Mons. Reig Pla: se está preparando un mundo de esclavos de sí mismos y de los tiranos de turno

Presenta el libro «No anteponer nada a Cristo» del cardenal Caffarra

Mons. Reig Pla: se está preparando un mundo de esclavos de sí mismos y de los tiranos de turno

El pasado jueves, 20 de septiembre, en el Aula Cultural «Civitas Dei» de Alcalá de Henares (Madrid, España), Mons. Juan Antonio Reig Pla, presentó el libro del Cardenal Carlo Caffarra «No anteponer nada a Cristo», de la editorial Homo legens.

(Diócesis Alcalá/InfoCatólica) Después de dar a conocer algunos rasgos biográficos del cardenal y su estrecha relación con él mismo, explicó Mons. Reig la importancia que tiene para la Iglesia Católica la creación del Pontificio Instituto Juan Pablo II para estudios sobre el matrimonio y la familia. Es en este ámbito del Instituto donde el obispo de Alcalá pudo conocer el alma de este gigante del espíritu que fue el Cardenal Caffarra y la riqueza de su pensamiento.

A continuación explicó el título de la traducción española. «No anteponer nada a Cristo» es una expresión que está presente en la Regla de San Benito, fundador de los Benedictinos. En la época de la caída del Imperio romano, el joven Benito, viendo que sus amigos se corrompían, dejó Roma y se trasladó a Subiaco, viviendo como ermitaño y dedicándose a buscar el Reino de Dios: quaerere Deum. Transcurridos unos años, fundó con sus seguidores el monasterio de Monte Casino dedicándose a enseñar de nuevo el arte de vivir que está expresado en su Regla. Con esta nueva realidad monástica comenzó la evangelización de lo que con el tiempo se llamó la Europa cristiana.

Algunos autores contemporáneos han querido comparar nuestra época con el momento y proceso de la caída del Imperio romano. Entre ellos destaca el filósofo converso al catolicismo Alasdair Macintyre. Este autor, en su obra After virtue, después de comparar la decadencia cultural actual de Occidente con la decadencia de Roma, llega a afirmar que la diferencia con el Imperio romano es que entonces los bárbaros estaban en las fronteras y ahora los tenemos gobernando. Para Macintyre no estamos esperando, pues, a los bárbaros sino a Benito.

De este mismo modo de pensar se hizo cargo Joseph Ratzinger en distintas ocasiones y también aludió a ello siendo Benedicto XVI. Recientemente otro converso, el periodista norteamericano Rod Dreher ha expuesto la necesidad de volver a la opción Benito, fundando verdaderos espacios de identidad cristiana que puedan ser como la sal y la luz del mundo. Su libro The Benedict option, recientemente traducido al italiano y al español, proporciona, sin duda alguna, un punto de contraste para tantos católicos en estos momentos.

También el Cardenal Caffarra expuso la necesidad de volver la mirada a San Benito para llegar a edificar familias como monasterios: «Lo que hicieron los monasterios benedictinos en Europa durante la caída del Imperio romano y las invasiones bárbaras, hoy, en el imperio de la nueva barbarie espiritual- antropológica, lo pueden hacer las familias creyentes. Y, gracias a Dios, aún existen» (pág. 170). Del mismo modo son necesarias las pequeñas comunidades a través de las cuales Dios hace obras grandiosas: «En esa destrucción total de todo que fue la caída del Imperio romano, Benito se retiró con algunos amigos en el bosque de Subiaco, sencillamente «para servir al Señor», dice en su Regla. De ese pequeño grupo se generó una nueva Europa. Veis, las pequeñas comunidades son pequeñas -es cierto- cuantitativamente, pero una de las reglas que el Señor sigue en su acción es que Él hace las obras grandes con las fuerzas pequeñas. En la Biblia esto está clarísimo. En estos días hemos leído la historia de Gedeón: manda a casa a estos, manda a casa a esos, dice el Señor, y se quedaron unos pocos cientos contra un ejército de miles y miles, y el Señor venció. El santo Cura de Ars decía: «Sansón mató a cien filisteos con la quijada de un burro. ¿Qué creéis que podría hacer Dios con un burro entero?». Por lo tanto, estas pequeñas comunidades como la vuestra son los lugares donde florece la nueva sociedad, son los lugares donde se ponen las bases para la verdadera ciudad de los hombres y, también, para la guía y una orientación en la Iglesia» (pág. 171).

Tras esta primera reflexión, Mons. Reig se adentró en el pensamiento filosófico-teológico del Cardenal Caffarra, destacando los puntos neurálgicos de la decadencia cultural presente y la necesidad de reconstruir el «humanum». En este sentido expuso lo que significa la decadencia de la razón y su colapso. En estos momentos se está privilegiando la «razón instrumental» que, a través de la técnica y la tecnología, se presenta como razón hegemónica al margen de la verdad del hombre y del bien humano. Este tipo de razón, sin la base de una antropología adecuada y sin los criterios para salvaguardar el bien moral de la persona, está atravesando incluso el alma humana que camina por las sendas del nihilismo y el posthumanismo.

Del mismo modo, al no estar la libertad humana anclada en la verdad del hombre (designio de la Sabiduría infinita de Dios-creador), ésta se encamina hacia su propia perversión. La perversión de la libertad se produce cuando la voluntad humana, en vez de ser guiada por la inteligencia y la verdad del hombre, sigue simplemente los impulsos de los instintos, de los sentimientos y emociones, estimulados potentemente por los medios de comunicación en una sociedad volcada al consumo. Hoy, cuando se apela a la autonomía radical y soberana de la voluntad, desconociendo la naturaleza propia de la persona y su auténtica libertad unida a la verdad, se está preparando un mundo de esclavos de sí mismos y de los tiranos de turno.

Finalmente, el obispo de Alcalá de Henares, destacó el tercer factor que promueve la destrucción de lo humano. Se trata del «apagón» de la conciencia moral que deja al hombre a oscuras, con una libertad sin norte y totalmente sometida al relativismo moral.

Toda la obra del Cardenal Caffarra, y también la selección de textos en este libro, ha ido encaminada a proponer las bases para una antropología adecuada que salvaguarde la dignidad del hombre (imagen de Dios) y proponga las claves de la ética que conduzcan a la libertad hacia la perfección de la persona humana.

Desde la luz de la razón y de la fe, Caffarra encamina los pasos del hombre para su encuentro con Cristo, quien - con palabras del Concilio Vaticano II - manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la sublimidad de su vocación (Cf. GS 22 y 24). El encuentro con Cristo, contemporáneo nuestro en la Iglesia y en los sacramentos, y la vocación al don de sí son los elementos esenciales para que, con la gracia de la redención, se pueda reconstruir el «humanum» desde la familia y la comunidad cristiana.

Después de exponer los cinco peligros para la Iglesia actual (pág. 81), monseñor Reig fue exponiendo las distintas partes del libro, alternado con la lectura de algunos pasajes que ilustraban su explicación.

La selección de textos que recoge este libro da cumplida cuenta de la obra de este Cardenal que, como profesor y como pastor, ha seguido de cerca los acontecimientos de la vida eclesial y de la vida social. En esta selección de textos se podrán encontrar, pues, las más variadas cuestiones (vida personal, familiar, social, política, eclesial etc.) descritas de manera sencilla y analizadas con una profundidad y transparencia que tan sólo los grandes maestros pueden hacer.

Monseñor Reig concluyó expresando su gratitud al Cardenal Caffarra, maestro de la Verdad, amante de la Iglesia y del Papa, que se distinguió siempre por su grandeza de espíritu y por su gran libertad.

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10 comentarios

josep
así es, pero estamos a tiempo de reaccionar.
24/09/18 1:59 PM
Luis López
Esa es una de las grandezas de nuestra fe: nos libera de la horrible esclavitud de ser hijos de nuestro tiempo (Chesterton)
24/09/18 3:05 PM
rastri
Estamos en los tiempos de prueba ya profetizados, listos a ser dignos de un nuevo tiempo. Tiempos de prueba, estos, que solo resistirán los más fuertes en la fe.

Otras pruebas os llegan.
24/09/18 4:46 PM
Pat de Argentina
Coincido plenamente con sus palabras Monseñor.
Los que no aprendieron a pensar, difícilmente lo puedan hacer ya en estostiempos, porque el pensamiento dominante es delirante....y no lo permite.
Además los poderosos ejercen un rol de policía del pensamiento y esto cada vez se agudiza más.

VEN PROOOOONTO SEÑOR!!!!!!
24/09/18 7:26 PM
pedro de madrid
Como no podía ser de otra forma W. Toledo, en TV3, catalana, entre otras lindeces dijo que él era adorador de Satán y que a Satán, se le ofendía mucho. Esta es la sociedad de hombres completamente corrompidos y amorales que hemos creado y que se tienen por cultos. Soy devoto de San Benito
24/09/18 10:07 PM
Alberto el retrogrado reaccionario y rígido
Se nos van los mejores. Por contar unos cuantos, la muerte súbita y sorpresiva de nuestro gran Cardenal Caffarra y la no menos súbita y sorpresiva del gran Cardenal Meisner que firmó también la Dubia, como las de Nuncios Apostólicos en los Estados Unidos Gabriel Montalvo y Pietro Sambi, también recientemente muertos de forma súbita y sorpresiva, y que, según Viganó informaron inmediatamente a la Santa Sede en cuanto tuvieron conocimiento de los comportamientos gravemente inmorales del arzobispo McCarrick con seminaristas y sacerdotes y tuvieron mas que palabras con este último llamemoslo,... personaje.
26/09/18 12:24 AM
Alberto el retrogrado reaccionario y rígido

Pero por favor, no pensemos. Según la exégesis de la famosa teóloga posconciliar, la señorita Pepis, de las palabras de la Biblia "no juzgues y no serás juzgado", no hay que pensar o hay que pensar bien. Hasta que el diablo no nos ponga la navaja en nuestro propio cuello, hay que pensar bien, que sale gratis y es más cómodo y salimos mas guapos y sonrientes en la fotos.
26/09/18 12:27 AM
hornero (Argentina)
He escuchado la presentación de Mons. Reig Pla, así como las lecturas de algunos textos del Cardenal.Caffarra. Total coincidencia de mi parte con lo expuesto, en cuanto al análisis de la situación del hombre de hoy. Coincido además en la necesidad de fomentar a nivel de familias y de otras pequeñas entidades católicas, un movimiento de recuperación de la cristiandad destruida por las fuerzas mundano-diabólicas. Es la llamada "opción Benito", por la cual el Santo monje impulsó la Europa cristiana hacia un feliz desarrollo partiendo de un ínfimo número de intrépidos monjes. Pero, no coincido en que la situación actual de la Iglesia y del mundo permita reeditar esa hazaña del espíritu cristiano. La razón, brevemente dicha, es la incomparable diferencia de dificultades que debió superar San Benito y las que presentan hoy las fuerzas coaligadas del infierno. La observación empírica que abarca varios pontificados de Papas santos y doctos, secundados por un clero y fieles que conservaban en gran medida la ortodoxia doctrinal y las costumbres virtuosas, prueba no obstante, que el proceso de demolición de la Iglesia entonces iniciado, no logró hasta la fecha ser contenido. Resulta una simplificación ingenua y de ningún modo objetiva, imaginar que puede restablecerse el orden cristiano en la Iglesia y en la sociedad con un esfuerzo realizado según el ejemplo victorioso de aquellos atletas de los primeros monasterios. No podemos cerrar los ojos ante el evidente fracaso del intento de la
26/09/18 3:28 AM
hornero (Argentina)
Continúo - No podemos cerrar los ojos ante el evidente fracaso del intento de las mejores fuerzas intelectuales y morales de la Iglesia de oponerse al modernismo y a las sectas asociadas a éste. Este hecho de experiencia no conduce en absoluto al pesimismo, siempre inaceptable para el cristiano. Conduce sí a reflexionar sobre la afirmación explícita de la Virgen en Fátima: “Al fin Mi Corazón Inmaculado triunfará en el mundo.” Esto nos dice que María está librando una batalla decisiva contra su enemigo, el demonio, y que Ella le pisará la cabeza y lo aniquilará definitivamente. María anuncia Su triunfo de modo rotundo, no parcial. La gravedad extrema de la oposición lanzada por el enemigo no admite que sobreviva el mas mínimo resto de su veneno. Esto nos lleva a considerar la Presencia actual de María en sus varias manifestaciones extraordinarias en el mundo de nuestros días, porque en ellas la Virgen confirma mediante sus mensajes lo ya afirmado en Fátima. Por tanto, se han iniciado los tiempos escatológicos o últimos, en los que la Mujer vencerá al dragón infernal. De esto se sigue que la Virgen Conduce su ejército vencedor formado por las milicias angélicas y por la multitud de sus hijos fieles, humildes y pequeños, según nuestra Madre lo afirma. Es la “OPCIÓN DE MARÍA”, adecuada a los planes de la Providencia para estos nuestro tiempos
26/09/18 2:38 PM
José Martinez
Yo he escuchado a otro obispo español declarar que los cuatro cardenales de los dubia han sido soberbios.
29/09/18 2:02 PM

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