mensaje de esta «fábula contracorriente» puede ser perjudicial para quien haya perdido la esperanza en la fuerza del amor conyugal.

Historias como éstas pretenden derribar ilusiones falsas, para abrirnos a un supuesto realismo (↓es estúpido creer que el amor resuelve todo»); pero el modo de reaccionar del protagonista no es el único posible: son muchísimos los testimonios de personas que, a través de la solidaridad, de la cercanía de los seres queridos, de la alegría de compañeros de viaje creativos y optimistas, de la dedicación de un esposo fiel, han encontrado, tras un primer momento de desconcierto, la alegría de estar en el mundo, aunque de forma diferente.

No hay duda de que hay muchos Will, para quienes la salud o la belleza son lo más importante, pero también hay muchos Leo (el protagonista de la serie Pulseras rojas (ver Pulseras rojas 3: el drama del dolor, el miedo a la muerte, y el amor a la vida ) que, por amor a la vida, a su novia, a sus amigos, se aferra a una posibilidad sobre cien de curación, y lucha contra su enfermedad, con tal de seguir al lado de las personas que ama.

La la land (USA, 2016, dirección de Damien Chazelle)

Diferente, pero similar en cierto sentido, es el mensaje del filme La la land.

Aquí nadie está enfermo; los jóvenes protagonistas de esta historia aparecen llenos de energía y de sueños.

Ella, Mia, desea convertirse en una actriz de éxito y pasa de una prueba a otra, esperando triunfar en el cine, antes o después. Él, Sebastián, es un músico de talento, que sueña también con alcanzar el éxito.

Ganadora de seis premios Oscar, la película es un musical que muestra dos artistas en ciernes, que tienen en común el afán de perseguir sus objetivos, por muy difíciles que sean. Su pasión compartida por el arte les lleva a enamorarse. Los dos están juntos, viviendo en una especie de «mundo encantado» en las proximidades de una «Hollywood de ensueño», durante el tiempo que les separa de los objetivos fijados, hasta que llega el éxito. Para Mia, que ha vivido varios años trabajando en un bar para mantenerse, llega la ocasión de su vida cuando logra un papel importante en un filme, pero que la llevaría a trabajar en Francia.

Sebastián, consciente de lo importante que es para ella el sueño de convertirse en actriz, la anima a marcharse.

Tierno y conmovedor es el momento en que los dos se juran amor eterno, prometiendo encontrar soluciones para continuar juntos, pero aquella promesa cae en el vacío.

El filme concluye mostrando una Mia totalmente cambiada: se ha convertido en una actriz de éxito, se ha casado con otro hombre y tiene una niña.

Sebastián, por su parte, ha abierto un local siempre lleno, y que lleva el nombre sugerido por Mia cuando estaban juntos. Allí toca el piano con gran éxito de público.

Los dos se tropiezan al final de la película en el local de Sebastián, y se intercambian únicamente una mirada tristísima, llena de nostalgia. En esa mirada parece que se encierra el mensaje del filme: «Cuando dos sueños se convierten en irreconciliables, es justo, aunque resulte doloroso, seguir caminos diferentes».

Si falta el compromiso de estar juntos

También en este caso un final feliz sería la conciliación entre los sueños individuales y la vida de pareja. Después de algunos momentos de ajuste, los dos habrían podido encontrar juntos las soluciones necesarias para construir un proyecto de vida, sin renunciar a sus deseos, o quizá renunciando solo en parte, sin ser por esto infelices.

En cambio, llega la sorpresa para el público, al que parece que se quiere decir: «en la vida no se puede tener todo, la realidad nos dice que hay que elegir y a veces es más lógico optar por lo mejor para uno, más que para un hipotético nosotros».

El mito del amor romántico nunca habría permitido una separación dictada por intereses individuales: el amor podía ser obstaculizado, pero siempre por factores externos, y ambos habrían luchado hasta el fin para defender la unión. Aquí no hay el más mínimo rastro de un amor que se deba proteger a toda costa.

También en este caso deberíamos preguntarnos si el filme es honesto y coherente con lo que verdaderamente deseamos en lo más profundo de nosotros.

¿Realmente nos hace ser tan felices alcanzar el éxito, hasta el punto de renunciar a la plenitud que supone ser amados? ¿Estamos hechos para caminar solos, para realizarnos solos?

Es verdad que la tristeza de los protagonistas al final sugiere la duda de que no es así. Pero también en este caso parece prevalecer un presunto realismo: “la vida nos pone frente a opciones, y al amor no siempre corresponde la mejor”.

Un auténtico realismo, sin embargo, mostraría que el problema de esta historia no es encontrar la «crueldad de la vida», sino la falta de empeño por parte de los protagonistas para seguir juntos.

¿Finales decepcionantes o consoladores?

Los aficionados a las fábulas clásicas consideran como decepcionantes estos finales; otros, en cambio, más «abiertos a las novedades», los encuentran positivos: tendrían el mérito de despertarnos del sopor de la ingenuidad. Nos abrirían los ojos y mostrarían, con crudo realismo, que a veces la vida real está muy lejos de lo que esperamos.

Quizás hay otra posibilidad: que estos finales sean «consoladores».

Amar en serio no es algo obvio; al contrario, es la cosa más bella, pero al mismo tiempo, más difícil de aprender de la vida. Dar todo lo que se tiene a otro, renunciar al egoísmo, dejar de lado un poco de uno mismo en beneficio de un «nosotros», parece algo heroico. Y quizás lo es.

Los héroes, sin embargo, están demasiado lejos de nosotros (que somos inconstantes, llenos de limitaciones y de fragilidades), mientras que los protagonistas de estas fábulas modernas parecen mucho más cercanos.

Por otra parte, si ni siquiera en la ficción el amor puede superar los obstáculos, tanto más difícil será para mí defender a toda costa una relación, en una vida menos apasionante que una película.

Sin emitir juicios definitivos sobre los motivos de aceptación de este tipo de películas por parte del público (no hay duda que han tenido éxito), quisiéramos plantear una pregunta: ¿no será que en estos finales encontramos la coartada para justificar nuestras dificultades para amar? ¿No será que nos gustan, porque somos los primeros que no estamos dispuestos a darnos seriamente y a cualquier precio, y preferimos invertir en proyectos individuales en vez de pensar conjuntamente? ¡Esperamos vuestros comentarios!

41 comentarios

Silvia Liliana Sueyro
Me gusta la critica a peliculas y series que veo.Muy buen analisis. Es verdad que ahora en cada argumento que veo siempre esta la ideologia que nos quieren imponer. Que todo es relativo....me caso me divorcio....si estoy enfermo terminal tengo que pedir la eutanasia....veo que no tienen vision de trascendencia los argumentos....imponen el aqui y ahora del relativismo.Y la vida y el amor verdadero no lo quieren mostrar en los filmes.
14/10/18 6:57 PM
Palas Atenea
Muy buena reflexión. El cambio de paradigma, para las personas que ya somos mayores, secciona nuestra vida en dos partes: La influenciada por las película románticas y la influenciada por las películas frustrantes. Y digo frustrantes, y no realistas, porque no es la realidad lo que reflejan sino que subordinan el amor a otras opciones que se suponen mejores o más duraderas. En el caso de La La Land, por ejemplo, el que ella se hubiera quedado en los Los Ángeles no tendría porqué haber supuesto un final peor: simplemente sería otro final. Hoy, además, todo el que toma una opción de lo que sea y mete la pata no vuelve la vista atrás para considerarlo un error porque el error, y no sólo el pecado, está borrado del diccionario. Hay múltiples posibilidades, eliges una y nunca te equivocas-excepto en el caso del matrimonio que se soluciona con un divorcio que borra el "error"-y esas múltiples opciones se ven todas como iguales. Por eso no solo el amor conyugal, con sus dificultades, sino cualquier vida que las conlleve: misioneros, cuidadores, etc...deja fríos a todos, si se pone a cuidar leprosos será porque le gusta ¿qué otra razón puede haber? Si aguanta a su mujer será porque no se atreve a otra cosa ¿qué otra razón puede haber? En un mundo de razones egoístas todas las razones tienen que serlo aunque no encajen.
14/10/18 7:12 PM
Vivi
Les agradezco mucho la publicación de artículos que traten sobre el amor entre el hombre y la mujer.
A las mujeres (y también a los hombres,creo) nos pasa que el barullo del mundo moderno, con su existismo y materialismo, nos confunde de tal manera que no nos hace escuchar a nuestro corazón, nuestros deseos mas profundos de amar y ser amados.
14/10/18 7:24 PM
Pablo
Individualismo, egoismo y materialismo... los valores de nuestra sociedad.
Si hasta ya cuestionamos "la entrega" de los padres hacia los hijos... del resto ni hablemos.
Es lo que hay.Se busca la felicidad en uno mismo sin entender que viene de fuera. Por eso hay tanta gente que tiene todo y se siente vacía.
14/10/18 7:45 PM
Jose de Panama
Hay una película, algo reciente, que sería una excepción a esa regla. Se titula "Los agentes del destino" (al menos en América).
En ella, el protagonista es fuerte candidato a presidente de los EE.UU. pero arriesga todo por la chica.
Con respecto a sus preguntas, una causa es la falta de buenos guiones (nada nuevo), otra el egoísmo propio de nuestros días (nuestras metas y ambiciones coinciden con las historias) y en gran parte al feminismo moderno.
Por cierto, "la la land", fue aburridisima.
14/10/18 8:41 PM
Rafa
Este artículo me ha conmovido profundamente. Hace algunos años, cuando daba catequesis de Confirmación y tocaba el tema del Sexto Mandamiento, comenzaba el tema justamente hablando de las películas románticas de Hollywood. Les decía a los chavales y chavalas que si los magnates de Hollywood hacían esas películas era porque sabían que el público quería ver ese tipo de historias, es decir, historias de amor verdadero, definitivo e indestructible. A pesar del egoísmo, a la gente le gusta (o le gustaba) ver esas historias porque se corresponden con el más íntimo anhelo del corazón humano. Al salir del cine, uno podía pensar que el amor romántico era bello pero lamentablemente una fantasía más de la fábrica de sueños, como los viajes intergalácticos o los superhéroes. Lo que trataba entonces de transmitirles a los chicos era que la buena noticia es que no es fantasía, es la realidad, es justamente el maravilloso camino que Dios nos regala con la ley moral inscrita desde siempre en la conciencia de cada persona y renovada por el Evangelio.

Pero ahora en cambio, esto...

Resulta, sin duda, descorazonador comprobar cómo efectivamente el pecado oscurece hasta la más luminosa y radical verdad del hombre, aunque al mismo tiempo puede ayudar a nuestra fe flaqueante el comprobar con nuestros propios ojos las tristísimas consecuencias del egoísmo y del alejamiento de Dios.
14/10/18 11:43 PM
Eiztarigorri
No estoy de acuerdo con el planteamiento. Se confunde el amor romántico con el amor a secas y eso es un error tremendo. El amor romántico se caracteriza por un subjetivismo extremo en el que el enamorado no se enamora de una persona real sino del ideal que, de esa persona, se ha formado, y, por ello, confunde el amor con el enamoramiento, Como el enamoramiento y la pasión que lo alimenta son pasajeros, el fin del amor romántico es el suicidio. La visión romántica de Disney no es el amor romántico, en sí, sino propaganda del amor romántico, que no es lo mismo, y que conduce, a quien compra la mercancía, al final del amor romántico. El amor, a secas, exige seriedad y madurez cosa que no está de moda.
15/10/18 6:56 AM
Lorenzo
"no será que en estos finales encontramos la coartada para justificar nuestras dificultades para amar? ¿No será que nos gustan, porque somos los primeros que no estamos dispuestos a darnos seriamente y a cualquier precio, y preferimos invertir en proyectos individuales en vez de pensar conjuntamente?"

Totalmente cierto. Recemos por el tiempo en el que vivimos, confiando en la providencia divina apoyados en Jesucristo, el Amor.
15/10/18 7:09 AM
Pablo Z.
No estoy de acuerdo con esa visión positiva del amor romántico. Es una forma degradada, inmanentizada, del amor cristiano. Y además apela a los deseos individuales, porque el amor romántico promete felicidad mundana y plenitud de amor de aquí hasta la muerte. Cierto que películas como la bella y la bestia hablan de superar dificultades, pero se trata siempre de dificultades externas, no de dudas ni de luchas por mantener vivo el amor.

No me extraña que las feministas consideren el amor romántico el mayor mal. Su promesa es mentirosa. El amor humano y más en estos tiempos de degradación está sujeto a infinitos vaivenes. Sólo Cristo puede ser la roca sobre la que edificar una relación. En el amor romántico Cristo está ausente.

En las bodas de rito bizantino a los novios se les coloca una corona, que es simbolo de la participación en la realeza de Cristo, pero tambíen es corona de martirio. Porque el matrimonio nunca fue un camino fácil. Es un camino de plenitud, pero no fácil.

El ideal del amor romántico no sirve para superar las tentaciones y los momentos de crisis y sequedad en la pareja.

Hay que acabar con el ideal del amor romántico, no en nombre del feminismo, sino en nombre de Cristo. No hay que destruir el ideal del amor romántico por abajo, como hace Hollywood, sino por arriba, con su superación en Cristo.
15/10/18 9:04 AM
Pepe Jacobo
Tampoco hay que exaltar mucho lo que se ofrecía antes.. El amor romántico estaba por encima de todo, incluso del matrimonio. Si había suerte y ambos estaban solteros pues bien, pero si no, podía llevar al divorcio sin problemas y sin culpabilidades, porque, al fin y al cabo, "están enamorados". No recuerdo si en Titanic estaba ella casada o prometida, pero creo que hubiera dado exactamente igual un caso que otro.
También ha jugado un papel en la aceptación del matrimonio homosexual. Porque, si se enamoran, ¿quienes somos nosotros para impedir que se casen?
15/10/18 10:12 AM
Daniel
Pablo Z.

si de verdad crees que en el amor romántico Cristo está ausente, deberías leer las cartas de Tolkien a su hijo Michael sobre el amor y el matrimonio.
15/10/18 12:44 PM
Rafa
De acuerdo con los anteriores comentaristas sobre lo nocivo del amor romántico. Mi mujer y yo llevamos cuatro años casados, y de momento dos hijas. Nos conocimos apenas hace cinco años y en vez de "flechazo" nos gusta decir que fue una revelación.

El otro día viendo "La La Land" nos pareció a los dos interpretar que el mensaje final era este: tus sueños puede que no te hagan tan feliz como tu esperas.

Decía Santa Teresa de Ávila, que celebramos hoy, que se derraman más lágrimas por las plegarias atendidas. En este sentido, la maldición del protagonista es precisamente lograr su sueño y despreciar algo más grande, que era formar una familia. De ahí el deje de tristeza con el que se miran al final, aunque quiero creer que en el caso de él es la decepción tras cumplir su mediocre sueño, y en el de ella compasión hacia alguien querido.

Y es que el amor es la misión que Dios te da en esta vida. No hay amor sin misión, y esta misión no te la das a ti mismo, sino que es el cumplimiento exacto de la voluntad de Dios.

Tras ver la película mi mujer y yo comentamos que da bastante vértigo pensar lo fácilmente que uno se desvía de la verdadera felicidad por querer hacer su "santa" voluntad.
15/10/18 3:22 PM
Pablo Z.
Justamente las cartas de Tolkien no reflejan la visión romántica del amor que consiste en la mentira de una felicidad duradera basada en el sentimiento.

Los consejos de Tolkien a su hijo son sólidamente cristianos. Y, por eso mismo, tienen poco que ver con el amor romántico.
15/10/18 4:55 PM
Marco
Disculpen que no vaya al tema, pero quiero decir que me uno a los que piden más análisis de películas. Un saludo.
15/10/18 5:37 PM
Milagros
Pablo Z.

El verdadero amor romántico no es el que usted describe, ni el que aparece en la mal llamada «literatura romántica» o «cine romántico, a los que sería mejor llamar «novela rosa» o «cine con historias de amor». Los términos «romántico», «Romanticismo» no son bien utilizados hoy día en la mayoría de las ocasiones.
Si quiere conocer un ejemplo significativo del auténtico amor romántico, en «Los Himnos a la Noche» de Novalis, encontrará uno, donde además Cristo está muy presente. Decía Caspar David Friedrich, uno de los pintores románticos por excelencia, al describir uno de sus cuadros: «La Cruz se eleva sobre la roca, firmemente anclada, como lo está nuestra fe en Jesucristo».
15/10/18 6:26 PM
María
Pues sí, así me decepcionó esta peli, me pareció flojera, pues no atiende a lo más importante e la vida que da la felicidad
15/10/18 6:30 PM
estéfano sobrino
¿Causa o efecto? Yo no lo tengo muy claro.

Cuando vi La La Land me gustó, me emocionó, me decepcionó (sucesivamente), y me hizo pensar. En cierto modo es un de aspecto clásico, y en ocnsecuencia uno espera un final clásico. Pero tiene un final sorprendente, al igual que parte de su composición.

Toda la parte del "cómo pudo ser si hubiéramos defendido nuestro amor por encima de nuestro interés personal", mostrando una realidad feliz, en mi opinión da a entender que ambos protagonistas han descubierto el error que cometieron en su día... y que tienen que seguir viviendo su vida de modo consecuente con las decisiones que tomaron: ella siendo fiel a la familia que ha formado... y guardando buenos recuerdos del amigo que tuvo. ¿Porqué no?

Mi duda es ¿han querido los guionistas inculcar esa visión del amor, o simplemente han reflejado lo que se encuentra en la sociedad en la que viven? (¡vivimos!)

Por otro lado, es imposible leer "amor verdadero" y no pensar en "La princesa prometida".

Y totalmente de acuerdo en que no es lo mismo que el amor romántico.
15/10/18 6:44 PM
Jaime
Comparto con algunos comentarios el hecho que confundir enamoramiento y amor es grave. Las dos son cosas importantes, bellas y queridas por Dios, pero uno es pasajero y posiblemente involuntario, mientras el otro supone un acto de la voluntad de pasar al otro. El mensaje anterior de las películas muchas veces significaba que este enamoramiento estaba por sobre todo, incluso resposabilidades y matrimonios, ya que confunden una atraccion con el amor. Tal vez es el mayor problema que nos ha heredado las peliculas. poner la atracción o el enamoramiento como maxima, argumento de inicio para las parejas del mismo sexo. Creo que nunca he visto pelicula que logre separar estos dos conceptos, los enfrente y "triunfe" el amor
15/10/18 6:59 PM
Pablo Z.
Milagros, que Novalis sea uno de los primeros poetas románticos y haga profesión de fe luterana no siginfica que sea el mejor exponente para captar el espíritu -esencialmente anticristiano- del romanticismo.

No olvidemos que Novalis es luterano.
15/10/18 7:10 PM
Maria (PErù)
si algún director de cine lee esto, creo que una buena forma de hacer un aplei romántica realista es entrevistar si sepuede a quienes tienen esa clase de amor, ancianos que aún están juntos pero se aman, como la viejita del titanic que fue la que contó alguno hechos, o algo asì, y hacer una pelicula de ello, dar esperanza en testimonios reales , es solo buscarlos, y pedir que se cuenten y hacer pelis de ellos o inspirarse debidamente en ellos,no pueden contar un amor porque si sobre todo uno de noviazgo o matrimonio si es que no han conocido uno sea por terceros o por ustedes, sobre todo si desean hacerlo real y mezclar algo de fantasía pero si es realista, el amor real, no se hace como muchos lo pintan hoy, creo que podrían aprender algo de los doramas o novelas clásicas que hablan del tema
15/10/18 7:14 PM
Maria (PErù)
Hasta la peli que se hizo en mi paìs llamada "asu madre" es mucho màs aleccionadora de amor que eso y es de comedia
15/10/18 7:32 PM
Daniel
Pablo Z

si algo era Tolkien, es especialmente heredero del espíritu romántico. Le he indicado una carta, pero todas ellas están repletas de lo mismo.

Los prejuicios que tiene usted contra el romanticismo se ven claramente en que parece que solo cuentan como románticos y adscritos a este movimiento los que no son cristianos, cuando en el mismo origen si lo eran, de hecho el movimiento romántico suscito muchas conversiones.
15/10/18 10:07 PM
anmorgal
No comparto las críticas al amor romántico. Creo que el amor romántico rectamente encauzado nos acerca realmente al amor de Dios. Otra cosa es lo que para mí es un "falso amor romántico", por ejemplo un amor "romántico" basado en la infidelidad. La diferencia con el amor romántico real es que en él no hay belleza por estar construido sobre una traición y la ruptura de una familia.
Pero la existencia de ese "falso amor romántico" no debe eclipsar la del amor romántico auténtico.
Respecto al tema del cine, reconozco que a mí también me resultan irritantes los finales en falso con moraleja insidiosa de desistimiento del amor y la esperanza. Otra cosa son los dramas honestos, que reflejan una realidad de la vida, que no siempre las cosas salen bien, pero en ellos se reconoce que ha habido un mal que afrontar. En los "finales en falso" en cambio se sugiere que la no aceptación del amor era en el fondo la mejor opción, pues el amor aunque "es bonito" en realidad no merece tanto la pena. Ese mensaje me da mucha tristeza.
15/10/18 11:59 PM
Milagros
Pablo Z.

Se hablaba de la oposición entre amor romántico y cristiano, no entre amor romántico y católico. Sí, Novalis era protestante, pero pietista, y su vida de fe estaba más cerca del Catolicismo que del Protestantismo, no hay más que leer su ensayo «La Cristiandad o Europa». Del mismo modo lo muestran sus «Cánticos espirituales». La esencia del Romanticismo no es anticristiana, ni mucho menos, ni en Alemania ni en otros países. Previendo un comentario de ese tipo cité las palabras de Friedrich sobre la Fe y la cruz de Cristo.
16/10/18 12:00 AM
DARIAS
Se ha jugado inconsciente y egoístamente con el concepto de amor. Se ha querido hacer borrón y cuenta nueva. Nada parece quedar de aquel modelo de amor / compromiso hoy en día. Un buen amigo se casa y me dice : bueno me caso en Agosto ... y lo que dure; Yo le contesté: si tus abuelos y tus padres siguen juntos, tu también podrás; su respuesta fue vaga y desoladora: los tiempos han cambiado. Este es el planteamiento actual: parte de la frustración de amar sin significado y con fecha de caducidad. La sociedad actual busca la satisfacción de lo inmediato y huye de complicarse la vida con responsabilidades sobrevenidas. La individualidad extrema parece haberse impuesto sin remisión. No hay absolutos ni verdades perennes. Cultura del low cost, del usar y tirar. Exaltación del presente como única realidad. Un mal evidente, un vacío insondable, una enfermedad aparentemente incurable...¿ o es sólo una moda, una época, una erupción pasajera?.
16/10/18 11:22 AM
Pablo Z.
Milagros, cristianismo=fe católica.

Otra cosa es que haya cristianos que tengan carencias en su fe.

El pietismo es un movimiento protestante, no católico.

Daniel y Milagros, ambos confundís el énfasis con la centralidad y la exclusividad.

A ver si me explico. La esencia del racionalismo ilustrado no es que enfatiza la razón en su vivencia de lo humano, sino que rechaza la fe, rompiendo así el equilibrio entre fe y razón. Una cosa es valorar la razón (perfectamente católico) y otra cosa es considerar que es lo único válido (anticristiano totalmente). Un católico puede poner el énfasis en su vida y su predicación, según las circunstancias que le han tocado vivir, en la razón, pero lo que no puede hacer es pensar y decir que la razón humana es el centro de todo.

Lo mismo pasa con el romanticismo y su énfasis en lo emocional, lo irracional y lo misterioso. La esencia del romanticismo consiste en creer que el ser humano vive humanamente abandonándose a la experiencia de lo emocional, lo irracional y lo misterioso, excluyendo otros aspectos como la razón. En ese sentido, el romanticismo es profundamente anticristiano. Porque rompe la unidad católica.

Otra cosa es que haya autores cristianos que tomen algo de eso y enfaticen en sus discursos y en su vida esos aspectos. Pero sin romper la unidad católica. Que es lo que pasa con Tolkien. Sus consejos a su hijo son perfectamente cristianos: habla del martirio, de la perseverancia frente las dudas y dificultad
16/10/18 1:01 PM
Daniel
Pablo Z no tienes ni idea de romanticismo, solo tomas una parte como el todo. No es que haya autores cristianos que tomen algo de eso y enfaticen, es que hay otros autores que no lo son que y lo llevan al extremo.

"La esencia del romanticismo consiste en creer que el ser humano vive humanamente abandonándose a la experiencia de lo emocional, lo irracional y lo misterioso, excluyendo otros aspectos como la razón."

¿Has leído a Novalis o los escritos de Friedrich, o Wackenroder?

Con CS Lewis pasa lo mismo, ah que no es católico, vaya, a la basura pues...
16/10/18 2:21 PM
Pablo Z.
Pues vale, pues no sé de qué estoy hablando.

Cambio y corto.

PD. Los anglocatólicos -un sector de los anglicanos- al menos leían a los Padres de la Iglesia. Los luteranos no. De ahí que C.S. Lewis sea el autor protestante más sólido.
16/10/18 3:00 PM
Pablo Z.
Sólo añadiré una cosa más, que estaba al final de mi último mensaje largo y por lo que sea no ha aparecido: el romanticismo es un fenómeno protestante, que surge en el humus protestante. Al igual que la ilustración (voltaire sus ideas las trae de Inglaterra). No se puede comprender el romanticismo sin comprender eso.
16/10/18 3:08 PM
Francisco Javier
La película “A prueba de fuego”, aunque de cariz protestante, está haciendo muchísimo bien a los matrimonios. Ya el titulo solo es muy sugerente. La recomiendo
16/10/18 3:16 PM
Daniel
Pablo Z, cambio y corto.

Me alegra saber que no los ha leído y por lo tanto no lo entiende.
Sería mucho más interesante tener esta conversación en persona ya que con mensajeros no podemos expresar todo lo que sabemos y de lo que estamos hablando. Un saludo
16/10/18 10:49 PM
Daniel
P.D. este libro es como un relámpago en un cielo claro. Decir que la novela heroica, espléndida, elocuente y desinhibida, ha retornado de pronto en una época de un ANTIRROMANTICISMO casi patológico, sería inadecuado. Para los que vivimos esta extraña época, el retorno - y el alivio que nos trae- es sin duda lo más importante.

CS Lewis, Time&Tide 1954
16/10/18 10:58 PM
Milagros
Pablo Z.

Alguno de los libros de los autores que le citaba generó una nada desdeñable cantidad de conversiones al Catolicismo. Uno de aquellos conversos fue el propio Friedrich Schlegel junto con su esposa.
En el ámbito pietista también leían a los Padres de la Iglesia, una de sus referencias en los libros de oraciones eran los textos de San Agustín.
Pero los prejuicios, tópicos y reduccionismos generados en torno al Romanticismo están tan asumidos que no es fácil limarlos, ni aun desde el acercamiento riguroso, lamentablemente.
17/10/18 9:01 AM
Pablo Z.
Por aclarar un punto, de Novalis sí que he leído algo (lamentablemente no del resto), y hasta donde a mí se me ha dado entender su concepción del arte es una forma de nominalismo estético, en la que escinde la subjetividad humana de la realidad.

Novalis le da al arte un papel de mediación espiritual y cognitiva de un nivel que no le corresponde. El arte sí es mediación espiritual, no es LA mediación espiritual por excelencia. Ese papel corresponde a los sacramentos y dogmas de la Iglesia en el Espíritu Santo en tanto que misterios -presencias- de la única mediación de Cristo. No es extraño que sea un protestante -alguien que no vive una verdadera vida sacramental- quien exija del arte algo que sólo la Eucaristía y la oración pueden dar al ser humano: una visión significante, globalizadora y verdadera sobre la existencia.

En fin, que luego Novalis hiciera profesión de fe cristiana sólo resulta ser un ejemplo más de lo que comentaba Chesterton de la capacidad humana para defender ideas y planteamientos contradictorios. Bueno, es que esa es la esencia del protestantismo, la contradicción: empezando por la que subyace a la doctrina de la Sola Scriptura.

Con respecto a C.S. Lewis, comentaría que justamente el problema de nuestra época es que es sólamente antirromántica: destruye el romanticismo por abajo, no lo supera por arriba, en Cristo. El antirromanticismo feminista, aunque tiene un aspecto verdadero en su crítica al amor romántico, es patológico.

Pero sí, c
17/10/18 9:43 AM
Pablo Z.
Rousseau también "se convirtió" al catolicismo, y sin embargo en su obra no hay nada de católico. Uno puede convertirse al catolicismo y sin embargo seguir teniendo pensamientos difícilmente compatibles con la fe de una manera o de otra.

De San Agustín lo que les gusta a los románticos es justamente el énfasis en la vivencia subjetiva -fundamentalmente, "las confesiones", que ellos sobreenfatizan. No leen a San Agustín desde la Tradición sino desde sus presupuestos románticos.

El gran problema del romantincismo es su dependencia de la filosofía kantiana, y concretamente de su idea de la escisión esencial entre la subjetividad humana y la realidad
17/10/18 9:55 AM
Pablo Z.
Milagros,

De Schlegel no he leído nada pero que se convirtiera al catolicismo, ese mero dato, no me dice gran cosa. Rousseau también "se convirtió" al catolicismo, y sin embargo en su obra no hay nada de católico. Uno puede convertirse al catolicismo y sin embargo seguir teniendo pensamientos difícilmente compatibles con la fe de una manera o de otra.

De San Agustín lo que les gusta a los románticos es justamente el énfasis en la vivencia subjetiva -fundamentalmente, "las confesiones", que ellos sobreenfatizan. No leen a San Agustín desde la Tradición sino desde sus presupuestos románticos. Es en San Agustín en quien se insparará el propio Rousseau para escribri sus propias "confesiones".

Uno de los grandes problemas del romantincismo es su dependencia de la filosofía kantiana, y concretamente de su idea de la escisión esencial entre la subjetividad humana y la realidad.
17/10/18 9:58 AM
Daniel
Pablo Z

es que creo que usted se empeña en entender que defiendo el romanticismos como algo católico, y no. La historia de la humanidad y concretamente la del pensamiento y el arte no son más que momentos de énfasis, escisiones y respuestas, en ese sentido el romanticismo es un movimiento natural que surge como respuesta al mito del hombre ilustrado, y fue muy positivo para el cristianismo en general porque volvió la mirada a lo espiritual. Por supuesto hay tanto romanticismos como países donde surge o autores que lo asimilan y para unos supuso su conversión al cristianismo, para otros su alejamiento del encorsetado protestantismo hacia una espiritualidad más elevada (pietistas), para otros una forma de mirar el mundo con un Dios como narrador de historias (Tolkien, Lewis) y para otros un abandono total a las pasiones más bajas como pudo ser Lord Byron.

Lo que no se puede decir es "En el amor romántico Cristo está ausente." Porque no lo está en ninguno de los autores que le hemos citado, en mayor o menor acierto, pero no está ausente.

Por mi parte se acabo, gracias por la conversación. Un saludo
17/10/18 11:09 AM
Pablo Z.
Quiero matizar otra cosa, mi crítica al romanticismo no significa que rechace todo lo que el romanticismo produjo. Ya nos dice San Pablo que examinemos todo nos quedemos con lo bueno.
17/10/18 11:18 AM
Daniel
El afán del Movimiento [de Oxford] estuvo en el intento de reanimar la Iglesia oficial con el espíritu de los tiempos antiguos, así como desligarla del Estado, en pos de una ganancia de independencia que le permitiese acercarse más a la predicación del mensaje de Cristo. Una de las claves del Movimiento se encuentra en el carácter y particularidad romántico-literaria de sus componentes como señala Christopher Snook [en “Thy Word is All, If We Could Spell”: Romanticism, Tractarian Aesthetics and
E. B. Pusey’s Sermons on Solemn Subjects.]

Los entrecorchados son míos

Sacado de Diannet el trabajo
La idea de universidad del cardenal John Henry Newman
Miguel A. Martín-Sánchez
- Jorge Cáceres-Muñoz
Universidad de Extremadura

AHORA SI. FIN
17/10/18 11:22 AM
Pablo Z.
No, usted no ha dicho que el romanticismo sea católico. Usted lo que hace, si le he entendio bien, es negar que el romanticismo sea anticristiano.

Lo que yo digo es que el romanticismo puede tener manifestaciones variadas, aunque su orientación esencial no es compatible con la fe católica. Eso no obsta para que pueda haber católicos que se inspiren en algunos aspectos parciales del romanticismo y los integren de forma provechosa en su obra. Igual que el cristianismo primitivo se inspiró en el arte pagano para hacer sus primeras obras de arte. Tampoco obsta para que muchos cristianos sostengan posiciones románticas incompatibles con su fe.

El romanticismo es efectivamente una respuesta al mito del hombre ilustrado. El cristianismo pudo aproecharse de ello, pero para responder al mito del hombre ilustrado no hacía falta inventar ningún -ismo nuevo que iba a traer nuevas complicaciones, porque después cobraron fuerza otros movimientos como el vitalismo como lógica respuesta a los desequilibrios del romanticismo igual que el romanticismo es una respuesta a los desequilibrios de la ilustración.

El romanticismo es en esencia una respuesta protestante a un problema esencialmente protestante. Que luego nos podemos aprovechar de manera fructífera de algunos de sus aspectos. Pues vale. Pero lo uno no quita lo otro.
17/10/18 12:29 PM
Milagros
Pablo Z.

El Romanticismo es perfectamente compatible con la Fe católica. Podría traer aquí múltiples referencias, pero no este el lugar para escribir un artículo al respecto.
La imagen que da usted de Novalis no se corresponde con la realidad. No sé cuáles de sus textos habrá leído. Desde luego no los que yo le mencionaba.
También podría explicarle las diferencias entre las Confesiones de San Agustín y las de Rousseau..., pero de nuevo no es el lugar.
Saludos, un placer.
18/10/18 9:36 AM

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