Cáritas revela la fuerza del amor cristiano

El papa Francisco pide «recordar a los poderosos de la tierra que un día Dios los llamará a juicio»

En la Celebración de la Misa en la inauguración de la XX Asamblea General de Caritas Internationalis, Francisco renovó el llamamiento a no olvidar la «injusticia intolerable» sufrido por «aquellos de nuestros hermanos cristianos que han sido privados por la violencia bien de alimento para el cuerpo como para el alma: que fueron expulsados ​​de sus casas y sus iglesias a veces destruidas».

(Asia News/InfoCatólica) «Acoger a Dios y acoger al otro; acoger a otro con la gracia de Dios; acoger a Dios y manifestarlo en el servicio al hermano. Palabra, Sacramentos y servicio están en interrelación y se alimentan mutuamente». Es el espíritu de Cáritas que evocó ayer el Papa Francisco en la misa celebrada en la Basílica de San Pedro en la inauguración de la XX Asamblea General de Caritas Internationalis sobre el tema: Una familia humana, cuidado de la Creación. A Cáritas, en las palabras del Papa, que «está siempre en la periferia, en cada Iglesia particular; y la gracia de creer que el centro de Caritas es sólo ayuda, servicio y experiencia de comunión, pero no la cabeza de todo».

Un ritual en el que se recordó a los «poderosos» que un día Dios le preguntará «si realmente ha tratado de proporcionarle alimentos a Él en cada persona» y renovó su llamamiento a no olvidar la «injusticia intolerable» que sufren los «aquellos de hermanos que han sido privados con la violencia, sea del alimento corporal que del alimento del alma: expulsados de sus casas y de sus iglesias, tantas veces destruida».

Para destacar, porque «los que viven la misión de Cáritas no es un operador simple, sino un testigo de Cristo», el Papa se inspiró en el pasaje de los Hechos de los Apóstoles (16,22-34) que cuentan la conversión del carcelero de la prisión Filipos, donde fueron encarcelados Pablo y Silas después de un tumulto de la gente en contra de ellos. «Los magistrados primero ordenan que les azoten y después los envían a la cárcel, encargando al carcelero que los vigile bien. Por esto, ese hombre se desespera cuando durante la noche, después de haber oído el terremoto, ve las puertas de la cárcel abiertas; se desespera y piensa en suicidarse. Pero Pablo lo tranquiliza y él, temblando y lleno de asombro, le suplica de rodillas que le diga cómo obtener la salvación. La narración nos refiere que ese hombre da en seguida los pasos esenciales del camino de fe y de salvación: escucha la palabra del Señor, junto con su familia; lava las heridas de Pablo y Silas; recibe el Bautismo con todos los suyos; y, por último, acoge a Pablo y Silas en su casa, prepara la mesa y les da de comer, lleno de gozo».

Texto completo de la homilía del Santo Padre

«El Evangelio, cuando se anuncia y se cree en él, impulsa a lavar los pies y las heridas de los que sufren y a preparar la mesa para ellos. Sencillez en los gestos, donde la acogida de la Palabra y del sacramento del Bautismo va acompañada de la acogida del hermano, casi como si se tratara de un gesto único: acoger a Dios y acoger al otro; acoger a otro con la gracia de Dios; acoger a Dios y manifestarlo en el servicio al hermano. Palabra, Sacramentos y servicio están en interrelación y se alimentan mutuamente, como ya muestran estos testimonios de la Iglesia primitiva».

«En este gesto podemos ver toda la llamada de Caritas. Hoy Caritas es una gran Confederación, ampliamente reconocida en el mundo por el trabajo que realiza.Caritas es una realidad de la Iglesia en muchas partes del mundo, y debe encontrar más difusión también en las diversas parroquias y comunidades, para renovar lo que sucedió en los primeros tiempos de la Iglesia. De hecho, la raíz de todo vuestro servicio está precisamente en la acogida, sencilla y obediente, de Dios y del prójimo. Y esta acogida se cumple en vosotros personalmente, para que después vayáis al mundo, y allí sirváis en el nombre de Cristo, a quien habéis encontrado y encontráis en cada hermano y hermana a los que os acercáis; y precisamente así se evita el hecho de limitarse a ser una simple organización humanitaria. Y Caritas en cada una de las Iglesias particulares, aunque la más pequeña, es la misma: no existen Caritas grandes y Caritas pequeñas, todas son iguales. Pidamos al Señor la gracia de entender la verdadera dimensión de Caritas; la gracia de no caer en el engaño de creer que un centralismo bien organizado sea el camino; la gracia de entender que Caritas está siempre en la periferia, en cada Iglesia particular; y la gracia de creer que Caritas central es solamente de ayuda, servicio y experiencia de comunión pero no es el jefe de todas»

«Quien vive la misión de Caritas no es un simple agente, sino un testigo de Cristo. Una persona que busca a Cristo y se deja buscar por Cristo; una persona que ama con el espíritu de Cristo, el espíritu de la gratuidad, de la entrega. Todas nuestras estrategias y planificaciones están vacías si no llevamos en nosotros este amor. No nuestro amor, sino el Suyo. O mejor, el nuestro purificado y fortalecido por el Suyo».

«Y de este modo se puede servir a todos y preparar la mesa para todos. Esta también es una hermosa imagen que la Palabra de Dios nos ofrece hoy: preparar la mesa. Dios nos prepara la mesa de la Eucaristía, también en este momento. Caritas prepara muchas mesas para quienes tienen hambre. En estos meses habéis llevado a cabo la gran campaña «Una familia humana, comida para todos». Mucha gente espera hoy comer lo suficiente. El planeta tiene comida para todos, pero parece que falte la voluntad de compartirla con todos. Preparar la mesa para todos, y pedir que haya una mesa para todos. Hacer todo lo que podamos para que todos tengan qué comer, pero también recordar a los poderosos de la tierra que un día Dios los llamará a juicio, y se manifestará si verdaderamente han intentado proveer la comida para Él en cada persona (cfr. Mt 25,35) y si han actuado para que no se destruya el medio ambiente, para que se pueda producir esta comida».

«Pensando a la mesa eucarística, no podemos olvidar nuestros hermanos que han sido privados con la violencia, sea del alimento corporal que del alimento del alma: expulsados de sus casas y de sus iglesias, tantas veces destruidas. Renuevo, una vez más, el llamamiento a no olvidar estas personas y estas intolerables injusticias».

«Junto a muchos otros organismos de caridad de la Iglesia, Caritas revela, por tanto, la fuerza del amor cristiano y el deseo de la Iglesia de salir al encuentro de Jesús en cada persona, especialmente si es pobre y sufre. Este es el camino que tenemos delante y con este horizonte deseo que podáis llevar a cabo los trabajos de estos días. Los encomendamos a la Virgen María, que hizo de la acogida de Dios y del prójimo el criterio fundamental de su vida. Precisamente mañana celebraremos la fiesta de la Virgen de Fátima, que se apareció para anunciar la victoria sobre el mal. Con un apoyo tan grande no tenemos miedo de continuar nuestra misión».

 

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